La intrepitud

Con el Hombre no somos de tomarnos demasiadas vacaciones, por h o por b. Este año, cansada de leer “Escapadas de fin de semana”, “Estalló el verano” y títulos semejantes (o tal vez inspirada por el viaje de Pablo a Bariloche), se me ocurrió comprar una carpita. De esas tipo iglu, por qué no. Me envalentonó el hecho de que ahora hay colchones inflables, los recuerdos de otras épocas incluyen un buen dolor de espalda.
Y allá fuimos.
almohada 49,90
inflador 14,90
carpa 3 personas 169,90
colchón inflable 79,90
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Subtotal 314,60
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30% camping -79,41
desc. almohadas 30% -14,97
TOTAL 220, 22
Ahorro línea de cajas 94,38
(uds disimulen, hagan de cuenta que los números están bellamente encolumnados)
Doscientos veinte pesos en seis pagos, qué bien! Como las heladeritas se habían terminado en todas las sucursales, nos fuimos a otro Super y compramos una preciosa por 99 pesos.
Éramos todo sonrisas, la felicidad debe parecerse mucho a lo que sentimos esa noche.
Claro que después empezamos… “Vamos a tener que comprar repelente para mosquitos, acordate la última vez en la plaza…”
- ¿Y dónde vamos a bañarnos?
- En el río.
- ¿Y para ir al baño? ¿Cuánto saldrá un camping, veinte pesos por día?
- Más.
- Mejor un camping, no? Para qué nos vamos a arriesgar, con el auto y todo eso…
- Los del ACA son muy buenos, justo tengo la revista en casa.
- jajaja!
- ¿Qué pasa?
- Nada, que empezamos de lo más intrépidos y ya nos civilizamos… ¿Y si vamos a un hotel?
Ayer le conté a Dani, el librero anarquista:
- Nos compramos una carpita…
- Se van a vivir juntos.
- …para tres personas, no quedaban más de dos, pero mejor, más espaciosa.
- ¡Ah, van a hacer fiestita!




