El sueño de Miguel

El sueño de Miguel

Alejandro Dolina en su libro “Crónicas del Angel Gris” divide a la especie humana en dos: los hombres sensibles y los refutadores de leyendas.

Los primeros se movilizan sólo ante cuestiones que los apasionan, y emocionados, se permiten soñar a lo grande…los otros, siempre tienen a mano un alfiler para pincharles el globo.

¿Quién fue Miguel Onofri?

Conocí a Miguel en la Facultad, cuando estudiábamos Comunicación Social. Desfachatado, atorrante, divertido, siempre tenía un chiste a mano o una anécdota para hacer reír a las chicas.

El típico gordito bonachón y querible. Muy lúcido e inteligente pero terriblemente vago para estudiar. Recuerdo que venía a clases siempre tarde, tomaba muy pocos apuntes pero estaba totalmente actualizado de todo el acontecer nacional.

Cada vez que teníamos algún final, se acercaba al “grupo de estudiosos” y como quien no quiere la cosa preguntaba “¿qué tema prepararon? para luego excusarse de no haber profundizado lo suficiente.

Entonces dada su eterna simpatía, comenzábamos a relatarle nuestros temas. Lo increíble y admirable era que luego, hasta se sacaba mejores notas que nosotras por su gran capacidad de retención y oralidad.

Sin duda, Dios lo había dotado con una gran capacidad de persuación, talento que siempre lo acompañó para sus emprendimientos personales.

Dos años después, le perdí el rastro, aunque esporádicamente me llegaba alguna noticia de sus andanzas en El Patagónico o alguna movida popular.

En el 2004 me entero que Miguel había tenido un grave accidente en la Ruta que lo dejó cuadriplégico y con pronóstico reservado.

Luego…la nada. No supimos más de él hasta que de golpe su nombre se popularizó en los medios de comunicación gracias a su lucha: la integración y la igualdad para personas con capacidades diferentes.

Miguel Onofri había despertado y tenía un sueño: poder concretar una ciudad amigable para las personas con capacidades reducidas.

Para lograr su concientización, ante los típicos refutadores de leyendas… planificó, gestionó y creó  “Compromiso Accesible”.

Este emprendimiento que tuvo y tiene dimensiones extraordinarias en lo material y pura pasión y compromiso en lo humano, tiene un objetivo inamovible: derribar barreras arquitectónicas.

Hoy, un día después de tu muerte, me pregunto con lágrimas en los ojos ¿a cuántos refutadores de leyenda tuviste que enfrentar, solo, con tu sueño y en una silla de ruedas?…

Rastreando tus huellas encuentro una entrevista en donde decías “Yo pienso que con cada barrera arquitectónica que rompa, estoy rompiendo un poquito la indiferencia que tiene la gente hacia los que están como estamos nosotros”. Ese fue su camino ante la difícil prueba que le puso el destino

Miguel fue conocido en la ciudad por su trabajo periodístico, pero se convirtió en una persona pública al encabezar la campaña “Compromiso Accesible” que participó de la edición 2010 del programa televisivo “Bailando por un sueño”, de Marcelo Tinelli.

Asi fue como Comodoro Rivadavia llegó a las pantallas del 13 con el deseo de conseguir financiamiento para la construcción de una PLAZA INTEGRADORA.

Antes ya había impulsado una campaña de integración en el Comodoro Rock, logrando que las personas que padecían diferentes discapacidades pudieran ingresar al concierto sin cargo y con un acompañante.

Por la riqueza de su esencia, y porque él mismo la escribió, transcribo su propia CARTA ABIERTA donde explica cómo nace su sueño.

Carta abierta de Miguel Onofri – fecha 30/03/2010

“Puedo contar lo que me pasó pero no les serviría de mucho para saber lo que siento.

Puedo contar que decían que no iba a salir de un respirador, que tardé 144 días en ejercitar mis pulmones y tener el aire suficiente para hacerme entender con mis palabras. Que para lograr sentarme tuve cientos de desmayos. Que pasé miles de horas mirando sólo techos blancos con luces siempre prendidas. Que sólo muevo la cara, el cuello y la lengua de manera voluntaria. Que dependo de alguien que vacíe mi vejiga.

Puedo contarles otro montón de situaciones más que hacen a la realidad objetiva de esta nueva vida que tengo.

Pero nada de esto expresa lo que siento.

Cuando logré desplazarme en una silla, la familia y los amigos, hicieron que ganara la calle. Hice radio, entrevistas, producciones periodísticas, salidas de esparcimiento, reencontré cómplices de aventuras y muchas cosas más. Recién ahí me sentí vivo.

Salir y sentirme útil me devolvieron las ganas y va a hacer lo mismo con un montón de gente que se condena al encierro y la pasividad como parte de su discapacidad.

Las barreras arquitectónicas contribuyen a que esto ocurra. Por eso quiero que entre todos empecemos a derribarlas.

Porque las ganas piden que siga saliendo, porque puedo llegar, porque quiero entrar. Y porque es tiempo de pensar en el otro.
Por todo esto está el Compromiso Accesible.”

Ojalá con el correr del tiempo COMPROMISO ACCESIBLE pueda transformarse en una Fundación que trabaje para hacer de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly ciudades más accesibles.

Spot Publicitario Compromiso Accesible

Pizarra Positiva de Braille, cuando la solidaridad trasciende la academia

Talento, creatividad, perseverancia e inventiva… pero sobre todo, mucha empatía
Gabriela Di Falco trabaja en la Universidad Nacional de la Patagonia desde hace 17 años. No es docente y tampoco investigadora formal . Es una trabajadora más de las 465 personas que integramos el Claustro No-Docente de la Institución.
Ha sido administrativa, secretaria, fotógrafa y se ha desempeñado en varias áreas distintas dentro de la Secretaría de Extensión, pero sus inquietudes personales la han hecho incursionar en varios oficios relacionados con el arte y la cultura.
Su pasión por el violín la llevó a estudiar el Profesorado de Música y según cuenta “al cursar el 2do año, se incorporó un alumno ciego a las clases de Práctica Coral II. Me llamó la atención porque nunca faltaba, pero cuando empezamos a trabajar con las partituras, dejó de asistir. No me habia acercado a él, y no le consulté porqué dejó, pero pensé que era tanta la información que no le llegaba, que quizá esa fue la razón de su alejamiento“.

Preocuparse y ocuparse

Motivada profundamente por ese hecho puntual, Gabriela se puso a investigar todo lo que desconocía del Sistema Braille. Su meta, en un principio, era poder ayudar a pasar las partituras a Braille, de manera tal que a futuro nunca más alguien tuviera que privarse del placer de escuchar y crear música por sus limitaciones visuales.
¿Qué es Sistema Braille?

El Sistema Braille es un sistema de signos que, según relata Gabriela, utiliza el concepto de reversibilidad para escribir sobre una pizarra o máquina Perkins. En el caso de la pizarra, el papel es presionado con un punzón contra la base perforada, obteniéndose los puntos del sistema en la parte inferior de la hoja. Por esa razón, es necesario escribir de derecha a izquierda, para luego dar vuelta la hoja y poder recién percibir lo escrito, de izquierda a derecha.
Con todas estas inquietudes a cuestas, Gabriela por propia iniciativa se acerca -a fines de abril de 2011- a tomar clases en un Taller de Braille que estaba abierto a la comunidad.
“Al comenzar a conocer el sistema pude entender que ellos manejan dos alfabetos en lugar de uno: uno se basa en una serie de signos para escribir al revés y otro que se compone de una serie de signos para leer al derecho. Estos signos se hacer utilizando la pizarra y el punzón. ¡O sea, por cada letra, dos signos!” – describe Gabriela.
La otra opción, continúa Gaby, es tener “la máquina Perkins, que si permite escribir “al derecho”, pero es como una máquina de escribir antigua que pesa como 2 1/2 kg y es muy difícil transportarla. Lo bueno es que permite presionar varias teclas al mismo tiempo acelerando el proceso de escritura. El inconveniente es que cuesta algo más de 1.000,00 dólares, hay muy pocas disponibles en el mercado y no todos pueden adquirirlas”.

Génesis de un proyecto que trasciende

Cuenta Gabriela que en muy poco tiempo comenzó a pensar qué vueltas se le podía dar al sistema, ya que encima que tenían que usar un sistema de puntitos para escribir, también debían aprender dos alfabetos, lo que le parecía demasiado esfuerzo.

