El aburrimiento

Hace calor. Dani, el librero anarquista, protesta cargando su cajones de manzana, llenos de libros. Como siempre que ironiza, su voz es arrastrada: “En este momento me simpatizan los fascistas, que quemaban los libros…”

En el local de antigüedades frente mío, han puesto un imagen tamaño natural de la Coca Sarli, en blanco y negro. Está recostada, mirando a cámara, con su escote generoso y desbordante. Qué pretende ud de mí…

Inauguran el monumento a Mafalda en la otra cuadra. Nos damos cuenta del momento exacto, se escuchan los aplausos cálidos de la gente. Al rato nomás Dora, al lado mío, empieza a vender remeras de Mafalda a lo pavote… quiero el monumento al Collar. Me siento al lado de Dani y pongo los pies sobre un banquito.

-Che Dani, necesito escribir un post, contate algo…

-Contales que un compañero feriante te quiso comprar a tu amiga. Que soy musulmán, me convertí al islamismo y la quiero comprar. Uhh, los fundamentalistas que se ofenden por cualquier cosa, me van a empezar a perseguir…

-Pero vos estás de novio.

-Soy polígamo. Mi novia, o se adapta o se va.

-¿Pero tu novia sabe? Quiero decir… ¿le diste a elegir?

-Si uno dice la verdad, qué gracia tienen las cosas. Ser sincero y buena persona, es un bajón de puta madre.

-Pero… ¿no encontrás placer en ser tu Yo más elevado?

-¿Mi yo más elevado? Ya está elevado. Porque soy capaz de ser mentiroso y malo y parecer aún digno.

-Y quién te dice que parecés digno.

-La gente que me cree las mentiras que digo, porque tengo un aspecto de dignidad.

-Pero oime… En tu fuero interno, ¿no te gustaría ser realmente digno?

-No, porque es aburrido y trae problemas. Y tenés que estar hablando y aclarando. Yo le digo a una mujer que estuve con otra y empiezan los cuestionamientos… ¿o no? En cambio le decís que te fuiste a tomar algo con un amigo, y todos felices y contentos. Y ella sabe que es mentira, pero le gusta creérsela así, para estar más tranquila…

Se rie Dani, se acuerda de un sketch de Olmedo.

-¿No lo viste? Era genial. El tipo estaba de joda con dos putas, con un amigo… pim pam pum, y después se iba a la casa y antes de entrar, se ponía talco en las manos. La mujer lo esperaba levantada y le decía “Mal bicho!!! ¿dónde estuviste?” y él le decía “Me fui de putas con Fulano…” Entonces ella le decía “¡Mostrame las manos! Desgraciado… ¡estuviste jugando al billar con tus amigos!”

Ahí anda Lucas, escuchando…

-Es re divertido decir la verdad, donde decís la verdad, se te asombran.

-¿Vos sos de decir la verdad o mentir?

-Eso depende de la pequeña o gran vida que tengas. He hecho las dos cosas. Si mentís, zafás de los cuestionamientos -como dice Dani- pero con el tiempo te ahorrás problemas.

-¿Y para qué ahorrás problemas? ¿Para tenerlos cuando seas viejo? Los solucionás después todos juntos…

-jajajaja! este Dani es un hijo de puta!

Me mira, Dani. Se queda callado un rato. Realmente hace calor.

-Mirá, gringa, se han hecho experimentos con eso de la verdad… A la gente le gusta que le mientan. Hicieron una obra en Madrid, en la época de Franco, no me acuerdo cómo se llamaba, pero está en los libros de teatro. Ponele que fuera “Madrid a medianoche, en época de Franco”…

-Sí.

-Y bueno, apareció el escenario, con las calles de Madrid de noche… y nada más. Y pasaron diez minutos, veinte, media hora… y no venían los actores, nada. Así que la gente empezó a zapatear y chiflar. Entonces apareció el director y les explicó: “Ésta es la verdad… Esto es Madrid, a medianoche, en época de Franco”.

-Me encanta hablar con ustedes… ¿Sabés qué? Te deseo que conozcas una mina que no te dé ganas de buscar otras.

-Yo enseguida me aburro con las mujeres. Me gusta la cosa previa, la conquista…

Se mete Lucas, pura sonrisa.

-Ah, el tira y afloje… ¡qué lindo!

-El tira y afloje, capaz que estoy dos años y medio haciéndole el entre. Pero una vez que la consigo y paseo del brazo tres días seguidos… Me aburro de los mismos lugares y la misma gente. Yo me voy de todos lados, demasiado que vengo durando acá, cuanto hace que estoy… ¿tres años?

-Pero Dani, uno no es siempre el mismo, uno va cambiando, evolucionando…

-No es que no las quiera más, sino que me aburrí. Más antes que después. No soy de hablar mucho, me voy alejando de a poco.

-¿Y qué es lo que te aburre tanto?

-Me aburre que me cuenten lo que hicieron durante el día, qué carajos me importa lo que hicieron durante el día. Lo que les dijo el jefe, lo que hablaron con la amiga…

-jajajaja! Me hacés acordar a un capítulo de Seinfeld donde el lungo le dice a Seinfeld que lo terrible de estar en pareja es justamente eso, uno quiere ver la tele tranquilo y no puede, porque el otro empieza “¿Cómo fue tu día?” Pero lo que ellas quieren decirte es “Me di cuenta de tal cosa, crecí en tal sentido”, entendés?

-Y a mí qué me importa.

-¿Te aburrís de vos mismo?

-No, porque soy silencioso. No me hablo.

-Bueno, aquí termina esta entrevista.

-Sí, porque me estás aburriendo, ya me están llegando las bolas al piso… Esa es una mujer oportuna, que sabe cuando retirarse.

Cómo se la ingenia para sonar cariñoso, no sé. Me voy a charlar con Lucas.

-Sabés que hablaba con un amiga que me decía que mi pulsión es buscar, pero no encontrar. ¿No le estará pasando algo así a Dani?

-Lo que pasa es que cuando encontrás a la persona correcta para vos, no se da cuenta sólo tu cabeza, sino todo tu cuerpo. Y ahí no hay con qué darle.

-¿Y cómo sabés que no es sólo una calentura?

-Porque puede parecerte una calentura, pero la cosa sigue creciendo.