Bloggers: Y ud es…?

Se reconoce en alguno?

El Político: Postea varias veces al día, en una suerte de frenesí por la última noticia. Casi casi que es más expeditivo ir a leerlo a él, que comprar el diario, pa qué?

El que tiene un blog sólo para putear al gobierno: Es el que tiene un blog sólo para putear al gobierno. A pedido de comentarista que no se sintió identificado. Y eso que lo puse.

La Dulce: Nos cuenta cosillas de su vida diaria, postea fotos de su familia, permite pispear cómo se siente. Dice que no está al tanto de nada, pero se entera de todo.

La Comprometida: Casi todos sus posteos son por las Grandes Causas, las que sacuden a la humanidad, esas que duelen y sangran. Difícil comentarle, che.

La Hot: Ustedes saben, ustedes leen, vaaamosss… Que el contador no miente…

El Sensible: Con pequeñas cositas, con nadita, te arma un post de aquellos. Casi, casi, el Seinfeld de la blogosfera.

El Enamorador: Ah, qué textos, qué labia, qué cosa. Una gotita es un caleidoscopio… Una mulata, el infierno… Ustedes saben, ustedes leen, vaaamosss…

La Cuentista: Uno se sienta alrededor del fogón y escucha. Otra que Meryl Streep en “África mía”.

La Celosa: Uhh, la celosa sube y baja, del drama a la carcajada, de la niñez feliz al presente incierto… Ciclotímica de aquellas, no es mala mina.

El Nuevo: Ese que dice: “Hola, qué bueno tu blog, pasá por el mío”. Una vez está bien, más ya es vicio.

El Escritor: Él no postea, él novela. Si quiere seguirle el ritmo, tiene que leerlo desde el comienzo. Lo hacemos. Carisma, que le dicen.

El Poeta: El poeta amasa las palabras, las cuece en el horno, les agrega pasitas de uva. Para comérselo.

La Poetisa: Sube bellas fotos, se enamora de la luna, del ausente… Puro corazón, que se le haga.

El Sarcástico: Ufff el sarcástico, ser caústico que quema con las palabrillas. Buen tipo, en el fondo… Pero cuando quemó, quemó, eh?

El Borrado: Postea lindo, lo seguimos. Postea lindo, pero nunca.

El Incoherente: Tiene un blog temático, pero no obedece a su imagen. Miente lindo, bah.

La Macanuda: Nos quiere, se le nota. Inventa cositas con nuestros nicks y demás. La queremos de vuelta.

El Macanudo: Pasa, comenta, está, se preocupa, trae mate, facturas… Esas cosas… Besito

La Seductora: Avatar con fotito favorecedora (propia o ajena), texto con imágenes ratoneantes, comentarios ad hoc. Mayoría de comentarios masculinos.

El Seductor: Parece que hubiera hecho un Curso de “Qué quieren escuchar las mujeres”. Y va y lo dice. Mayoría de comentarios femeninos.

La Superada: Más allá del bien y del mal, todo le chupa un hue. Políticamente correcta. Cae bien, se siente auténtica.

El Romántico: Busca el Gran Amor, obedece señales. Internas y externas. Suerte!

La Espiritual: No le vengan con esas cosas de la carne… No le falta ñiqui ñiqui, pero se esmera por otros lares.

El Jodón: Entrar a su blog es garantía de risa asegurada. Muy absurdo, con toquecito de pimienta. Vale para la Jodona.

El Fanático: Un sólo tema desarrollado a full. Recomendaciones, muestras, películas, revistas. Lindooo…

El Músico: No toca, pero es como si lo fuese. Nos re mima, lo super queremos.

El Discordante: Primero quiere mostrar sus trabajos de arte y al final termina publicando cuentos. A ustedes les parece?

El blog a la memoria de Mellino: Profesor Lambetain, mis cariños.

tamos todos? Pufff… Comunidad grande, ésta.

Si me olvidé de alguien, agréguense aquí abajo (o desdóblense), que para eso tienen el derecho a réplica. Tal vez sean una mezcla de dos, por qué no. La hot-espiritual o el poeta-celoso.

O de tres!!! El seductor-jodón-nuevo.

Los comentaristas, a no ponerse celosos, ese es un post aparte.

Y con permiso de -edgardo (igual es un poeta-borrado) le robo este tema, que me ENCANTA


El Cuarteto de Nos – Ya no sé qué hacer conmigo

Pispeando el universo femenino

La querida Marian, que comenta aquí y allá como marian-luzbichito, nos ha pasado esta maravilla por mail.

