Los comentaristas

Y vamos por más, ¿o acaso no somos también comentaristas? Encuéntrese, tal vez sea una suma de dos o más.
El cariñoso o la amorosa
Divino/a. Parece interpretar exactamente lo que quisimos expresar o nuestro estado de ánimo. Leerlos es sentirse contenido/a.
El jodido
¿Estamos solos/as, tristes, medio abandonados/as de la mano de Dios? Ahí está él para no permitir que lo olvidemos. Si por el contrario nuestra vida mejora, aparece para decir que nos conformamos con poco. Por supuesto que aspirar a lo mejor sería desear la compañía de alguien como él, perfecto por los cuatro costados.
Un voluntario que explique la diferencia entre autoestima y egolatría… ¿nadie?
El fiaca
Pucha que está lento el sistema. Es una mierda, esto está cada vez peor. Mañana, mañana pruebo, ajummm!
El minucioso
Comas, puntos, redacción, nada escapa a su mirada perfeccionista. Sus comentarios son pequeñas obritas de arte, orfebrerías, casi. Nos sentimos honrados por su prpaso, perdón, paso.
La apurada
Escribe desde el laburo, a veces ni siquiera lee el post. Suele comentar lo escrito por el último comentarista, generalmente con un “jajaja”. Se abusan de la amistad, dos horas nos llevó el posteo, dos.
El payaso
No importa de qué escriba uno, así sea del caso de espionaje de los Estados Unidos, él va a enfilar para el lado del sexo. Ni hablar si el tema es el sexo mismo, agarrate Catalina. ¿Nos hace reir? Claro que sí, larga vida.
La catártica
Nos regala trocitos de su vida en cada comentario, muchas veces sesudos y sensatos. Leerla es sentir que nos abren la mente con un espéculo. Qué, ¿no les gusta la imagen? Tiren otra, no puedo TODO.
La psicóloga
La queremos, no caben dudas. Pero a veces viene con cada análisis, que uno/a se siente un gusano. ¿En serio SIEMPRE hacemos eso? ¿De veras somos tan boicoteadores de felicidades propias y ajenas? Auch.
El vanidoso
Le gusta leerse. Mucho buscador, mucho dato, hay que tener tiempo para no contestarle una gansada. Enriquece el posteo, sí señor, pero después de cinco de sus comentarios uno queda cansadooo…
El peleador
No es como ud dice, para nada. No diga pavadas, así anda el país. Por gente como ud es que no terminamos nunca de salir del pozo.
Y la sigue, eh? A morir, capaz que tres días después vuelve al post de la polémica a dejar otro comentario que demuestra cuánta razón tiene y qué equivocados estuvimos siempre (hermano, hay tantos blogs, te acompaño hasta la puerta, vení…)
El poeta o la poetisa
Sus comentarios superan con creces el posteo mismo. Parecerían escribir con la sangre de su corazón, tan cerca los sentimos.
El enamorado o la enamorada
Amor dulce, platónico, imposible. Cada comentario suyo nos alegra el día, quisiéramos no perder contacto nunca.
El brillante
Sus comentarios destilan inteligencia, centellean entre todos como monedas en la arena. A veces posteamos pensando en su nivel de excelencia, como un tributo.
El cachondo
Que también los hay, no crean. No viene nunca, pero parece oler cuando una escribe medio hot y ahí aparece. No, amor, no me volví porno, llevo escritos 810 posteos… ¿de veras no leíste el de la soja?
La puteadora
Ah, la puteadora. Venía bien, poesía y qué sé yo. Un día, ella sabrá las razones, se enojó con el mundo. Pasiones, alianzas, intrigas y agresiones en un crescendo nunca visto. Un río de lava para recordar… ahora el volcán duerme.
El fantasma
Un no-comentarista (gracias penelope), un voyeur que sobrevuela los posteos. ¿Por qué no desciende? ¿Qué puede pasar si escribe alguito?
El autor
Tiene su propia marca de fábrica, aún cuando no se loguease sería fácilmente reconocible. “Buenos días todos”, “Que lo parió” o “Besitos ricos” suelen ser su firma.


