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EDITORIAL – “LOS CUADERNOS DEL PAJARILLO VERDE” por Francisco Igartua

CON la ley que cortó el juicio civil a los asesinos de La Cantuta y los trasladó a la justicia castrense -con el propósito de dejar libres a los autores intelectuales del crimen-, se ha puesto fin al precario orden legal que existía en el Perú. La cúpula militar ha notificado al país que es la Fuerza Armada la que manda, que los llamados poderes del Estado son simples ejecutores de sus órdenes. De esa ley en adelante, ya nada ni nadie estará tranquilo en el Perú. La seguridad jurídica ha muerto. Mañana es posible cualquier cosa. Por ejemplo, si los miembros del misterioso Consejo Estratégico del Estado -el verdadero poder en el Perú- decidieran que el servicio bancario nacional, a pesar de todos los privilegios que le han sido concedidos, no le es útil a sus planes económicos, les bastará ordenar a cualquiera de los agentes del SIN infiltrados en el CCD que presente un proyecto de ley trasladando ese servicio a la banca extranjera. No habrá norma constitucional ni consideración alguna que impida que ese proyecto se haga ley y se ejecute, sin dudas ni murmuraciones, y sin que se inquiete un solo ministro, como ha ocurrido con la Ley Cantuta. La digna actitud de Alfonso Bustamante -renunciando al premierato- ha quedado como solitaria excepción, en cuanto a los hombres que rodean a Fujimori, y también como demostración de que las reservas morales del Perú no se han agotado; queda como prueba de que mientras haya tradiciones familiares a seguir, mientras se mantenga activa la conciencia cívica y el sentido del deber ético, siempre habrá enmienda para los errores que se puedan haber cometido. Con caballeros como Bustamante, aunque se queden solos a la hora de la renuncia, el Perú no está perdido.

El arriba descrito es el orden que impera hoy en el Perú. Es el orden de la arbitrariedad militar, reemplazante del orden caprichoso y personal que nos impuso Alan García y que -mientras no tocó a los bancos- tantos aplausos cosechó entre los mismos que hoy festejan a Fujimori, desconociendo la verdadera estructura del poder real en el actual régimen, así como ayer no quisieron advertir el carácter díscolo del joven presidente.

¿Cuál es esa estructura? … Hace muchos meses OIGA publicó el contenido de unos cuadernos que un ‘pajarillo verde’ puso en mis manos. Y, como en muchas otras oportunidades -¿recuerdan las predicciones de 1985 sobre Alan García, publicadas en esta misma columna?- poco o ningún caso se hizo a las “exageraciones de la revista de los lunes”. Como si la simple transcripción de un documento, comprobadamente de origen castrense, podía ser una exageración de propia cosecha. Pero ahora, después del desaguisado de la ‘Ley Cantuta’, esos cuadernos del ‘pajarillo verde’ comienzan a inquietar a muchos que hasta hace poco se sentían tranquilos, adormilados con la imagen del ‘chino’ que todo lo domina y todo lo controla a favor de los sagrados intereses privados.

En esos documentos del ‘pajarilla verde’ se relata paso a paso una conspiración militar que se inició mucho antes de octubre de 1989 -fecha de la entrega del pro-grama elaborado por la logia de los conspiradores- y que luego ha ido variando, aunque no de orientación ni de lineamientos generales, hasta llegar a las declaraciones que, hace pocos días, un alto jefe militar en actividad confió a la agencia de noticias ANSA: “La Fuerza Armada no puede mantenerse al margen de los problemas nacionales -dice el alto mando citado por ANSA-, no se nos puede negar nuestro derecho, como pueblo uniformado, a luchar por el desarrollo nacional dentro de una estrategia integral que tiene un solo objetivo: el bienestar general de los ciudadanos … Somos una fuerza pensante y comprometida con el desarrollo económico y social: Ahora hemos asumido el rol de coadyuvar el desarrollo nacional de una manera intensa y sostenida, basándonos en planes que son producto de muchos años de visualización y experiencia ‘directa, así como de interpretación correcta -de los problemas que afronta el Perú y que siempre se han mantenido en los inventarios políticos electoreros, sin alcanzar soluciones concretas”.