Con su permiso, robo y pego:

Por qué las mujeres estamos tanto tiempo en un baño?

El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños
es que de chiquita tu mamá te llevaba al baño,
te enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico
y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.
Finalmente te instruía: ‘Nunca, nunca te sientes en un baño público’
Y luego te mostraba ‘la posición’ que consiste en balancearte
sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo
haga contacto con la taza.
‘La Posición’ es una de las primeras lecciones de vida de una niña,
súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante
el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos,
‘la posición’ es dolorosamente difícil de mantener
cuando tu vejiga está a punto de reventar.

Cuando TENÉS que ir a un baño público,
te encontrás con una cola de mujeres que te hace pensar
que dentro está Brad Pitt. Así que te resignás a esperar,
sonriendo amablemente a las demás mujeres
que también están discretamente cruzando piernas y brazos
en la posición oficial de ‘me estoy meando’.
Finalmente te toca a vos,
si no llega la típica mamá con ‘la nenita que no se puede aguantar más’.
Entonces verificás cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas.
Todos están ocupados. Finalmente uno se abre
y te lanzás casi tirando a la persona que va saliendo.
Entrás y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona);
no importa… Colgás el bolso del gancho que hay en la puerta,
y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspeccionás la zona,
el suelo está lleno de líquidos indefinidos y no te atrevés a dejarlo ahí,
así que te lo colgás del cuello mientras mirás como se balancea debajo tuyo,
sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de pelotudeces
que fuiste metiendo dentro,
la mayoría de las cuales no usás, pero que las tenés por si acaso…

Pero volviendo a la puerta… Como no tenía picaporte,
la unica opción es sostenerla con una mano,
mientras que con la otra de un tirón te bajás la bombacha
y te pones en ‘la posición’… Alivio…… AAhhhhhh….por fin…
Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar….
Porque estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas,
los calzones cortándote la circulación de los muslos,
el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta
y un bolso de 5 Kg. colgando de tu cuello.
Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza,
ni la cubriste con papel, interiormente creés que no pasaría nada
pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza
‘jamás te sientes en un inodoro público!!’,
así que te quedas en ‘la posición’ con el tembleque de piernas…
Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finíiiiiisima del chorro
te salpica en tu propio culo y te moja hasta las medias!!!
Con suerte no te mojás tus propios zapatos,
y es que adoptar ‘la posición’ requiere una gran concentración.
Para alejar de tu mente esa desgracia,
buscás el rollo de papel higiénico peroooo, la puuuuuuuuta…!
El rollo esta vacío…! (siempre) Entonces suplicás al cielo que entre los 5 kilos
de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable kleenex,
pero para buscar en tu bolso tenés que soltar la puerta,
dudás un momento, pero no hay más remedio…
Y en cuanto la soltás, alguien la empuja
y vos tenés que frenar con un movimiento rápido y brusco,
mientras gritás OCUPAAADOOOO!!!
ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior
escucharon tu mensaje y ya podés soltar la puerta sin miedo,
nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho)
y te pones a buscar tu kleenex sin agobios, te gustaría usar todos
pero sabés lo valiosos que son en casos similares
y te guardás uno por si acaso.
Ahí ya vas contando los segundos que te quedan para salir de ahí,
transpirando porque llevás el abrigo puesto ya que no hay perchero,
y es increíble el calor que hace en esos sitios tan pequeños
y en esa posición de fuerza en la que seguís,
con los gemelos a punto de estallar.
Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa del bolso,
el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro en las piernas…
El recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima si te viera así;
porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público,
porque francamente, ‘vos no sabes qué enfermedades podrías agarrarte ahí’.


…estás exhausta, cuando te parás ya no sentís las piernas,
te acomodás la ropa rapidísimo y tirás la cadena ¡sobre todo!
Entonces vas al lavamanos.
Todo está lleno de agua así que no podés soltar el bolso ni un segundo,
te lo colgás al hombro, no sabés cómo funciona la canilla
con los sensores automáticos, así que tocás hasta que sale un chorrito de agua fresca, y conseguís jabón, te lavás en una posición de jorobado de Notredame
para que no se resbale el bolso y quede abajo del chorro…
El secador ni lo usás, es un trasto inútil, así que terminás secándote las manos
en tus pantalones, por que no pensás gastar tu kleenex para eso y salís…


Tendrás suerte si no se te pegó un pedazo de papel higiénico al zapato
y lo vas arrastrando, o peor, con la falda arremangada enganchada por las medias
que te subiste a la velocidad de la luz y mostrando todo el culo!
En este momento ves a tu chico que entró y salió del baño de hombres
y encima le quedó tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba.
‘¿Por qué tardaste tanto?’ te pregunta el idiota.
‘Había mucha cola’ te limitás a decir.

Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño,
por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo,
la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta
y así es mucho más sencillo y rápido
ya que una solo tiene que concentrarse en mantener ‘la posición’ y la dignidad.

Gracias a Todas por Haberme Acompañado alguna vez al Baño!!!!

Y sólo porque nos han hecho mear de risa, la gente de Seinfeld!!!

Celos

Celos

muerdo mi propia cola

monstruosa

los ojos verdes

ciegos a ver

mi propia queja

el insomnio en el otro

lo minusválido

La certeza de la traición

la ayuda a la traición

Despierto al perro dormido

se abalanza y muerde

mi garganta en sangre

Muy lenta, la dulce muerte



Shakira – (creo)

“Sobre gustos…”, dijo una vieja



Natalie Portman, la misma que ratonease a medio mundo de chiquita en “El perfecto asesino” (qué peliculón, Gary Oldman, genio!!!) dijo en un reportaje:

“…el gusto es algo muy personal. Me llama la atención cuando la gente me dice que tengo buen gusto, porque la realidad es que tan sólo comparten el mío. No existe el buen gusto, es sólo una cuestión de consenso”.

A ver, cosas kitsch:

-El elefante de cerámica blanca, con la trompa hacia arriba y el dólar enrollado dentro. Ojo! Colocar sobre el televisor, preferentemente apoyado sobre carpetita chuchi y mirando hacia adentro (así el dinero “entra” a la casa).

-La rana o sapito con la moneda en la boca, ídem.

-El reloj cucú, made in Taiwan.

-Los centros de mesas con flores de plástico o tela, que vuelven a sus sitios después de comer y dan esa sensación de orden. Si el centro de mesa está en su lugar, todo anda bien en el mundo.

-Las mantas o carpetas para el sofá tejidas al crochet, cuadrados de colores primorosamente unidos.

-Las gaviotas o mariposas de cerámica marrón volando, dispuestas en grupos de tres en la pared, de menor a mayor o viceversa.

-Los cuadros de “Hogar, dulce hogar”, “La casa es chica, pero el corazón es grande” y demás.

-Los enanos de jardín… ¡No podían faltar los enanos de jardín!

-La jarra con forma de pingüino… ¡No podía faltar la jarra con forma de pingüino!

-Todo lo que las abnegadas maestras hacen preparar a los párvulos para el Día del Padre o de la Madre. Recuerdo haber hecho, de nena, un cuadrito con cáscaras de huevo aplastadas y pegadas sobre la madera, pintadas después con témpera. ¿Vieron a los chicos caminando por la calle y llevando sus “obras” en la mano?
Con cariño, eh? Que también fui maestra y cometí mis pecadillos.

Tuve un amigo una vez, que se divertía regalando este tipo de cosas y disfrutaba la cara de desconcierto del homenajeado, que no se animaba a decirle nada.

He sufrido en carne propia, cuando aún no tenía confianza con él, recibir un simpático ratoncito (con bigotes y todo) hecho con caracoles y la calcomanía pegada a la base: “Recuerdo de Mar del Plata”.

“Grap…cias”, hubiese dicho Mafalda, atragantada.

Otra amiga fue obsequiada, por un familiar, con un cenicero de cerámica con forma de oveja (no pregunten cómo es posible, así era). O sea, imaginen una cosa RECTANGULAR para aplastar los puchos, con cabeza y patas de oveja y “lana” todo alrededor. De qué color? El hueco, azul profundo. Un esmalte precioso.

Mi amiga dejaba el cenicero en cuestión, siempre en las esquinas de su mesa ratona. Jamás se rompió. Al contrario, la gente le decía: “Che, esto se te va a romper acá…” y se lo corrían más al centro.

Tangalanga… y una pobre china

De lo único que no se vuelve es del ridículo

Hoy tengo ganas de ser absurda, me dejan? Miren que hice ridiculeces en mi vida…

Dejen que me acuerde:

Ah, sí… Me tocó hacer unas suplencias en un colegio y les enseñé a los chicos cómo Rosas luchó contra los indios, en el sur.