“Pensaba … cuando uno es chico,  te enseñan a escribir con lapiz, ¡¡¡no tenés que escribir al revés para luego leerlo al derecho!!!. Conocer en carne propia todo lo que los niños con capacidades visuales disminuídas o nulas vivían cotidianamente en este mundo,  me inquietaba tanto que comencé a probar con elementos caseros, como usar la parte interna de la birome, palitos de chupetín, escarvatientes y clavos limados (cuesta limarlos, agrega), corcho carton, poxilina hasta que en mi mente apereció la idea que luego se convertiría en mi proyecto La Pizarra Positiva de Braille!”

PIZARRA POSITIVA DE BRAILLE

La Pizarra Positiva es un pequeño tablero que tiene el relieve necesario para que, presionando la hoja con un elemento cilíndrico marcador, se generen los puntos del Sistema Braille en la cara superior de la hoja. Evita la reversibilidad de la Pizarra común, ya que el signo para la lectura y para la escritura será el mismo. Simplifica el proceso de escritura ya que no será necesario utilizar uno de derecha a izquierda para escribir y otro de  izquierda a derecha para leer.
De esta manera, se reducen las posibilidades de confusión entre los signos que se generaban con el sistema anterior, por ejemplo entre las letras “d, f, h y j”.

INNOVAR 2011 – Séptima Edición

Gabriela Di Falco y José Emilio González, trabajadores de la planta no-docente de la Sede Puerto Madryn deciden participar del Concurso Nacional de Innovaciones, que propone todos los años, el Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva.
José González, presenta en la Categoría Producto Innovador un Organizador de Tránsito Vehicular y Peatonal que ostenta el mérito de haber quedado seleccionado para la Exposición en Tecnópolis y para el Catálogo.
Según relata Gabriela, fue José Gonzalez quien la incentivó y la informó sobre el Concurso. “Después de ver catálogos de ediciones anteriores, encontré que había un lugar donde presentar ideas, y creí que mi proyecto podía ser considerado válido en ese ámbito. Completé los formularios, envié gráficos y algunas fotos de prueba y lo presenté en la Categoría Tecnologías para el Desarrollo Social, que son proyectos no comerciales, concebidos con el fin de mejorar la calidad de vida de la población”.

Grata sorpresa
En el concurso se recibieron más de 2.500 proyectos y fueron evaluados 2038 que cumplían con los requisitos. De esos 2038 fueron seleccionados 903 para la exposición y 686 para el catálogo Innovar 2011.
Gabriela relata, “Cuando me avisaron que mi proyecto fue seleccionado para el Catálogo y la Exposición que se realizaría en Tecnópolis, no lo podía creer. Tanto José Gonzalez como yo debíamos viajar a exponer nuestros proyectos. Estaba Feliz!.
Con mis temores, dudas y angustias viajé a Buenos Aires, sin embargo compartir horas y días de exposición fue muy enriquecedor, conocer gente entusiasta, inquieta y creativa fue increíble. Cuando los expositores fuimos a la entrega de premios, estábamos con mucha expectativa. Yo tenía la cámara en mano preparada para sacarle fotos al ganador, pero cuando escuché que nombraban a la PIZARRA POSITIVA para recibir el Primer Premio en la Categoría, bajé las gradas rápidamente. En el trayecto hasta el escenario veía gente aplaudiendo y a las autoridades esperando para entregarme el premio… a mi!!, era como una imagen irreal. No lo podía creer.Agradecí a todos con una sonrisa gigante, quedé temblando por un rato largo. ¡¡Fue increíble!!”.
Gabriela Di Falco, una trabajadora universitaria del Claustro No-Docente, no sólo había sido galardonada con el Primer Premio en la Categoría de Tecnologías para el Desarrollo Social, sino también obtuvo el CERTIFICADO AL MÉRITO de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual OMPI, que es un logro que muy pocos pueden ostentar.

Gabriela Di Falco primer premio Cat. Tecnologías para el Desarrollo Social
Hay personas, que trazan un círculo y ponen a su familia
Otras, que hacen un círculo más grande e incluyen a su comunidad
y otras, que hacen un circulo aún mayor y abarcan a toda la sociedad.
Estas son las personas que trascienden, las imprescindibles,
las que no se quedan con los no se puede, esta todo hecho, todo dicho o inventado.
Se conmueven, se apasionan y pueden ver más allá.
A todos ellos, muchas gracias.
Nancy Sáez.

Si Usted quiere comunicarse con Gabriela Di Falco por su proyecto `PIZARRA POSITIVA puede enviar un email a
gabrieladifalco@yahoo.com.ar / comunicacion-madryn@unp.edu.ar
Nosotros podermos ver, oler, tocar el mundo…conocer ¿pero cómo Sueñan ellos?

Gabriela tal vez soñó con conocer ese mundo y ayudar y lo logró. Hoy su invento está en etapa de concreción. Quiso simplificar el Sistema Braille para facilitar el aprendizaje de los niños y personas no-videntes en los sistemas educativos y a su vez otorgarle otro tipo de herramientas que les permita comunicarse mejor.  Facilitar su insersión en las aulas y abrirles las puertas al conocimiento que por su condición, puede estar vedado para ello.

Gabriela Di Falco recibió también un reconocimiento de la ONG cilsa “por compartir el esfuerzo para lograr una sociedad más justa y solidaria”. Un ejemplo digno de imitar.

<a href=”http://www.flickr.com/photos/ministeriodeciencia/6243837541/” title=”Pizarra Positiva de Braille TD 5 por Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, en Flickr”><img src=”http://farm7.staticflickr.com/6218/6243837541_56b00c37d6.jpg” width=”333″ height=”500″ alt=”Pizarra Positiva de Braille TD 5″></a>

¿Cómo Sueñan los ciegos?
Testimonio de Angela Marín. 27 años.
Ciega total de nacimiento.

“Generalmente mis sueños se repiten y la gente con la que sueño también se repite. Sueño que estoy con mis papás o que estoy en la casa o en el carro o caminando con mis amigos; en mis sueños no los veo, pero sé que están allí y me hablan y yo los escucho.
Una vez soñé que estaba viajando al Cusco en un avión en compañía de mi hermana y unos amigos. Y yo les decía:

  • - Pero ¿cómo vamos a llegar? Es posible que nos afecte la altura.

Y ellos decían:

  • -No importa. Anímate y vamos. Si tenemos problemas nos regresamos.

En mis sueños no veo pero en ocasiones puedo oler. También una vez soñé que comía y podía oler y saborear la comida”.