Ellos, los uniformados, los dueños de la verdad. La misma ceguera, el mismo error de siempre. El mismo lenguaje de la revolución militar del año 68 y de los cuadernos del ‘pajarillo verde’, con la única variante de que el 68 alzaba la bandera socialista y hoy alza la bandera liberal. Es siempre, en el meollo del tema, el Ejército que se siente predestinado a salvar al Perú. Es una historia incesante, continuada, con avances y repliegues, que en los cuadernos de ‘pajarillo verde’ describen la necesidad de dar un golpe militar contra el gobierno de Alan García, por considerar, con no poca razón, que el irresponsable y locuaz líder aprista nos llevaba al desastre nacional. Pero esos planes se detienen cuando las evaluaciones de Inteligencia aseguran que el vencedor de las elecciones próximas será Mario Vargas Llosa, en quien confían los militares como corrector del rumbo seguido por Alan García. Más, cuando el comando de la conspiración advierte que el triunfo corresponderá al desconocido Fujimori, con un programa apenas diseñado y sin orientación precisa, de nuevo se comienzan a barajar los ‘escenarios’ para el golpe. Sin embargo, pequeños tropiezos demoran el pronunciamiento y, de pronto los conspiradores se festejan por la demora. Consideran que el presidente electo. Alberto Fujimori, puede ser la cabeza del Movimiento. Rápidamente entran e acción los enlaces y Fujimori acepta cobijarse bajo el ala militar, que le impone como condición hacer un gobierno de “democracia dirigida con economía de mercado”. Algo sorprendente e inusitado si se recuerdan las veleidades socialistas de la revolución militar del 68.

Esta es, en grandes trazos, la historia que relatan los cuadernos del ‘pajarillo verde’. Y el plan de gobierno que en ellos se esboza es, hasta en detalles, el programa que se ha venido desarrollando -con variaciones impuestas por las circunstancias- durante el régimen que algunos llaman fujimorista. En él no hay mayores misterios ni secretos, sí la comprobación plena de que la imaginación y la originalidad de Fujimori no existen, son pura ilusión. En los cuadernos -en el verde para ser precisos- está planteado desde el desarme militar hasta la siembra de auquénidos por todo el Ande y desde la restricción a la gratuidad de la enseñanza hasta el arreglo de las fronteras norte y sur, abriéndonos a una alianza con Brasil, Bolivia y Paraguay. En la mira militar está un corredor del Pacífico al Atlántico. Planteamiento que podría ser muy grato a Japón y que, hace algunos años, los militares lo rechazaban airados, igual que la economía de mercado. ¡Cambios de los tiempos y de la moda!.

Tampoco hay demasiado misterio en las recientes declaraciones del alto jefe militar a ANSA. El que “grandes unidades militares de las tres armas estén comprometidas en la ejecución de la guerra contra la pobreza” no hace otra cosa que comprobar que los militares ingresarán con todo a respaldar la reelección de Fujimori, su candidato. Y el que la guerra contra la pobreza sea una cruzada encomiable, en la que el país entero debe comprometer todas sus energías, no oculta el engaño que se está montando: hacer de ella el principal agente de propaganda para la reelección del mascarón de proa de la cúpula militar.

Conclusiones finales

4. CONCLUSIONES

a) El hipotético cambio de administración civil en el país constituye una fase superior en el proceso de ruptura en el que se encuentra la sociedad peruana, sin planeamiento estratégico y sin posibilidad de colocar al Perú en el siglo XXI con opción a transformarse en sociedad moderna.

b) La predica política evade el plantearse los problemas estratégicos del Estado peruano oscilando en enfoques simplistas de estatismo versus propiedad privada, mucha burocracia o poca burocracia.

c) Se carece de planteamientos sobre política poblacional, sobre tratamiento correcto del excedente poblacional nocivo y se soslaya la necesidad de aplicar la pena capital a los enemigos de la patria y a los sectores irrecuperables.

d) Esta apreciación de Inteligencia parte de que la necesidad histórica existe y que la defensa de la patria lo exige, ilustrando al Comando sobre las coyunturas posibles para iniciar las hostilidades contra la experiencia aprosubversiva impulsando su erradicación definitiva.