Entonces empecé… (imaginen voz de maestra, tierna y segura de sí misma) “Chicos, cómo es el clima en el sur?”

-(Chicos) Frííío!!!

-Bien, y si hace frío… cómo creen que andaban vestidos los indios?

-Con pieles!!!

-Y en los pies?

-También!!!

-Muy bien! Qué chicos tan inteligentes… Y cómo eran sus tiendas?

-Forradas de pieles!!! Con pieles en el techo!!!

-Una maravilla!!! Bueno, ahora quiero que tooodos me dibujen, en sus cuadernos, a los indios contra los cuales luchó Rosas…

De más está decir que los chicos (unos veinte) dibujaron tehuelches… y patacones… y onas. Abrigadísimos, todos. Lástima que Rosas peleó contra los indios del sur, sí… de la provincia de Buenos Aires. O sea, nuestros amigos los pampas.

Al día siguiente fui con un poquito de ansiedad al colegio, esperando encontrar al menos uno o dos padres blandiendo cuadernos ante mi cara. Pero no pasó nada, che. Se ve que no revisan…

Otra? (ah, les gustó, guachitos)

En un laburo que tuve, nada menos que en la Galería del Hotel Alvear, allá lejos y hace tiempo, me tocó ser la encargada de una boutique. En la entradita, nomás, casi a la calle. A los que no son de la Capi -porque éste es un blog cosmopolita- les chimento que el Hotel Alvear es LA paquetería, lo super top y fashion, la crème de la crème. Por la época que les digo, mucha modelo, mucho diseñador, mucho coleccionista de arte, mucho joyero, mucha guita.

Les cuento que yo no sabía NADA. No sabía llevar una caja, no sabía diferenciar un dólar verdadero de uno falso (me sigue costando), no sabía el tema de las tarjetas de crédito, jamás había vendido ropa. O sea.

Pero sabía inglés. Por eso estaba. Bueno, el primer día que me dejaron sola, sola mi alma, me manejé más o menos bien. Salvo un percance con un maniquí que se resistía a ser vestido, en fin. ¿Nunca lucharon contra un maniquí? ¿En la vidriera, mientras la gente los mira? No lo hagan.

A la noche llamé a la Casa Central, después de hacer la caja, para pasar el monto de lo vendido en el día. Al rato me llamaron ellos, para saber QUÉ se había vendido. Había agregado un par de ceritos, nomás. Nuestras ventas habían superado las de todas las sucursales juntas.

A la hora de cerrar (imagínense la responsabilidad) revisé todo cuarenta veces, apagué las luces, cerré con llave, volví sobre mis pasos, abrí de nuevo a ver si estaba todo bien y demás. Sí, ahhh…

Lástima que me olvidé el felpudo afuera, un felpudo enorme con cadena. A la mañana siguiente, cuando fue abrir la dueña, se encontró con un linyera durmiendo encima. En la Galería del Hotel Alvear, viste?

Mi humilde homenaje desde aquí a los creadores de “La siesta inolvidable”, programa que supimos disfrutar por Radio Mitre hasta diciembre del 2007.
“La verdad es que estoy golpeado”, dijo Jorge Halperín. La radio adujo razones de rating, pero también de “manera de pensar”.

Ridículos divinos, absurdos totales

Billy Stewart – Summertime

Cuenten sus ridiculeces y absurdidades, anímense!

Desgarro

A veces es así, hasta que se sale.


El desgarro. La adicción.

El alcohol, la droga, el exceso, el borde de la locura. La fuga… una idea posible.

A veces es así. Y está bien que sea.
No las muletas… Sí, el duelo.


La emoción correcta, la que corresponde.


Janis Joplin – Summertime


Nothing’s gonna harm you, baby… Nada te va a lastimar.

Mis cosas favoritas


Como decía la canción de “La novicia rebelde”:

This are a few of my favorite things (éstas son algunas de mis cosas favoritas)

-Tener un blog, escribir en él (escribir, escribir), ir de acá para allá visitando a los amigos bloggeros. Reirme con sus inventos, asombrarme de su poesía, rasparme con su sarcasmo, encandilarme con algunas perfecciones, sentir sus desventuras, enamorarme, arder de bronca, llorar la pena. Si no es la vida… se le parece mucho.

