Posts etiquetados como ‘terror’

Actividad Paranormal 3 (2011): una nueva vuelta de tuerca al terror vouyerista que mejor funciona

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Hay algo necesariamente irracional en los que seguimos (disfrutamos, consumimos, padecemos) el cine de terror. En nosotros hay una inexplicable predisposición a valorar los intentos por ampliar las bases argumentales de las historias del género, cuyas tramas muchas veces carecen de una complejidad que supere en encadenamiento de tres (a los sumo cuatro) ideas. Lo hacemos, aún cuando sabemos que en definitiva lo que uno está esperando es esa sensación de incomodidad y vulnerabilidad a la que nos somete el género cuando está bien articulado. Y el tiempo en algunos casos nos da la razón, como con la reversión de la segunda Halloween, en la que Rob Zombie apeló a una intromisión onírica en la mente de Michael Myers para entender mejor lo que sucedía dentro del monstruo de Carpenter.

Esa (casi infantil) búsqueda de porqués justifica una tercera parte de Actividad Paranormal, a mi gusto la saga de terror moderno más interesante y efectiva de la última década. La película trae pocas novedades y repite la búsqueda en el pasado de la historia: está planteada como una precuela de la segunda parte, así como ésta lo fue de la primera. ¿Cuánto hay para hurgar en el pasado de las hermanitas Kristi y Katie?

Si no recuerdan o no vieron las anteriores, a esta altura de las cosas ya sabemos que alguna clase de espíritu persigue a las chicas. En la primera parte, Katie y su novio lo padecen en su nueva casa, hasta que todo termina con la muerte del muchacho. En la segunda, que sucede 6 meses antes, el espíritu está en la casa de Kristi, pero se termina yendo con Katie (lo que justifica lo que sucede en la primera). Lo lógico es que esta tercera parte explique cómo llega el espíritu hasta la casa de Kristi y lo hace en los primeros cuadros del filme: Katie llega a casa de su hermana y deja unas cajas que no tiene dónde guardar. Contienen una colección de videos (VHS) de la infancia de ambas, filmados cuando vivían en una casa nueva con su madre y su novio. Un extraño suceso hace que la casa aparezca de golpe desordenada, y que los videos desaparezcan. Entonces ellos no van a ver su contenido. Pero nosotros sí.

Siguiendo la estética de la historia, todo lo que se ve en la película es lo que Dennis (el novio de la madre de las chicas) filma en su nueva casa. El tipo hace videos de casamiento, y eso justifica que tenga dos cámaras en 1988 y una arsenal de casetes que va a gastar cuando empiecen a escucharse ruidos en la casa, las puertas se cierren solas, las luces tiemblen, o las nenas deambulen por la noche hablando con un amigo imaginario. Todo ese material conforma la trama de la película, que repite recursos y cae otra vez en su propia trampa de pretender naturalizar el hecho de que las protagonistas se filmen todo el tiempo (si no, ¿cómo los veríamos?), lo que a fines de los 80 resulta algo menos común que en el 2011…

Si leyeron los anteriores post, los errores y virtudes son prácticamente los mismos.

Y a pesar de todo, la película funciona. Hay un momento de la trama que se torna repetitiva y algo aburrida porque lo que sucede ya lo viste antes, pero superado el bache el filme se deja ver y cuenta con el final mejor construido de las tres partes. De golpe, Actividad Paranormal vuelve a erizarnos la piel como espectadores, creando un clima espeluznante (si jugaste al Residet Evil, te lo recomiendo), algo que hace tiempo no me sucedía viendo pelis de género. En lo que hace a la historia, la trama nos da una justificación de porqué pasa todo, y uno podría pensar que éste es el origen de la maldición (y por lo tanto, el final de la saga). Para nada. Los rumores de la cuarta parte ya se puede leer en IMDb.