Fuente INFOCIEGOS.COM
http://www.infociegos.com/espanol

homenaje a un padre ejemplar

Dicen que nadie es imprescindible, pero es mentira. Todos tenemos a alguien imprescindible en nuestra vida, ya sea por el afecto que le tenemos o porque simplemente no nos imaginamos la vida sin su presencia.
Mi padre siempre fue un hombre de trabajo, nació en un pueblo rural y creció entre trigales, ovejas y ganado.Su cuerpo siempre fue su mejor maquinaria. Con él hizo zurcos en la tierra para sembrar papas, para cosechar, para maderear, hacer carbón y trabajar en su niñez hombro a hombro junto a sus padres.
No pudo tener una educación formal, pero siempre quiso que sus hijos estudien. Alcanzó sólo hasta el 7mo grado porque los niños del campo son brazos para trabajar en primer lugar y sólo se los envía a la escuela para que aprenden a leer y a escribir.
Creativo e inteligente por naturaleza, mi padre siempre enfrentó todos los desafíos, aprendió todos los oficios: mecánica, albañilería, electricidad, y todos los trabajos rudos que nadie quiere hacer…¡pues él los hacía!.
Solía comentarnos que a los 18 años, después de terminar el servicio militar, cruzó la cordillera de los Andes a pié, por un paso que le indicaron unos traficantes de alimentos que en el año 1955 llevaban mercadería como azúcar, yerba, café y especies para Chile porque sin la autorización de sus padres no lo dejaban pasar en la frontera.
-“Sólo quería conocer el camino por si mis padres no me daban el permiso para venirme a la Argentina a trabajar”. Finalmente el permiso llegó y pudo pasar legalmente.
A los 19 años y sin un peso en el bolsillo, empezó su vida en Argentina. “Trabajé en tendido de cables, cavando zanjas, haciendo caminos y en los equipos de petróleo cuando Comodoro Rivadavia recién empezaba a prosperar”, solía decir.
“No era fácil vivir en la patagonia, corrían vientos de más de 200 km/h y los inviernos eran tan crudos que a muchos operarios se le pegaban las manos en los cables de acero. Ahora hay comodidades y maquinas que facilitan el trabajo, en 1955, todo se hacía a pulmón” – comentaba orgulloso.
En 1.962 conoció a quien fue su esposa y amor de toda su vida, Iris Carvajal. Con ella tuvo 4 hijos, Herman, Nancy, Lety y Fabio.
Fue un padre incondicional. Todo esfuerzo era válido para sacar a su familia adelante. Recuerdo navidades y años nuevos en los que la familia no podía festejar porque él estaba trabajando de sereno en los equipos de petróleo.
A veces, si nos portábamos bien, nos llevaba a mi hermano mayor y a mi. Nos mostraba lo que hacía, buscábamos calafate, y nos explicaba cómo se sacaba el petróleo de las entrañas de la tierra. Así pasamos varias navidades, con él en el campo, porque las compañías petroleras pagaban esas horas extras al 100% y necesitábamos el dinero.
Trabajo, respeto y responsabilidad hacia los quehaceres eso nos inculcó mi padre.
A los 60 años empezó con problemas en los huesos. Cuando lo llevamos al especialista en traumatología éste admirado comentó:
-“¡no sé cómo todavía anda de pié caminando, Usted tiene a la miseria la columna vertebral !¿a qué se dedica?” . Producto de la rudeza del trabajo y la poca conciencia tal vez, mi padre tenía un severo desgaste.
Es el desgaste del trabajo pesado, de los hombres que ponen su cuerpo, su esfuezos y su salud en este tipo de trabajo.
La salud es un bien preciado, lástima que no sabemos valorarla hasta que la perdemos.Ejemplo y valores eso nos transmitió mi papá.
- “Hija no hay plata en el mundo que pague la decencia y la dignidad. No hay nada mejor en la vida que caminar con la frente en alto, sin deberle nada a nadie y ayudar a la gente en lo que se pueda

Hoy, con todo el dolor en mi corazón y el vacío en mi alma, sólo puedo decirte querido papá que sos el ejemplo de fortaleza y tezón que siempre guiará nuestros pasos.

Papá para mi SOS IMPRESCINDIBLE. Te amo hasta el infinito y más.
El principio del fin? No hay fin. Mi padre no pasó por la vida como una hoja que se lleva el viento. Dejó huellas profundas y valiosas para su entorno.
Mi padre nació un 11 de octubre de 1937 y falleció el 08 de agosto de 2010 en la ciudad de Buenos Aires.
El miercoles 21 de julio, sufrió un aneurisma de ahorta (toráxico). Fue operado por primera vez el 22 de julio y sobrevivió a una intervención de 7 hs. El 29 de julio fue intervenido por segunda vez para una “limpieza quirúrgica”, ya que se sospechaba que una bacteria había entrado a su organismo. Diescisiete días más tarde, la mediastinitis estaba causando estragos en sus órganos internos. Habían empezado a hacerle diálisis ya que su riñón no funcionaba. Sin embargo”El sobreviviente” lo llamaban en el Sanatorio. Nadie se explicaba cómo seguía  vivo.
Mi padre fue un héroe hasta el último momento de su vida.
Jamás bajó los brazos. Fue un luchador nato.
Fue impecable como padre y un buen compañero de mi madre.
Nos dejó un legado de honestidad, solidaridad,  lucha, esfuerzo y trabajo pero sobre todo AMOR a la familia.

Fue un sobreviviente en este mundo “a pesar de la pobreza que ya traía en la sangre”, pero tengo la certeza que transitó el camino que le tocó vivir con honores, como sólo los valientes y puros de corazón pueden hacerlo. Su don de gente, nunca será olvidado por quienes tuvimos la suerte de transitar esta vida con él.Mi padre, mi madre y yo

¡¡Este es mi hijo americano!!

Francisco Pujana Asenjo


Don “Paquito” es el seudónimo con el que se reconoce a don Francisco Pujana Asenjo tanto en la Asociación Española como en la Vasca. Y es que -nadie que conozca su accionar- puede permanecer inmune a los encantos de su persona.

Don “Paquito” es profundamente humanitario, noble, de mentalidad abierta, muy solidario y poseedor de una gran dosis de sensibilidad social. Fue presidente de la Asociación Euskal Echea en dos oportunidades y ostenta el orgullo de ser el primer vicecónsul español de origen vasco.

Tiene estatura media, ojos verdes y mirada inquisidora, casi desafiante. Opina sobre todos los temas que se le presentan, políticos, históricos o geográficos.

Reconoce haber emigrado de su país por el denominado “sistema de llamadas” ya que un primo suyo lo incentivó a venirse a la Argentina ofreciéndole mejores oportunidades laborales. A los 23 años tomó la decisión de abandonar su “Durango” natal y arribó a tierras sureñas un 19 de diciembre de 1952.

A pesar de la profunda calidez que irradia con su presencia, también ha sido una persona controvertida por su amplitud de criterios y la firmeza de sus decisiones. En el año 1978 fue designado por la colectividad española como el nuevo Vicecónsul de España en la ciudad de Comodoro Rivadavia. Cargo que honró con prestancia, dedicación y trabajo desinteresado durante 20 años.

“Soy español. Soy vasco, pero soy español – afirma – y fue un orgullo para mi haber sido elegido Vicecónsul de España, aún cuando ni siquiera estaba propuesto para ese cargo. ¡Porque me eligieron a mi!… que soy vasco. ¡Cómo no voy a estar satisfecho por eso!”

Moderado y progresista, don Francisco aclara con convicción que “la mujer debe estar al lado del hombre, no un paso atrás” y que “no me gusta establecer diferencias entre vascos y españoles porque no quiero entrar en el juego de competencia”.

Una vez establecido en Comodoro Rivadavia y trabajando en Petroquímica, Paquito envió por su novia Avelina Olarte. Se casaron por poder el 30 de diciembre de 1953 en Victoria, el pueblo de Avelina y de esa unión nacieron sus tres hijos: Ignacio, Alfredo y María del Carmen.

¿Porqué se acercó al Centro Vasco?

Vosotros sabéis que cuando uno va a otro país, en el caso nuestro y el de todos los emigrantes, uno trata de juntarse con sus connacionales. Yo trabajaba en Km 8, en el “Campamento de los locos”, y empecé a venir al pueblo un poco más seguido. Ahí me relacioné con el centro vasco que en aquel entonces hacía las fiestas en la calle España. (Año 1954)

¿Y que sintió en ese momento?

Bueno uno siempre se siente mas acompañado porque están los coterraneos. Aunque ya no sabían hablar vasco. Yo sí sabía, ahora se muy poco. Porque lo que no practicas se te va.

Don Francisco dice recordar muy poco de “euskera” y aclara que esta situación es producto de la falta de práctica pero también de su origen pueblerino. “En España quienes provenían de zonas rurales lo hablaban a la perfección. Pero por ejemplo había diferencia entre mi primo y yo. Él era de caserío y yo de pueblo, en su casa se hablaba todo en vasco. Les costaba más aprender en la escuela porque Franco había prohibido hablar en vasco. Los primeros años Franco fue un dictador malísimo. Mi esposa es de Victoria y ella no sabe ni una sola palabra en vasco, porque Victoria está más metida dentro de España.”

-¿Después de la muerte de Franco comenzaron a retomar sus costumbres?

Si, pero no de inmediato. Franco estuvo 40 años en el gobierno, hasta 1975. En ese tiempo no dejaban hablar vasco y tampoco poner nombres vascos, ni leer libros de historia. Ahora se habla más vasco que en aquellos años, se han puesto las “icástolas” que son escuelas que enseñan vasco y además para ocupar cargos públicos, tienen preferencia los que saben hablar vasco.

- Cuales son las características de un vasco para ud.?

Para mi, una de las más importantes es que el vasco es un hombre de palabra. Si da su palabra, la cumple. Con mi señora hemos estado en el Senguerr y veíamos un alambrado derecho, derecho ¿y sabes quien lo hizo? El vasco tal…nos decían. Un simple alambrador, pero cumplidor. ¡Eso es lindo! Saber que a los vascos se le reconoce como gente cumplidora.

Algo que destaque de su actuación en el Centro Vasco?

