El eurocentrismo y la necesidad de repensar la enseñanza de ciencias sociales

La crítica al eurocentrismo en las ciencias sociales es bien conocida, pero aún no se ha reflejado en la enseñanza de ciencias sociales en la mayoría de las universidades del mundo.

– 11/04/2009 9:05 – Autor: Syed Farid Alatas – Fuente: Revista del Sur

Syed Farid Alatas, impartiendo una conferencia.Los programas de ciencias sociales pueden reformarse de manera práctica para volverse menos eurocéntricos y más universales, incluyendo teorías y visiones extraeuropeas.

La crítica al eurocentrismo en las ciencias sociales es bien conocida, pero aún no se ha reflejado en la enseñanza de ciencias sociales en la mayoría de las universidades del mundo. En general, los cursos introductorios básicos se inclinan por perspectivas teóricas, ilustraciones y material de lectura de Estados Unidos o Gran Bretaña. Por otro lado, la consecuencia lógica de la crítica al eurocentrismo en las ciencias sociales es el desarrollo de conceptos y teorías alternativos que no se restringen a la civilización occidental como fuente.

Pero para lograr eso, la crítica al eurocentrismo debe extenderse en la enseñanza de las ciencias sociales. Sin embargo, es la propia dominación del eurocentrismo lo que impide su tematización en la enseñanza. Este artículo discute el eurocentrismo en los programas de ciencias sociales usando el ejemplo de la enseñanza de teoría sociológica, y sugiere de qué forma debería contrarrestarse.

El eurocentrismo en los programas de ciencias sociales

Un análisis de los programas de estudio de teoría sociológica revelará varias características del eurocentrismo: dicotomía sujeto-objeto, europeos en primer plano, europeos como fuente, y la predominancia de categorías y conceptos europeos.

En la mayoría de los textos o escritos sobre historia de la teoría social, la dicotomía sujeto-objeto es un principio de organización dominante, aunque no articulado. Los europeos son los que piensan y escriben, los teóricos y pensadores sociales, los que llamaríamos “sujetos del conocimiento”. Si algún no europeo aparece en los textos, aparece como objeto de estudio de los teóricos europeos y no como sujeto de conocimiento, es decir, como fuente de teorías e ideas sociológicas. Si tomamos como ejemplo el estudio del siglo XIX, tenemos la impresión de que en ese período sólo Marx, Weber y Durjeim pensaban sobre la naturaleza de la sociedad y su desarrollo, y que no había nadie en Asia o África haciendo lo mismo.

La ausencia de pensadores no europeos es particularmente llamativa en los casos en que ellos han influido en el desarrollo del pensamiento social. Típicamente, un texto sobre la historia del pensamiento social o un curso sobre pensamiento y teoría social abarcará a teóricos como Montesquieu, Vico, Comte, Spencer, Marx, Weer, Durjeim, Simmel, Toennis, Sombart, Mannheim, Pareto, Sumner, Ward, Small y otros. En general, no se incluyen pensadores no occidentales, y cuando se incluyen, tienden a ser citados por interés histórico y no como fuente de ideas. Por ejemplo, Ibn Jaldum es citado ocasionalmente en historias del pensamiento social, pero raramente es presentado como fuente de teorías y conceptos sociológicos. Se lo considera un mero precursor o protosociólogo.

Lo que la dicotomía sujeto-objeto hace es colocar en el primer plano de las ciencias sociales a académicos europeos, y luego, estadounidenses. Una excepción interesante es el trabajo de Becker y Barnes en su Social Thought from Lore to Science (Pensamiento social, del saber popular a la ciencia). Este trabajo se publicó por primera vez en 1938 y contiene muchas páginas que discuten las ideas de Ibn Jaldun (Becker y Barnes, 1961, vol. I:266-279). Los autores sostienen que el primer autor en aplicar ideas modernas a la sociología histórica después de Polibio no fue un europeo, sino Ibn Jaldun. Muy pocos académicos de los siglos XIX y XX hicieron conocer a Ibn Jaldun en Occidente. Becker y Barnes lo hicieron, y también discutieron la influencia de ese pensador islámico sobre algunos pensadores europeos. Aunque esta influencia ha sido reconocida en algunas obras tempranas, hasta ahora apenas se discute en los textos y cursos convencionales de teoría sociológica.

Como consecuencia, Occidente, y en particular los estadounidenses, británicos, franceses y alemanes, son vistos como los únicos originadores de ideas en las ciencias sociales. No se plantea la cuestión del origen multicultural de esas ciencias. Muchos pensadores sociales de India, China, Japón y el sudeste asiático en los siglos XIX y XX, contemporáneos de Marx, Weber y Durjeim, apenas son mencionados en los trabajos de historia de la sociología, o son directamente ignorados. Algunos ejemplos son José Rizal (Filipinas, 1861-1896), Benoy Kumar Sarkar (India, 1887-1949), y Yanagita Kunio (Japón, 1875-1962).

Una consecuencia más grave de todo esto es que lo que predomina en las ciencias sociales son teorías, conceptos y categorías desarrollados en Europa y América del Norte. Esta dominación ha sido a expensas de ideas y conceptos no europeos. Mencioné anteriormente que el interés en Ibn Jaldun tiende a ser histórico. Nunca ha habido demasiado interés en estudiar sus conceptos con miras a desarrollar una perspectiva teórica de los estudios sociológicos. Aunque existen algunas excepciones, como ciertos esfuerzos por desarrollar una sociología “neojalduniana”, siguen siendo marginales con respecto a la enseñanza e investigación convencionales de la ciencia social.

