Posts etiquetados como ‘acción’

Priest (2011): el anémico evangelio según Van Helsing

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“Priest” arranca con todo. En un destacable prólogo animado de menos de 10′, resume miles de años de historia marcados por una sangrienta guerra entre humanos y vampiros, que se extendió durante siglos sin resultado cierto, hasta que la iglesia llamó a deberes a un grupo de super guerreros llamados Sacerdotes, especializados en matar chupasangres. Con la llegada de estos curas/ninjas, la pulseada se inclinó a favor de los humanos, quienes terminaron matando a la mayoría de los vampiros y encerrando al resto en reservas perdidas en el desierto, para que se pudran al sol por su cuenta, sin molestar.

Claro está, el fin del conflicto tampoco deja las cosas del todo bien para los humanos. Con la civilización devastada por la extensión de la guerra, el panorama que muestra “Priest” para la humanidad de posguerra es demasiado apocalíptico como para que la misma celebre mucho su victoria. Amontonados en ciudades destruidas y oscuras, los hombres viven ahora al servicio de la iglesia, representada aquí como una organización panóptica y viciada, que controla esa sociedad en ruinas a través del miedo, y comercializa seguridad a cambio de trabajo esclavo. Dentro de ese contexto, aparece el protagonista, un inexpresivo Sacerdote llamado Priest (se mataron), que busca salir del retiro para ir a rescatar a su sobrina, convenientemente raptada por vampiros, quienes al parecer, no estaban taaaaaan extintos después de todo…

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Y… hasta ahí llegamos. Indagar más en la trama de la peli no vale la pena, porque a partir de allí, es todo muy pobre y lineal. A los ya conocidos cánones del cine apocalíptico (zombies o vampiros, lo mismos da), Priest suma unos poco pasajes de pelea a’lla Matriz, un mínimo de misterio y alguna que otra sorpresa en la trama con vistas al final. Una ensalada poco destacable, que podría ser una guarnición aceptable, pero que como plato principal seguro que te deja con hambre.

Con cuatro entregas de la saga Resident Evil y tres de Blade como antecedentes, nada de lo que Priest propone es original, ni siquiera la fallida intención de tomar lo mejor de cada una para potenciarlo. Priest es una peli apocalíptica de vampiros a dieta, demasiado anémicos como para presentar una amenaza respetable que nos haga saltar de la butaca de vez en cuando. En todo caso, gracias si apenas evita bostezos.

Nicolás Doyle

Mirala si te gusto: yo en tu lugar no la miraría, pero si insistís, mirala si te gustó Underworld, The Book of Eli o Resident Evil 3 (la mejor de la saga).

Si te gustó, mirá: Los comentarios de Guillermo Del Toro en el DVD de Blade 2. Marcan el ABC de una peli de acción apocalíptica.

Para ver en DVD: Atracción peligrosa (2010)

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Cuatro ladrones disfrazados de monjas estacionan su camioneta en una calle suburbana de Boston. Son pura adrenalina en estado cinético. Acaban de robar un banco y lograron escapar a una espectacular persecusión policial. Llevan un botín de mucha, mucha plata. Bajan confiados, escopeta en mano, y abren el baúl con la idea de cambiar de ropa y seguir la fuga. Pero ahí, en plena calle, descubren su error: estacionaron justo frente a un patrullero. Sentado al volante, solo y con el coche apagado, un poli de unos 50 años que es la burocracia en servicio los mira resignado. Indefenso. ¿Lo acribillarán? ¿O dejarán vivir a un tipo que ya piensa más en su pensión que en morir como un héroe?

Miradas inmóviles y unos pausados instantes culminan la escena. No importa si es la mejor de la película, pero explica porqué uno puede esperar que la carrera como director de Ben Affleck sea prolífica. En silencio, el poli y las monjas asesinas cruzan miradas en una quietud que contrasta con la vorágine previa y, tal vez por eso, habla por sí sola. Todo transcurre en la mitad de The Town (2010), el último filme de Affleck, que lo tiene como protagonista y director.

Les cuento en dos palabras de qué va esta peli: Doug MacRay (Ben Affleck) es un ladrón de bancos en Charlestown, el pueblo de donde más ladrones de bancos salen en Estados Unidos (según cuenta la peli). El tipo está en plena crisis: su “no sos vos, soy yo” se refleja en su rostro, en su desgano, y en esa intención de pegar un volantazo hacia la legalidad. Tras dar un golpe a un banco, que él supone será el último, intenta abrirse del negocio, pero sus amistades y viejos amores se vuelven en su contra y queda acorralado entre la mafia y el FBI. Si esto parece ser un problema, el verdadero conflicto de Doug es el amor: el tipo se engancha con Claire (Rebecca Hall), la gerenta del último banco al que roba, a quien se supone debía vigilar.