Yo creo que a nosotros los vascos siempre nos ha gustado agruparnos y a mi dentro de eso me ha gustado colaborar un poco mas que ser socio nada más. Así que desde que me integré, asistí a todas las reuniones y colaboré de muchas formas. Fui presidente durante dos períodos en la década del 70.

El primer conjunto de baile

“En los años 60 junto a mi esposa iniciamos el conjunto de baile. Yo enseñaba lo poco que sabía de bailes y ella cosió todos los trajes”.

Ambos recuerdan esa época no tan lejana en años, pero sí en añoranzas, cuando juntos recorrían en su vieja camioneta, las polvorietas calles de Comodoro reclutando chicas para llevarlas a las Romerías o para enseñarles a bailar las danzas típicas. Enseñarles a bailar era para ellos una forma de legarles -de alguna manera- la cultura de aquel país tan distante que un día decidieron abandonar buscando mejores oportunidades.

No, no éramos muchos. Pero siempre para las cenas en memoria de San Ignacio de Loyola, juntábamos 200 o 300 personas. Hemos tenido mucha simpatía de la gente porque los bailes son muy vistosos.

“Los vascos no festejamos el día de la independencia porque siempre hemos sido independientes” afirma contundente Paquito demostrando que es vasca la sangre que corre por sus venas. Su verdad no admite cuestionamientos ni dudas.

Don Francisco habla, sin lugar a dudas, de la “Euskal Herria”, el antiguo territorio vasco conformado por las 7 herrialdek (provincias). Los vascos han sido, por siglos, el pueblo-nación más antiguo de Europa. Una Nación sin Estado propio, basada en un idioma y limitada, no por límites político-geográficos, sino por su propia cultura. No es en vano que su nombre histórico sea “Euskal Herria” que significa “Pueblo de la lengua vasca”. (Científicamente se afirma que el pueblo vasco lleva al menos 18.000 años viviendo ininterrumpidamente en el territorio de Euskal Herria y que su idioma, el euskera, es la única lengua pre-indoeuropea de Europa).

Sin embargo, a partir de la abolición de los fueros con la Ley del 21 de julio de 1876, la costrucción del País vasco contemporáneo ha sido un proceso largo y complejo.


“¡Este es mi hijo Americano!”

Destino o decisiones claves en el momento indicado hicieron que Don Francisco Pujana Asenjo, aún teniendo un buen trabajo en su pueblo natal, abandonara su país para intentar mejor suerte en Argentina.

“Regresé tres veces a España y en una oportunidad yo quise ir comprar y mi madre no quería que yo fuera ¡¿cómo vas a venir vos a la plaza?! – decía horrorizada. Es que allá no se acostumbraba.

-¡Yo te acompaño! Protestaba yo, y entonces iba con ella…Y ella se daba el gusto conmigo

-“Es mi hijo- decía- ¡Mi hijo americano!”

Con emoción, y con ternura recuerda el orgullo de su madre al presentarlo como su “hijo americano”. Y en cierta forma, el tiempo le dio la razón a su madre. Don Francisco Pujana reside en Argentina desde hace cincuenta años. “Tengo un certificado que dice que la Nación Argentina me agradece los servicios prestados” dice Paquito mientras su esposa confirma “nosotros tenemos más años de argentinos que de españoles, pero tenemos sangre vasca”.

Su espíritu emprendedor, su mirada amena y su figura calma no desentonan con el hombre trabajador que ha sabido poner el hombro al país que le dio cobijo cuando aún era un joven impetuoso y aventurero.

Su carácter afable y sincero ha sido ejemplo de integración y adaptabilidad, de contención al desarraigo, pero sobre todo ayuda mutua y humanitaria sin distinción de bandera.

Homenaje a un ferroviario: “Una vida sobre rieles”

Por Nancy Sáez

“El último jefe de Estación”


Parecía un domingo cualquiera. A lo lejos, se escuchaba el silbato del tren arribando a la ciudad de Puerto Deseado. Sin embargo, Carlos Gómez Wilson, “último jefe de estación” del Ramal Puerto Deseado- Colonia las Heras, sabía que aquel 13 de enero de 1978 no era un día más, sino que era un día funesto para la ciudad portuaria ya que por disposición del gobierno del General Videla (1976-1981) éste, sería el último viaje del Ferrocarril Patagónico.

La luz del sol proyectaba la sombra del tren sobre las vías. Las horas circulaban indiferentes a la desazón que sentía el jefe de estación que había dedicado buena parte de su vida útil al Ferrocarril Patagónico.


“El ferrocarril es mi vida” – dice – enseñando un expediente con dos hojas amarillentas en cuya primer hoja puede leerse el siguiente texto “Teniendo conocimiento que existen vacantes de practicantes de la Sección Tráfico y Movimiento, tengo el agrado de solicitar del Sr. Gerente, un puesto como tal. A los efectos que pueda corresponder, expondré al Sr. Gerente que poseo conocimientos de telégrafo, que soy Argentino y tengo 18 años de edad.”

La contratapa de lo que él llama “su vida” es una notificación de “su baja de la Empresa por razones de servicio” . Don Carlos resume indignado “Cuando yo entré, hice esta solicitud. Pero está la contratapa…¡con esta carta mimeografiada me sacaron del ferrocarril! ¡Me sentía pésimo!.

Había servido 34 años al ferrocarril, pensé que merecía una nota donde al menos se agradezca los servicios prestados… Para que veas que los militares no tenían muchos escrúpulos para despacharte, como tampoco los tuvieron para cerrar el ferrocarril ni para dejar tanta gente sin trabajo”.

Historia del Ferrocarril en Puerto Deseado

A veces dos hojas sintetizan el principio y fin de una historia, pero los papeles no siempre muestran lo que fue, ni lo que debió ser. La vida de Don Carlos Gómez Wilson aparece ligada como un eslabón más en la historia de la antigua ciudad portuaria y su ferrocarril patagónico. Quizá por su ascendencia pionera, o tal vez porque su alma aún escucha -a lo lejos- el viejo silbato del tren llegando a su estación.

Entonces la maquinaria de la memoria echa a correr sus engranajes…

“Como soy una laucha de papeles, tengo todos los temas archivados, telegramas, fotografías, recorte de periódicos de la época, actas, decretos, manuales y registros de carga del ferrocarril”- efectivamente, toda esa documentación aparece sobre la mesa, convirtiéndose, junto al testimonio de Carlos Gómez Wilson, en invalorable fuente de consulta y registro.

Cada 20 de septiembre, la ciudad de Puerto Deseado conmemora el aniversario de la puesta en marcha de la primera locomotora en la ciudad. Hecho que efectivamente ocurrió en el año 1909, homenajeando soslayadamente en el mismo acto, “el trabajo entusiasta de un grupo de hombres que – guiados por el Ing. Juan A. Briano- llegaron a sus playas a bordo del vapor “Neuquen” un 30 de abril de 1909 con el encomiable objetivo de “trazar sobre el desierto patagónico un camino de hierro hasta el lago Nahuel Huapi”


Carlos Gómez Wilson confirma, con pruebas en mano, que en realidad el ramal Puerto Deseado-Colonia Las Heras, formaba parte de un plan ferroviario nacional cuyo proyecto inicial era construir una línea férrea desde Puerto Deseado hasta el Lago Nahuel Huapi, que uniera en su trayecto las provincias patagónicas de Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquen.

Dicho proyecto fue presentado por el Ministro de Obras Públicas, Sr. Ezequiel Ramos Mejía durante la presidencia de Figueroa Alcorta (1906-1910) y fue aprobado por el Senado en el año 1909 de acuerdo a los términos de la Ley N° 5559. El propósito fue fomentar el desarrollo de los Territorios Nacionales “y promover social y económicamente esas apartadas regiones, cuyos trazados habrían de demarcar sobre el suelo de la Patria, el testimonio contrastable de la soberanía Argentina en aquellas promisorias comarcas, en las que era hora de despertar su evolución adormecida”. (“El Orden”, Puerto Deseado, 22 de febrero de 1962).

“Este grupo de líneas férreas se hicieron por razones de fomento y soberanía y cuando se cerraron, seguía haciendo falta el fomento y la soberanía en la Patagonia” – afirma con indignación el ex jefe de Estación.

“nuestras locomotoras eran de 1911, entonces no podíamos competir con la velocidad del camión”

-¿Qué uso se le dio al ferrocarril en la zona? ¿De qué manera aportó al desarrollo local?

