UN POCO DE NUESTRA HISTORIA
Remontémonos a la época donde reinaba la Nación Pampa . Los pampas (nombre de los aborígenes reinantes en la zona) Cazaban permanentemente y, dado que no había caballos, lo hacían a pie, corriendo a los animales hasta cansarlos; de ahí también su agilidad y resistencia. La alimentación incluía además, otros animales y frutos silvestres.-
Su idioma era el pampa, del cual poco ha llegado hasta nuestros días.- La religión estaba en un alto dios, que llamaban Soychu, existiendo también el espíritu del mal, conocido con el nombre de Gualichu.
Fue el desarrollo del caballo en grandes proporciones y su adopción por los pampas, lo que llevó a un estado de vida de mayor movilidad. Así los escasos contactos anteriores con los mapuche se hicieron más frecuentes.
Los pampas entregaban los caballos y aquellos lo proveían de mantas tejidas, joyas y otros elementos de su cultura superior.
Ocurre que cuando las relaciones entre los pueblos se hacen demasiado íntimas, se producen aculturación y amalgamas que pueden incluso llevar a la desaparición de uno de ellos.
Por 1658 sabemos que aún se mantenía en plena vigencia la cultura pampa, pero ya había comienzos de influencias mapuche, como el nombre de algunos caciques y otros elementos de aquel origen.
Ya para 1750 solo los mayores mantenían la lengua original. El proceso de mapuchización estaba en pleno desarrollo.
Fue una paulatina integración, no violenta, dado que los mapuches fueron llegando en gran número, superando a la población primitiva que fue diluyéndose en la mezcla con los recién arribados.
Así, se produjo en esta zona un nuevo poblamiento que nos habla de la presencia del lonko (cacique) Legüel, asentado en tierras que hoy ocupa nuestra localidad.
Fue el nombre de ese cacique el elegido, un 10 de enero de 1911, para denominar la estación perteneciente al ferrocarril San Martín, que implicaría el nacimiento de nuestro pueblo. Don Francisco López es quien lleva el honor de ser el primer jefe de dicha Estación.
El actual nombre (impuesto el 1 de noviembre de 1911) es en homenaje a la Sra. Inés Indart de Borrego donante de estas tierras. ¿Pero quien fue esa misteriosa Señora?
La historia cuenta que Don Luis Dorrego y Salas, desvinculado de la sociedad que mantenía con don Juan Manuel de Rosas y Terrero en la propiedad del primer saladero instalado en Quilmes, llamado “Las Higuerillas” y casado con Doña Inés Indart e Igarzábal, denuncia ante el gobierno de Buenos Aires tierras “vacas” (sin ocupantes) en la zona de la laguna “Las Saladas”, corría el año 1822, toma posesión de las mismas y las dedica a la cría de ganado bovino y equino, posteriormente adquiere los derechos de posesión a Don Ambrosio Lastra (22-7-1825) linderas al campo que ocupaba y dentro de lo que hoy es partido de Salto.
Luego (3-5-1826) adquiere al Estado tierras en enfiteusis dentro del partido de Rojas. Sigue adquiriendo derechos de posesión y así el 15 de noviembre de 1832 compra a Don Joaquín de la Cuesta y Martínez otra fracción en el partido de Salto.
El 23 de diciembre de 1833 le adquiere los derechos a Lucas González, quien los poseía por compra que había hecho a José Cayetano Borbón, este terreno ocupaba los partidos de Rojas y Salto.
El 7 de junio de 1834 le adquiere un boleto de permuta a Martínez Fonte, ubicando las superficies de las tierras que fueron de Lastra y en esta última fecha escritura esas tierras que ocupaba y cuyo propietario era el Estado de Buenos Aires.
El 23 de agosto de 1839 le adquiere al Estado una gran extensión de tierras denominada “El Bañadito” (nombre que aún persiste) y el 18 de abril de 1849 realiza la última compra a Vicente y Pedro Martínez, todas estas tierras en el partido de Salto. Don Luis Dorrego y Salas fallece en julio de 1852.
Su hijo, Luis Dorrego e Indart pasa administrar esta propiedades y el 1 de diciembre de 1853 adquiere terrenos propiedad del Cnel. Prudencio Arnol, incluido el boleto de premio del Capitán José Hernández, esto en el partido de Rojas.
El 15 de enero de 1853 le compra la quinta parte a los herederos de Reinoso y Justa Araujo de Reinoso en el partido de Salto. El 2 de junio de 1863 adquiere tierras en enfiteusis que poseía en Rojas y por último el 20 de diciembre de 1864 le adquiere al Estado tierras ocupadas por Don Gavino Salas, tierras que ocupaban los partidos de Rojas y Salto. Luis Dorrego e Indart se había casado con Doña Enriqueta Lezica con quien tuvo a Felicia, Luis e Inés.
A la muerte de Don Luis Dorrego y Salas, su esposa Doña Inés Indart y sus hijos procedieron de común acuerdo y extrajudicialmente a la liquidación de la testamentaria, con arreglo a los dispuesto en su testamento, que había sido otorgado el 16 de julio de 1852 ante el escribano Don Marcos Leonardo Agrelo.
Así es como Don Luis Dorrego e Indart quedó como propietario de 17.844 hectáreas que ocupaban el establecimiento “La Vigía” en el partido de Rojas y a su muerte lo hereda su esposa Enriqueta Lezica y sus hijos Felicia, Luis e Inés.
Doña Inés Indart e Igarzábal de Dorrego queda como propietaria del establecimiento “Las Saladas” ubicado en el partido de Salto y con una superficie de 37.014 hectáreas que a su muerte heredan sus hijas Teresa, Magdalena, Mercedes, Angela e Inés.
Esta estancia antes del advenimiento del alambrado constaba de 19 puestos próximos a sus límites, que llevaban los siguientes nombres: la Estrella, El Rincón, El Eucalipto, Las Cañas, El Clavo, La Tardanza, El Rodeo de Bueyes, El Sauce, El Aguribay, El Chañar, El Teodolito, San Victorio, La Merced, San Luis, El Arbolito, La Noria, La Angelita, La Unión y La Conciliación.
Por casamientos de las herederas con dos Ortíz Basualdo. Con Miró y con Unzué, su descendencia van heredando y subdividiendo estas tierras. Parte de ellas con el auge de la agricultura se colonizó subdividiéndose en pequeñas parcelas, parte de lo fue este enorme latifundio, es donde se formaron lo que conocemos como La Invencible y nuestro querido Inés Indart.
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