Vuelvo al viejo blog

Me gustaba más. Vuelvo a http://www.ivanenproblemas.blogspot.com
Tiene esa cosa mas íntima, mas personal, mas movistar.
El que quiera que se de una vuelta.

A menudo los hijos se nos parecen…

Es sorprendente cómo algunas fotos, al momento mismo de ser sacadas, nos avisan que van a ser para siempre.
Con la llegada de las fotos digitales se perdió la singularidad de las fotos, y eso produjo una carencia de apreciación de la foto en particular. Y claro, si tenemos cincuenta fotos del momento en que soplamos las velitas, ¿cómo apreciar una sola? Antes soplabas las velitas y te sacaban dos o tres fotos. Las mandabas a revelar y listo, esas eran tus tres fotos de cuando soplaste las velitas.
Ahora es distinto. Con tanta cantidad de fotos es difícil encariñarse con alguna.
Tiene que ser muy buena. Y me pasó con esta.
Cuando aparecen fotos así tomas conciencia del tiempo y la distancia entre los años; te das cuenta que acabas de caputar un momento irrepetible y que lo vas a revivir dentro de muchos años, cuando vuelvas a ver la foto. Y para eso, obviamente, la voy a mandar a imprimir. De a poco vamos volviendo a las fotos físicas. Bienvenidas sean.

La foto: mi sobrina Luna la mas grande y Mafi, la mas chiquita, mi nena.

Xenofobia argentina.

Estaba en la página de LaNacion.com leyendo una nota publicada hoy sobre la feria La Salada. LaNacion.com pone, debajo de cada nota, un foro para que los lectores opinen y participen de las notas.
Viendo los comentarios de la gente, puedo decir que la mayoría está en contra de estas ferias basandose en la ilegalidad de las mismas. Yo no estoy tan seguro de ponerme en contra. No puedo hacerlo si pienso en la cantidad de gente que vive de estas ferias. Pero ese es otro tema.
Entre muchas opiniones aparecio la de un monigote que se despachó con lo siguiente:
“Creo que hay que terminar con esta explotación, es insoportable que algunos que podemos tengamos que pagar $500.- para tener una zapatilla de marca o $250 por una camisa y que las marcas sean desprestigiadas por gente que paga $30.- por algo trucho “similar”, si no pueden pagar por ropa o articulos de marca, directamente que no los usen, hay gente para cada cosa, ya que si cualquiera lo usa y desprestigia una marca que justamente no es para “todos”.

Qué lástima que no dejó su nombre sino un apodo. Y qué lastima que el moderador del foro de LaNacion.com lo censuró. La censura no es buena para ningún lado. Hubiera preferido que este comentario sea visible para todos, así tomamos conciencia de la basura racista que nos rodea. Para eso levanté el comentario en mi blog.
Le respondí a esta persona, pero el moderador también me censuró a mi, lo cual no me deja más que pensar que el foro de LaNacion.com no es para libres pensadores.

Los celulares unidos jamás serán vencidos

Hoy a la mañana mientras venía a la oficina me percaté de que me había olvidado el celular. Y ahí nomás también me percaté de lo enormemente celular-dependientes que nos volvimos los argentinos (los seres humanos bah) en estos últimos años.
Me olvidé el celular y me siento desconectado del mundo.
Es así. Triste, pero real.
¿Como era la vida cuando no andabamos con el celular encima?
La verdad que mucho no me acuerdo. Lo que sí recuerdo es que la gente se encontraba igual, las cosas se hablaban igual y los problemas se resolvían igual.
Sin embargo, aún sabiendo esto, es inevitable sentir que cuando uno se olvida el celular le falta algo. Dependemos de ese aparatito y eso, por lo menos a mi, me pone triste.

