El uno para el otro

A veces nos preguntamos (permítaseme el refugio del plural) cual puede ser el punto de contacto entre dos personas cuyos gustos están en las antípodas. “El tango no es gran cosa, pero lo canta de maravillas”. El Hombre se refiere a Recuerdo, en la versión de Jorge Maciel acompañado por la orquesta de Pugliese. Cuando acertamos a escucharlo por la radio, dice cosas como “De pie, están pasando el Himno”. ¿La verdad? No me mueve un pelo. Menos todavía, cuando el Hombre acompaña con voz trémula y suerte diversa. “¿Pero qué te gusta tanto?” “¡Cómo lo canta, es una maravilla!”, repite entusiasmado. No conviene insistir con el tema. De hacerlo, recurrirá a una antología cronólogica (1900-1980) de Las letras de tango, coordinada por Eduardo Romano. La tortura. Qué otro nombre le cabe a la escucha forzosa -en un departamento de dos ambientes y durante la hora siguiente- de tantos tangos cantados a voz en cuello. “Vida, ya está bien…”, suplico. “No me censure… Era más blanda que el agua, que el agua blanda…” Me mudo de ambiente, la puerta del dormitorio no cierra bien. “Cruel en el cartel, la propaganda manda cruel en el cartel… mmjujujuju manda cruel en el cartel…” “Desde chico ya tenía en el mirar esa loca fantasía de soñar…”

Son preciosos. Cantados por Baglietto, el Polaco, Eladia. “Viejo ciego es una acuarela, no puede no gustarte”, me persigue. Y ahí vamos: “El día que se apaguen tus tangos quejumbrosos, tendrá crespones de humo la luz del callejón…” Tal vez en el baño… no, la puerta del baño tampoco cierra bien. “Si no te gusta Golondrina, te tenés que suicidar”, escucho desde adentro. Suena como si cantara en la puerta. “Golondrina de un solo verano, con ansias constantes de cielos lejanos, alma criolla errante y viajera, querer detenerla es una quimera…” La voz sube y baja y vuelve a subir, aunque no lo veo sé que el Hombre levanta la mano derecha acentuando los mejores versos. El próximo es Arrabal amargo.

Le hago escuchar un poco de soul, ¿se avendrá a bailar conmigo? Es la lengua del Imperio, carezco de raíces.

The One

If U’re lookin’ 4 the man that will walk away from responsibility
I ain’t the one…
If U’re lookin’ 4 a brotha that’ll treat U like anything but a queen
I ain’t the one…
But if U’re lookin’ 4 a man that’ll sweep U off your tired, weary feet
pay your bills, buy U pretty dresses and take U anywhere U wanna eat,
make love 2 U every night of the week
Look no further
I am the one

If U’re lookin’ 4 a man that’ll make big money and keep it all 2 himself
I ain’t the one (no, no, not me)
If U’re lookin’ 4 a man that’ll have 10 women and confuse it
all with his wealth – listen here:
I ain’t that one

But if U’re lookin’ 4 a man who can share his
dinero and buy U half the town
treat every step U take as if U’re walkin’ on
holy ground
place U above all others when it comes 2 the
gettin’ on down

Look no further – your man’s around
He’s standing right here

If U’re lookin’ 4 a man that’ll make U feel
like time has just begun
A man that’ll make U feel like U’re the only
thing that ever mattered
underneath the sun
If U’re lookin’ 4 somebody who will turn
your bad day in2 one long night of fun
Look no further, baby

I’m the one

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Permítase el plural, y muchos plurales le diría, somos varios los que nos hacemos la misma pregunta creo…
Si el hombre no baila soul, pruebe Ud. bailar tango, es redivertido y sensual!

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Nayru, ¿no pensó alguna vez que podría conocer a quien vibrase con su misma canción, libro o película? ¿Y que de alguna manera iban a sentirse predeterminados por esas coincidencias afortunadas? Cuando sólo sucede muy de vez en cuando y el gusto (según los sociólogos) nos determina, se siente pena. Es entonces cuando buscamos chispazos, trocitos de poesía diaria, para sentirnos unidos por algo más que la convivencia bajo el mismo techo.