Al principio el transporte de Carga fue lo más importante. Los viajes llegaban a las Heras para dejar las mercaderías generales en vagones cubiertos de 20 a 40 toneladas, de esa manera se abastecían las estancias y parajes que se iban formando alrededor de las vías. De regreso se traía lana. Se llegaron a transportar 5 millones de kg por año. Después fue la hacienda, los estancieros traían una hacienda excelente al frigorífico de Deseado. En una faena grande se han traído 315.000 animales en jaulas de dos pisos.
Más tarde predominó el transporte de mineral de plomo. El plomo venía de Chile por el Lago Buenos Aires a las Heras en camión, luego se lo subía al ferrocarril y de allí directamente al buque, porque las vías llegaban a la orilla del puerto. Se transportaban 58 millones de kilos de plomo al año.
Otro de los importantísimos servicios que prestó el ferrocarril fue el transporte de agua, porque Deseado no tenía agua dulce, entonces la traíamos de: Teller, Pampa Alta y Viedma que tenían pozos. Se llenaban los tanques y luego se traían a Deseado. En el pueblo había una cisterna grande y luego un privado con su camioncito “Ford T” abastecía de agua a los pobladores. Este servicio fue muy importante y perduró hasta que apareció Obras Sanitarias en el año 1.946.
Luego, en la época de Frondizi (1958-1962), se llevó mucho material de cañerías de petróleo, de gas a Pico Truncado porque el presidente había otorgado la consesión a empresas extranjeras. Con el paso del tiempo esta actividad decayó porque la gente del puerto comenzó a preferir el servicio del camión, pese a que el servicio del ferrocarril era más económico y tenía más capacidad de carga. (El ferrocarril cobraba prácticamente el 50% de la tarifa de los camioneros).
Como te dije yo estuve los 13 últimos años de jefe de estación y tuve la oportunidad de ver cómo fue decayendo la actividad del ferrocarril, lo que pasaba es que nosotros estábamos muy atrasados, porque nuestras locomotoras eran del año 1911, entonces no podíamos competir con la velocidad del camión. Era una carrera contra el reloj y nuestras locomotoras estaban un poco viejas y lentas, no obsoletas (aclara) pero tardaban 6 o 7 horas y para los contratistas era mucho.

¿Usted cree que el ferrocarril podría haberse salvado?

En Deseado el camión suplantó prácticamente el servicio del ferrocarril, en la década del 60. Nosotros llegamos a llevar 5000 toneladas y al último sólo una sola plataforma. En una oportunidad cuando llegó el buque puse 20 plataformas a disposición y cuando las cargamos, la gente del puerto la descargó y la pasaron a un camión. Como jefe de estación, por supuesto les cobré el alquiler, para que quedara asentado el antecedente porque después venían los jefes y preguntaban porqué si nuestro servicio era más barato, la gente del puerto no lo utilizaba. Para que vean que no era problema del ferrocarril, sino un problema de decisión externa a nosotros.
Respondiendo a tu pregunta, te insisto, acá lo que se debe tener en cuenta es que ese ferrocarril era de fomento y desarrollo, para mejorar las cosas, para que la gente viva, porque en la zona de Santa Cruz había 0,4 hab/km2 era muy poco. Al último sólo quedábamos 50 empleados para atender la línea, yo creo que valía la pena aceptar esa pequeña pérdida para mantener la soberanía, porque por ejemplo, el servicio de pasajeros también era muy bueno y bastante económico. Los coches tenían una capacidad de 39 pasajeros y el servicio se hacía dos veces por semana.
El tren contribuyó a federalizar y comunicar los pueblos, aportó lo posible y lo imposible, ahora se destruyeron muchos de los pueblitos que estaban a orillas del camino, y mucha gente emigró hacia zonas más cálidas como Comodoro Rivadavia, Trelew, etc.

¿En qué año comenzó a construirse la Estación del ferrocarril?

La obra comenzó en el año 1909 y en dos años ya estaba lista. ¡Es una obra de arte!. Fue construida principalmente por picapedreros yugoslavos que hicieron un trabajo excelente. Con punzones tallaban las piedras dándoles una simetría perfecta.
El ferrocarril trajo mucho trabajo a la zona, imaginate que Deseado en 1900 tenía sólo 400 habitantes y cuando se iniciaron las obras sólo en el ferrocarril habían 850 personas trabajando entre ingenieros, administración, supervisión y obreros, porque todo se hizo a pico y pala. Los operarios se pedían a Buenos Aires y luego venían por barco.

Puerto Deseado, Construcción de la Estación del Ferrocarril, año 1908

Los chatarreros y la pueblada

Sus ojos se pierden un momento en algún punto del infinito. Hay recuerdos que por propia decisión y necesidades psicológicas quisiera borrar, pero los retrotrae a la memoria porque son importantes “para que se conozca la verdad” – afirma.


“En el año 1972 teníamos un parque ferroviario compuesto por 100 vagones y 5 locomotoras funcionando, eran de Bélgica” - agrega. Puedo darme cuenta que el “aproximadamente” no existe para él. Sus datos y números son exactos.

Mientras continúa el relato, su voz cambia de tono, embriagada por la indignación y la impotencia describe “Yo ya estaba muy tocado, porque al último DESHUASARON el total de los vehículos y las locomotoras. ¡¡Se los dieron a los salesianos!!…yo tengo la constancia ahí. ¡¡Ellos se los vendieron a los chatarreros y cortaron todo para llevárselo por chatarra!!
Yo seguí 2 años más, hasta 1980, cuando me llegó la baja. Para mi fue una desgracia ver a los chatarreros, porque no solo cortaron y se llevaron los vagones…¡¡los deshasaron todos!! Los deshuasaron…total a ellos les interesaba el bronce, me parece”
. Reflexiona intentando encontrar alguna justificación lógica a tanta barbarie.

El gobierno había decidido anteponer un criterio economista al funcionamiento del ferrocarril y poco le importó el “patrimonio histórico”, el trabajo, el desarrollo de la región y la soberanía.

“Por suerte el pueblo despertó y cuando sólo quedaban dos furgones…e incluso uno de ellos ya estaba montado sobre el camión de los chatarreros para llevárselo…¡¡la gente de Deseado se puso en los portones y no dejó salir al camión!!
Mientras tanto se habló con Río Gallegos y se consiguió que la Provincia los expropiara. Era uno de los mejores, porque era el “reservado”, se usaba para trasladar gente importante, tenía comedor, caja fuerte, luz, cocina y dormitorio. Hoy está montado sobre rieles al costado del Banco Nación, era el 502″
-recuerda visiblemente emocionado y afirma mostrando una fotografía del orgulloso 502 del pueblo- “¡ese es el que quedó…y el chatarrero se lo iba a llevar. La gente no permitió la salida!”

Don Carlos Gómez Wilson es un ser humano noble, trabajador, de mirada afable y muy memorioso, pero quizá el rasgo más sobresaliente de su personalidad es su extremado sentido del orden.

Nació en Puerto Deseado, Provincia de Santa Cruz el 14 de abril 1928. Hoy tiene 76 años de edad. Se autodefine como “una laucha de papeles” y salta a la vista que es así, tiene toda su vida en archivos fielmente clasificados por temas. Es meticuloso y perfeccionista, no se permite errores.
Sobre la mesa una especie de biblia azul sobresale del resto de la documentación. Observo atenta, es el “Reglamento Interno del Ferrocarril” tiene hojas amarillas como todo el resto de la información, lo abro con curiosidad… increíblemente entre sus hojas se intercalan franjas de papel escritas a máquina.

Pregunto y responde naturalmente “esas son modificaciones que a lo largo de los años iban apareciendo, entonces yo las tipeaba en mi vieja Remington y las pegaba en el reglamento original”.

Quizá la suerte o el destino lo signaron para honrarlo con un título muy especial: ser el último jefe de estación. Homenaje que no es poca cosa, máxime si se tiene en cuenta que su abuela fue Doña Rosa Vericat viuda de Wilson, última sobreviviente de los primeros colonos que arribaron el 15 de julio de 1884 con el Capitán Antonio Oneto.

De esta manera, puerto, pueblo y ferrocarril se asocian en increíbles designios que sólo pueden tener una respuesta tangible al amparo de la “cruz del sur”.

Hay una historia que merece ser contada, una identidad y una memoria, la ferroviaria… y Carlos Gomez Wilson -último jefe de estación- esta dispuesto a hacerlo, “para que se conozca la verdad, para que se sepa cómo fue…para que no se olvide”…Porque él, aún escucha el silbato del tren llegando a la estación.


