” AGROTÓXICOS: COMUNICADO DEL FOLKLORISTA RUBÉN PATAGONIA – DIFUNDIR POR FAVOR “

Herman@s, esto es urgente, mi hijo jeremias, su compañera e hijos recibieron graves amenazas por defender su derecho a que mis nietos vivan, crezcan y se proyecten sanos, desde la tierra, en un ambiente rural. Hay un limite para todo, nos es justo que valga mas un par de toneladas de soja que la salud de mi familia y la miles de familias que padecen esta situación en todo el país.

Es momento de empezar a discutir políticas y leyes que pongan un freno a esta situación, existen otras formas de convivir, producir, etc.

Agradezco su solidaridad y toda la difusion que puedan realizar. Abrazos (mas abajo les dejo la cronica de lo sucedido).

Ayer 30 de diciembre, tuvimos que frenar una nueva fumigacion con agrotoxicos en el pueblo, a 60 metros de mi casa, en el mismo momento que jugaban mis hijos.Junto a mi compañera decidimos ir a frenarlos ya que de las autoridades legales ni políticas tenemos respuestas, ni hoy, ni cuando frenamos las fumigaciones en los otros campos.Esta vez, en plena discusion con el empresario del campo, que por supuesto vive a mas de 30 km del pueblo, dijo que se reunio con los otros empresarios (de campos que ya frenamos fumigaciones) y que ya me conocen, que conocen los movimientos diarios de mi compañera y de mis hijos, que no nos van a dejar vivir tranquilos hasta que nos vayamos y que cuidemos a nuestros hijos.

Pese a la amenaza. logramos frenar la fumigación y que este tipo se comprometa a no volver a sembrar en el campo, pulseada ganada! Hoy cargo una causa penal por violacion a la propiedad privada y amenaza agravada, por el simple hecho de exigir que se respete nuestro derecho a que nuestros hijos crezcan y proyecten su futuro desde la tierra, sanos.La ley, hoy, no es una herramienta que nos permita defendernosNo nos vamos a ir, vamos a defender con todo lo que somos y tenemos, la salud y el futuro de nuestros hijos.Agradecemos toda la difusion que puedan hacer.

Abrazos Neyen, Liwen, Alumine y jeremias:

RUBEN PATAGONIA OFICIAL

de Alicia Susana Gómez, el Domingo, 02 de enero de 2011 a las 22:07
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“Calling You” Franco Luciani con Bob Telson e Isabel de Sebastian ..

http://www.youtube.com/watch?v=HfbVtDvgTj4

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Leyenda de la flor Amancay.

de Amancay Carrizo, el Domingo, 21 de noviembre de 2010 a las 22:27

En la zona de Ten-Ten Mahuida, hoy conocido como Cerro Tronador, habitaba la tribu Vuriloche, cuyo nombre luego se deformaría para denominar esa bella comarca andina.

Quintral, el hijo del cacique de la tribu, era admirado por las jóvenes debido a su valentía y fortaleza. Entre todas ellas había una que, además de admiración, sentía un profundo amor por él, pero su condición humilde le impedía siquiera imaginar la posibilidad de que el joven se fijara en ella. Amancay, tal era el nombre de la hermosa joven, no era indiferente a Quintral. Muy por el contrario, él sentía que su corazón se inflamaba cada vez que la morena joven se encontraba cerca, pero sabía que su padre jamás aceptaría que él la desposara.

Un día, varios integrantes de la tribu comenzaron a morir a causa de una extraña enfermedad. La epidemia no tardó en extenderse, y también Quintral cayó gravemente enfermó. Aquellos que aún se encontraban sanos comenzaron un éxodo que les permitiera alejarse de los malos espíritus que estaban diezmando a su gente.

Quintral empeoraba cada vez más, y en medio del delirio y la fiebre no dejaba de pronunciar el nombre de su amada Amancay. Su padre consultó a su consejero y este le contó sobre el amor profundo y silencioso que existía entre ambos jóvenes. Viendo el grave estado de su hijo, el cacique envió a sus mejores guerreros a buscar a la muchacha.

