Teoría de la Motivación: David McClelland

David McClelland, psicólogo de la Universidad de Harvard, hace ya casi 4 décadas, planteó que existen 3 tipos de motivaciones:

  • Motivación de logro: que emerge cuando queremos lograr una meta u objetivo. Otro tema aparte es del los medios y recursos que usamos para ello, punto que será analizado en otro post.

  • Motivación de afiliación: que dice relación con el establecimiento de relaciones de cordialidad, de vinculación “afectiva” con otros individuos.

  • Motivación de poder: sobre esta motivación, el autor hace una diferenciación entre poder personalizado y poder socializado. Si bien, tiene varios puntos en común, la primera enfatiza el poder que se jerce sobre otros “humillándolos”, mientras que el segundo tipo, resalta la capacidad de quien lo ejerce, de hacer que otros se sientan bien a través del refuerzo y del coaching.

En la siguiente artículo sobre liderazgo , se observan con más detalle las características de cada tipo de motivación (ver página 75).

Liderazgo desbocado.pdf

Está claro que los modelos no son la realidad (”el mapa no es el teritorio”), pero intentan re-construirla y construirla casi como lo fuera. Eso es lo que nos permite navegar en el diario vivir. Aún así, es interesante observar como una “sana” o equilibrada combinación de los tipos, puede estimular un desarrollo integral de cada individuo. Extremo yang produce extremo ying y, viceversa.

La motivación de logro por sí sola, genera problemas en la convivencia y clima laboral, en una organización; la de afiliación, produce un ambiente grato, pero si no hay metas que lograr, la organización desaparece; el poder es útil para realizar gestión en el sentido de conducir a los individuos al logro de las metas, a través de una trabajo en equipo, de cooperación y colaboración. Eso sí que hay una diferencia vital entre “poner el pie encima” y ayudar o “coachear” (”espejear”, me dijo una vez el psiquiatra Luis Weinstein) a los colaboradores para que alcancen las metas.

Personalmente, creo que las organizaciones de mi país Chile, exhacerban utilizar un estilo de gestión orientado al logro a través del poder personalizado. Esto genera bajo desempeño y poco compromiso de los colaboradores: “lo hago porque o si no pierdo la pega”.

Si queremos avanzar como país, debemos humanizar las organizaciones, a través de una gestión afiliativa y que utilice el poder socializado.

¿Cómo podemos avanzar hacia allá?


Escribí tu comentario

, , Reportar este Comentario Abel Desestresss dijo

La búsqueda de una avance en masa es ya es hoy en nuestros días de caos, inoperante e improbable, sin contar lo inútil que puede ser aunque se logre.
El ser no puede dar lo que no tiene, y si hay un vacio de su propia organización de existencia, jamás podrá coadyuvar a nadie, y mucho menos a organizar nada.
Pero lo más importante, es que aun que pudiese organizar algo, no lo haga, ya que toda organización tarde o temprano cae en los mismos círculos viciosos del poder y el dinero.
La forma correcta de ayuda en lo que sea , para quien sea y con los objetivos que estos sean, deben ir primeramente dirigidos a su propio conocimiento de existencia, porque, para que y hacia donde… que? Muy simple “su propia vida”
La Paz en la mente es el principio de la felicidad interna, propia única, el hombre que consigue esto, puede contagiar en entusiasmo el liderazgo de caminos compartidos, en búsqueda no de “países determinados” si no en una comunión de amor y fraternidad humana, sin banderas, distintivos, murallas, ni fronteras.
Por mi parte reciba todo mi amor, por sus deseos de iniciar la pregunta. Como..?
No me interprete, solo filtre las líneas, y lo bueno que quede, que se aproveche, no para nadie, solo para usted.
Desde México.
Atte. Abel Desestress

“La voz del hombre se escucha por educación, y se aprecia por amor”. (Abel Desestress)