¡Un aplauso para el asador!

Hace mucho que no voy a uno, pero creo recordar que es algo así…
Está el dueño de casa que nos recibe en bermudas, aunque sea invierno y haga un frío de cantarse. Porque está haciendo el fuego. Eso tiene algo de ritual. Ya saben, el Hombre haciendo el Fuego. Que el papel de diario, que la leñita, que el carbón. Que lo empieza así, que lo sigue asá, que lo apantalla. El tema es que nos recibe con un beso transpirado y sigue en la suya. Suele tener los dedos tiznados, un vaso de tinto al costado y mucha concentración en su tarea. Tiene un aire profesional (como de tipo que sabe lo que está haciendo) con el atizador en la mano. Es lindo estar parado al lado suyo, tal vez cebándole un mate. Mate y vino juntos, así son los hombres…
La señora de la casa está con el tema ensaladas. Si los comensales son muchos se suelen preparar dentro de una palangana, no problem. Lechuga, tomate, tal vez zanahoria rallada y cebolla. Si hay confianza, uno ya empieza a picotear del pan blanco, y se pone al día con chusmeríos varios. Cae más gente, que sigue trayendo vino. Todos tintos, por supuesto. Cómo vas a comer un asado con vino blanco, tás del marote vo.
Primero van las achuras: chinchulines, morcillas, chorizos, riñoncitos y -si el bolsillo lo permite- mollejas. Las cuales serán convenientemente tiernizadas en limón, qué rico. Algunos agregan provoletas y salchichas. El chimichurri merece un capítulo aparte.
Ingredientes para preparar chimichurri clásico
Ingredientes líquidos: 1/2 vaso de aceite para ensalada, 1 vaso de agua tibia, 1 vaso de vinagre o 1/ vaso de vinagre y 1/2 de vino.
Vegetales: 1 pimiento morrón chico finamente picado, 1 tomate perita en cubitos pequeños, 1 cebolla de verdeo cortadísima, 1 cucharada de perejil picado, 2 dientes de ajo picado.
Especias: 1 cucharadita de pimentón dulce o picante, 1 cucharadita de ají molido dulce o picante, 2 hojas de laurel picadas, 1 cucharadita de orégano, sal.
Escoja una botella en donde puedan introducirse los ingredientes que van picados y solamente a mano, los líquidos, las especias y la sal. Deberá quedar algo saladito. Hacer macerar doce horas batiendo ocasionalmente el contenido. La botella se cierra con un corcho al cual se le han hecho dos ranuras para que salga la salsa. Las variaciones o sustituciones que se pueden introducir a este receta cuentan con las preferencias del asador por un ingrediente u otro.
La receta fue robada de aquí, si quieren pispear más
http://www.taringa.net/posts/info/860631/Chimichurri-recetas-y-trucos.html
“¿Alguien quiere un choricito?”, se escucha al fin y el asador lo ofrece sobre el pan abierto, con la cuchilla en la otra mano. Tiene algo de ofrenda ese gesto, se está lindo, hay solcito, uno está hace rato con su propio vaso de tintillo… La vida es bella. La hora de la comida es una fiesta, que si lo querés más crudo o más cocido, nada más rico que la grasita crujiente y dorada de una tira de asado.
Me está dando hambre, les cuento que la ensalada me gusta con mucho limón. Una empieza el asado guardando las formas, toda compuesta. No sé en qué momento las pierde y termina medio en pedo. Hay alguno, incluso, con el botón del lompa desprendido.
Comí mucho pan, o tal vez fue la mezcla de vinos. La grasa fría en los platos de madera se ve blancuzca… ¿Tengo todo eso en el estómago, ahora? Una piedra, propiamente.
¿No te enojás si me tiro un ratito?

Maia, es tal cual lo contás. Y creo que este tipo de reuniones en torno al asado y el vinito al sol tienen algo de místico. Esta sensación parece reforzada si la ocasión se presenta en un día sábado o domingo, cuando muchos apartan tiempo para atender su espiritualidad. Como rioplatenses tenemos esa herencia de desear comer asado siempre que el fin de semana pinte con buen clima. Es parte de nuestra triología cultural (”Asado, mate, dulce de leche”) que los que viven fuera del país siempre añoran. http://blogs.clarin.com/cocinaprender/2008/7/25/fin-semana-que-tal-asadito-
Por supuesto que el tema de prender el fuego es una excusa de muchos argentinos para demostrar que sabemos hacerlo mejor que nadie, con técnicas únicas y usando secretos ancestrales. Y por otro lado te digo que en invierno nada más agradable que, con la excusa de vigilar el asado, acercarse a las brasas y recibir todo la energía calórica en la zona bajo la cintura