La economía en nuestra vida diaria

A raíz de un artículo publicado por Nestor Gonzalez Loza, a quien le agredezco sus comentarios en este blog, decidí escribir este comentario sobre el protagonismo de la economía en nuestra vida cotidiana. Como dijo Hermes Binner (Gobernador de Santa Fe) hace unos dias al gremio docente que pedia un aumento de sueldos…”En la economía son sumas y restas”, milagros no se pueden hacer.

Creo que para que los ciudadanos crezcamos como adultos, como civiles, como trabajadores y como personas, debemos enriquesernos culturalmente día a día.
La solución a esto creo que está en hacerle llegar la economia teórica y práctica al ciudadano común. El saber nos permitirá establecer juicios propios a determinadas situaciones de la vida.
Si una persona común llega a entender lo mínimo en economía, en como funciona la regla de la oferta-demanda entre otros, este sería un país mas justo.

Si uno sabe como funciona una empresa, lo basico de la economia, haríamos valer nuestros derechos, pero también nos pondríamos en el lugar del empleador, y darnos cuenta que a veces las empresas sufren las mismas crisis que nosotros, los ciudadanos comunes.

Hace poco, escuchando un programa de economía en una radio rosarina, un hecho me hizo ilusionar en este país. En ese programa se suelen sortear premios entre los oyentes, que participan con sus opiniones. Entre esos premios hay comestibles, entradas para eventos, etc. Un oyente un día, pedió cambiar su premio por una entrada a un foro económico, que justo se estaba por desarrollar en Rosario (creo que de la Fundación Libertad, o Idea).
Eso quiere decir mucho, que hay mucha gente común que no quiere pan y circo, sinó cultura, crecer como persona y como profesional.

Resumiendo, la base está en nosotros y los objetivos los tenemos que crear nosotros mismos.
El sistema capitalista es polemico, pero creo que es el unico sistema que le queda a medida al ser humano. Ya sabemos que los demas sistemas no ha funcionado. El ser humano fue, es y será siempre individualista, áviso por generar riqueza y capital propio. Entonces, creer en un sistema económico diferente, creo que es perder el tiempo. Entonces este sistema nos enseña a que todo dependa de cada individuo.

Tenemos posibilidades de crecer sin limites, porque todo depende de nosotros.
Profesionalizarnos, educarnos, sociabilizarnos, nos deparará un mejor empleo, un mejor estilo de vida y un mejor futuro.

JAM


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, , Reportar este Comentario adarsha dijo

Gracias Javier!!

Muchos no saben que la confiscación de ganancias de las empresas, afecta sólo al personal de la misma y no a su dueño.
Curioso, no?
Acá ensayo la demostración:

Cuando un emprendedor decide invertir en producción espera lograr que su capital no se desvalorice, y que además rinda al menos los intereses de una inversión especulativa de bajo riesgo.
En ese punto de equilibrio, podría decirse que su inversión es sustentable, pues podría estar eternamente inmovilizada en ese emprendimiento sin que necesitare buscar una inversión mejor.
Lo que facturase le alcanzaría para pagar las materias primas, los costos del personal y para absorber los “costos” del capital que incluyen ese interés, la amortización, el mantenimiento, los seguros y los impuestos para lograr el objetivo señalado.

Pero si el mismo capital y el mismo personal de la empresa lograsen producir, por ejemplo, el doble, el emprendedor facturaría el doble, y entonces podría pagar el doble de materias primas (como necesitará) pero además generaría excedentes iguales al doble de los costos del personal y del capital.
Estos dos últimos montos son “la ganancia de la empresa”. No sólo de su dueño.

Entonces, si el capital y el personal produjeron el doble, deviene justo que cobren el doble de lo que les costó producir la producción de equilibrio, es decir el doble de sus propios costos. Porque si así no se hiciera, ese importante incentivo a la acción se vería resentido.
Ambos (emprendedor y asalariados) perderían la actitud necesaria para repetir el esfuerzo en una ulterior oportunidad.

El Estado confisca la tercera parte de ese total, indiscriminadamente, sin imaginar que ése era el dinero que debía cobrar su personal debido al mayor esfuerzo demostrado por encima de lo esperado.
Hasta se ha establecido que imponer más de una tercera parte de las ganancias es “confiscatorio”, y efectivamente así es. Recién ahí le empieza a afectar al dueño de la empresa.

El empresario no verá jamás la necesidad de participar a su personal de las ganancias de su empresa, ya que es costumbre pagarles sólo por lo que necesitan y no por lo que hacen.
Y entonces no lo hará, a menos que el Estado lo induzca a ello.

Incluso, como el mismo Estado le confisca la tercera parte de las ganancias, si se decidiera además participar a su personal, vería afectada su proporcionalidad entre su esfuerzo empresario y la rentabilidad adicional obtenida por su inversión.
Es lógico suponer entonces que acepta la confiscación actual porque intuye que es dinero que correspondía a sus empleados por producir más que lo que se esperaba de ellos.
Así se demuestra que la confiscación de las ganancias de las empresas sólo afecta al personal de la misma.
Nunca a su dueño!

Así cae el principio básico de todos los sistemas económicos actuales.

http://www.proyectoactitud.com