Por Demian Doyle

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Contagio (2011): todo lo que Ud quiso saber del virus del momento y no se atrevió a preguntar

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Que Hollywood nos venga a contar cómo es el proceso que desencadena la aparición de un virus similar al de la Gripe A podría compararse con que un economista español nos explique de qué se trata vivir en crisis. Curiosamente, y aunque alguna parte de ese razonamiento primate sea válido, Contagio (2011) termina siendo una película más atractiva por su anclaje en un conflicto sanitario actual que por la explosión de su trama provista de un elenco multiestelar pero con escasas texturas. La película de Steven Soderbergh (sinuoso director de La gran estafa, Traffic y Erin Brickovich) plantea el vertiginoso proceso que se desarrolla desde que un virus desconocido aparece hasta que se convierte en una amenaza social: cómo se expande por el mundo, cómo la ciencia intenta descularlo, cómo las autoridades juegan el TEG con las vacunas y cómo muchos de los que ostentan la información se convierten en jueces de lo que el resto de los mortales deben saber. Todo lo que Ud. quiso saber del virus del momento y no se atrevió a preguntar. Uno de los comentarios que leí antes a verla decía que la película tiene la virtud de no ser apocalíptica, sino que aborda el conflicto desde un tamiz aséptico. Coincido. La frialdad del relato hace de Contagio un capítulo gélido de 24, en el que se encadenan muchas cosas en poco tiempo y casi no hay lugar para flaquear en sensiblerías. Si eso está bien o mal, bueno, quedará a juicio de la balanza de cada uno. Personalmente creo que le aporta cierta verosimilitud, y es saludable el uso y no abuso del efecto paranoia, aunque este abordarje tiñe la peli de un tono de documental ficcionado que le termina quedando un poco grande. Con sus altibajos, se deja ver.

Por Demian Doyle

Mi virus preferido: pensando rápidamente en películas de virus mortales, no puede dejar de preferir las desoladas calles de Londres y la explosión zombie de Exterminio.

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La profecía del 11-11-11 (2011): otro día en el planeta Tierra, otra peli en el debe

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El segundo viernes de noviembre pasó sin dejar signos de rehabilitación espiritual ni destrucción material, ni mayor amargura que el empate de local con Bolivia. Ante esta realidad irrefutable, la permanencia en cartel de La profecía del 11-11-11 resulta casi tan inútil como postear algo sobre la película. Pero mi fe no recae sobre la numerología sino sobre el potencial aún existente de hacer un cine de terror que valga la pena ver. Que evidentemente no es éste.

Lo peor del linaje de películas a las que 11-11-11 representa no tiene vínculos con el trazado paralelo de una realidad que la vacía de sentido y la derrumba al ridículo. El terror comercial es mayormente una tonta trampa que abusa de la demanda de un público cautivo dispuesto a ver historias con poca y nada de renovación. Aquí lo que se suma es puro vicio: el oportunismo cortoplacista de subirla a la cartelera unas semanas antes de que se cumpla la fecha que lleva por título. Creanme, no hay nada más.

Sin ánimo de enumerar clishés, la historia nos trae a un escritor exitoso que viene golpeado por la trágica muerte de su mujer y su hijo en un incendio, y que empieza a encontrar la curiosa (y luego desesperante) presencia del número 11 en la mayoría de los hechos macabros que oscurecen su vida. Unos días antes del 11-11-11 es convocado por su hermano a España, ya que su padre está por morir. Padre y hermano son líderes religiosos de una iglesia alternativa que se derrumba ante lo que, ellos creen, es la debilidad de los canales para hacer llegar su mensaje. Días antes del llamado, Joseph Crone sufre un accidente y se salva de milagro. En el hospital, una anciana chamuscada se le acerca y le advierten que no atienda el llamado. El, que es capaz de vender millones de copias de un diaro íntimo y no tiene más que rechazo hacia la religión, atiende. Y aunque no mantiene vínculos con su familia y hasta alimenta algunos rencores, viaja. 

Decir que 11-11-11 es del tipo de películas que homologaba la grilla del canal Z o I-Sat, incluso por el tono azulado de la filmación, sería desprestigiar a los thriller ertóticos berretas que supieron conseguir asilo en algún lugar de la botonera. Los males de Crone y su familia no despiertan siquiera el instinto vouyerista más bajo. Están desterrados del mundo del interés.

