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Señora de las cinco décadas (Capitulo 4)

Tardaron menos de 48 horas en despedir a Inés de su trabajo.

Nunca antes viví en la oficina un clima de semejante tristeza en tanta gente a la vez.

De nada sirvieron los grupos que se encolumnaron para pedir piedad por Inés, tratando de buscar un costado humanitario que ya sabemos en las multinacionales no existe.

Se fue en silencio, cobrando (eso si) hasta el ultimo centavo de su indemnización, mas otra buena cantidad que juntamos entre todos.

No hubo reunión alguna por su despedida y durante semanas no contestó a ninguno de los mensajes que se le enviaban, entre ellos los míos

Al llegar al mes y medio sin noticias de ella, fue hasta su casa intentando que al ser de sorpresa mi visita, acepte al menos una breve charla en la cual me enterase de cómo estaba con respecto a su mal momento.

Fue en vano, toque timbre, la esperé durante mas de una hora y no atendió, previamente el Encargado me había advertido que se encontraba en su casa, pero que hacía tiempo  solo salía a hacer compras bien temprano a la mañana para luego ya no volver a salir.

Vía mensaje le dije que estaba abajo y que la próxima semana remitiría el ritual,  pero no contestó.

La escena se repitió sin diferencias siete días después.

“No vulvas por mi casa, ya no vivo en Buenos Aires”

Ese lacónico mensaje lo recibí una mañana de Octubre, 3 meses después del día que la despidieron del trabajo.

Continuará

Gustavo Morales

Gustavomorales2712@live.com.ar

(Capitulo dedicado a Rosalía)

En Barranquilla de baila así. Capitulo 2

Buenas noches Gustavo me dijo.

Solo atiné a contestar…..sos vos?

Pues claro, contestó con un acento encantador y se dio media vuelta encarando la puerta principal del boliche.

 

La observé alejarse petrificado, la versión noche de esta colombiana daba escalofríos.

Entró, sin siquiera reparar que lo había hecho sola.

Cuando tomé coraje, cronometré mi reloj juramentándome acostarme antes de la 1am y decidí entrar a esa especie de homenaje a la trampa que era el lugar.

Apenas ingresé Shakira me aturdió con su loca, loca, loca…mi dios fue mi reflexión.

La busque con la mirada y Pilar ya estaba bailando sola.

Me acomodé en la barra del fondo donde me costó convencer al encargado que mi trago solo sería una gaseosa.

La observé de lejos, en menos de 15 minutos fueron 3 los buitres a los que rechazó haciendo claros gestos de que estaba acompañada, señalarme mientras no dejaba de moverse, esa fue una situación que se repitió 2 veces más.

 

Tal cual mi sospecha la estaba pasando mal y aburrido. Decidí dar una recorrida por el lugar olvidándome un rato de mi misión. Como la suerte esa noche parecía haberme pedido divorcio, me cruce con un grupo de ex compañeros a los que había dejado concientemente en el olvido.

En medio de historias que no me importaban y que estaba escuchando hacia ya varios minutos, Pilar me tocó el hombro.

 

Vamos a cenar? Dijo.

Celebré de inmediato su aparición, no solo me sacó de ese grupo de chiflados, sinó que aceleraba los tiempos de la cita considerablemente, lo cual me venía perfecto.

 

El restaurante estaba casi en la otra punta de Puerto Madero con lo cual caminar era la mejor opción y de paso podría cumplir mejor con mi misión de anfitrión.

 

La charla se hizo cada vez amena y ya por esa altura de la caminata descubrí que su sonrisa era hermosa. Se detuvo de repente y se sentó en un banco con vista al agua.

Nos quedamos aquí un rato pregunto?

Claro, contesté y me di cuenta que ya no la estaba pasando tan mal.

 

La noche acompañaba y me contó de su actualidad y de su infancia en Colombia.

Conoces Barranquilla? Me preguntó acercándose más de la cuenta.

No, fue mi escueta respuesta.

Pues ya vendrás a visitarme dijo.

Eso es como mínimo muy difícil.

No si hago esto, dijo.

 

En ese momento abrió su cartera y sacó un perfume de tamaño importante, se lo puso en el cuello y revoleó su pelo para que el aroma invada el lugar.

El olor me llego hasta el alma.

Que es pregunté intrigado?