La peli es buena, y ya está editada en dvd, así que valga como sugerencia para ratos libres. Eso sí, nada de The Town, búsquenla con el ochentosísimo título que recibió en nuestro país: Atracción peligrosa. Es un thriller de acción que entretiene, y que además permite descubrir el potencial que tiene Affleck sentado del otro lado de la cámara. No es poco.

 Por Demian Doyle

El director: este es el cuarto trabajo de Affleck como director y su segundo largo. El anterior fue Desapareció una noche (2007). También dirigió dos cortos.

Adiós, Pete: en la peli hizo uno de sus últimos trabajo Pete Postlethwhite, a quien cada uno recordará por algún papel, y yo lo voy a traer a la memoria como Kobayashi, el secretario de Kaiser Soze en Los sospechosos de siempre. Su peli póstuma sería Killing Bono, que todavía no tiene fecha de estreno en el país.

Imparable (2011): una propuesta simple y cargada de adrenalina

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Una vez más, Denzel Washington tiene problemas con un tren. Después de la traumática experiencia a la que lo sometió John Travolta en Rescate del Metro 123, el actor de John Q vuelve a verse enredado en líos ferroviarios, aunque en este caso abandona la cálida comodidad de su oficina para correr detrás de un tren sin conductor que circula a casi 100 km/h, llevando consigo una importante cantidad de material inflamable. En palabras textuales del film, “un misil del tamaño del edificio Chrysler”.

Para ser honestos, Imparable no es un film que proponga nada nuevo. Todo empieza de la mano de una serie de eventos desafortunados que, cual tormenta perfecta, se complementan implacablemente para darle forma a un desastre total en potencia. Del otro lado, dos anti-héroes con claros problemas personales se tienen que encargar de corregir la torpeza de algunos y la negligencia de otros, para poder así evitar que este tren descarriado termine explotando contra una ciudad de casi un millón de habitantes, donde (obviamente) viven sus seres queridos.

Así que ahí van, el propio Washington y un tal Chris Pine (quizás lo conozcan de la última Star Trek, quizás ni lo conozcan), en busca del tren perdido. Y eso es aproximadamente todo lo que Imparable tiene para ofrecer. Como verán, una idea sencilla, pero no por eso menos efectiva.

Y quizás sea justamente en esa simpleza en donde se fortalece la propuesta de Imparable, dado que al no tener una trama secundaria que valga la pena atender, nos permite focalizar toda nuestra atención en la cabina de la locomotora que conduce el bueno de Denzel, siempre creíble, siempre admirable. Aquí no hay trasfondos misteriosos sobre terroristas, traidores a la patria ni infiltrados que intentan sabotear los esfuerzos del héroe. De hecho, lo más parecido a un malo que muestra Imparable es un ejecutivo de la empresa de trenes, cuya codicia lo empujar a actuar priorizando siempre los intereses de la compañía por sobre las vidas humanas en riesgo.

Pero no busquen más abajo, porque eso es lo más profundo que van a llegar. Esta peli cuenta con la elogiable honestidad de no pretender ser más de lo que es: como buen exponente del cine catástrofe, Imparable es un film lineal y directo, con muchísima adrenalina y una velocidad de relato vertiginosa. Ahora que lo pienso, no tan diferente al tren que persigue Denzel.

Vaya ironía.

Nicolás Doyle

Mirala si te gustó: Máxima Velocidad, la película por excelencia en cuestiones de medios de transporte desbocados y explosiones inminentes.

Si te gustó, no dejes de ver: Hombre en Llamas… mismo actor, mismo director, mejor resultado.

Trailer:

Salt (2010): Angelina pone primera para que haya una segunda…

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Post corto sobre Salt (2010), la nueva de Angelina Jolie. ¿La historia? El viejo truco del doble agente (Estados Unidos vs. Rusia) pero aggiornado: la peli rescata la teoría del topo, ese espía secreto que se instala en un país enemigo, vive años, incluso décadas, hasta que un día comete su plan. Esa agente es o podría ser Evelyn Salt (Angelina Jolie, claro). ¿Es o podría ser? Sí. Es que si algo se propone la vertiginosa trama es poner en duda (tantas veces como sea posible) para qué lado juega esta femme fatal de golpes ligeros y vastos conocimientos de cualquier truco que sirva para matar. Y como el cometido de la película es entretener, cumple. Sin nada de complejidad, siembra incertidumbre sobre las intenciones de nuestra superagente. El déficit pasa por estar craneada como una mera plataforma de lanzamiento de una franquicia. Está claro que Salt tendrá próximas entregas: el problema es que se haga tan evidente mientras uno está viendo la primera. Me sorprendió, sí, el final. Sin dar detalles de cómo o cuando esperarlo, sólo digamos que es a la europea: en un momento la cámara se apaga y caen los títulos, pasando por alto el clishé de ponerle un moño al asunto. El resto es Angelina, en versiones rubia (…) y morocha (¡!). La peli, en resumen, es tan entretenida como servil a la misión de procear secuelas. Veremos cómo sigue.

Por Demian Doyle

Deja vu: Angelina pegando patadas en HD siempre tendrá algo de Lara Croft

Trailer:

Los indestructibles (2010): Stallone pone reload, con una ayudita de sus amigotes asesinos

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Uno debería empezar diciendo que Los indestructibles (2010) cumple con todos los requisitos para ser una buena película de acción, aunque a esta altura de la vida ya se debe descontar que Sylvester Stallone, director & protagonista, sabe cómo trabajar el género.

O tal vez habría que empezar advirtiendo que no conviene dejarse llevar por las muchas promociones que intentan vender la peli como un dream team de la acción (empezando por el poster que acompaña este post). Porque el seleccionado internacional del tiro a mansalva y la pelea final mano a mano es funcional a una película planteada para que Stallone sea protagonista. El resto, salvo Jason Statham (el de El Transportador) que hace de ladero, es parte secundaria del equipo o sólo se anotó para un bolo.

Por donde uno empiece, Los indestructibles es una buena película de acción, basada en un grupo de mercenarios estadounidenses que trabaja haciendo trabajos en territorio ajeno por fuera de la ley. El asunto central es un conflicto en una isla sudamericana, Vilena, donde una dictadura militar financiada por un grupo estadounidense que supo tener lazos con el gobierno yanqui está masacrando gente a lo pavote y traficando drogas a gran escala. La trama podría parecer politícamente incorrecta, pero la cuestión no levanta tanto vuelo: en realidad Stallone y los suyos son contratados por la CIA para ir a lavar los trapos sucios. Espejito, espejito, cuál es el país prodemocrático.

Stallone y Statham están acompañados por Jet Li, Dolph Lundgren, Terry Crew y Randy Couture, además de un Mickey Rourke que no pelea pero se encarga de decir las líneas más interesantes del guión. Los nombres de los personajes los contamos en la próxima. Hay luchas cuerpo a cuerpo, persecuciones, explosiones espectaculares y mucho armamento… están todos los resortes que el género usa para entretener, y bien utilizados por cierto. Y hay un propósito de transformar a estos mercenarios, a través de una motivación más altruista que el dinero, disparada (cuando no) por el encanto de una mujer.

Personalmente pensé que me iba a encontrar con una mayor voluntad de autoparodia, pero de eso hay poquito. Lo más parecido es la escena en la que se juntan los cameos de Bruce Willlis (es el encargado de pedir extraoficialmente el trabajo en la isla de Vilena) y de Arnold Schwarzenegger (es la segunda alternativa para hacer el laburo, Stallone o él). El duelo sarcástico-verbal entre los ex Rambo y Terminator tiene alguna chispa, pero alas de plomo: quizás era demasiado pedir que el viejo Arnold, tan detestable como pésimo actor, entregue algo más que el combo carota dura + guiño de ojo.

Pero la peli cumple con su cometido. Quizás la mayor incógnita sea en qué va a terminar la cara de Stallone si se sigue operando. El final de Los indestructibles deja puertas y ventanas abiertas para una continuación. Allí podremos ver cómo se las ingenia el inoxidable Sylvester para convertir esta buena idea en algo más. Y claro, qué tan alto pueden llegar sus cejas.

Por Demian Doyle

Cuestión de títulos: siempre despotricamos contras las traducciones, pero esta vez el “indestructibles” coincide mejor con la peli que el concepto de “prescindibles” (The expendables) del título original.

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Sherlock Holmes (2010): golpes, trampas y dos pipas humeantes

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Lo primero que hay que aclarar antes de comentar “Sherlock Holmes”, es que el verdadero protagonista del film no es el detective creado por Conan Doyle (no hay parentesco con los autores de este blog), sino el inglés nervioso sentado en la silla de director. Dato no menor, si se quiere entender realmente de qué tipo de película vamos a hablar.

Aclarado esto, charlemos un rato sobre Sherlock.

