Argentina… mira para adentro?
Que cantidad de imágenes nos invaden. Cuantos testimonios nos alienan. Cuantas realidades diferentes que nos sorprenden en algún punto cuando se tropiezan con la nuestra.
¿Que hacemos en dichos encuentros? ¿nos discupamos y seguimos viaje? ¿nos disgustamos por el choque y protestamos porque nadie tiene cuidado? o ¿ damos una mano y seguimos viaje acompañados?
Muchas veces nos sentimos atrapados por alguna escena de la vida real, algún testimonio que nos conmueve o algunas imágenes que nos molestan. Ante ello , ¿que posición tomamos? Solemos plantearnos dicha situación como una problemática a resolver?, o sorteamos la misma como si fuera obstaculo a eludir?
Pienso que hay muchas maneras de enfrentar una realidad dificil de digerir. La primera es enfrentarla y buscarle solución, puede que lo hagamos como un acto de solidaridad y solo dure eso.. un acto. También puede que nos proyectemos en la ayuda y procuremos un seguimiento.
También existen ” posiciones de rapiñaje ” donde personajes inescrupulosos sacan partido del problema que tiene la gente. Recuerdo (imagen viviente) la situación de una familia en el norte santiagueño, que debían vivir como nómades mientras el jefe de familia talaba árboles. Eran esclavos de su pobreza y su patrón se aprovechaba de ella al cambiarle por mercadería el trabajo inhumano que hacían. No me olvido de la cara y la voz resquebrajada de la señora con la beba desparramada en sus brazos, que nos decía que el patrón le pesaba los troncos cortados sin dejar que ellos miraran el peso final, ni se atrevieran a peticionar un trato justo. Sacar provecho de la pobreza es moneda corriente en nuestro norte argentino. Vale como ejemplo el dinero de políticas públicas que se devían en los momentos de proselitismo político. Las promesas son diversas: ¡ Si me votas podrás cambiar tu rancho por una casa ! ¡ Si me votas podrás tener tu “changa” … aquellas que hace seis meses no tienes !
Y vaya que cunde el (mal) ejemplo, hace tres generaciones que la pobreza es un negocio para algunos, la misma cantidad de generaciones cuyos hijos no han visto trabajar al padre.
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Los polìticos solo venden imagen, y promesas al costo del voto, lo que viene después, es simplemente vivir ellos y dejar morir a los que los votaron, es decir les importa un bledo todo lo que los rodea, y esto es así por que compran hasta a la justicia, es la que debería encaegarse de sus abusos.
Saludos