Otro ejemplo se relaciona con el estudio de la religión. Me resulta asombroso que el estudio científico social de la religión no tome en cuenta el vocabulario conceptual de las diversas religiones en la presentación de conceptos. En cambio, extrae sus conceptos casi exclusivamente de la tradición occidental y cristiana, en la creencia de que son de valor universal, e ignorando que los conceptos del Islam, el budismo y el hinduismo tienen el mismo potencial de universalización.

Revirtiendo el eurocentrismo mediante la enseñanza de las ciencias sociales

Claramente, la reversión de la dicotomía sujeto-objeto es la tarea que tienen por delante aquellos que se preocupan por el olvido de ideas emanadas de sociedades no occidentales y pretenden un enfoque más universalista del conocimiento. Dicha tarea consiste en colocar a autores no europeos en el primer plano, reconociéndolos como originadores y volcando la atención hacia conceptos y categorías no europeas. El objetivo no debería ser el desplazamiento de la ciencia social moderna, sino su universalización. Tampoco se debería tratar de desarrollar una tradición científica social de miras tan estrechas como la que criticamos. Propongo contrarrestar el eurocentrismo en varios niveles, tomando el ejemplo de Ibn Jaldun.

Un nivel es la metateoría, es decir, el estudio reflexivo de la teoría o de su estructura subyacente, o del contexto social en que surge. Este estudio incluiría un examen de los pilares lógicos y metodológicos de la teoría. Tales estudios son necesarios para que las contribuciones de determinados académicos se mantengan vivas y sean consideradas importantes. Así, por ejemplo, se debe discutir continuamente el método, la base lógica y el contexto social en que emergió la teoría de Ibn Jaldun sobre la formación del Estado.

Además, se deben emprender más trabajos teóricos, los cuales deben ser más que descriptivos. Muchos trabajos describen la teoría de Ibn Jaldun, pero existen también nuevas teorías sociales, aunque en grado insignificante, que podríamos llamar “neojaldunianas”, es decir que van más allá de la mera comparación de ideas y conceptos de Ibn Jaldun con la de teóricos occidentales. Estas teorías apuntan a la integración teórica de la teoría de Ibn Jaldun en un marco que emplea algunos de los instrumentos de la ciencia social moderna (Laroui, 1980; Cheddadi, 1980; Gellner, 1981; Michaud, 1981; Lacoste, 1984; Carre, 1988; Alatas, 1993). El énfasis debería colocarse en fuentes de conocimiento hasta ahora marginadas e inexploradas.

También deben realizarse evaluaciones críticas de recientes esfuerzos por generar alternativas al discurso eurocéntrico, o para contrarrestarlo. Por ejemplo, Gellner intentó tomar en serio ideas no europeas construyendo una teoría de reforma musulmana basada en una visión de las ideas de Ibn Jaldun y David Hume, pero su esfuerzo no fue continuado.

Enseñando ideas no europeas

Para contrarrestar el discurso eurocéntrico, es esencial introducir ideas no europeas en los cursos y libros de estudio de ciencia social. Debido a la autonomía relativamente mayor que los profesores universitarios tenemos en comparación con los maestros de escuelas primarias y secundarias, podríamos inyectar un mayor contenido no europeo en los cursos que dictamos. Por ejemplo, no existe razón que impida introducir a José Rizal, Benoy Kumar Sarkas y Yanagita Kunio en cursos de pensamiento y teoría social.

Esto es algo que un colega de la Universidad Nacional de Singapur, Vineeta Sinha, y yo hacemos desde hace algunos años. Nos apartamos de la teoría sociológica clásica convencional, habitualmente limitada a la enseñanza de Comte, Marx, Weber, Durjeim, Tocqueville y otros europeos del siglo XIX y principios del XX. Empezamos a enseñar de manera sistemática las ideas de Ibn Jaldun, José Rizal, Sarkar y otros pensadores sociales no occidentales, sin olvidar a los pensadores occidentales. Y dentro de éstos, nos concentramos en aquellas áreas en general olvidadas en cursos similares dictados en Europa y América del Norte, como las ideas de Marx sobre el modo de producción asiático y su visión del colonialismo en India, o el trabajo de Weber sobre El Islam y el confucionismo. Los detalles sobre la reforma del curso se publicaron en el periódico Teaching Sociology (Alatas y Sinha, 2001).

Para contrarrestar el eurocentrismo en las ciencias sociales, también es necesario popularizar activamente ideas no europeas, mediante la organización regular y continua de mesas redondas o presentación de ensayos sobre estas ideas o sus fundadores en conferencias sobre ciencia social. Esto requiere organización y fondos, pero también mucha voluntad de nuestra parte.

Por último, quisiera sugerir que debemos crear conciencia sobre la necesidad de un discurso alternativo y contra-eurocéntrico en las ciencias sociales, insistiendo en la cita de obras de académicos de todo el mundo con ideas similares. Esto aumentaría la visibilidad de las perspectivas más universales en las ciencias sociales.

Syed Farid Alatas es profesor adjunto del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Singapur.


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, , Reportar este Comentario ruben dijo

Es cierto que necesitamos estudiar el discurso alternativo y el contra-eurocentrismo para tomar debida conciencia de las causas profundas de la profunda miseria ancestral de Asia, Africa y Amèrica Latina.

, , Reportar este Comentario Anónimo dijo

no se que significa profunda miseria ancestral de esos continentes, cuando estoy convenciado que tienen tesoros -en especial Asia-, que pueden salvar a toda la humanidad de la barbarie de la cultura occidental, una verdarea miseria de apenas tres siglos …..
saludos