e) El derrocamiento del gobierno civil supone una operación militar de gran alcance, en el que el enemigo estaría conformado no solo por el partido político que será desplazado del poder, sino también por las fuerzas controladas por la izquierda e incluso por la resistencia que opondría el liderazgo de agrupaciones conservadoras.

f) El costo social tendría tres componentes:

1. El inherente a las operaciones del pronunciamiento.

2. El que se producirá en la guerra con los grupos subversivos.

3. El costo de recomponer la actual coyuntura económica, moral y terminar con el proceso delincuencial que asola al país.

g) Es necesario precisar que este costo en ningún caso será mayor que el que se pagara continuando con el statu quo e intenciones de cambio en régimen democrático sin perspectiva estratégica (Proyecto Nacional), podríamos definir esto como la administración de la guerra civil.

h) Sera necesario la implantación del estado de emergencia en todo el territorio nacional.

i) El abastecimiento de artículos de primera necesidad y combustibles en los días posteriores al pronunciamiento merecerán una especial atención.

j) El aislamiento diplomático inicial del nuevo gobierno militar es inevitable. Es necesario prever acciones de gran impacto internacional contempladas en el plan político (rompimiento de relaciones con la República Popular de China, reconocimiento del gobierno de Taiwán, tema narcotráfico USA-Europa, contactos políticos USA-Europa, campaña sicológica internacional).

k) Es necesario contemplar entre los primeros actos del gobierno militar el derogar la Constitución Política del país, hecho que debe significar encuadrar al gobierno dentro de un nuevo marco legal y facilite la adhesión creciente de elementos civiles.

l) Es necesario contar con unidades amigas en la I y III regiones, Fuerza Aérea y Marina, que sirvan de soporte a partir del cual se plieguen al pronunciamiento la mayoría de elementos, debiendo preverse una acción sicológica para los indecisos y aquellos que pretendan ponerse en contra.

ll) Al interior del país es necesario que la acción militar cuente con el apoyo de una campaña sicológica agresiva desde el inicio de las operaciones (empleo máximo de comunicaciones nacionales).

m) Es necesario ponderar adecuadamente en el análisis de los escenarios la importancia de acortar el sufrimiento de la población debido al dilatamiento excesivo de la situación de caos actual.

ULTIMAS EVALUACIONES

Al producirse los primeros resultados electorales del 8 de abril de 1990, el Servicio de Inteligencia comienza a confeccionar añadidos a su ‘apreciación’.

A la sorpresa del segundo lugar en la elección presidencial para el casi desconocido Fujimori se une el desmoronamiento del candidato del Fredemo y la incertidumbre que esta situación ha abierto para el futuro próximo.

El SIN comenta:

“Ha quedado configurado un golpe electoral que compromete a los partidos políticos y al gobierno”.

“El gobierno y el Apra han visto alterada su estrategia al no pasar a la segunda vuelta”.

“El Fredemo sufrió una derrota significativa al no haber obtenido un mandato claro”… “Su candidato ha manifestado un estado de ánimo perdedor”.

“El gobierno insiste en su posición irresponsable en la conducción del país”.

“Las izquierdas fueron pulverizadas electoralmente”.

“Preocupa a Alan García dejar el gobierno e incluso se habla de la gestación de un autogolpe”.

“Palacio apoya la candidatura Fujimori”.

Luego resalta el SIN que los movimientos subversivos no pudieron impedir el proceso electoral y no lograron orientar al electorado hacia el voto en blanco o viciado. Sin embargo, cree que los grupos subversivos pueden recuperarse de su fracaso. Considera además que el comportamiento subversivo se ha desenvuelto dentro de los lineamientos esbozados en la apreciación previa.

“La coyuntura -agrega- ha permitido impulsar el entrenamiento de la fuerza -la conspiración- dentro del marco del DIT”. “En las últimas semanas se han podido actualizar planes”. “El personal operativo ha tenido intenso trabajo”. “No se percibe en el Alto Mando preocupación por la participación de las FFAA en la conducción política del país, que es inevitable”. “Continua el problema en la FAP y se tiene información de que el ministerio de Defensa se estaría prestando al autogolpe de Alan García”.

Y anota, entre otras cosas, estas dos preocupaciones: “Cambio 90 no es más que una corriente de opinión, no fue capaz siquiera de inscribir candidatos en diez departamentos”, “La renuncia de cualquiera de los dos candidatos configuraría un problema de orden legal constitucional”.

