TEMPERLEY

Temperley

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Temperley
Partido de Lomas de Zamora, Argentina.png
País Bandera de Argentina Argentina
Provincia Bandera de Provincia de Buenos Aires Buenos Aires
Partido Lomas de Zamora
Ubicación 34°46′60″S 58°23′59″O / -34.78333, -58.3997234°46′60″S 58°23′59″O / -34.78333, -58.39972
Altitud 20 msnm
Superficie 15,90 km²
Fundación 1870
Población 111.160 hab. (INDEC, 2001)
Densidad 6.991 hab./km²
Código postal B1834
Pref. telefónico 011
Intendente Jorge Omar Rossi, PJ
Información oficial IFAM BUE074
Aglomerado urbano Gran Buenos Aires
La localidad de Temperley es, junto a Banfield, Lomas de Zamora, Llavallol, Turdera y San José una de las ciudades que conforman el Partido de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, dentro del Conurbano Bonaerense o Gran Buenos Aires.

En una superficie de unos 15 km² conviven cerca de 120.000 personas, en un terreno que discurre entre los 14 y los 25 msnm. Limita al norte con Lomas de Zamora y Banfield, al sur con José Mármol, Adrogué y Turdera y al este con Quilmes.

Estas localidades estuvieron históricamente vinculadas a la ciudad de Lomas de Zamora, cabecera y primera población del partido. Esto sucedió hasta 1870, año en que George Temperley fundó un pueblo en tierras de su propiedad.

Muchos años después, en 1965, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires declara ciudad a Temperley. Posteriormente hace lo propio con Llavallol y con Turdera. Actualmente existe un proyecto de ley para dividir en dos al Partido de Lomas de Zamora, creándose el Municipio de Temperley. Este proyecto se encuentra en tratamiento legislativo en el Senado de la Provincia de Buenos Aires. [cita requerida]

Hoy en día, y a pesar del ajetreo que le impone su rol de nudo carretero y ferroviario, conserva tranquilos y característicos barrios.

Contenido

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Toponimia [editar]

Calle de la ciudad de Temperley
El origen de su nombre se debe a George Temperley, activo participante de la creación de Lomas de Zamora y miembro fundador de la Sociedad Rural Argentina, quien hizo posible la creación del propio pueblo de Temperley y su estación de ferrocarril.

Barrios [editar]

La localidad de Temperley se divide en varios barrios, como La Perla, Villa Sastre y San José, este último aún reclama su autonomía. Todos estos barrios surgieron en la primera mitad del siglo XX con el loteo de quintas y estanzuelas. San José fue una estanzuela hasta 1948, pero en pocos años alcanzó un notable crecimiento urbano.

Deportes [editar]

De esta localidad es oriundo el Club Atlético Temperley, fundado en 1912 y asiduo animador de los campeonatos de ascenso de la Liga argentina de fútbol.

Población [editar]

Cuenta con 111.160 habitantes (Censo INDEC 2001), lo que la constituye como la tercer localidad del partido, aunque por escasos 200 habitantes menos que la localidad de Lomas de Zamora. Esta población aporta el 18,88% del total del partido.

Lugareños ilustres [editar]

Enlaces externos [editar]


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Hector Claudio Palazzo
Marzo 24, 2011, 9:54 pm, Reportar este Comentario Hector Claudio Palazzo dijo

Te recomiendo lo leas y evalúes este artículo de Ceferino Reato que publicó “La Nacion” ´hoy 24/03/2011, quien ayer fue invitado a “Te doy mi Palabra” por canal 26.
Este programa de Alfredo Leuco esta ya dentro de los mejores de su magnífica producción dedicada a desentrañar la tematica política nacional e internacional con un equipo de colaboradores de primerísimo nivel
Héctor Claudio Palazzo