Megarecital megacareta

Hoy es el día del gran recital de la Fundación Alas en costanera Sur, fundación cuya titular es Shakira. La cantante es la atracción principal del concierto donde también estarán Alejandro Sanz, Fito Paez y Paulina Rubio entre otros.
No estoy bien seguro del propósito o del proceder de ésta fundación. Si me remito a las fuentes puedo saber que es una fundación que contribuye a la disminución del hambre y la pobreza infantil en América Latina. Buen propósito.
Sin embargo con estas organizaciones de mega famosos siempre tengo la sensación de que es puro marketineo. La línea que divide el verdadero interés de los artistas por los chicos con la mera intención de aprovechar la pobreza para hacer publicidad de sus productos es muy delgada. Me suena a estrategia de marketing.
Montones de famosos tienen sus propias fundaciónes pro ayuda a cuanto problema existe, y no puedo dejar de pensar que lo hacen por el simple hecho de sentirse menos culpables de tener tanto dinero entre tanta necesidad. Tal vez los hace sentir mejores personas, sana sus egos, no lo se…
Entiendo que quienes deberían ocuparse realmente de la pobreza no son estos cantantes sino los gobernantes (de hecho se ocupan…de aumentarla). Está bien, no es el punto de este comentario. Sólo quiero dejar mi punto de vista sobre éstas organizaciónes benéficas: no les creo del todo. Si alguien tiene argumentos sólidos para hacerme cambiar mi opinión, bienvenido sea.

Cuenta regresiva

El subtepass es mi reloj semanal. Todos los lunes en la estación Retiro del subte C saco un subtepass de 10 viajes. Y cada vez que hago un viaje, en cada pasada, el molinete imprime atras de la tarjeta el día y la hora del uso, ademas de una V corta y el número de viajes que quedan.
Así es como el lunes con mi subtepass de 10 viajes comienza la cuenta regresiva. En la primer pasada aparece pesadamente una v9, y al final del lunes en la estación Florida se imprime una v8. Todavía falta mucho para el fin de semana.
Pasa el martes y el miercoles, el numerito del subtepass va bajando, y el descenso es inversamente proporcional a la emoción que uno va sintiendo.
Para cuando llega el jueves, el subtepass está en v4. El jueves tiene un sabor raro. Es un gusto semi-amargo que se va endulzando con el correr de las horas. Cuando el jueves termina, el subtepass muestra la ansiada v2 que brilla en fresca tinta negra.
Finalmente es viernes. Llega la v1 y sólo resta esperar que termine la jornada.
Siete de la tarde. Salgo del trabajo, hago unas cuadras hasta la estación, meto el subtepass en el molinete y entonces llega el momento más esperado de la semana.
Allí está, justo delante de mis ojos, como una estrella fugaz que de fugaz no tiene nada, que me espera a que termine de contemplar su belleza, la hermosa v0. Cero viajes. Ya los hice todos. Terminó la semana. Empiezan a pasar las estaciones y recuerdo el lunes, la v9, la v8, el fútbol de los miercoles, todo tan fresco, tan lejano, y me despido de mi subtepass usado, acabado, que me grita su adiós eterno desde el tacho de basura de la estación Retiro.

Llamado a la solidaridad.

Necesito que alguien me explique cómo poner fotos en los post!!
¿Cómo es? No me sale. No tengo idea. Soy medio cavernícola con estas cosas.
Agradeceré a quien corresponda =)

Sobre flores y Constitución

(Publicado en ivanenproblemas.blogspot.com el lunes 21 de enero de 2008)

Ayer domingo me percaté de algo no muy grato que sucede en el barrio Constitución.
A los lectores de otros continentes, les cuento que Constitución es un barrio de la Capital Federal. Se lo conoce más que nada por tener la terminal de trenes de la línea Roca, y por su plaza y también por los estudios del canal 13.
Volviendo al tema, ayer fuí a buscar a mi novia a la estación del tren. Ella venía de Ezeiza.
La cuestion es ésta. Yo, como buen novio – futuro padre de familia – romanticón, no le avisé que la iba a ir a buscar. La quería sorprender cuando se bajara del tren. Para esto necesitaba una cosa mas; el arma infalible de todo soldado del amor: un ramo de flores.
Mi idea era comprar el ramo en Constitución, llegando a la estación.
Pero así es la cosa querido lector de este blog: en el barrio de Constitución no hay puestos de flores.
Esto es inaudito.
Una terminal de trenes es tal vez el lugar donde más encuentros se producen en el mundo.
¿Y si uno quiere adornar ese encuentro con un ramo de flores? En Constitución eso no es posible.
¿Cuantas reconciliaciones o declaraciones de amor habran quedado truncas por culpa de no poder comprar un simple ramo?
Imaginense esta situacion. El enamorado espera ansioso a que su novia se baje del tren. Ella baja. Aun no se ven. Ella sale del anden. Él la empieza a buscar entre las cabezas gachas. Ella lo ve primero. Se cruzan las miradas y sonrien. Él va a su encuentro. Acelera el paso y se choca con dos o tres pasajeros pero no le importa. Ella mira unos segundos al piso porque le dan verguenza las escenas. Finalmente se encuentran. Ella lo abraza y le dice que lo extrañó mucho. Él la separa un poco con sus brazos y le dice “mirá lo que te traje”…
Y ahi es cuando entrarían en escena las flores.
Pero claro, nosotros ya lo sabemos. No hay flores en el barrio Constitución.