Todo lo que sucede durante los 70 minutos iniciales del filme fue dicho y visto en muchas otras pelis de un modo más convincente, y tal vez lo único que tenga algún anzuelo para fanáticos del género son los minutos finales donde todos los temores se resuelven y las sorpresas que esconde 11-11-11 salen a la luz. Que pueden sorprender o no, según lo despierto que uno haya llegado a esa instancia de la historia.

Por Demian Doyle

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Toque de queda (2011): la violencia es contagiosa, la peli es flojita, el BARS es una celebración pagana

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En estos días en que las tradiciones ancestrales dicen que las almas en pena vuelven un rato a la Tierra (Halloween, Día de los Muertos), nuestra ciudad le rindió tributo al cine de terror, fantástico y bizarro. El festival Buenos Aires Rojo Sangre acaba de celebrar su 12a. edición y su sola vigencia es un hecho que amerita (entre los que disfrutamos del nicho menos promocionado y reconocido del séptimo arte) un acto celebratorio.

En ediciones anteriores del festival tuve mejor ojo para elegir qué película ir a ver. Este año me tenté con una obra filmada en Guatemala llamada Toque de Queda, que desde lo conceptual e incluso desde un inicio muy bien planteado, promete cosas que después le quedan demasiado grandes. A la película, al guión y a muchos de los actores que enfrían un plato que se despega de la profundidad de pensamiento y el potencial simbólico que podría haber tenido.

En la sala 6 del Monumental (lamentablemente, casi vacía) uno de los organizadores hizo de presentador (qué linda constumbre) y planteó una mirada interesante: los zombies suelen ser un recurso metafórico del cine de primer mundo, cuando su uso podría ser más efectivo para plantear críticas sociales, representar miedos y corporizar outsiders en nuestra Latinoamérica cotidiana. Punto para el guionista Ray Figueroa, codirector junto a Elías Jiménez, que recurre a los mutantes de un modo casi minimalista (algo que, inferimos, se relaciona a un escaso presupuesto). El minimalismo en el planteo está bien, porque mientras esperamos que los zombies lleguen a escena, vemos que la carne putrefacta entre nosotros. Y digo nosotros porque las historias latinoamericanizadas tienen sus bemoles y localismos, pero terminan cayendo en lugares a los que todos de un modo pertenecemos.

toque de queda

La trama se centra en una colonia guatemalteca de clase media construida junto a una colina. En la otra ladera, arriba, están los asentamientos más humildes de la ciudad. Una noche, mientras discuten entre ellos, los vecinos del barrio “pudiente” son sorprendidos por los fogonazos y estruendos que llegan del otro lado, durante una redada militar que permite presumir una masacre. Los prejuicios y el rencor clasemedianos les brotan,a la vez que crece el temor a que los marginados escapen de su asentamiento destruido y quieran robarles todo. Si están pensando en diciembre de 2001, bienvenidos.

Los colonos entonces tomarán las armas y conformarán patrullas civiles para enfrentar los peligros que, suponen, ya están al acecho. Y sólo me queda decirles que lo que sigue es la interacción de miedos internos y externos, de la colonia y de cada personaje, y el crecimiento de la violencia como un mal contagioso y lamentablemente arraigado a nuestras vidas.

La película (según el catálogo oficial del BARS, la primera de terror de Guatemala) denota el conocimiento e interés de sus realizadores por el cine de George Romero, pero su crítica social recae en una adolescencia conceptual, de desarrollo y de realización que terminan por conforman un filme menor, al que de todas formas resultó interesante (aunque no recomendable) asomarse.

Toque de Queda fue una de las 12 películas que participaron de la competencia internacional de largometrajes del BARS, en la que hubo representantes de Argentina, Estados Unidos, Croacia, España, Inglaterra, Japón e Israel. Fue justamente la israelí Rabies la que el miércoles se consagró ganadora (grilla completa de premios aquí).