Very Sexy de Victoria Secret contestó mirándome de una manera que me mareó.

Continuará

 

Gustavo Morales

Gustavomorales2712@live.com.ar

En Barranquilla se baila así….

En mi país los rockeros no regalan chocolates….me dijo mientras casi ya subía al taxi.

Pues acá tampoco trabajan en un edificio con vista al río con traje y corbata y aquí me tienes, con lo cual yo que vos me iría sacando de ese selecto grupo.

Me dio un beso casi en la boca y se fue al Hotel Madero sonriendo, sin saber yo que no volvería a verla.

 Pilar era de Barranquilla, tenía un pelo poco descifrable al igual que sus ojos tan negros como una camiseta de un All Black.

Su blusa tenía siempre desprendido un botón cómplice que dejaba ver un corpiño por el cual escalaría el Himalaya en pleno invierno.

 

Llegó a mi trabajo desde la sucursal Colombiana  en busca de un curso del sistema contable, el cual a alguna mente desquiciada se le ocurrió que yo sería bueno para instruirla.

 

Suelo ser bastante anti sociable y mucho más por estas fechas donde uno pareciera debe estar contento por decreto de necesidad y urgencia.

 

Cuando mi Directora me dijo que al final del curso se estilaba brindar un paseo por la noche de Buenos Aires a la invitada, me resultó indiferente y también un poco patético.

Pero al momento de saber que el anfitrión elegido para esta ocasión era yo, me invadió un odio arrollador.

 

Y porque yo? Pregunte con los ojos inyectados en sangre?

Porque Pilar lo pidió fue la respuesta tajante y me entregó un voucher para cenar en Puerto Madero a cargo de la empresa y dinero en efectivo (bastante) para usar en la excursión.

 

Volví a mi escritorio con ganas de que el destino me hiciera un guiño de ojo y decretara estado de Sitio en la ciudad.

Pasaron dos horas y sonó mi interno, era Pilar desde el hotel contenta con la idea, preguntándome donde nos encontraríamos.

Le indique nombre y dirección del restó, claramente ella esperaba que la pasara a buscar por su hotel, cosa que no sucedería ni que la huésped fuera la mismísima Shakira.

Estaba dispuesto a cumplir con mi misión empleando la menor cantidad de tiempo y simpatía que fueran posibles.

 

Solo por una rebeldía estupida me vestí de la manera más informal posible, fui puntual y a la hora señalada estaba en la puerta del boliche restó.

Ella brillaba por su ausencia lo cual me permitió observar con detenimiento que el lugar estaba poblado de gente con la cual no compartiría ni una partida de pool.

 

Pasaron largos minutos de espera apoyado en la típica baranda lindera al río, con la mirada perdida y maldiciendo a mi suerte, cuando Pilar tocó mi hombro.

Buenas noches Gustavo me dijo.

Solo atiné a contestar….sos vos?

 

Continuará

 

Gustavo Morales

Gustavomorales2712@live.com.ar

Sonrisa de angel, risa de demonio…

De que te reís estupido? Me preguntó mientras resoplaba el flequillo más largo y negro que recuerdo en décadas.

 

Es que a pesar que ya tengo alguna cana, vos y el universo femenino no deja de sorprenderme nunca…le contesté.

 

“Emiliano es un divino, casi ideal, pero yo necesito una persona que me dé sobresaltos, alguien que me haga sufrir un poco”

 

No me lo había dicho a mí, sinó a su amiga de oficina en un intervalo laboral, solo que no pude evitar la risa y luego la catarata de reflexiones, ya para mi solo.

 

Esa frase y conclusión las describe bastante bien, no hace falta decir mucho más.

 

Ya sentado en el escritorio recordé cuando una mujer con el freno de mano puesto en el corazón me dijo:

“Tomémonos un tiempo, necesito extrañarte un poco.”

No solo nunca volvió, sino que en menos de un mes tenía quien la lleve al cine.

 

Y sin embargo no pienso rendirme sin intentarlo algunas cuantas veces más.

Bicho raro…..

 

Gustavo Morales

Gustavomorales2712@live.com.ar

Ciega a citas (Capitulo final)

Gustavo (monologueando)

 No, Nico, no voy a ir.

 Las mejores historias de amor son casi siempre, las que nacen de la casualidad.

