El rol de las abuelas
Ayer fui al cine, a ver una de chicos. Delante mío había una abuela, muy coqueta ella, con dos nenas. Al lado, una mujer tan joven que su nieto podía pasar por hijo suyo. Como la cola iba para largo, empezamos a conversar unas con otras. La mayor se quejaba de que había trabajado cuarenta y siete años para darle una carrera a sus hijos y ahora que por fin podía descansar, debía ocuparse de sus cinco nietos. “Tengo setenta años, ¿cuántos más me quedan? ¿Quince años? Una no sabe cómo va a llegar, porque puede llegar bien… o no. Y ahora que todavía estoy con fuerzas, que podría dedicarme a mis cosas, no puedo hacerlo”. No es sólo durante estas vacaciones que se ocupa de ellos, todos los días lleva y trae a las nenas del colegio, con el varón “zafa” porque tiene transporte escolar. “Si no me ocupo yo, los padres no pueden trabajar”.
¿No hay algo malo en todo este sistema? Entendí perfectamente lo que esta buena señora transmitía, me dio pena por ella. Carece casi de vida propia, presa como está de horarios ajenos. En lo que significa un abuso de su rol de abuela, cría a sus nietos cuando sólo debería disfrutarlos, o en todo caso, ser de alguna ayuda. Pero no reemplazar a los padres. No es el único caso, la semana pasada conocí a otra abuela que había criado sola a dos de sus cinco nietos para que su hija pudiera seguir trabajando en una empresa. Un día se le escapó uno y en su afán por agarrarlo lo tumbó de boca, haciéndole perder varios dientes. La señora se traumó tanto con ese episodio que le dijo a la hija que no podía cuidarlos más, era demasiada responsabilidad. Es entendible, a esa edad los reflejos no son los de antes, se ve menos, se oye menos… Hace bastante leí un artículo que tocaba el tema de la infelicidad de las abuelas obligadas a ejercer un rol que las supera. Mi vieja, por poner un ejemplo diferente, manejó su vida como quiso. Le reclamaron seguido no haber sido una abuelita de cuento, yo le admiro las agallas de haberse plantado firme para hacer de su tiempo, su tiempo.
En otro orden de cosas, ¿no va siendo hora de que todas las empresas cuenten con sus propias guarderías? Ya debe ser bastante difícil trabajar siendo madre, para encima sentir ese desgarro del abandono.

Anecdota de mi madre: cuando ella tenia 46 anios, ya tenia 3 nietos (hermanitos entre ellos de 5, 3 y 1 respectivamente). Mi hermana, que tenia 26, se los dejaba algunas veces para salir con su marido. Una noche rompieron tanto la paciencia que mi madre (la abuelita)a las 23 hs. llamo un taxi y los mando para su casa!!! Actualmente es bisabuela de los hijos de esos nietos, y obvio, tampoco quiere que le encajen a los bisnietos! Los adora, pero cada uno en su casa.