De la ciudad del sol en las dos veredas. Papas fritas y celulares.

(Publicado en ivanenproblemas.blogspot.com el sábado 5 de enero de 2008)

Sábado. Caseros se llama el barrio donde vivo hace añares. Pero si uno recorre sus calles se dará cuenta de que del barrio viejo quedó poco y nada. En la mitad de los años 80 fuí al jardín de infantes. Una esquina sobre la avenida Urquiza. Un día, ya entrados los 90, el jardin cerró. Y otro día, ya metidos en los años del 2000, una mole de cemento y balcones aplastó el jardín de infantes, mi infancia, los años 90, y aquella esquina es hoy un edificio de 10 pisos que todavía nadie habita.
Así es un sábado en Caseros.
Aprovechen y vayan a recorrer su barrio.
Y traten de recordar dónde estaba cada cosa que hoy no está.
Es una buena forma de tomar conciencia del paso del tiempo.

Aceptando el declive deportivo.

(Publicado en ivanenproblemas.blogspot.com el lunes 25 de febrero de 2008)

El mes que viene cumplo veintiseis años. Justo la edad que, cuando era chico, pensaba que iba a tener cuando fuera grande.

Y entre muchos de los cambios que vienen adosados a la edad en aumento, uno de los mas notorios es el leve pero constante declive en mi rendimiento futbolístico.
Voy a decirlo abierta y francamente: ya no soy aquel veloz 3 con proyeccion de años anteriores.
Duele aceptarlo, pero las piernas hoy no son las mismas que las de mis dieciocho. El pique en profundidad es mas lento y ni hablar de bajar a marcar cuando quedamos pintados en el area contraria.
Creo que la vida misma, el fútbol mismo, me fue poniendo de a poco en la posición que me corresponde.
De jóven supe jugar como una gacela por toda la cancha, atacando y defendiendo con la misma sagacidad.
Luego al crecer los puestos se fueron achicando, y en cada partido tuve que decidir entre quedarme abajo y defender, o quedarme arriba en el viejo y querido puesto de pescador.
Al pasar más años todavía, fuí notando que si me quedaba abajo defendiendo me pasaban como agua en colador, y si me quedaba arriba no metía una. Entonces elegí la posición con la que todo purrete alguna vez soñó triunfar: de 10, al medio, distribuyendo balones, haciendo jugar.
Así me ahorro el andar corriendo de un lado a otro, y puedo aguantar el aliento hasta el final del partido.
Esta posición es por demás provechosa si tenemos en cuenta que, al terminar el partido, puedo recurrir a las siguientes explicaciones:
- Si jugué bien, el equipo jugó bien y muy probablemente hayamos ganado el partido. Y puedo atribuirme el credito mayor del triunfo porque los pases fueron acertados.
- Si jugué mal, le puedo echar la culpa tanto a la defensa por no parar a nadie, así como a los delanteros que no le hicieron un gol ni al arco iris. Y yo paso desapercibido (los goles se los comieron otros, los caños se los comieron los defensores)
Pero en el fondo la verdad es una sola, y es que el cuerpo a los veintiséis no responde como lo hacía a los veinte, a los dieciocho, a los quince.
La última escala en este deterioro futbolístico es el temido y siempre postergado puesto de arquero. Allí estaré en mis años finales como deportista aficionado, ordenando desde atras al equipo y soñando con imitar, en algún avance del contrario, alguna atajada del Goyco en el mundial de Italia.
Pero mientras tanto, hoy en día, me alegro de aún poder gritar: ¡último para atajar!


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