La perlita del festival fue la presentación de la tercera parte de Plaga Zombie (ganadora del premio del público). La (ahora) trilogía de cine de terror bizarro más importante de la Argentina tuvo tres proyecciones, y en la primera se hizo una divertida performance de zombies que irrumpieron en la sala perseguidos por un comando de agentes de SWAT. La evolución de la saga que Farsa producciones inició en 1997 como un proyecto casero, y la implementación de este tipo de condimentos para el divertimento, tal vez sea un buen ejemplo del crecimiento del festival que pone en pantalla grande el cine que nunca llega al circuito comercial, y al que cada año esperamos y celebramos.

Por Demian Doyle

Trailers: en orden, Toque de Queda,Plaga Zombie 3y Rabies.

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Invasión a la privacidad (2011): un thriller previsible para que Swank se desnude un rato en cámara

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Ocho estrenos hubo jueves pasado (15/9) y en H:T! la pifiamos y fuimos a ver la peor opción. Invasión a la privacidad (2011) es un thriller que supone una reedición de una infinidad de películas que contaron de un modo más atractivo la historia de la chica bonita y solitaria y el perverso vouyerista que la acosa. Porque cuando Juliet (Hillary Swank) consigue alquilar un loft muy muy muy barato (380 dólares para un piso en Brooklyn con buena vista en un edificio antiguo) y conoce al propietario, que le resulta muy muy muy atractivo (algo que ella y sus amigas dicen de un modo explícito, como casi todo lo que se dice en la película), uno sabe que algo anda mal. El hombre es Max (Jeffrey Dean Morgan, de excesivo parecido con Javier Bardem), un tipo muy muy muy amable (ok, se entendió) que de entrada la escucha fraternalmente y hasta empieza a conquistarla, pero al rato vamos a descubrir que detrás de esa fachada y de las paredes del departamento se esconden demasiadas cosas. Como thriller, Invasión a la privacidad es un laberinto sin trampas, que uno transita sabiendo dónde va a terminar. Los personajes secundarios son casi tan flojos como los protagonistas, resueltos de un modo tan lineal y literal que exprimen cualquier cuota de misterio. Hay dos elogios que cosechó la película en la crítica: que propone un tipo de terror que no cae en las torturas pornográficas que hoy destiñen el género, y el aporte del inoxidable Christopher Lee en un pequeño papel que resuelve a los 89 años con el oficio maestro de la gestualidad y que linkea con el historia de películas de género de la productora Hammer. Todo lo demás es tan obvio, como que Swank necesitaba este papel para desnudarse un poco y mostrar que no sólo puede componer boxitracios, sino que además es una mujer atractiva. En resumen, Invasión a la privacidad tiene un desarrollo soporífero que precede a unos 20 minutos finales que, sí, tiene todos los recursos que el género demanda. No amerita más que una miradita en DVD, y tal vez ni siquiera valga tanto. En su primer fin de semana ocupó 35 salas pero no superó los 12 mil espectadores. Sería bueno ver porqué una pelicula así consigue tanto espacio, cuando tantos otras luchan sin éxito por conseguir al menos una semanita en cartel.

Por Demian Doyle

Scream 4 (2011): el terror moderno y un breve decálogo de cómo sobrevivir al paso del tiempo

Scream 4

Imaginate que lograste instalar una franquicia cinematográfica en base a revisionar con cinismo y cierto espíritu renovador un género popular y taquillero como, pongamos, el terror. ¿Cómo harías para sostenerla en el tiempo y, tras una década de inactividad, volver a convencer al público que alguna vez conquistaste?

La respuesta te puede llevar más tiempo que leer este post o que ver Scream 4. Pero me parece un buen punto de partida para hablar de este película. Esa fue la inquietud con la que yo fui a verla.

Aunque todavía crea que haya remakes que no vale la pena hacer y que algunas sagas ya no deberían seguir, la cuarta parte de la obra moderna de Wes Craven se sale otra vez con la suya. Si cuando viste la primera Scream (estrenada en 1996) te reiste en complicidad con los chistes del metalenguaje, te pegaste algún susto a pesar de arrastrar un bagaje de películas del género y finalmente te aferraste a la butaca hasta el último cuchillazo, con ésta es probable que revivas buena parte de estas sensaciones.

