¿TIENE FORMA EL PATRIOTISMO?

¿QUÉ FORMA TIENE EL PATRIOTISMO EN HONDURAS?*

Jorge Luis Oviedo

En las culturas antiguas las deidades tenían siempre forma de animal; por lo general aquellos muy temidos o que prestaban (prestan incluso hoy) algún adecuado servicio. Serpientes, felinos, reptiles, con alas o sin alas, son frecuentes entre las formas de las divinidades.

Entre nosotros, esto es, en las culturas amerindias encontramos la serpiente emplumada y, reiteradamente, al jaguar, además de los astros (sol y luna, en especial) y del maíz, en el caso de los mayas; de donde proviene el ser humano creado por el Corazón del cielo en el tercer intento, tras dos fallidos ensayos con barro y madera que las aguas y el fuego destruyeron.

La patria, sin embargo, es otro asunto, no es una deidad, es una identidad surgida del territorio, los amigos, las costumbres y los ideales y logros colectivos. El patriotismo, por tanto, es la expresión de esos sentimientos que identifican al individuo con una colectividad que solemos designar como nación.

En Honduras, sin embargo, el patriotismo (por extensión la patria) posee la forma de un balón de fútbol, nada mueve tanto a los hondureños a identificarse con los colores de su bandera y con su país como los partidos oficiales de la Selección Nacional de fútbol. Llega el día de la Bandera Nacional y muchas de las autoridades principales del país no aparecen en los eventos que honran este símbolo patrio.

El 15 de septiembre, fecha consagrada a la independencia muchos asisten a ver las palillonas que son parte (para los voyeristas la principal) del espectáculo; pero no se ve durante el mes de la patria tantas banderas en los automóviles, como cuando tiene compromiso la Selección Nacional de fútbol.

A Salvador Moncada se lo ha distinguido, sobre todo en Europa, con varios premios importantes, por sus aportes en el ámbito de la salud, pero como la cobertura y difusión a través de los medios electrónicos (masivos) e impresos de comunicación es escasa, sin primeras planas y grandes desplegados como los accidentes de tránsito o los hechos de la criminalidad) para la mayoría de la población dichos reconocimientos han pasado inadvertidos.

El Hondureño, al no tener mucho que celebrar; porque el sentido de pertenencia y el orgullo de sentirse parte de algo es una consecuencia de los logros que la nación obtiene en colectivo o a través de sus miembros en forma individual: descubriendo, inventando, produciendo, destacando en los deportes ¿por qué no? se incomoda con el mexicano que grita orgulloso: “Viva México” o con el argentino que se vanagloria por ser de aquel país.

No es que no se tenga en Honduras y, por extensión, en Centro América, más cosas que las que brinda el fútbol; es, porque, en gran medida, desde los medios de comunicación masiva unos pocos señores han definido la idiosincrasia del hondureño y le han dado al patriotismo la forma de un balón de fútbol.

Tienen que venir al país extranjeros orgullosos de su origen, identificados con todos los elementos que contribuyen a la forja del patriotismo: arte, inventos, deporte, producción, adecuado nivel de vida, etc. a destacar a nuestros héroes o próceres de las demás actividades del país, porque para la mercadotecnia y los intereses de unos cuantos, solamente el fútbol vende, el fútbol entretiene, el fútbol adormece y actúa como el mejor pan y circo de cada día para los miles de hondureños faltos de orgullo patrio.

En Honduras, pues, como las deidades antiguas de otras culturas o de las de nuestros ancestros, que tenían formas de animales, de mazorca de maíz, de astros celeste, nuestra única y mejor conocida deidad que identifica la patria, tiene la forma de un balón de fútbol.

El patriotismo hondureño, señores, es redondo y rueda de mil amores a toda prisa y le van dando de patadas los nuestros y los contrarios, por eso nuestros empresarios más prominentes asisten a los enfrentamientos futbolísticos, pero no a las presentaciones de libros (solamente Rafael Heliodoro Valle publicó más de 80 y Longino Becerra que aún vive ha editado más de 20 títulos propios) ni a conferencias magistrales dictadas por hondureños; y por eso están, preocupados por la poca afición que últimamente llega a los estadios y por alguna violencia que allí se manifiesta. ¿Será que el patriotismo hondureño está por cambiar de forma?

*Este trabajo fue escrito en el 2008.