Como ya los medios se han encargado de marcar y remarcar, la versión de “Sherlock Holmes” con la que Guy Ritchie desembarcó en las salas es notablemente distinta a las anteriores representaciones cinematográficas del detective de Baker Street, mucho más adrenalínica de lo que uno podría esperar. Sin dudas, una apuesta muy original para la historia fílmica de Holmes, aunque no tanto para la historia fílmica de Ritchie.

De esta manera, mientras Holmes se aventura a correr, pelear, nadar, saltar y volar por los aires al ritmo de explosiones de alto calibre, Guy hace lo que mejor le sale, y entrega una visión que explota la faceta más salvaje del detective, con un nivel de ferocidad y demencia mayor que la de ese inglés modosito que aparece en las versiones de Hallmark.

Dentro de ese territorio, “Sherlock Holmes” ofrece lo mejor que tiene. El director británico lleva el tiempo de relato a la velocidad de la luz, mientras aprovecha para ostentar su enorme talento estético en la recreación de la Londres Victoriana y darse el gusto de incluir esos pasos de comedia que siempre le gusta ensayar en sus films, aún en los más violentos. Con todo esto, Ritchie arma lo que, en definitiva, uno siempre espera de él: una película electrizante, extremadamente entretenida, que se disfruta casi en su totalidad.

Ahora bien, reconocido eso, aclararemos otra cosa: la peli de Ritchie deja muchas expectativas sin cumplir. La apuesta por la adrenalina y los golpes de puño hace que Guy descuide inexplicablemente la necesaria cuota de misterio con la que debería contar cualquier historia digna del mejor detective de todos los tiempos.

Y eso es realmente una lástima, porque más allá de que “Sherlock Holmes” sea una peli disfrutable, más de uno se quedará con las ganas de sentarse en el cine a jugar un rato al detective, intentando develar los misterios a la par de Sherlock, que en el fondo, es una de las propuestas más divertidas de este tipo de films.

Ojala haya una próxima entrega, en la que Guy deje su ego de lado, y en lugar de hacer una peli sobre Guy Ritchie filmando Holmes se dedique finalmente a hacer una buena película sobre Sherlock Holmes. ¿Sería interesante, no?

Nicolás Doyle

El dato: según IMDB, ya se está preparando la sequela para el 2012

Trailer:


Identidad sustituta (2009): memorias virtuales de un héroe jubilado

Y bueno, un día iba a pasar: Bruce Willis envejeció.

Ya pasaron casi 30 años desde que John McClane defendió con heróica valentía el edificio Nakatomi Plaza del ataque de los terroristas, y como es lógico, el paso del tiempo dejó su marca en uno de los grandes héroes de acción de nuestros días.

Es inevitable, y hasta casi triste, pero por suerte el primero en darse cuenta de esto fue el propio Willis, quien de a poco adapta su carrera a su nuevo rol de titán sub-60 con una dignidad que hace recordar el proceso similar que en su momento viviera Clint Eastwood (y todos sabemos con cuántos óscares terminó esa historia).

Ojo, que esto no confunda: Identidad Sustituta apesta. Y apesta de manera tal que ya podemos archivarla bajo la categoría de “película de ciencia ficción destinada a no sobrevivir el paso del tiempo”.

La historia, para quienes no la hayan visto, plantea una realidad presente alternativa en la que Second Life parece haber tomado control del planeta: hombres y mujeres viven encerrados sin salir de su casa, cumpliendo sus actividades a través de robots, que la gente comanda a distancia por medio de una máquina sospechosamente similar a un sillón de dentista. Una historia que sería medianamente original, si no fuera porque ya vimos Matrix, Blade Runner, The Sims, la alegoría de la caverna y mil ejemplos más.

Acompañando esto, la trama general es muy predecible, y el conflicto central no despierta ni comezón (uy sí, se van a morir todos… qué miedo…), pero dentro de lo poco que ofrece, la buena noticia viene de la mano de la reafirmación de Bruce como héroe de acción otoñal.

Sí, viejo y todo, Willis demuestra que los golpes lastiman el cuerpo pero no el orgullo… y por más que ya no esté para tomar por asalto el Nakatomi Plaza, lo suyo sigue siendo digno.

Como para que Nicolas Cage tome nota.