-Encontrar a esos amigos en la vida real, ponerles caras a los escritos, ver cómo coinciden hasta con sus avatares.

-Disfrutar la música, cómo difruto con la música!!!

-Comer, comer rico. A veces sano, otras mandando el régimen al joraca. Tomar un vaso enorme de soda fría cuando ando con sed.

-Darme una buena ducha, de mañana temprano, y empezar el día, como quien estrena ropa nueva.

-Caminar, me encanta caminar. En una epoca dificil, me tocó laburar de camarera. Lo que más me gustaba era todo lo que tenía que caminar. El bar quedaba en un segundo piso y subía y bajaba las escaleras ochocientas veces por día, con la bandeja y los pedidos.

-Lo escribo chiquito, miren para otro lado… Hacer el amor, darle al ñiqui-ñiqui. No tengo que exlicar cómo es, ni por qué me gusta… verdad?

-Escuchar la lluvia en el techo, sacar las plantas a la lluvia, sonreirme de ver cómo agradecen después del agua, si hasta parece que crecen mientras las miramos.

-Encontrarme con una amiga después de años de no verla. Y que siga igual… pero esté distinta… y me guste en las dos versiones.

-Hacer algo por primera vez y salir medianamente airosa. Por caso: practicar una receta, moverme a través de una ciudad desconocida, animarme a un amor nuevo.

-Llevar adelante trámites engorrosos y pesados (esos que llevan meses) y terminarlos finalmente con éxito. Festejar el alivio cenando afuera.

-Ir al cine. Qué gran fiesta, ir al cine. Soy completamente feliz, ahí sentada, con mi caja de maní con chocolate. Generalmente me la termino antes que siquiera empiece la peli, de puro ansiosa.

-Enfrentar desafíos. Como este blog (una analfabeta informática, al principio). Como cortar una relación insalubre. Como armar mi propia mercadería y venderla en la calle, nada menos. Como ser corrida por la cana y volver a armar, casi en su narices.

-Ir a los bares, cómo me gusta sentarme tranquila en un bar, pedirle el diario al mozo (que me dice invariablemente que lo están leyendo y tengo que esperarlo) y tomar cafecito mirando pasar a la gente por la ventana. Un ritual.

-Dormir, descansar finalmente después de un día difícil. Derrumbarme en la cama y quedarme dormida al toque. Sin poner despertador, dejar que mi cuerpo se despierte cuando se haya repuesto.

-Y de chica, va mi recuerdo para ustedes, ir corriendo y arrojarme sobre la pila de pasto recién cortado que nuestro jardinero, Trenkel, amontonaba con toda paciencia nuevamente.

Teníamos jardinero, che.

Con ustedes, mis sound makers (”hacedores de sonido”, puajiii) preferidos:

Grupo Stomp

“When the dog barks, when the bee stings… and I’m felling down… I simply remember my favorite things, and then I don’t feel so bad.”

Cuando el perro ladra, cuando la abeja pica… y estoy deprimido… simplemente recuerdo mis cosas favoritas, y entonces no me siento tan mal.

Tus cosas favoritas, son..?

Qué lindo día, vio?

Me preocupa. Me da cosa. Cada vez un poquito más. No vemos las señales?

Qué majestuoso el glaciar Perito Moreno, qué hermoso cuando rompe… antes de tiempo.

La Reserva Ecológica, con sus cuatro lagunas completamente secas, dice el diario. “Ya no hay patos, se fueron porque no hay agua”. Palabras de la chica de informes, a dos nenas que preguntaron por los animales que verían en la visita guiada.

Ni patos, ni garzas, ni otras especies acuáticas. Según un informe de 2001 realizado por la Fundación Vida Silvestre, los directivos de la Reserva y otras ONG “a principios de 1990 podía encontrarse dentro de la reserva el 70% de las especies de aves acuáticas de la provincia de Buenos Aires”. Hoy ese porcentaje bajó prácticamente a cero.

Éste es el cambio climático. Acá se ve. No es sólo el Protocolo de Kioto y Estados Unidos que se retira.

Para los que no conocen del tema, brevísima reseña:

Las claves de Kioto
El Protocolo de Kioto, que se ratifica este 16 de febrero de 2005, sigue generando acalorados debates.

Hay quienes consideran que su fracaso significaría una catástrofe global, mientras que otros plantean que es demasiado débil, inoperante, o incluso innecesario.

¿Qué es el Protocolo de Kioto?