[1] Fuente: “El Orden” periódico de la Ciudad de Puerto Deseado, Septiembre 17 de 1959

El 15 de Julio de 1993, en coincidencia con el 109 Aniversario de la Fundación de Puerto Deseado, el Sr. Carlos Gomez Wilson (es el abuelo con traje y corbata a la derecha de Kirchner)recibe la llave de la estación de manos del entonces Sr. Gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner.


Los números de la miseria

Andrajosos y harapientos. Como personajes sacados de un cuento de terror, miseria y espanto, deambulan por el basural con ojos escudriñadores, revisando una y otra vez centímetro a centímetro la superficie henchida de desechos. Son los marginales, los pobres estructurales, los que no ingresarán jamás al sistema de consumo. Sus cuerpos, acostumbrados a buscar tesoros ocultos, han adquirido ya una mala postura, les cuesta mantenerse erguidos.

Parecen ausentes… inmutables. Inmunes al olor nauseabundo que el mar no ha podido barrer con su impregnante y continua brisa.

Son los anfitriones del lugar. Una familia compuesta por un padre, una madre, una hija de 14 años, otra de 12, el nene de 9 años y la benjamina del “hogar” de sólo 5 añitos.

“Hace 8 meses que vivimos acá” , dice María, señalando un rancho ubicado a pocos metros de la entrada. En efecto, un par de chapas agazapadas y algunas maderas de deshecho conforman una guarida que no alcanza a sobresalir el metro y medio de la superficie.

Han finalizado por hoy su labor diaria, dejando a la entrada de “su casa” las bolsas que minutos antes cargaban sobre sus espaldas. Las cuento, efectivamente hay 6.

“Todos trabajamos” -dicen con orgullo.

“A esta hora (las 7 pm.) igual se encuentran cosas útiles. Aunque si venís en la mañana vas a ver mucha gente que recorre el basural. Ahora sólo estamos nosotros. Los que vivimos acá” .

María me tiende la mano y me ofrece una tierna sonrisa. La tomo y le agradezco su gentileza con otra. Está rodeada por sus hijos ahora. Me he convertido en el centro de sus atenciones. El padre -con un poco más de distancia- mira a su esposa y con un movimiento de cabeza la autoriza a hablar.

“Hace 8 meses que vivimos acá -retoma- pero 5 años que tenemos aquel ranchito, ese que está al otro lado del zanjón, fuera de la cerca. Es que antes no “trabajabamos” acá. Pero cuando no hay trabajo afuera, venimos y trabajamos de esto. Al principio no me gustaba, pero ahora me acostumbré.”

El trabajo que María menciona con tanta dignidad, consiste en el rejunte de cartones y botellas básicamente, aunque también suelen recolectar caños, cables y materiales de cobre.

El consejo y las políticas sociales

Comodoro Rivadavia es una ciudad que creció entorno al petróleo, al cerro Chenque y a los inmigrantes. Ha sufrido varias crisis económicas desde su formación. Pero las del año 98 y las del 92 fueron las que más la sacudieron.

Con la privatización de YPF se produjo un gran éxodo de población. Muchas familias que habían llegado del norte en busca de trabajo regresaron a sus tierras de origen.

Durante la crisis del petróleo, producida por la baja internacional del crudo en el año 98, se produjo la segunda gran deserción poblacional ya que también varias familias emigraron por falta de trabajo a otras zonas del país.

Sin embargo, a pesar de todo, Comodoro Rivadavia tiene una población de aproximadamente 149.000 habitantes. De los cuales, según datos del Departamento de Estadísticas de la Provincia, más de 35.800 personas “viven” con necesidades básicas insatisfechas.

De esta alarmante estadística se desglosa que la ciudad afronta hoy una elevada tasa de desocupación. El 13 % de la población económicamente activa no tiene trabajo. Y el 24 % vive en la indigencia.

Fríos resultan los números y abstractas las estadísticas, pero más frío, he incomparable, resulta vivir en condiciones infrahumanas como las que padecen en carne propia los habitantes del basural.

Son las 6 am de un día lunes, y ya se ven venir por doquier, entre las mesetas que rodean este campo nauseabundo -cercado más por la miseria que por el alambrado que lo delimita- el ejercito de marginales. Avanzan con paso rápido y seguro, sorteando los coirones y matorrales que se interponen en su camino. Algunos vienen solos, otros con sus hijos pequeños.

Muchos de los padres traen montado en sus hombros a los más chicos, mientras las madres vienen a la par de sus hombres con los niños más grandecitos de la mano.

Se apresuran. Tienen que llegar antes del Camión de La Anónima… Antes que otros.

Se acercan los hombres, las gaviotas se alejan por unas horas del territorio…

La brisa marina se conjuga con el amanecer gris del día otoñal. Rostros duros, narices rojas.

El frío cala los huesos, pero ellos parecen no sentirlo… sólo esperan la llegada del camión que les traerá alimentos.

Mientras espera junto a su madre, Germán de 9 años, juega con la parte superior de un robot verde. Era el mismo que tenía entre sus manos ayer domingo.

“mi hijo va a ser mecánico -dice la madre- siempre junta cosas así con cables y ruedas. Por ahí trata de arreglarlas” – lo mira y sonríe.

El niño ya no escucha. Arrodillado en el suelo fabula darle vida al semi robot. Nunca vio uno completo, pero intuye su andar y rápido movimiento de cintura para disparar. Lo monta sobre un par de piernas de muñeca rota y trata de hacerlo caminar mientras con su boca hace onomatopeyas sonoras que intentan darle vida al juguete.

Sus hermanas ríen. Es el mimado. Es el único varón de la familia.

Carlos tiene 68 años, cabello blanco y piel morena. Usa anteojos. Es el jefe de familia “acá vienen muchos hombres grandes como yo…¿y qué van a ser?…a esta edad nadie nos da trabajo porque somos viejos, así que en estos 2 o 3 años hay muchos como yo que vienen a buscar comida ” comenta mientras esperamos que aparezca “el camión salvador” .

María dice estar preocupada por la seguridad de sus niños. “cuando llegue el camión vas a ver que los chicos grandecitos y los más chiquitos corren tras el camión para subirse arriba y estar más cerca cuando descarga.

Eso es peligroso porque en el verano un chico murió atropellado por las ruedas del camión. Estuvo como tres horas tirado ahí”- dice señalando un lugar en la tierra.

“Tres madres de familia nos acercamos para estar con él. Yo le toqué la carita…al amigo no lo vimos más por acá, capaz se lo llevó la Municipalidad, no se..” dice resignada. “¡y que le va a hacer!. Yo tampoco puedo decirles a ellos que no corran detrás del camión porque ellos también desean comer alguna fruta, o pan, o un pedazo de carne. Yo no puedo privarles…. pero me da miedo que tengan un accidente ” comenta María.

El triste accidente, que María traía al presente para decirme que temía por la seguridad de sus hijos había ocurrido la madrugada del 22 de febrero, en oportunidad en que el vehículo de la firma Clear descargaba residuos orgánicos del supermercado La Anónima.

Fue así como murió Ceferino Andrés Oyarzún. Indudablemente, su vida era más dura que la mayoría de los adolescentes de su edad. El tenía que buscar restos de alimentos para poder sobrevivir. “Con tan sólo 14 años de edad, estaba obligado a cargar con la injusticia de una sociedad enferma, levantando sobras para poder vivir.” Había publicado el diario Crónica cuando cubrió la nota.

Sobre mi rostro entumecido por la brisa marina se deslizan pequeñas gotas de rocío matinal. María me había advertido el día anterior que aproximadamente 300 personas venían todos los días al basural.

Tal vez sea así… empiezo a contar en forma mental, llego al 120 y me pierdo en la cuenta. Me quedan muchos más, pero no puedo seguir porque no están quietos, caminan, se desplazan en círculo revolviendo una y otra vez los montículos de desechos del día anterior.

Carlos me cuenta que hace aproximadamente un mes vinieron de la municipalidad las asistentes sociales. “yo les pedí un terrenito en el Estella Marys” me dice.

El barrio Estella Marys está ubicado en el extremo sur este de la ciudad. Vive mucha gente pobre allí: jornaleros, gente que trabaja en la construcción y desocupados.