 

A mi entender las citas no pueden armarse como en un rasti, sola con solo, onda con onda, simpática con inteligente, bonita con galán, se encastra y tema resuelto, no es así.

 Además me estaría faltando el juego de la seducción, esforzarme por ser galante y poder gustarle, ser caballero, mostrarle quien soy, pero de a poco.

 Y por otro lado que me seduzcan a mí Nico, vos me conoces bien, sabes que una mina que me encara generalmente me saca de foco y me dejo ganar.

 Por eso no voy Nico, y no es por Luciana a la que seguramente si me la cruzara en el subte la miraría de reojo, es por la situación,  es llegar con la obra empezada.

 

Estoy lejos, muy lejos te diría, de aquella estadística  que dice que hay 7 mujeres por cada hombre, pero por ahora y mientras mi pelo siga largo y sin caerse, me gusta elegir por mi mismo, ya sea, al próximo amor de mi vida como  a la chica con la que veré la próxima película o compartiré un mate.

 

Nicolás: No seas boludo, la mina te busco en le Facebook y le gustaste.

 

Gustavo: Inventa que me fui de viaje o lo que se te ocurra, yo suscribo.

 

Nicolás: Ultima palabra?

 

Gustavo: Decile que no se pierde demasiado…

 

Nicolas: Bueno, como quieras…que chabon bravo, se encogió de hombros y salió del auto silbando.

 

Puse primera, subí el volumen de Los Piojos y cantando “ando ganas” aceleré por Emilio Mitre….con mas dudas que certezas.

 

Gustavo Morales

 

Gustavomorales2712@live.com.ar

Ciega a citas (Capitulo 2)

Nicolás: Y porque no?

 

Gustavo: Porque no, conteste  a secas , ya cambiado y con la toalla hecha un bollo en la mano.

 

Nicolás: Pero no seas nabo, la mina es piola, esta buena, esta sola…Vos también estas solo, y hasta sé que comparten ciertos gustos…no seas boludo.

 

Gustavo: Cortala, cambiate de una vez que te alcanzo con el auto.

Te espero afuera, intenté de esa manera dar por finalizada la conversación.

 

Cambie de opinión y lo espere en el auto escuchando a Los Piojos, tardó como si fuera una chica antes de ir a una fiesta.

 

Entró perfumado como si fuera a un boliche, cerro la puerta y arremetió tozudamente:

 

Nicolás: Luciana se llama.

 

Gustavo: Apagá el faso.

 

Nicolás: Vive en Almagro.

 

Gustavo: Ya te dije que no. Que parte no entendés?

 

Nicolás: Exactamente, no entiendo. Es bonita, culta, sola. Vos sos un lindo pibe, con mucha onda, le gustas seguro, que perdés? Cuantos planes mejores tenes?

 

Gustavo: Se pierde la esencia.

 

Nicolás: No empieces con tu filosofía barata y zapatos de goma.

 

Gustavo: Que buen disco ese, hace mucho no lo escucho, hoy lo pongo cuando me acueste, en tu honor.

 

Nicolás: Que es lo que se pierde a ver?  Yo estoy retirado pero algo me acuerdo…..

 

Gustavo: A ver si me puedo explicar bien Nico.

Baje el volumen de Civilización, subí la ventanilla y me dispuse a graficarle porque Lucia no se sumaría a mi after office ni a mis fines  de semana.

 

Continuará

 

Gustavo Morales

 

Gustavomorales2712@live.com.ar

Ciega a citas

No fue foul, te juro que no lo toqué, trataba de convencerme Nicolás en el vestuario, sabiendo que el penal insólito e innecesario que había cometido nos terminó costando el partido.

 A mi me habían pegado tanto que me dolían hasta las pestañas, con lo cual discutirle no era mi intención.

 

Así seguimos, hacia las duchas en donde cambiando de tema abruptamente me dijo.

 

Nicolás: Che, te arme una cita a ciegas.

 

Gustavo: Una que???

 

Nicolás: Que le pase tu teléfono a una amiga de mi novia que esta en banda para que te llame.

 

Gustavo: Vos sos boludo o te hiciste de Independiente?

 

Nicolás: Que tiene de malo Gus? Es piola la mina y esta buena, sinó no te entrego.

 

Gustavo: Malo es robarle el caramelo a un chico, pero aunque no lo sea, sabes bien que no es mi estilo.