Se trata de un acuerdo jurídicamente vinculante cuyo objetivo es que, en el período 2008-2012, los países industrializados reduzcan sus emisiones colectivas de gases que causan el efecto de invernadero en un 5,2%, respecto a 1990.

Se cree que este efecto está provocando, al menos en parte, el aumento de la temperatura del planeta.

El acuerdo fue suscrito en la ciudad japonesa de Kioto el 10 de diciembre de 1997.

Entonces 34 países industrializados, la mayor parte de ellos europeos, se comprometieron a cumplir determinadas metas.

Para que el protocolo entrara en vigor, tenía que ser ratificado por los países industrializados causantes del 55% de las emisiones de estos gases.

Cuatro de los 34 países originales no lo han ratificado: Estados Unidos (responsable por el 36,1% de las emisiones entre los países industrializados en 1990), Australia (2,1%), Liechtenstein (0,001%) y Mónaco (0,001%).

En 2004, después de dos años de debates y negociaciones, Rusia ratificó el protocolo, lo que posibilitó que 90 días después, el 16 de febrero, éste entrara en vigor.



George W. Bush, se retiró del protocolo en 2001, con el argumento de que éste dañaría gravemente la economía de su país.

Hace pilas de años ya, vino una delegación para una Cumbre Mundial del Medio Ambiente que se hacía aquí en Capital. Yo atendía en aquel momento un negocio en calle Florida. Conocí a uno de los conferenciantes, estaba tan preocupado por las consecuencias del calentamiento global, que accedió a escribir una petición para que yo le lleve al Padre Mario. Un hombre de ciencia. Lo último que se pierde es la fe. Les estoy hablando de hace años, no quiero saber qué siente ahora…

Bueno, hay un documental argentino que recomiendo si es que lo pueden conseguir, estas cosas desaparecen rápidamente del circuito. Se llama “Sed”, de Mausi Martínez.
Cuenta, entre otras cosas, que inversionistas extranjeros (principalmente norteamericanos) están comprando las tierras en el norte por chauchas y palitos, por la zona de Corrientes, por ejemplo. Donde, oh casualidad, se encuentra la mayor reserva de agua dulce del mundo.

Con respecto a la película, copio y pego:

El Planeta Tierra está rodeado de agua… Sin embargo, en nuestro planeta uno de cada cinco habitantes no tiene agua potable.
El 97,5% del agua disponible en el planeta es salada.
El 2,5% del agua del planeta es dulce y está en proceso de pérdida.

Pero en América del Sur, abarcando los 4 países del MERCOSUR, duerme silencioso el ACUFERO GUARANI: una reserva subterránea capaz de abastecer de agua a todo el planeta por los próximos 200 años. Un recurso que ha sido detectado por quienes ya han extinguido sus recursos acuíferos.

En ese marco, de todos los escenarios posibles, los especialistas predicen dos estrategias: la instalación de Bases Militares estadounidenses en puntos estratégicos de recursos naturales amparados en el reformateo mundial del concepto de lucha antiterrorista, o la privatización de las Aguas y el servicio de potabilización impulsados por el Banco Mundial y los organismos internacionales de financiación.

Desde el Pantanal brasileño hasta la Pampa argentina… desde la Triple Frontera con el fantasma de la invasión terrorista hasta la Casa Rosada…
Una investigación siguiendo la ruta abierta por quienes VIENEN POR EL AGUA.

“Por el río Paraná viene navegando un piojo,
con un hachazo en el ojo
Y una flor en el ojal…”

Sí, hace ratazo que andan los marines dando vueltas porque, claro, parece que la zona de la Triple Frontera (Brasil, Argentina y Paraguay) es ahora un nido de “terroristas”.

Ironías aparte, me da mucho miedo… porque las próximas guerras van a ser por el agua.

-Qué hace doña, cómo le va?

-Bien, qué lindo día hoy… vio?

Qué temperatura “hace”? No estamos en invierno?

Lindo día? Hummm…

Aquí abajito, les dejo resumen de un conocido (ojalá más) y excelente documental. Véanlo hasta el final… vale la pena.


Una verdad incómoda – Al Gore (con acento castizo, ja!)

Perfeccionismo que me hiciste mal

El perfeccionismo paraliza. No es bueno. Paraliza antes de siquiera empezar. No confundir con deseos de superación.

Porque se aprende sobre la marcha. Que nadie nació sabiendo, y eso.

