Algo que lo represente

Es una fecha comercial. Como el Día de la Madre o de la Secretaria. O Navidad, si vamos al caso. Igual la Gorda no puede evitar sentirse triste. Está Nacho, claro. La más que probable reunión de Nacho con Rulo. Y su propio padre, fallecido hace tanto.
Ahí anda el locutor de la radio diciendo que no se deben regalar cosas caras, cosas que nos endeuden en pagos interminables. Que si pensamos que a papá lo vamos a conquistar regalándole el último PDP Flunchin Pum etc, cuando no lo hemos tratado en todo el año, estamos equivocados, ese no es el camino a su corazón. Que deberíamos, sí, darle algo que lo represente, con lo cual se identifique.
¿Qué puede uno regalarle a un padre que ya no está? ¿No sólo que no está, sino que tampoco estuvo? Es tan difícil… ¿qué puedo regalarte, papá? Dicen los que saben que si queremos tener una relación de pareja armoniosa, debemos curar la que tuvimos con nuestros padres. ¿Cómo te gustaría que sea tu hija, papá? ¿Feliz? Lo intento, te juro que lo intento. Mi problema tiene que ver con los espacios y el dolor de perder esos espacios. Carezco de la liviandad de cierta gente que transita la vida sabiendo que llegamos desnudos y nos vamos desnudos. Me aferro, no hay otra palabra. A personas, a lugares, a objetos, a pequeñas rutinas. Sabés, mamá a medida que envejecía se desprendía cada vez de más cosas, un día pensé que se quería volar de tanto que fue regalando. Ropa que ni siquiera había usado una vez, una locura.
Y yo quisiera ser un poco así, quedarme con poco y bueno. Descartar todo lo que no soy yo ahora. Vos sabés que soy de ofenderme fácil. Bah, no sé si te acordás. Eso de enchincharme y encerrarme en mí misma capaz que durante días. Y en una de esas el otro ni enterado estaba, cómo iba a saberlo si yo no hablaba. No cambié demasiado, papi. Me duele que Rulo se haya desprendido tan fácilmente de mí, que no haya insistido para que vuelva. Como si le diese igual. Peor, como si le viniese bien.
Entonces, lo que te decía de los espacios, ¿cual es el espacio de uno? Tu casa está donde está tu corazón. No sé dónde está mi corazón, papá. Y hoy te necesito, precisaría que me lleves a tomar un café y me banques así, llorosa, un papá de abrigo largo y cálido, un papá que saque del bolsillo un pañuelo grande y bien planchado y me seque la nariz.
No sé qué regalarte, todavía.
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Cómo me gustaría ver a la Selección del Diego junto a mi papá!! a pesar de los años, se extraña….
Besosss