Aunque suene contradictorio con lo que vengo diciendo, las disparadores de la trama son obvios: Sidney (se pronuncia sidni aprentando la S, soplando la i y luego, seco y acelerado) vuelve a su pueblo para promocionar el libro en el que cuenta la locura homicida que se desató alrededor de su vida y que es el jugo argumetal de las primeras tres Scream. También de esta. Naturalmente su llegada dará pié al nuevo comienzo de la matanza y eso nos dirigirá de la mano a 110 minutos de ¿quién se esconde detrás de la máscara de Ghostface? Una pregunta que nos hacemos por cuarta vez y que si tenés memoria de las repuestas anteriores… nada, olvidate.

No, no hay grandes sorpresas por el lado de los protagonistas (además de Sidney, la delgadéxica y envejecida Gale Weathers-Riley y su ahora esposo de ficción y siempre inoperante sheriff Dewey Riley). Pero si entendés la lógica del metalenguaje de la saga, esto también lo sabías. ¿En qué entrega debe una saga empezar a aniquilar a sus personajes principales? Pensalo.

Lo que primordialmente hace Scream es sentar opiniones, críticas y homenajes al género, reírse de sí misma y de los clishes, y esta cuarta parte además pretende ejercer reflexiones de superficie sobre la hiperconexión de los jóvenes a la tecnología, extremando la idea de que el cine de terror deformado por la pornotortura y la sublimación de la fama repentina avanza hacia el asesino (real) que filma sus crímenes para alimentar su reputación en la Web. Un aporte exagerado pero respetable, más allá de que George Romero y los fundamentalistas del gore ya lo hayan dicho.

Scream 4 revitaliza el terror moderno, no decepciona ni repugna. Tiene recursos de remake y de secuela y es lógico, porque de algún modo es ambas cosas. Por momentos asusta, en otros dispara algún pensamiento fragmentario, casi siempre cumple el cometido de entretener. Y deja la mesa servida para volver a intentarlo. Una vez más.

Por Demian Doyle

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Atrapada (2011): John Carpenter para dummies

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En un género tan bastardeado y ninguneado como el terror comercial, una película como Atrapada (2011) es como esos equipos que ganan con la camiseta. Viene de la mano de un maestro como John Carpenter, probablemente el mejor generador de climas de horror vivo, que no estrenaba un largo en nuestro país desde 2002. 

Que el padre de Michael Myers vuelva a sentarse en la silla de director es anzuelo suficiente para atraer a un público cautivo del que formo parte. Y es momento de bajar las expectativas: lo que aporta este Carpenter 2011 al género es una obra clishera y previsible, aunque ciertamente efectiva. El creador de Halloween reduce su regreso a una lección de terror para dummies: una peli provista de todos los recursos clásicos del género, usados cuándo y cómo se debe, que cumple con el (mezquino) objetivo que se plantea. Como quien vuelve a marcar presencia sólo con su presencia.

Kristen (la bonita y correcta Amber Heard) llega a un hospital psiquiátrico luego de ser arrestada por prender fuego una casa. Allí comienza una convivencia forzada con otras cuatro internas y un espectro fantasmagórico que acecha por las noches. Las chicas empiezan a desaparecer, mientras Kristen es sometida a una serie de experimentos electrotortuosos con los que se la pretende curar de su presunta locura. Naftalina en HD. Los climas atrapan, aunque los personajes se hundan en su unidimensionalidad, un poco por la chatura de la historia pero también por cuestiones que la trama resuelve en un desenlace que supera a la peli en general, incluso cuando ya lo hemos visto antes.

Atrapada (The Ward, según su título original) no sorprende ni plantea un gran misterio, pero tensiona. Allí está la mano de un viejo director que es puro oficio y sabe cómo hacer 90 minutos de cinta con un pasillo solitario, cinco chicas bonitas indefensas y un monstruo atormentado en mute. Una película así le plantea al género el dilema: siendo menos de lo que se podía esperar, le saca ventaja a la media actual. 

Carpenter ya está hecho. El problema es de los otros. 

Por Demian Doyle

Mirala si te gustó: Halloween, Identidad.

Para disfrutar: los climas de Carpenter están marcados por esa pulsión musical de sintetizadores que no envejece.