Mientras tanto, Amancay había consultado a una Machi para que la ayudara a encontrar una cura para su amado Quintral. La anciana le reveló que la única forma de salvar al joven era prepararle una infusión con una flor amarilla que crecía en la cumbre del Ten-Ten Mahuida, y Amancay no dudó en ir en su busca. El ascenso no fue sencillo, pero ella no cejó en su esfuerzo. Por fin logró llegar a la cima de la montaña y encontrar la bella flor, pero no se percató de que el gran cóndor la observaba desde las alturas.

Tan pronto como Amancay arrancó la delicada flor, el cóndor descendió junto a ella y le recriminó haber tomado aquella flor que pertenecía a los dioses. Con voz de trueno dijo que los dioses lo habían puesto como guardián de las cumbres y todo lo que en ellas se encontraba, y a pesar de que la joven pidió disculpas y explicó la situación en la que se encontraba Quintral, el imponente ser no quiso escuchar razones. Al ver que las lagrimas brotaban de los ojos de la muchacha, el cóndor le propuso entregarle la flor a cambio de que ella le diera su propio corazón. Amancay no dudó. Después de todo, ¿de qué le serviría su corazón si no tenía a nadie a quien amar?.

La joven se arrodilló frente al ave y sintió como el potente pico habría su pecho en busca del delicado corazón. Sus labios se abrieron y una débil voz pronunció por última vez el nombre de su amado Quintral. El cóndor, conmovido por el amor que hasta último momento demostró la joven, con delicadeza tomó el corazón con una garra y la flor amarilla con la otra para luego elevarse majestuosamente.

El cóndor voló hasta la morada de los dioses, sin darse cuenta que gotas de la sangre de Amancay salpicaban no sólo el camino sino también la delicada flor. Una vez en su destino, imploró que le permitieran llevar la cura para Quintral y que crearan un recordatorio para que el sacrificio de la joven no fuese olvidado. Ambas cosas fueron concedidas, y de cada gota de sangre que cayó en los valles y las montañas nació una bella flor amarilla con gotas rojas que se convirtió en símbolo del amor incondicional. Desde ese día, quien regala una flor de Amancay te entrega su corazón.

* Fuente :

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” Cartas apasionadas de Rosa de Luxemburgo a Kart Liebnecht “

rosa_luxemburg

Paris, 5 de abril de 1894

Aquí estoy, en casa, sentada a mi mesa y obligándome a trabajar en la proclama. ¡Querido mío! ¡No tengo ganas! La cabeza me duele y me pesa, ese ruido, ese rodar horrible en la calle, esta pieza abominable… ¡Quiero estar contigo, no puedo más! Piensa, todavía dos semanas por lo menos, porque este domingo no puedo preparar la conferencia a causa de la proclama; debo entonces esperar hasta el domingo siguiente. Luego, la conferencia rusa y, más tarde, la visita a lo de Lavrov.

Querido, ¿cuándo terminará esto? Empiezo a perder la paciencia, no se trata del trabajo, sino únicamente de ti. ¿Por qué no has venido aquí, a reunirte conmigo? Si te tuviera conmigo, ningún trabajo me daría miedo. Hoy, en lo de Adolfo, en medio de la conversación y de los preparativos de la proclama, de golpe sentí en mi alma tal fatiga y tal nostalgia de ti que casi grité en voz alta. Tengo miedo de que el antiguo demonio (el de Ginebra y Berna) salte de pronto en mi corazón y me conduzca a la estación del Este.

Para consolarme, imagino el momento en que la locomotora silbará, en que diré adiós a Jadzia y a Adolfo, en que, al fin, el tren se mueva, el momento en que iré a reunirme contigo. ¡Ah, Dios mío, me parece que toda la cadena de los Alpes se extiende entre ese instante y yo!

¡Querido! ¡Cuando esté cerca de Zurich, cuando tú me esperes, cuando descienda, por fin, del vagón y corra hacia la salida, estarás en la puerta, en medio del bullicio, y no tendrás el derecho de acudir hacia mí, pero yo volaré hasta ti!