Sus conclusiones son que “los grupos de poder económico (integrantes del Fredemo), ante la configuración de su derrota, buscaran inexorablemente el concurso de las FFAA”, ya que “a la debacle económica se agrega la perspectiva de la anarquía política”.

“El alto mando naval muestra desconfianza al liderazgo del Ejercito, ante la posibilidad de un autogolpe de Palacio”.

“Este es el momento de mayor parálisis y falta de reflejos en el escenario político”. “Un pronunciamiento despues de la segunda vuelta electoral constituye ir en contra de una esperanza de cambio ya configurada… los estratos de menores niveles económicos verían que la irrupción de las FFAA es en favor de los ricos”.

Apreciación al 13 de junio del 90

“Nos encontramos en el Escenario N° 3, periodos N° 2 y 3 de la apreciación de inteligencia estratégica del 20 de febrero de 1990. El resultado oficial de la segunda vuelta era la diferencia entre el periodo N° 2 y 3. Dado el desplome de nuestra principal dificultad (Fredemo) dicha diferencia desaparece”.

“El golpe electoral del 8 de abril ha quedado consolidado con el resultado del 10 de junio”. “Los partidos políticos han sido rechazados en su totalidad”. “La derrota de Vargas Llosa y su alejamiento del país han configurado un vacío de liderazgo en importantes sectores económicos y sociales”.

“Los índices delincuenciales son alarmantes y de igual magnitud nociva que la de los grupos subversivos”.

“Algunos comandos de las FFAA desde hace tres semanas son motivo de especial control por parte de Palacio”.

“Las FFAA se encuentran con sus planes de operaciones terminados y de alguna manera puestos en práctica en el proceso electoral, excepto algunas variantes”. “El liderazgo de las FFAA está definido”. “No se ha realizado ningún contacto con la Policía Nacional”.

Análisis

“Dado que no podemos esperar nada seguro de Cambio 90 y la patria no está para mas experimentos económicos y dado que nos encontramos ‘listos’, ningún escenario debe ser descartado. El escenario N° 3 sigue vigente de análisis. Hay que reconocer que el esperar al 10 de junio fue un éxito, dado el resultado electoral”.

“Nos encontramos en una coyuntura de máxima acumulación de fuerzas amigas en las FFAA como para empeñar la lucha en condiciones optimas”. “La coyuntura estratégica es inmejorable en la consecución de los objetivos nacionales de largo plazo”. “Vargas Llosa perdió el liderazgo político, vacio que puede ser llenado fácilmente por la Junta de Gobierno”. “Hoy podemos reorganizar bajo nuestras banderas a las fuerzas dispersas del Fredemo, que son la mayoría cualitativa del país, mañana quien sabe”.

Y resaltan enseguida estas anotaciones:

“Los grupos subversivos, fuertemente golpeados y debilitados en los últimos meses podrían recibir un golpe demoledor con una poderosa represión de los primeros 90 días de la Junta de Gobierno, efecto que podría tener un alto valor estratégico impulsando la política de pacificación”.

7. La perdida de espacio político nacional y el periodo de reorganización en que se orientaran las izquierdas las encuentra relativamente desarticuladas.

8. El ajuste de cuentas a García representa un capital político considerable.

9. Cualitativamente hablando la sensación de pavor que se presenta al sector lucido de la población es superior a la fuerza que puede representar un movimiento que no pudo presentar candidatos en diez de los veinticuatro departamentos y que selecciono mal en los otros catorce que consiguió y que hace noventa días era desconocido en la escena nacional.

10. Es posible actuar antes de que se configure un fenómeno de anemia aguda (fase de descomposición social crítica).

11. No hay un resultado formal del proceso electoral ni hay un nuevo gobierno recién instalado.

12. La población se encuentra desmovilizada políticamente debido al mundial de futbol.

Factores de debilidad:

1. No controlamos la Policía Nacional

2. El Apra representa una fuerza considerable.

3. El ajuste económico tendrá que hacerse bajo la conducción de las FFAA.

Consideraciones finales

1. La fase de ‘prudencia y acumulación de fuerzas’ ha concluido y podemos pasar a una fase de resolución.

2. La confrontación político-electoral ha permitido nuclear reservas intelectuales que hoy están disponibles, paro que entraran en un proceso de dispersión.

