Argentina.- 04 de Octubre del 2011 . www.zonadeazar.com La venezolana Beatrice Rangel, presidenta de la española Codere, tiene entre sus antecedentes haber ocupado el cargo de Ministra de la Secretaría de la Presidencia durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez en Venezuela. Además, fue estratega principal del Grupo Cisneros.
Beatrice Rangel habla pausado. No levanta la voz, aunque tampoco le hace falta.
La venezolana y presidenta de Codere que este año sumará ingresos en el país por u$s 300 millones no esconde sus respuestas ante ningún tema.
Habla pausado, gesticula y vuelca sus opiniones, aunque a veces ella misma se meta en temas que podrían resultar complejos.
- –¿Les interesa poder llegar a Capital Federal o el tema los tiene sin cuidado?
–Si la Ciudad de Buenos Aires regulara como lo hizo la provincia de Buenos Aires sin dudas. Nos encanta la competencia. Pero la realidad es que el marco regulatorio en Capital deja mucho que desear. Las cosas son demasiado desiguales entre una zona y otra, y los favorecidos son quienes operan en Capital ya que allí se paga la mitad de los impuestos. La industria del juego en la provincia paga cerca de u$s 1.300 millones al año en concepto de impuestos. De ese total el 47% es nuestro. Sin dudas, la ecuación en Capital Federal hace que el negocio sea más rentable en el corto plazo.
- –¿Y no podrían instalar sólo bingos, como sí hay en Capital?
–El bingo solo es un negocio deficitario, por lo que es necesario complementarlo con otra actividad. Es lo mismo que ocurre con la hípica.
–Hoy operan 14 locales en provincia de Buenos Aires, y la legislación les prohibe sumar otros centros. ¿No buscan variantes en otras partes del país?
–Nos gustaría expandirnos, es algo en lo que siempre pensamos. La Argentina tiene una economía bastante sólida y una fuente de ingresos segura ya que el fuerte de sus exportaciones son básicamente alimentos. Distinta es la situación de los países que tienen un componente muy grande en su PBI de manufacturas. Estamos por ingresar en una crisis, una recesión, que será más profunda y larga que la de 2008. Esta situación llevará a muchas economías a reconvertirse, y dentro de este escenario el riesgo económico de la Argentina es menor. La única razón por la cual la Argentina no crecería sería por un freno de las inversiones. La demanda creció, pero no la capacidad industrial para generar bienes y servicios.
- –¿Y cómo cree que afectará esa crisis a la Argentina?
–La recesión tendrá un impacto distinto a lo largo de América latina. De México a Colombia, habrá un impacto sensible hacia la baja del crecimiento, en tanto que en el resto será variable. Chile, por ejemplo, tiene muy diversificado su comercio, lo que es bueno; Brasil tendrá un impacto mixto porque tiene vínculos con Asia pero también con los Estados Unidos. Para la Argentina el golpe será menor porque sus relaciones comerciales más fuertes son con Asia.
- –¿Dónde entiende que está el punto más flojo hoy de la economía local?
–Creo que se deben implementar políticas públicas para fomentar las inversiones, luego de un fuerte proceso de la demanda durante los últimos cuatro años, porque es necesario que crezca el parque industrial. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el mundo está cambiando su estructura energética, la Argentina tiene las ventajas comparativas suficientes como para emerger en un posible abastecimiento mundial con mucha más fuerza en ese campo. No es que sólo tiene recursos naturales no renovables, sino que también hay energías renovables que no las está usando. El gran reto, entonces, sería resolver como heterogeneizar su materia energética; si lo resuelve, veo un período de crecimiento muy grande para la Argentina. Hasta ahora las inversiones no fueron prioridad para las políticas públicas; siempre se buscó aumentar la demanda.
–Sin embargo con las restricciones a las importaciones se dio un impulso a la inversión en el Sur.
–Si, pero esas cosas tienen vida corta. Por lo general las políticas proteccionistas son medidas transitorias. Se puede lograr que ese sistema se consolide y comience incluso a generar demanda, pero una vez que esto ocurre esas políticas se deben cambiar por otras que permitan otro tipo de crecimiento e incluso poder especializarse en cierto nicho. Los alemanes, por ejemplo, son los únicos que logran que su nivel de productividad crezca todos los años, y hace años que encontraron su nicho, el de los productos sofisticados en varios sectores como el automotriz, los instrumentos médicos o los equipos de sonido. Y siempre va a haber demanda para esos productos. Yo no me atrevería a determinar cuál, pero la Argentina debería tener un nicho que le permita alcanzar otra escala.
Fuente: El Cronista Matias Bonelli
Editó: www.zonadeazar.com @_fonta