Vale para nosotras las mujeres, cuando evadimos encuentros amorosos porque tenemos cinco kilos de más o los pelitos de las gambas un poco crecidos.

Vale para los hombres que se separaron y viven con sus viejos. Esos que envían a sus hijos a un colegio privado y con lo que ganan no les alcanza para, además, alquilar. Esos que sienten que hasta que no tengan su propio depto o ganen re bien, son un fracaso social.

Para los que se esconden porque están gordos. Pelados. Anoréxicos. O tienen un problema de adicción. O una fobia.

Para los que se sienten fuera del mercado laboral, por la edad, falta de estudios o capacitación.

Para los que usan anteojos y audífonos, los que se sienten feos, los “discapacitados”.

Tengo amigos que escriben bellamente, con faltas de ortografía. Qué suerte que escriben, que no nos privan… Tengo amigos, también, que no abren su blog hasta no tener quichicientos post preparados, de esos sesudos y profundos.

Mientras tanto, la vida pasa.

La vida… que no siempre es la familia tipo, de publicidad de café, con la nena y el varón y la casa propia en el lugar de ensueño.

Tengo una noticia para darles: Somos suficientemente hermosos así como somos, suficientemente valiosos por nosotros mismos. No necesitamos un par de zapatillas nuevas para salir al mundo. Ni bajar la panza. Ni hacer ese master. Ni conseguir ese aumento de sueldo. O siquiera aquel laburo.

Le preguntaron a Jean François Casanovas (sí, el del grupo Caviar) por qué usa esos anteojos originales. Porque tengo las orejas grandes, contestó.

Y agregó: “En algún momento de tu vida tenés que aprender a quererte”

Qué tal ahora.

Leo Maslíah – Zanguango

El mar

De chica viví en Puerto Rico. Durante un año y monedas. Tuve esa dicha.

Cuando vi por primera vez el mar… Ah, cuando vi el mar…
Sólo algo que le leí a Galeano puede describirlo: “Papá… ayudame a mirar”

En Puerto Rico hay unas ranitas minúsculas que se llaman coquís. Justamente por el sonido que emiten.

Uno va caminando, no? Cae la tardecita. De repente se escucha, tímido, un coquí. “Coquí?”

Coquí, afirma otra ranita, en otro tono. Al ratito, nomás… “Coquí?”

Coquí… coquí, coquí?? coquí coquí!!! coquí… cientos de ranitas cantando en todos los tonos imaginables. Cuando se camina al lado, callan… para reanudar el coro a espaldas de uno.

Hay gente que no puede dormir por ese concierto, gente que planea exterminarlos, gente que los defiende. El coquí es el animalito nacional, Fontanarrosa hubiese dicho: “Criaturita ‘e Dios”. Hay toda una industria girando alrededor, ceniceros del coquí con la boca abierta, repasadores con el coquí bordado, canciones y cuentos sobre el coquí, lo que se puedan imaginar… y más todavía.

La gente tiene pajareras en sus jardines, pero pajareras abiertas, simples postes clavados al suelo, con una plataforma de aterrizaje encima, generalmente con un techito de paja. Los pájaros simplemente las usan para descansar, picotear algo y seguir vuelo. Lo más lindo de ver, pájaros libres.

En Puerto Rico llueve todos los días, religiosamente. A eso de las cinco de la tarde caen baldazos del cielo… A los pocos minutos, la lluvia se detiene, sale el sol… y aquí no ha pasado nada. Pero nada, eh? Como si nunca hubiese llovido. Así, igual.

Las hojas de las plantas, como no podía ser de otra manera, son ENORMES.

No recuerdo haber visto jamás un insecto… ni una mosca, ni un mosquito, ni una hormiga… Debe haberlos, sin embargo, cientos de encantadoras lagartijas se petrificaban ante nuestros ojos, para desaparecer raudas apenas pestañeábamos.

Mi ocupación diaria, en ese tiempo de gloria, era ir al mar y ponerme el snorquel para bucear tranquila en un piletón natural que formaban las rocas. Se veían erizos de mar y cangrejos ermitaños, se veían cosas que ponían los pelos de punta (uno tan tranquilo nadando ahí arriba…)

De vez en cuando los peces picoteaban en cardumen las piernas, una vez incluso hubo un tiburón y un turista desafortunado… tirado en la arena.


El mar golpeó en mis venas y libró mi corazón Pat Metheny Group Pedro Aznar