3. Dentro o fuera del gobierno las FFAA no podrán estar al margen de los efectos del ajuste económico.

4. Si no tomamos una decisión rápida y preventiva correremos el riesgo de que cuando tomemos el gobierno solo nos quedara pasar “de los reductos a Julcamarca” y jugarnos el destino en una tempestad.

Se fija el día D hora H y se plantea negociar con Fujimori

Las anteriores “consideraciones finales” no resultan del todo finales. Les sigue una ‘Hoja de coordinación final’ donde se indica que el ‘detonante’, el argumento de justificación al golpe es la ’situación de traición a la patria, configurada por la vergonzosa liberación de medio centenar de elementos subversivos (MRTA) por parte del gobierno de García Pérez…”

Fecha del día D

27 de julio de 1990

Criterio de selección

Es el momento en que el poder de García Pérez se encuentra minimizado y Fujimori no ha tomado posesión del cargo permitiéndole así a las FFAA negociar la conducción política del Estado en una solución cívico-militar dentro del concepto de ‘democracia dirigida’ que se ha elaborado para hacer frente a las necesidades de la patria.

Secuencia del día D

1. Ejecución del plan militar

2. Pronunciamiento:

Comunicado N° 1

Contenido: Pronunciamiento contra García de acuerdo al detonante para entregar el gobierno al presidente electo Fujimori haciendo ver que las FFAA no tienen ambición de gobernar.

3. Negociación y acuerdo con Fujimori.

Bases de negociación, concepto de ‘democracia dirigida’.

a. Inminencia de que las FFAA y el gobierno de la República caigan en manos de Fernandez Dávila – García Pérez en el verano de 1991.

b. Solución del país en el largo plazo resolviendo los problemas estratégicos del Estado.

c. Imposibilidad práctica de solución a la crisis del Perú después del entrampamiento legal que el traidor García Pérez ha producido y la atomización del Congreso, lo que hace necesario su receso transitorio.

d. Garantía y estabilidad a los agentes económicos con el respaldo de las FFAA (economía de mercado).

e. Política de pacificación coherente, planeada y dirigida por las FFAA.

f. Moralización, juzgamiento por traición a la patria a García Pérez y jerarcas del régimen aprista (tribunal militar).

g. Depuración moral en las FFAA.

h. Posicionamiento de las FFAA en el primer periodo de ‘democracia dirigida’.

De no arribarse a un acuerdo con Fujimori nos moveremos en el escenario N° 2.

Comunicado N° 2

Contenido: Haciendo conocer que el presidente electo no acepta la política de pacificación, moralización y solución a la crisis económica planteada por las FFAA y reconoce no estar preparado para la conducción del país en su actual estado de destrucción en que el traidor a la patria García Pérez lo ha dejado y entrega a las FFAA la responsabilidad del Estado.

Historia de una traicion – publicado por la revista Oiga – 12 de julio de 1993

Para muchos fue una gran sorpresa la aparición de los carros armados en las calles de Lima el 5 de abril de 1992, mientras el presidente constitucional, Alberto Fujimori, anunciaba por televisión y radio la clausura del Parlamento y del Pode Judicial, el control de las comunicaciones y la prensa, etcétera. Solo unos pocos, entre ellos la revista OIGA, venían observando que el régimen perseguía este desenlace desde tiempo atrás y en estas páginas hasta nos adelantamos a la noticia oficial del golpe militar. Sin embargo, nadie -fuera de los círculos castrenses- sospecho que el pronunciamiento militar del 5 de abril tenía un inicio muy lejano: octubre de 1989, cuando el señor Fujimori no había siquiera aparecido en el panorama político nacional. En esa lejana fecha, un “equipo de trabajo” cumpliendo el “misionamiento ordenado por el comando” culminaba su tarea con un documento que así explicaba los objetivos revolucionarios en la introducción.

Introducción

El presente Plan de Gobierno ha sido preparado por el equipo de trabajo dentro de una perspectiva de Estado Mayor, en el marco de un proyecto nacional necesario para llevar al país al siglo XXI con opción de alcanzar un nivel de país desarrollado.

