El perdón

Dejé los links de estos videos en el post anterior, pero son de contenido tan valioso que merecen su propio espacio.
Ya conocía esta historia, la había leído hace años, pero relatada por Dyer me conmovió especialmente. Y hoy, a lo largo de todo el día, se me hizo presente una y otra vez. Nada es casual, eso también lo sé.
“Maldita la gracia que me hace -le comenté a un compañero- ir al cementerio y quedarme ahí tres horas haciendo el laburito interno…”
A lo que él respondió con un relato de dos hombres que caminaban juntos. Uno de ellos le dijo en un momento al otro: “Aquí mismo, en este lugar, está enterrado tu padre”. Y el amigo lloró y lloró sobre la tumba. Pero después el primero se desdijo: “No, disculpa… me equivoqué, no era éste el sitio”.
“¿Y entonces?”, dije yo. “No importa el lugar, está todo en nuestra mente”. Mi compañero señaló la cabina teléfonica enfrente… “Si vos le decís a la gente que ahí cantó Gardel, van a ir a sacarse una foto al lado”.
“Es cierto -contesté- pero los rituales son importantes”.
