Adios
Cuando redecore las tapas de mis sesos no quiero lagrimas ni congoja de quienes no hicieron lo posible para evitar esto. Cuando estuve bien no hice otra cosa más que entregar mi corazón y confiar plenamente en quien se presentara al umbral de mi emociones solo para recibir ataques directos y helada indiferencia.
Naci extraño y mi forma parece no ajustarse a los margenes de esta hoja y siempre me hicieron saber que eso era un crimen: ser diferente y preocuparse resultan valores negativos para quienes me rodearon, valores por los que hay que denostar a su poseedor.
Ante el dolor ajeno puse mi comprensión y mi amor. Ante mi sufrimiento y mi frialdad opusieron su odio y la ausencia. Un temor innato surgio de ustedes ante la exhibición de mis males.
La confianza esta perdida y ya no volverá. Los juegos que jugamos dolieron y no fueron limpios.
¿De qué sirve la vida si nadie se dirije a ti con intenciones claras y ciertas?
¿Que quedán de los sueños que tuve alguna vez, de la estupida idea de que podia llegar a ser algo importante, de la ceguera que me llevaba a ayudar a todos y a levantarme una y otra vez?


Cuanto dolor en este texto, espero que sea solo literatura. Cariños.