En su elaboración a sido lamentable constatar el alto grado de desarticulación en el que se encuentra el país, a raíz de la experiencia aprosubersiva.

Ha resultado penoso reconocer y aceptar la gravedad de los males que nos aquejan, hubiéramos querido arribar a conclusiones diferentes sobre las soluciones a los problemas estratégicos del Estado, sin embargo, la evidencia es de tal magnitud que hace imposible soslayar la realidad.

El esfuerzo realizado ha estado ajeno a “ideologismos”, hemos mantenido un espíritu pragmático al abordar los distintos temas tratados teniendo siempre presente solo los intereses de la patria.

El equipo de trabajo cumple con el misionamiento ordenado por el comando y agradece la confianza y asume la responsabilidad entregada.

Viva el Perú

Octubre 1989

Luego de esta breve introducción que no lleva firma alguna -tampoco la lleva el resto de la documentación- el equipo de trabajo hace un análisis objetivo de la realidad peruana, aunque falto de matices y, en partes, algo prejuiciado e inexacto, para terminar presentando el programa de gobierno que se le había encomendado bosquejar.

Junto a este documento ha llegado a nuestras manos las “apreciaciones” que el Servicio de Inteligencia va haciendo desde el 20 de febrero del 90 al 19 de junio de ese año, sobre las variaciones políticas que se van presentando y los cálculos realizados sobre la conveniencia o no de poner en marcha la captura del poder y la instalación del gobierno civil-militar diseñado por el equipo de trabajo, gobierno al que se comienza a llamar de Reconstrucción Nacional y que no oculta la orientación mesiánica y totalitaria de sus autores de la que Fujimori se ha hecho o, para mejor decir, lo han hecho abanderado.

En las “evaluaciones” al 13 de junio de 1990 se puntualiza: “El golpe electoral del 8 de abril de1990 ha quedado consolidado con los resultados del 10 de junio”, “continua el proceso de descomposición del Fredemo”…”el liderazgo de las FFAA está definido”.

Y en los “análisis” se señala: “El modelo de representacion política vigente en el país se ha mostrado incapaz de proyectar al Perú”… “No existirá la posibilidad de acceder al periodo de atracción sostenida de capitales mientras el país no sea pacificado y se termine con la suerte de ‘lotería política’ que impide el planeamiento de largo plazo”… “No podemos esperar nada seguro de Cambio 90 y la patria no está para mas experimentos económicos”…

La desconfianza militar en el programa económico de Fujimori es total y una de las conclusiones del “escenario N° 3″, después de apuntar que todo está “listo”, es la siguiente: “Hoy podemos reorganizar bajo nuestras banderas a las fuerzas dispersas del Fredemo que son la mayoría cualitativa del país, mañana quien sabe”… “Si no tomamos una decisión rápida y preventiva, correremos el riesgo (de) que cuando tomemos el gobierno solo nos quedara pasar ‘de los Reductos a Julcamarca’ y jugarnos el destino en una tempestad”.

Por último, el 19 de junio, en la Hoja de coordinación final, se fija que la fecha del día D (se supone la del golpe) será el 27 de julio de1990… Y oh! sorpresa! En estas últimas páginas se añade bajo el subtitulo Secuencia del día D: “Negociación y acuerdo con Fujimori. Bases de negociación: concepto de Democracia dirigida y Economía de Mercado”… “De no arribarse a un acuerdo con Fujimori nos moveremos en el escenario N° 2″. Y así se plantea el escenario N° 2: “Comunicado N° 2, Contenido: Haciendo conocer que el presidente electo no acepta la política de pacificación, moralización y solución a la crisis económica planteada por las FFAA y reconoce no estar preparado para la conducción del país… lo ha dejado y entregado a las FFAA la responsabilidad del Estado”. El documento concluye con “Nota: todos estos eventos deben producirse entre el día D, hora H mas 24 horas”.

Con estas rápidas citas es fácil entender como fue evolucionando el pronunciamiento militar hacia Fujimori y explica porque este dejo en la estacada, pronto y sin explicación alguna, a sus asesores económicos y se paso instantáneamente a la “Economía de Mercado”. También aclara como pudo ser posible que Fujimori eliminara, sin correr sin ningún contratiempo, a los altos mandos de las FFAA el mismo día que asumió la presidencia, después de jurar, “ante Dios y estos Santos Evangelios”, cumplir y hacer respetar la Constitución que acababa de comprometerse con el Ejercito a violar y destruir.