Nicolás Doyle

Trailer:

JCVD (2008): Jean Claude viene a ofrecer su corazón

Fiel a la actualidad de su protagonista y alma mater, JCVD (2008) no pasó por los cines y llegó recientemente en formato dvd trayendo un proyecto cinematográfico inefable, con buenas intenciones y pretensiones mal llevadas. Se trata de un filme en primera persona de Jean Claude Van Damme (supongo que ya se explicaron las siglas del título) que se basa en una breve trama de ficción para desplegar algunos guiños autoridiculizantes y líneas de diálogo e incluso monólogo en las que el actor belga explaya opiniones, impresiones, descargos sobre el medio, sus vicios y sus males.

¿Cómo llega uno a sentarse 90 minutos frente a la tele a ver una película en la que Jean Claude Van Damme le cuenta al mundo sus verdades? No tengo respuestas que puedan servirles, pero en mi caso fueron dos los motivos. Uno: el cúmulo de películas de acción de JCVD que pasaron por mi adolescencia y a las que recuerdo con especial cariño. Dos: la promesa de un producto de corte europeo (es una producción francesa y se nota en las cuestiones de estilo), que utiliza la idea del metalenguaje como arma de atracción.

La trama cuenta que Van Damme está en las malas y que sus películas dejaron los primeros planos para convertirse en productos clase B con destino de dvd y cines del mercado asiático. La ficción comienza con la falsa filmación de una película en la que el actor de “El gran dragón blanco” debe desatar una extensa batalla en una sola toma y encima, cuando termina de hacerla, una parte del decorado se cae y arruina todo lo filmado. El joven director (asiático) está jugando a los dados sin siquiera mirarlo, mientras Van Damme le pide que por favor considere que ya está cerca de los 50 años y no puede filmar semejante secuencia de un solo tiro. Sin levantar la vista del blanco de sus dardos (una foto con las famosas letras de Hollywood, cuac) el director casi que lo ignora y le responde una vaguesa a través de una traductora.

Bueno, ya tenemos la primera escena y bastante idea de cómo viene la mano. Cansado, Van Damme llega a su camarín, se sienta de cara a la cámara y mira de frente como quien va a dar comienzo a un monólogo. Lo que empieza, entonces, es la película.


La trama luego hace base en un episodio policial, una toma de rehenes en la que Van Damme queda involucrado. En resumen, lo que pasa es que la policía cree que él es el ladrón que toma el banco, los ladrones lo utilizan para intentar zafar (uno lo desafía, otro lo idolatra) y los demás rehenes esperan que él reaccione y los salve.

Durante toda su carrera, pero especialmente después de convertirse en estrella, Van Damme se empecinó en componer personajes físicamente fuertes pero con una pretendida carga sentimental pocas veces bien desarrollada. Algo en su pasado lo convertía en un ser golpeado que accionaba a veces por venganza y otras por el deseo altruista de conseguir justicia. La fama que lo encandiló, el éxito que se le volvió esquivo, las drogas que casi le cuestan su equilibrio mental y la disfuncionalidad de su propia familia… todo ese pasado, que es su historia, está cargado en el personaje protagónico de este filme. Que básicamente es él.

La idea, aunque interesante, no resuelve cómo escapar al efecto Van Damme: sus películas se apoyan sobre la acción y sobre el costado humano de sus personajes, pero el desarrollo de ambos ingredientes pocas veces consiguen el equilibrio justo. En otras películas el resultado fue abiertamente malo. JVCD, en cambio, peca de cierta hibridez. En muchos otros títulos, le hemos pedido a Jean Claude que no quiera demostrar si es actor (y que deje de ponerse en bolas, claro) y que simplemente nos brinde acción. Pero esta vez sí hubiese sido bueno explotar mejor el costado humano del personaje. Entrada la película, en medio de la toma de rehenes, hay una escena con un tono netamente teatral, un monólogo en el que Jean Claude habla de la fama, las drogas, su familia, las exigencias del público y de la vergüenza que sintió por ser un tipo infeliz siendo exitoso. Un buen recurso, con algunos momentos logrados, pero que corre apurado para que la acción vuelva a explotar. Una lástima.

La película arma un buen juego: muestra a Van Damme sin pestañear ante los ficticios ladrones que le apuntan con un arma, pero muy nervioso ante una hija a la que no sabe cómo hablarle. Lo primero ya lo vimos mil veces. Lo segundo daba para más.

Por Demian Doyle

Mirala si te gustaron: El gran dragón blanco, Cyborg, Sin Salida, Timecop y todas aquellas películas que hicieron de Van Damme una estrella del cine de acción en los 80’s y primeros 90’s.

Si te gustó mirá: ¿Quieres ser John Malcovich? (le pasa el trapo, claro).

Historial: la película pasó en noviembre de 2008 por el festival de cine de Mar del Plata y en setiembre de 2009 se editó en dvd.