“mis hijos nunca fueron a la escuela y yo quiero que estudien. Que sean otra cosa” afirma Carlos mirando a sus hijos.

Mariela entorna sus ojos, a pesar de sus 12 años es pequeña y parece de 9. Tiene mirada pícara y ojos profundamente negros.

- ¿Qué te gustaría ser cuando seas grande? – le pregunto.
- Ser maestra – me contesta sin dudar.

- ¿Por qué? -insisto.

- Para conocer todo lo que ahora no conozco -contesta.

Siento en mi interior que el rocío pesa mucho más en mis ojos que el más intenso de los temporales. El camión llegó y los anfitriones del lugar ya no están conmigo. Los observo de lejos…están mezclados con otros. Casi no se pueden distinguir entre la muchedumbre. Noto que se empujan, protestan y se miran enojados unos con otros marcando así su presencia.

A lo lejos, se escucha el ruido de un motor. Otro camión se aproxima. Mientras tanto en el cielo, revolotean las gaviotas….

Las políticas de un sistema excluyente

“La Globalización aumentó la brecha entre ricos y pobres” afirmó Henry Kissinger, uno de los diplomáticos más influyentes de este siglo en una entrevista donde analizó los efectos de la globalización en la Argentina y en el mundo.

“El gran desafío -en Argentina- es que toda la población comparta los beneficios que la elite obtuvo con la globalización. Los indicadores pueden ser muy buenos pero al mismo tiempo la situación social de población es negativa” .

En otro plano de análisis, Robert Castel, sociólogo francés, describe en su libro “Les metamorphoses de la question sociale” (1995) las diferencias entre pobreza y marginalidad. “Quien no está fijado a su tarea, generalmente circula, se desplaza, erra en busca de una oportunidad, o se fija de una manera más o menos provisoria a espacios urbanos más degradados.

La condición del marginal “difiere de aquella del pobre que vive en el lugar, en su lugar. Marginalidad no es pobreza. En la mayor parte de los casos, el pobre está integrado. Su existencia no plantea problemas, él es parte del orden del mundo, en cambio el marginal es un extraño, un extranjero.”

Investigación realizada en el basural de Comodoro Rivadavia, Pcia. Chubut. Argentina

Corazón de Guerrero

Por Nancy Sáez

Hay historias que no se encuentran escritas en los grandes libros, pero no por ello dejan de ser menos sustanciosas.

La historia oficial narra procesos históricos, económicos y sociales, habla de revoluciones y batallas. Sin embargo, la otra historia también está presente. Es la historia de personas anónimas, que se escribe con hechos cotidianos, las propias experiencias o los valiosos recuerdos de los abuelos.

No es común incorporar estas microhistorias personales a la historia con mayúscula de las escuelas. Solo en las últimas décadas esta situación ha ido cambiando y se rescatan del olvido muchas tradiciones que hasta ahora se transmitían en forma oral.

Esta publicación intenta volver la mirada atrás y reconstruir dentro de nuestra historia nacional, un aspecto fundamental de la identidad: el de los inmigrantes vascos que poblaron el país y que integrando sus costumbres, dieron origen a esta multifacetica argentina.

Algunas familias vascas llegaban deseosas de tener acceso a la tierra, trabajar y regresar a su país en pocos años. Otras adoptaron su segundo país como propio, se establecieron, formaron familia y jamás regresaron o sólo lo hicieron de visita.

El inmigrante vasco aportó a la argentina, un bagaje importante de valores y costumbres propios de su cultura. Trajo el amor a la tierra y el apego a la propiedad, nuevas prácticas en el trabajo e ideas renovadoras. Quienes llegaban a “hacerse la américa” eran personas con una alta dosis de coraje y un espíritu emprendedor.

Se comprende así la saga de sus vidas. El pasado que les tocó vivir y el salto casi al vacío de su viaje. Conocer estos hechos, sus luchas, sus aspiraciones y su vida permite a sus descendientes acercarse y comprender sus orígenes.

Este trabajo aspira a reivindicar, no solo las historias de vida de algunos vascos en la ciudad de Comodoro Rivadavia, sino también a resaltar esos ideales de firmeza y valentía frente a las adversidades que les tocó vivir en este duro y árido suelo sureño.

CORAZÓN DE GUERRERO

Antonio Baztán es un luchador nato. Aunque nació en Barcelona, se identifica con la sangre vasca que heredó de su padre, Dn Santiago Baztán Basterra. Su espíritu no admite concesiones. Hace honor a todas las características que identifican a su pueblo: trabajador, tozudo, voluntarioso, emprendedor y de espíritu noble.

“Yo soy un tipo muy complicado. A mi me gusta que las cosas se hagan bien” -afirma mientras mira a su interlocutor directamente a los ojos en posición firme.
Esa actitud le ha valido muchas veces que en el círculo de las colectividades comodorense lo rotulen como “de línea dura” y es que, Antonio Baztán es implacable en sus decisiones. Sobre todo en lo referente a los cuidados de su familia y la Asociación Vasca que hoy lidera.
Las experiencias y el tiempo han moldeado su carácter. Su vida no ha sido fácil en estas tierras tan lejanas a la de sus sueños. Ha peleado la vida con las armas que heredó de su Cáseda añorada (Navarra)- ciudad en la que se crió desde los tres meses de vida- al cuidado de su madre y abuelos paternos porque su padre estaba en la guerra.
Según explica, la decisión de emigrar de su país se debió a tres circunstancias:
el franquismo, las deidades que ofrecía la propaganda de los agentes de emigración en el pueblo y la posibilidad de obtener un trabajo por medio de un primo lejano de su padre, radicado en Pico Salamanca.
En el año 1955 tenías que venir con trabajo si o sí, de lo contrario no se podía entrar al país” confirma Don Antonio, mientras con sinceridad absoluta comenta “eso no era real, era una trampa solamente. Pero había que cumplirla”.


Y es que en esa década, las puertas de entrada a la Argentina se estaban restringiendo, contrariamente a la política migratoria establecida a partir de 1853 y reafirmada en 1876 durante el Gobierno de Nicolás Avellaneda donde las leyes fomentaban la inmigración al país.

“El viaje fue maravilloso. ¡Fue lo más maravilloso que me pasó en la vida!” comenta emocionado. Y una luz intensa en sus ojos deja entrever que está navegando nuevamente las aguas del Atlántico con sus jóvenes 16 años.


“Vivimos quince días viajando en el barco Cabo de Hornos. Salimos de Barcelona, pasamos por Sevilla donde el barco tenía que cargar aceituna para los Estados Unidos, luego fuimos a Canarias, a Tenerife y llegamos a Río de Janeiro donde se intercambiaron las aceitunas por bananas que venían para la Argentina.”
Expectante, como reviviendo esos recuerdos que tan bien le hacen, ríe. Con sonrisa tierna, casi infantil, pero no llora. No se permite llorar. Aunque ambas sensaciones florecen en su ser, casi sin pedir permiso.



“Mira te voy a contar – me explica- arriba del barco teníamos cine y baile. ¡La pasamos muy bien!. Era estar así todo el día ¡lo pasamos espectacular!. Nos reíamos mucho. También observábamos a un grupo de árabes. ¡Ellos adoran al sol!. Cada nuevo día, iban a cubierta para la salida del sol y se arrodillaban, se tiraban… y nosotros ¡no entendíamos nada!. Decíamos.. ¡¡estos están locos!! Y todos los días, hasta llegar acá era así.”
Nada se escapa de sus recuerdos, ni horarios, ni puertos, ni pueblos “bajamos en Buenos Aires. Paramos en el Hotel EUSKALDUNA, que queda cerca de la estación Retiro –referencia- y viajamos luego de dos días a San Antonio Oeste en tren. Finalmente llegamos en transportes Patagónicos hasta Comodoro Rivadavia, donde nos establecimos”


- ¿Duele mucho el desarraigo? Pregunto.


La historia de uno, su país y los afectos no se olvidan. Es algo que te queda adentro. Es como un árbol que lo transplantas de grande…da frutos, si. Pero no, no es lo que debiera dar, ni brinda lo que debiera brindar.



Un puente al infinito

Sus ojos se impregnan de nostalgia. Nostalgia por el país donde vivió desde pequeño hasta los inicios de su juventud. “A los 16 años uno tiene amigos, y quiere hacer las cosas que se hacen a los 20. Uno se siente grande” .