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Actividad Paranormal 2 (2010): es sólo cine de terror (pero me gusta)

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Paradigma calientabuta #1: todo éxito debe continuar. Tras el boom de la primera Actividad Paranormal (”la película más rentable de la historia”), la segunda amenazaba con reducirse a una continuación apurada para sacarle más fichas a la banca antes de que cambie de croupier. Y aunque algo de eso haya, y Actividad Paranormal 2 no entregue nada nuevo, los prejuicios con esta saga parecen no funcionar. Porque lo que funciona es la peli.

Si se la compara con la primera, a grandes rasgos podemos decir que AP2 genera menos suspenso, conserva el mismo clima de tensión increyente y tiene mayor impacto. Es una peli con más recursos, filmada a sabiendas de que su destino ya no era alguna proyección a deshora en un festival menor sino una taquilla cuantiosa. Será por eso que no hay tantos de esos momentos (aparentemente) muertos, que pretendían construir una segunda lectura a riesgo de enfriar el pochoclo. Esta segunda parte, con una estructura idéntida aunque ampliada a más personajes, va directo al grano.

La historia comienza cuando Daniel y Kristi Rey llegan a su casa con el recién nacido Hunter. Ali, hija de Daniel de un anterior matrimonio, los recibe mientras filma el ingreso de la pareja, el bebe y el espectador a la vivienda. Adentro hay escalera, pileta, sótano, tres habitaciones, una cocina grande e integrada al comedor, varias puertas y muchas puertitas. No pretendo virar este posteo hacia Mundo Inmobiliario: es que con el correr de los minutos todos estos espacios gozarán de la constante presunción de acávaapasaralgo. Las seis cámaras fijas que los Rey instalan apenas comienza la peli (tras un misterioso episodio en el que toda la casa aparece revuelta), harán lo mismo que aquella única filmadora puesta de noche en la habitación de AP: registar planos fijos en los que no pasa nada, hasta que… ya saben.

Actividad Paranormal 2 está planteada como una precuela y explica porqué le pasa todo lo que le pasa a la pareja de la 1. Es que Kristi es la hermana de Katie (protagonista original de la saga y con activa participación en esta continuación) y todo lo relatado en AP2 sucede seis meses antes que lo que contó AP.

Tal vez la mayor debilidad de la peli es que pretende naturalizar la filmación casera de situaciones que realmente cuesta creer que los protagonistas estén grabando. Kristi y Katie tienen una charla intimista (clave para la trama) en la que repasan su infancia, y una de ellas mientras habla y es reprendida por la otra, la filma en primer plano. ¿Alguien realmente hace algo así?

Y sin embargo, la trama se deja llevar y una vez que te enganchaste con la historia, querés saber qué pasa y esas cosas que te molestan, fluyen. AP2 explota (y este es su mayor mérito) la sensación de falsa subjetividad que uno como espectador siente tener, mientras anda escrudiñando la casa entre planos fijos y mal iluminados.

Al final, la precuela excede la historia original y nos da una yapa que abre la puerta de una nueva continuación. ¿Vale la pena? Dificil saberlo. Esta saga superó mi descreimiento inicial y ahora salió airosa de mis prejuicios segundopartitstas. Por lo pronto, hasta acá está bien.

Por Demian Doyle

Otro director: esta segunda parte no la dirigió Oren Peli, aunque sí la escribió y produjo. El director fue Tod Williams (”Una mujer infiel”)

Y sí: en Imdb ya hay un breve anuncio de una (presunta) tercera parte.