Pero no nos besaremos tan pronto, ni nada, porque eso lo estropearía todo, no expresaría nada, pero nada. Solamente nos apuraremos a volver a casa, y nos miraremos, y nos sonreiremos. En casa nos sentaremos en el sofá, y nos apretaremos el uno contra el otro, y me fundiré en lágrimas como en este momento.

¡Querido! ¡Ya tengo bastante; quiero que esto termine lo antes posible! ¡Mi amor, no puedo más! Por desgracia, temiendo una pesquisa, he destruido tus cartas y ya no tengo nada con que consolarme.

¡Si supieras cómo escribes en polaco! ¡Espera que tu mujer te gruña, ya verás! Seguramente estarás enojado, en toda tu carta no hay una sola palabra sobre “los asuntos”.

Para consolarte, agregaré algunas palabras sobre “los asuntos”. Tu proclama me gusta mucho, con excepción de algunas pequeñas expresiones. Si ese delator verdaderamente está en Zurich, intenta verlo; extirparle ese maldito número de La causa obrera es muy fácil.

¿Es que Wladyslaw Henrich no avisará telegráficamente los resultados?

Viernes. Recibí dinero, los libros y las cartas. Trabajo en la proclama. Vela por ti y escribe.

Envíame las tarifas del Ateneum (mensuario de literatura de Varsovia) y los recortes que tenía Janek Bielecki.

R.

Suiza, 16 de julio de 1897

No puedo trabajar. Mi pensamiento se vuelve hacia ti constantemente. Es necesario que te escriba unas líneas. Querido mío, mi amado, en este momento no estás aquí, cerca de mí, pero toda mi alma está llena de ti, te abraza. Te parecerá extraño seguramente, hasta ridículo quizás, que te escriba esta carta cuando vivimos a diez pasos el uno del otro, cuando nos vemos tres veces por día, por otra parte –dado que solamente soy tu mujer–, ¿qué es este romanticismo de escribir cartas nocturnas al marido? Mi amor, el mundo entero puede reír, pero tú no, tú naturalmente debes leer esta carta con gravedad, y con el corazón, con emoción, con esa misma emoción con la que leías mis cartas hace mucho –en Ginebra–, cuando todavía no era tu mujer. Porque la escribo con la misma emoción de entonces: como entonces, toda mi alma se arroja hacia ti, y mis ojos se llenan de lágrimas (probablemente te vas a reír de estas palabras: “¡porque ahora lloro por cualquier cosa!).”

Mi amado, ¿sabés por qué te escribo en lugar de decirte todo esto de viva voz? Porque no sé, no puedo hablarte tan libremente de estas cosas. En estos momentos estoy tan sensible y desconfiada como una liebre. Basta un gesto de tu parte o una palabra indiferente para que mi corazón se oprima, para que mis labios se cierren. No puedo hablarte francamente si no me siento rodeada de una atmósfera cálida y confiada, pero ¡esto es tan raro ahora entre nosotros! Así, hoy me sentí invadida por extraños sentimientos que habían suscitado en mí esos pocos días de sociedad y de reflexión; tenía tantos pensamientos para expresarte, pero estabas distraído, alegre, y encontrabas que lo “físico” te resulta inútil, es decir, todo lo que me preocupaba justamente en aquel momento. Eso me hizo tanto mal. Y creíste que yo estaba simplemente descontenta por tu rápida partida.