Hemos bailado tango. No pasa del intento… empiezo con una risita nerviosa cada vez que me pisa, terminamos sin saber quién guía.

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Le salió muy Renzi su comentario, por lo tanto me veo obligada a contestarle “no entendí”. Especialmente la frase cuando sólo sucede muy e vez en cuanto y el gusto nos determina, se siente pena” espero aclaración, el tema me interesa y mucho mas su opinión al respecto. Ayúdeme a abrir la mente…

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jeje, eso es porque estaba tomando un vinito. Me refiero a que sólo muy de vez en cuando coincidimos 100% en nuestros gustos. Tal vez afirmar que el gusto nos determina es exagerado, sí seguro nos distingue. Copio y pego:

En una misma operación, el gusto, como manifestación de los contenidos del habitus, separa y aúna, descompone y recompone, acepta y evita, arma y desarma relaciones sociales duraderas, deja ver o saca de la vista a las personas según el gusto que tengan. El gusto de estar en compañía de alguien, por ejemplo, muchas veces dependerá sobre todo de sus gustos. O si no, puede el lector imaginarse el dis-gusto que le provocaría la circunstancia de ingresar a una discoteca desconocida, en la que se escucha una música que habitualmente no escucha, y que está lleno de “gente nada que ver”.

Decía Pierre Bourdieu: “Las afinidades inmediatas que orientan los encuentros sociales, desalentando las relaciones socialmente discordantes y alentando las relaciones armónicas, sin que estas operaciones tengan nunca que formularse de otra manera que no sea la del lenguaje socialmente inocente de la simpatía o de la antipatía. (…). Aquellos a quienes encontramos de nuestro gusto ponen en sus prácticas un gusto que no es diferente del que nosotros empleamos en la percepción de sus prácticas. Dos personas no pueden darse mejor prueba de la afinidad de sus gustos que el gusto que tienen la una por la otra.”

Cómo no va a provocar pena el dis-gusto, entonces.

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Dice el Hombre, aquí al lado mío, que no hay reto más grande que el de superar el conflicto de las diferencias humanas. Y me lee de “El octavo hábito”, de Covey. Habla de la sinergia, de la cooperación creativa donde la solución es buscar una tercera alternativa, lo cual requiere de autoridad moral y confianza en la relación. No implica hacer las cosas a mi manera ni a la tuya, sino a la nuestra. Ojo, no es una transigencia, a medio camino.

Dicho en criollo: en su caso sería abrirse al soul, salir de su lado cómodo.

“Yo llegué a escuchar un minuto de ese Prince, cuando antes no escuchaba nada. ¡Es un acto de apertura!”

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Ahhh, si bien no me aclaró lo de “se siente pena”, igual creo que “ya entendí”. Y sí, se siente mucha pena. Y se buscan chispitas como Ud. dice, que alguna vez se convierten en chispazos… llamaradas… devastadores incendios…
Si Hombre está al lado suyo participando en lo que escribe,se nota que ambos intentan superar el reto a pesar de las diferencias musicales. Yo que Ud. le hago ver la película de Prince Purple Rain (que bodriooooo, jajaja), sólo para que escuche ese temazo al final y mantenga la llamita prendida,
Mañana me voy de vacaciones por unos días, si encuentro wifi la leo, le aviso para que no se preocupe si no me vé por acá, la conozco y sé que lo hace. Beso enorme.

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No es que esté al lado mío teniéndome la mano… Es que coincidimos en el horario, él se sienta en una compu y yo en otra, de vez en cuando nos chusmeamos lo que hacemos y acotamos algo.

Hablando de vacaciones, hoy intenté conseguir ropa en Avellaneda y Nazca, ¡salieron todos! Me hizo acordar a Raj, en The Big Bang Theory, cuando piensa que lo quieren deportar: “¡Noo, not to India, it is full of indians!”
No me preocupo, entonces, la sé feliz.

Un besote grande como el suyo