El color

Apenas ingreso, un dechado de eficiencia dice con voz alta y clara: “Familiar por acá, por favor”. Tiqui tiqui tiqui documento recibo de jubilación dirección teléfono algún celular firme aquí vaya allá. El mostrador donde me atiende es muy largo y blanco. La blusa que lleva puesta también es blanca.
La sala de espera del sanatorio tiene cierto aire a nave espacial.
El piso es de mármol gris y blanco. Las paredes blancas tienen, a la altura de los roces, una guarda de acero. Las gruesas columnas, del piso al techo, también son de acero. La mampara que separa la sala de espera del pasillo que va a la guardia, es transparente, decorada con pequeños cuadrados grises. El friso de la pared principal es una obra abstracta en blanco y negro. Los asientos son de metal, de línea futurista, pintados de gris y con pies cilíndricos negros.
No hay ventanas, no hay teléfonos. No sé siquiera por que puerta saldrá el médico, no veo puertas. Estoy desde las cuatro y son las siete.
En un gesto de rebeldía o de locura, saco un esmalte de uñas nuevo de mi cartera, me quito la sandalia derecha y empiezo a pintarme las uñas del pie. El color es casi fosforescente, entre el naranja y el coral, se llama Atrevida.

jaja, menos mal que se le dio por poner una nota de color en los pies y no por depilarse, jajaja!!