Sus pensamientos vuelven a experimentar el dolor de quien deja todo lo que tiene, para saltar a lo desconocido, al vacío de un viaje que parece sin retorno. “Me hubiera podido quedar allá con mi tío –dice- pero esas cosas…”
La descripción es muy fuerte y las palabras huyen por un momento de sus labios, impronunciables. “La verdad es que yo no podía dejarlos solos. Ellos venían para acá con la familia. Y yo veía a mi padre muy indefenso, es como que la guerra lo había resentido un poco y quien sabe si hubieran logrado algo o subsistido, la realidad es esa. Por eso me vine, por ellos.”.

Una vez establecidos en Comodoro Rivadavia Antonio Baztán reconoce haber estado dos meses sin trabajo, y lo dice con admiración “¡dos meses!” como insinuando demasiado tiempo.
Contrariando la realidad de estos tiempos argentinos donde conseguir trabajo a los dos meses, es casi una cuestión de suerte. “Mi padre consiguió trabajo en un almacén de ramos generales, Se llamaba Argensud, pero el sueldo de comercio era muy poco, asi que yo también salí a trabajar. Si bien tenía conocimientos de tornería, no encontré trabajo en esa especialidad, sino en un taller ubicado en el Barrio Industrial. Hacía horas extras como loco para ayudar a construir la casa de los viejos. ¡Me pasaba todo el día metido en el taller!” .

Quizá por su condición de hijo primogénito, Antonio siempre sintió la necesidad de hacerse cargo de la familia, incluyendo a sus propios padres, a quienes recuerda con profundo cariño, respeto y objetividad. Pero su corazón regresaba año tras año y día tras día a la patria de sus amores.

“Durante muchos años he tenido el anhelo de regresar a mi tierra. Fui el primero de la familia en acercarme a la Asociación Euskal Etchea. Necesitaba un contacto con otros vascos para calmar las añoranzas internas que son muy fuertes. En 1955 me acerqué a una cena por la festividad de San Ignacio de Loyola y en 1956 comencé a participar activamente. Integré el primer cuerpo de baile. En esos tiempos todos éramos de allá”.

“Un árbol transplantado de grande da frutos, pero no los que tendría que dar” repite Antonio queriendo evocar el dolor del desarraigo. Por ello, cada minuto, cada día que pasaba, cada festividad, o tardes de cielo azul, despertaban en él las ansias de retorno. Y cambiaba por un instante su vida, devolviéndolo al pasado como un duro rebote de pelota. Entonces la imagen de sus padres, su trabajo y hasta su vida misma se desvanecían. La realidad se apartaba por un momento de su mente, mientras se esfumaba de sus pupilas del mar embravecido que baña las costas sureñas.


Cada domingo, Antonio iba al puerto a mirar el horizonte. A tratar de flanquear esa distancia abismal que lo separaba de sus raices. “Para calmar las añoranzas internas, los domingos íbamos al puerto. Ahí donde estaba la grúa antes, íbamos con el Sr. Calzada, que era otro de los jóvenes que estaban en el cuerpo de baile. Nos sentábamos en las piedras y construíamos un puente imaginario que llegaba hasta España.” “¡Qué ilusos éramos…Por Dios!” Se reprocha retrotrayéndose a la realidad, sin embargo en la intención de describir lo que en aquellos años sentía continúa “Hacíamos cuentas de los días que nos llevaría llegar hasta allá y también de las ovejas que deberíamos llevar para ir comiendo por el viaje. A veces, hasta nos imaginábamos que llegábamos. Pensábamos lo que haríamos una vez allá y ¡hasta nos lo creíamos!. Después, a las 9 pm nos íbamos al cine, y… así cada domingo”.

Con innegable acento castizo dice que jamás expondría a sus hijos al desarraigo “¡Es muy duro vivir en otra tierra!. Si yo luego no volví fue sólo por mis hijos. Porque me ponía a pensar, si éstos van a tener que sufrir lo que sufrí yo ¡no! No sé si se compensa el sacrificio. Yo no podía decidir por ellos. Es algo muy personal porque puedes estar muy mal en tu país; te pueden perseguir mucho; pero a la vuelta de los años, y esto lo hemos conversado con mi padre, no se si compensa el sacrificio. Porque allá se dejó mucho, y se abandonó todo para venir… y ¡no es así la cosa!. Con otra mentalidad tal vez si, pero con la mentalidad que tenemos nosotros no.”

Al hablar de mentalidad, Baztán, habla de valores. Los valores que heredó de su padre, la honestidad, honradez, el sacrificio y el trabajo.
“En el pueblo de donde venimos se decía que venir a América era venir a juntar dinero con las dos manos. Y no era así la cosa. Tal vez sería eso para otro tipo de gente (deshonesta), pero no para gente como nosotros. Pero estoy igualmente orgulloso de mi padre, porque yo hoy puedo caminar por la calle con la frente bien en alto, porque mi padre no le robó a nadie” enfatiza, mostrando su verdadera herencia. Tesoros que en el mercado no se cotizan.

Calmar añoranzas internas

Antonio Baztán nació un 02 de febrero de 1939 y participa en la Asociación “Euskal Etchea” desde hace cuarenta y siete años. Se integró a la institución como colaborador activo en 1956, luego de asistir a la Cena de San Ignacio de Loyola en 1955, el mismo año de su llegada a la argentina.

“Cuando yo era joven criticaba mucho a los de acá” indica señalando las sillas vacías de la mesa del directorio. “Y ahora yo estoy acá, pero lamentablemente no veo que los jóvenes tengan tanto interés como en ese entonces. Nosotros los jóvenes queríamos hacer cosas, buscábamos ayudar, exigíamos a los mayores”.

Y la historia avala sus palabras, no solo colaboraba activamente en actividades relacionadas con la Institución o las cenas aniversario sino que integró el PRIMER CUERPO DE BAILES de la Asociación y comenzó a participar del directorio a partir de 1960.

Desde hace 3 años es el presidente de la Asociación Euskal Echea de Comodoro Rivadavia e inevitablemente pasa muchas horas del día realizando actividades de la institución junto a su esposa Dora Huiche de Baztán, argentina de ascendencia vasca por vía materna.
Cuando Antonio habla de su esposa, el gesto adusto y firme de su rostro se desvanece dejando entrever cierta fascinación por las virtudes de su mujer. “La veía muy dulce, muy tierna…¡pero vaya si tenía su carácter también! De novios me fui unos días a Chile, de paseo, y volví tranquilo como si nada pasara. Yo estaba en falta, pero quería estar normal y cuando aparece ella y me avisan que viene…Yo me acomodo para recibirla como si nada ¡¡y me recibieron en el aire!! Y ahí también estaba la abuela de ella ¡ y se reía la abuelita!” ríe, retomando aquella sonrisa que quedó plasmada en el tiempo de los recuerdos. Antonio y Dora se casaron en 1970 y tuvieron cuatro hijos: Ignacio, Agustín, Pablo y Palmira.

- ¿porqué es necesario seguir apuntalando a la Institución?


Porque sino se pierde todo y es una picardía. No nos olvidemos que el origen de esta institución fue la de contener a la gente, porque habían muchos emigrantes vascos en aquel tiempo. Hoy es necesario que siga en pie para mantener esas raíces.

- ¿Qué es ser vasco? ¿cuales son las características de los vascos?
Es independiente del lugar de nacimiento. Se puede ser vasco por ser nacido en el país vasco o puedes ser vasco sin haber nacido allí. Lo importante es sentirse vasco por los hechos, por las acciones o por estar criado por padre o madre vasca. No hace falta estar nacido en Euskadi para sentirse vasco. El asunto es defender los principios del vasco por sobre todas las cosas.
El pueblo vasco es gente de mucho trabajo y tesón. Nunca escatima esfuerzo para nada, es más, no mide el esfuerzo. Para el vasco no existe el esfuerzo, existe el hacer.

Y esa es la vida del vasco tipo, al menos ha sido la de Antonio. Otrora, construyendo la casa de sus padres y hoy defendiendo, como el más osado de los guerreros, uno de los bastiones vascos en el Sur argentino: La Euskal Echea. Institución que durante gran parte de su vida supo contener esas añoranzas que lo invadieron y que aún atacan su sueño…porque él, ha sido un roble transplantado de grande.

Si como cronista, debiera sintetizar su espíritu, ésta sería la frase que elegiría para ilustrar su temple…y su vida: “Me quitarán las manos, pero con el alma, defenderé la casa de mi padre”.



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