Les dejo el trailer (hasta para la promoción se valen de la primera):

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Escupiré sobre tu tumba (2011): de cómo rescatar un peli que podíamos olvidar para hacer otro show de morbo y sadismo

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Ya no me voy a preguntar por cuánto más tiempo la torturografía se adueñará de la cartelera. La plaga está entre nosotros y se extiende tomando por arrebato cualquier historia. Por caso, la remake de I spit on your grave, una película clase b de venganza filmada en el 78, que tenía mucha más semejanza al tipo de terror que planteaba la primera Martes XIII (más interesado en la creación de la situación que en el morbo explícito y detallista). La trama no tiene mucha rosca: una joven escritora alquila una cabaña junto a un lago, en un bosque inhóspito donde obviamente está sola. Allí es brutalmente atacada por una banda de enfermitos locales, que lo que menos hacen es violarla. En estado de shock, en un momento ella cae al lago y tras una breve búsqueda se la presume muerta. Pero vuelve y empieza a cobrarse (uno por uno) su venganza. La nueva Escupiré sobre tu tumba (2011) respeta la trama y muchas de las líneas de diálogo originales, aunque en el trazado inicial de lugar y personajes se asemeja (demasiado) a La Masacre de Texas. Incluso si uno pasa por alto las muchas arbitrariedades propias del género, el filme es insalvable: deambula de un exceso de pervesión vouyerista (en la que se consuman los abusos que son filmados por uno de los violadores) a una venganza sobrecargada de sadimo y explicitud. Como la peli original no es gran cosa, se podía inferir que el motivo de la remake no era rescatar una gran obra del olvido, sino tener una nueva excusa para masturbar mentes sedientas de morbo en HD.

Por Demian Doyle

La Reunión del Diablo (2010): simpatía por el ascensor

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Cinco extraños encerrados en un ascensor. Una historia oscura que se inicia con un suicidio. Un corte de luz, y…¡splash! la sangre salpica la cámara. Así, si el tiempo nos corriera y las palabras escasearan, podríamos resumir “La Reunión del Diablo”, la película dirigida por John Erick Dowdle (“Cuarentena”) y guionada por M. Night Shyamalan, que funciona como la primera parte de una serie de películas de suspenso/horror escritas por el director de “Sexto Sentido”, denominada The Night Chronicles. Sí, ya sé, demasiado ego.

Cuando el ascensor se detiene, poco sabemos de nuestros protagonistas. Hay un guardia de seguridad con pinta de ex convicto, una señora mayor, una joven glamorosa, un youppie de ascendencia india con cara de chanta, y un extraño misterioso. Del lado de afuera están los guardias de seguridad que, con la ayuda de la policía, los intentan sacar. Todo va bien hasta que, de buenas a primeras, la gente empieza a morir.

¿Qué pasa cuando la luz se apaga? ¿Quién los está matando a todos? Bueno, las dudas duran poco y nada. El misterio comienza a develarse cuando, volviendo a hacer uso de un recurso ya utilizado en (por lo menos) dos de sus films anteriores, M. Night le da forma a una leyenda urbana absurda, que cuenta cómo el propio lucifer baja periódicamente a la tierra para torturar a ciertas almas perdidas, antes de llevárselas al infierno. Una historia simplona y trillada, que sirve de fundamento teórico para los sinsentidos que inundan la trama. Vicios de un cineasta que, cada vez más, actúa como un nene caprichoso que acaba de inventar un juego, y que quiere que todos nos sentemos un largo rato a ver qué bien que lo juega. En mi opinión, nada para aplaudir aquí.

Pero volvamos al ascensor. A partir del momento en que se plantea la idea de que es el mismísimo diablo quien está ahí metido causando problemas (suena ridículo de solo escribirlo), el pulso del film estará dado por las vueltas de tuerca que Shyamalan le imprime a su leyenda urbana, aunque estas, más que sorpresas, parecen improvisaciones. La película es imprevisible, sí, pero no en el buen sentido. El nene caprichoso está perdiendo en su propio juego y, una vez más, cambia las reglas para ganar.

Como se habrán dado cuenta, “La Reunión…” no me pareció una buena película, o por lo menos, no está tan pensada/trabajada como obras anteriores del mismo autor, quien en el pasado ha sabido entregar pelis muy parecidas, pero mejores. Mientras Shyamalan insista en continuar homenajéandose a sí mismo, nos seguirá aburriendo. Y lo que es peor, cada vez nos sorprenderá menos.

Nicolás Doyle

Lo que sigue: la próxima peli de la saga The Night Cronicles se llamará “Reincarnate”, y según Shyamalan, utilizará el argumento que iba a usarse para la segunda parte de “El irrompible”.

Trailer:


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