Por qué mucha gente apoyó a los militares
Ceferino Reato
Para LA NACION
Jueves 24 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa
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Treinta y cinco años atrás, en las vísperas del derrocamiento de la presidenta Isabel Perón, no había encuestas ni sondeos que registraran qué pensaba la opinión pública, pero los diarios y revistas de la época sugieren que la mayoría de la gente estaba harta del gobierno peronista.
Claro que en estos tiempos de crispación y periodismo militante, y tan bien pago, alguien podría impugnar esta presunción con el argumento de que la prensa era golpista, en tanto integrante de un supuesto “eje del mal” que viene desde el fondo de nuestra historia, junto con la oligarquía y sus aliados transnacionales, los militares, la Iglesia Católica, los políticos y sindicalistas traidores y la clase media conservadora.
Sin embargo, aquella sensación de vacío de poder, de un gobierno que no podía controlar la situación, se reflejaba también en un diario de centroizquierda como La Opinión, de Jacobo Timerman, para no hablar del vespertino La Tarde, dirigido por su hijo, Héctor Timerman, el actual canciller, que era abiertamente golpista.
La Opinión daba algunos datos desoladores: cada cinco horas se producía un asesinato político y cada tres estallaba una bomba; la presidenta había nombrado un ministro cada 25 días, y la inflación llegó al 38% en marzo de 1976 y al 98,1 en los tres primeros meses del año.
Testigos confirman el estado de ánimo de la opinión pública. Por ejemplo, el periodista inglés Robert Cox, que dirigía el Buenos Aires Herald y luego, en la dictadura, se convertiría en un destacado defensor de los derechos humanos. “El 24 de marzo fue un día soleado, «peronista», como se decía. La mayoría de la gente estaba contenta pensando que las cosas iban a mejorar. Después sí vino el gran silencio”, me dijo en una entrevista para el libro Operación Primicia . Cox agregó: “Todo 1975 se vivió como una tragedia griega, que desembocó en el golpe. Desafortunadamente, muchos argentinos estaban siempre buscando a los militares para que entraran al gobierno, ordenaran el país y dieran luego elecciones. Pasaba ahora también con gente de la izquierda: recuerdo que con mi mujer nos encontramos en una recepción en la embajada de Egipto con un periodista de El Cronista Comercial, que militaba en la izquierda, y con su esposa, que estaba embarazada. Ellos confiaban en que un gobierno militar pondría en marcha una represión más legal que la del gobierno de Isabel Perón, en el que aparecían cuerpos carbonizados en zanjones”.
Precisamente, una de las tesis de mi libro es que muchos argentinos recibieron el golpe con alivio por dos razones. Por un lado, por la ineficacia y pérdida de legitimidad del gobierno, que había convertido en insolubles los problemas de la inflación, el desabastecimiento y la violencia política, y por la dramática debilidad del liderazgo de la viuda de Perón, que hasta se deprimía seguido. Más inquietante es la segunda razón: todos los actores relevantes colaboraron, en forma directa o indirecta y por diferentes razones, en la caída de Isabel, salvo, lógicamente, la presidenta y el puñado de políticos y sindicalistas que todavía la respaldaban.
Según el kirchnerismo, el golpe fue uno de esos momentos en que la hidra del mal coaguló para abortar los sueños y los ideales de los sectores populares, que eran fielmente interpretados por la “juventud maravillosa” de los años 70, de la cual el gobierno actual se considera el heredero legítimo.
Y sin embargo aquella “juventud maravillosa”, al menos quienes siguieron integrando Montoneros, resultaron en parte responsables del golpe y del respaldo popular que recibió a los militares. Es que en aquel momento, el “objetivo político principal” de Montoneros era “el deterioro del gobierno de Isabel Martínez”, que era visto como un velo, un obstáculo, para que el pueblo respaldara a la guerrilla en su marcha triunfal hacia la patria socialista, según un documento interno de 1977 (”Curso de Formación de Cuadros del Partido Montonero Comandante Julio Roqué”). El propio Mario Firmenich confesó, en 1977, en una entrevista con Gabriel García Márquez, que “desde octubre de 1975 nosotros sabíamos que se gestaba un golpe militar para marzo del año siguiente” y “no tratamos de impedirlo”. Los guerrilleros, en general, habían llegado a la conclusión de que el golpe los favorecería porque, puestos a elegir, los argentinos los respaldarían a ellos en su lucha contra los militares. Por eso crearon el Ejército Montonero, que debutó el 5 de octubre de 1975 con un ataque al cuartel de Formosa.
La “juventud maravillosa” no defendía la democracia ni los derechos humanos. No eran los únicos; eso formaba parte de una cultura política arraigada: en la Argentina, la democracia, con todo su contenido, sólo se convirtió en un valor relevante en 1983, luego de la sangrienta dictadura. Culpas repartidas, aunque no en la misma proporción, de una historia que resiste el estrecho e interesado molde del relato oficial.
© La Nación
Ceferino Reato, periodista, es autor de Operación Primicia

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