Actividad Paranormal 3 (2011): una nueva vuelta de tuerca al terror vouyerista que mejor funciona

Hay algo necesariamente irracional en los que seguimos (disfrutamos, consumimos, padecemos) el cine de terror. En nosotros hay una inexplicable predisposición a valorar los intentos por ampliar las bases argumentales de las historias del género, cuyas tramas muchas veces carecen de una complejidad que supere en encadenamiento de tres (a los sumo cuatro) ideas. Lo hacemos, aún cuando sabemos que en definitiva lo que uno está esperando es esa sensación de incomodidad y vulnerabilidad a la que nos somete el género cuando está bien articulado. Y el tiempo en algunos casos nos da la razón, como con la reversión de la segunda Halloween, en la que Rob Zombie apeló a una intromisión onírica en la mente de Michael Myers para entender mejor lo que sucedía dentro del monstruo de Carpenter.
Esa (casi infantil) búsqueda de porqués justifica una tercera parte de Actividad Paranormal, a mi gusto la saga de terror moderno más interesante y efectiva de la última década. La película trae pocas novedades y repite la búsqueda en el pasado de la historia: está planteada como una precuela de la segunda parte, así como ésta lo fue de la primera. ¿Cuánto hay para hurgar en el pasado de las hermanitas Kristi y Katie?
Si no recuerdan o no vieron las anteriores, a esta altura de las cosas ya sabemos que alguna clase de espíritu persigue a las chicas. En la primera parte, Katie y su novio lo padecen en su nueva casa, hasta que todo termina con la muerte del muchacho. En la segunda, que sucede 6 meses antes, el espíritu está en la casa de Kristi, pero se termina yendo con Katie (lo que justifica lo que sucede en la primera). Lo lógico es que esta tercera parte explique cómo llega el espíritu hasta la casa de Kristi y lo hace en los primeros cuadros del filme: Katie llega a casa de su hermana y deja unas cajas que no tiene dónde guardar. Contienen una colección de videos (VHS) de la infancia de ambas, filmados cuando vivían en una casa nueva con su madre y su novio. Un extraño suceso hace que la casa aparezca de golpe desordenada, y que los videos desaparezcan. Entonces ellos no van a ver su contenido. Pero nosotros sí.
Siguiendo la estética de la historia, todo lo que se ve en la película es lo que Dennis (el novio de la madre de las chicas) filma en su nueva casa. El tipo hace videos de casamiento, y eso justifica que tenga dos cámaras en 1988 y una arsenal de casetes que va a gastar cuando empiecen a escucharse ruidos en la casa, las puertas se cierren solas, las luces tiemblen, o las nenas deambulen por la noche hablando con un amigo imaginario. Todo ese material conforma la trama de la película, que repite recursos y cae otra vez en su propia trampa de pretender naturalizar el hecho de que las protagonistas se filmen todo el tiempo (si no, ¿cómo los veríamos?), lo que a fines de los 80 resulta algo menos común que en el 2011…
Si leyeron los anteriores post, los errores y virtudes son prácticamente los mismos.
Y a pesar de todo, la película funciona. Hay un momento de la trama que se torna repetitiva y algo aburrida porque lo que sucede ya lo viste antes, pero superado el bache el filme se deja ver y cuenta con el final mejor construido de las tres partes. De golpe, Actividad Paranormal vuelve a erizarnos la piel como espectadores, creando un clima espeluznante (si jugaste al Residet Evil, te lo recomiendo), algo que hace tiempo no me sucedía viendo pelis de género. En lo que hace a la historia, la trama nos da una justificación de porqué pasa todo, y uno podría pensar que éste es el origen de la maldición (y por lo tanto, el final de la saga). Para nada. Los rumores de la cuarta parte ya se puede leer en IMDb.
Por Demian Doyle
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Las 3 películas de la saga son de las pocas o únicas (junto al Orfanato) que hoy por hoy me “asustan”, pero no se me ocurre por dónde le pueden buscar la vuelta de tuerca para una 4°. Muy buen post. Abrazo!