 

Nicolás: Pero no seas nabo, vos estas solo, ella también, la llamas salen y listo a partir de allí vos sabes como manejarte.

 

Gustavo: Olvidate.

 

Continuara….

Gustavo Morales

gustavomorales2712@live.com.ar

Terapia de mate a la sombra de un arbol (II)

 

Sabes que pasa Gustavito? Las parejas fracasan porque no aceptan que es natural que uno quiera al otro con distinta intensidad, cuando acepten eso, los divorcios bajaran abruptamente en esta sociedad, me disparó Amelia con naturalidad mientras me acercaba uno de los mates mas ricos que probé en esta vida.

 

Explícame eso, a ver, le contesté mientras manoteaba un típico bizcocho entrerriano.

 

Claro, Gustavito…yo se por ejemplo que mi marido me quiere mas a mí de lo que yo a él. Pero lo tomo de manera natural, nunca dos personas quieren con la misma intensidad, uno siempre quiere mas que el otro y creeme que es absolutamente normal.

 

Me quedé en silencio como esperando la ampliación de la tesis que de por si no me parecía tan descabellada.

 

Mirá que no estoy hablando de demostraciones eh? Demostrar tienen que demostrar los dos de una u otra manera…yo lo que digo es que los dos al mismo tiempo no pueden estar en la nube más alta del amor, ni hace falta tampoco….

 

Mientras me soltaba el pelo le dije desafiante, escuchame Dra. Amor, vos no te separaste dos veces acaso?

 

Si, como te crees que se aprende en esto? Fracasando mijo….

Pensalo Gustavito, revisalo, y vas a ver que en tus parejas siempre uno quiso mas que el otro…

 

Y me dejó pensando nomás.

 

Gustavo Morales

 

Gustavomorales2712@live.com.ar

Terapia de mate a la sombra de un arbol

Cuando el termostato de mi stress esta por hacerme fundir el motor, suelo recluirme unos días en Villa Elisa, Entre Ríos.

Allí es todo calma, mis pulsaciones bajan y casualidad o no, es un lugar en el cual he tomado varias determinaciones importantes de mi vida.

 

Allí mi familia tiene un complejo en donde también guardamos un espacio para nosotros.

Por las mañanas en su ciclomotor, llega la Señora del Lavadero, Amelia.

Es tan rubia como si hubiera aterrizado de Amsterdam, tiene la paz de quienes viven en el interior del país y es feliz, justamente porque no busca serlo.

 

Ayer me invitó a tomar mates a las termas.

Me pareció un extraño programa, pero ciertamente no tenía un plan mejor.

Al rato ya me había enterado yo de su nieto estudiando en La Plata, de su cadera con delay como dice Mollo y que su vida trascurriría sin otros planes.

 

Al rato como la lógica de la conversación indica, pasamos a mi vida.

 

Vos estas solo por errores o por decisión? Me escupió mientras al menos me ofrecía bizcochitos.

 

Muchos errores que tomaron la decisión por mi, le contesté sabiendo que no iba a dejarla conforme.

 

Gustavito, la vida tiene menos pozos si caminas acompañado, sabes…

 

Puede ser Amelia, no lo discuto, es mas, espero que así sea, pero mientras tanto estoy recluido, no es que no tenga corazón, es que hace rato no lo uso. (Citando a mí poeta preferido)

 

A ver Gustavito, vamos a hablar un poco a calzón y caretas quitadas me dijo…

Me dejas darme un chapuzón en la pileta antes Amelia?

Andá que a la vuelta hablamos me dijo….y atate esa melena antes de entrar al agua.

 

Ya en el agua me dije a mi mismo, yo vine por un relax y ahora estoy en medio de una terapia inesperada, aunque al menos el menú de mate y bizcochos no es nada despreciable…que vieja linda Amelia.

 

Continuará.

 

Gustavo Morales

Gustavomorales2712@live.com.ar

Charlas de cafe

Fue el amor de tu vida, aquella o aquel por el cual por una cosa o la otra, pensás y recordás cada día de tu vida.

Y te aclaro que puede se mas de una…

 

Revolvió aun más su mate cocido y se perdió entre los escritorios.

Sonrei en silencio….

 

Gustavo Morales

Gustavomorales2712@live.com.ar


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