El golpe del 5 de abril de 1992 no fue, pues, una decisión desesperada de un presidente que se sentía impotente para gobernar, porque el Parlamento obstaculizaba sus planes y el Poder Judicial no le permitía moralizar. Los pretextos esgrimidos por Fujimori ese día eran falsos. Nunca antes un Parlamento había otorgado con más amplitud y facilidades poderes extraordinarios al ejecutivo, sobre todo en el terreno de la lucha antisubversiva, y hasta ahora Fujimori no ha detenido, no ha puesto entre rejas a un solo corrupto, ni a un solo narcotraficante, prueba de que el afán moralizador no fue ni es real. Ese día -5 de abril de 1992- se ejecuto el mismo plan de captura del poder diseñado por los militares en octubre de 1989: neutralización de AG y AM (Alan García y Agustín Mantilla), toma del Congreso, control de la prensa, etc. Los objetivos de entonces son los que ahora se están cumpliendo: Democracia dirigida, o sea autocracia, para que sea posible -según los golpistas- la economía de mercado al estilo de Chile. Como siempre falta de imaginación y proclividad al calco y al calco más cercano a la vista, sin perspectiva y sin análisis de la diversidad de realidades. En todo el ‘estudio’ no hay dos líneas dedicadas a ‘apreciar’ el ejemplo colombiano, más exitoso que el chileno en el terreno económico y sin quebrantamientos del orden democrático. Si se dedican muchos párrafos a Taiwán y a los otros tigres asiáticos. Ejemplos todos de países con gobiernos autocráticos y, quien sabe, muy ajenos a la realidad peruana.

Un pajarillo verde

Pero constatados los hechos que explican las razones de fondo del golpe del 5 de abril y comprobados los lazos de complicidad entre el Ejército y Fujimori en la violación constitucional que mancho indeleblemente al régimen, pasemos a la descripción de los documentos que obran en nuestro poder gracias al obsequio que nos trajo un pajarito verde de alta graduación. Son pruebas de que era cierto lo que alguna vez, en una recepción diplomática, le confió a nuestro director un alto mando militar: “Hemos corregido los errores de Velazco. Tenías razón, eso del socialismo fue un disparate. Pero, ahora si el movimiento tendrá éxito. No se podía desconocer la importancia de la iniciativa privada. Sera, eso sí, un proceso largo”.

La intención golpista del programa de gobierno, elaborado por el equipo de trabajo y presentado en octubre de 1989, queda estampada en negro sobre blanco en el cuadernillo que va elaborando el Servicio de inteligencia Nacional a partir del 20 de febrero de 1990. El punto primero en el índice de ‘Apreciación de inteligencia’ lleva el título de ‘Misión’ y la misión es: “Evaluar los escenarios nacionales próximo-futuros para escoger el más adecuado y derrocar al gobierno civil, disolver los poderes Ejecutivo y Legislativo para que la Fuerza Armada institucionalmente asuma la conducción del Estado, con el fin de revertir la actual situación político-social-económica, cuyo deterioro amenaza destruir el sistema y las instituciones tutelares de la República”.

En esa época gobernaba Alan García y el Servicio de Inteligencia estaba bajo las órdenes del general Edwin (Cucharita) Díaz, quien tenía de asesor al doctor Vladimiro Montesinos, capitán retirado del Ejército. Este asesoramiento no era muy visible, pero si decisivo.

Alan García, el desastroso presidente que las mayorías nacionales eligieron, ilusionadas por su juventud y empuje -a la corta el empuje solo fue verbal-, dormía tranquilo en Palacio, confiado en ‘Cucharita’ Díaz y en el comandante general del Ejercito, su amigo Artemio Palomino. Al parecer García nunca sospecho de su jefe de Inteligencia y, tampoco, ni se entero quien era el consejero del SIN. Tampoco advirtió que el jefe del Estado Mayor, general Alejandro Antúnez de Mayolo, y el general Jorge Zegarra -comandante general de 1990- tenían posición muy diferente a la de Artemio Palomino y a la corte militar de Alan García.


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