No me habría decidido –quizás– a escribirte esta carta ahora, si no me hubiera sentido animada por ese poco de sentimiento que me demostraste al dejarme; entonces sobre mí sentí el soplo del pasado, de ese pasado con cuyo recuerdo sofoco mis lágrimas sobre la almohada, cada noche, antes de dormirme. Mi querido, mi amado, estoy segura de que lees con mirada impaciente: “¿Qué es lo que quiere, al fin de cuentas?”. ¿Es que acaso yo sé lo que quiero? Quiero amarte, quiero que reine entre nosotros esa atmósfera dulce, confiada, ideal, como era entonces. Tú, mi querido me comprendes a menudo de una manera simplista. Siempre crees que gruño porque te vas o algo parecido. Y no puedes concebir que lo que me daña profundamente es que nuestra relación es para ti algo estrictamente exterior. Oh, no digas, mi querido, que no comprendo, que no es exterior de la manera en que yo lo entiendo. Sé, comprendo lo que eso quiere decir, comprendo porque siento. Cuando, hace mucho, tú me lo decías, era un sonido hueco, para mí; ahora, una dura realidad. ¡Oh, siento perfectamente esa exterioridad: la siento cuando te veo, sombrío y taciturno, guardar para ti tus preocupaciones o tu pena, dándome a entender con la mirada: no es asunto tuyo, ocúpate de tus cosas; la siento cuando veo cómo, después de una pelea importante entre nosotros, rumias esas expresiones, examinas nuestras relaciones, arribas a conclusiones, tomas decisiones, te comportas conmigo de tal o cual manera, y yo me quedo afuera de todo eso y no puedo sino tentar en mi cerebro el qué y el cómo de tus pensamientos; la siento después de cada una de nuestras uniones, cuando me apartas y, encerrado en ti, te pones a trabajar; la siento, en fin, cuando mi pensamiento abarca mi vida entera, todo mi porvenir, que se presenta ante mi como un maniquí accionado por un mecanismo exterior. Mi querido, mi amado, no me quejo, no quiero nada, quiero solamente que comprendas, que no tomes mis llantos por escenas de comadre, ¿Acaso sé, por otra parte? Seguramente soy muy culpable, quizá la más culpable, si las relaciones entre nosotros no son calurosas y armoniosas. Pero qué puedo hacer, no sé, como, nunca logro culminar una situación, soy incapaz de sacar conclusiones, soy incapaz de atenerme contigo a una decisión determinada; a cada instante me comporto como me lo dictan mis impulsos; cuando en mi alma se acumulan mucho amor y sentimientos, me lanzo a tu cuello; cuando me hieres con tu frialdad, mi alma se desgarra y te odio; sería capaz de matarte. ¡Mi amor, sin embargo eres capaz de comprender y de analizar, siempre lo hiciste para ti y para mi en nuestras relaciones! ¿Por qué no lo quieres hacer ahora conmigo? ¿Por qué me dejas sola? ¡Ah, como te lo imploro”; pero tú, ¿ no es cierto?, cada día que pasa me parece que ya no amas tanto, verdaderamente, si, verdaderamente, siento esto muy a menudo.

Ahora ves en mí todo lo que es malo y feo. Sientes tan poco la necesidad de pasar tu tiempo conmigo. ¿Acaso sé, por otra parte, lo que me sugiere este pensamiento? Todo lo que sé, es que cuando reflexiono, cuando recorro toda la situación algo me dice, entonces, que serías ahora mucho más feliz sin esto, que habrías preferido huir a cualquier parte y desprenderte de toda esta historia. Oh, mi querido, comprendo eso muy bien, veo qué poca luz hay para ti en esta relación, cómo rispo tus nervios con estas escenas, con estas lágrimas, con estas naderías, también con esta falta de fe en tu amor. Lo sé, mi amor, y cuando lo pienso, quisiera de tal modo estar en otra parte, irme al diablo, o más, no existir del todo, tanto me duele cuando pienso que hice irrupción en tu vida, sobria, orgullosa, solitaria, con mis historias de comadre, con mis altibajos de humor, con mi torpeza y ¿por qué, para qué? Buen Dios, para qué hablar de ello; no vale la pena. Mi querido, ¿me preguntarás una vez más qué es lo que quiero? Nada, nada, mi querido, solamente quiero que sepas que no soy ni tan ciega ni tan insensible cuando te canso con mi persona, quiero que sepas que lloro a menudo y amargamente a causa de eso, y una vez más no sé, verdaderamente no sé qué hacer. A veces pienso que lo mejor sería que nos veamos lo menos posible, a veces me transporta un impulso y quiero olvidar todo, arrojarme en tus brazos y llorar, luego me vienen al espíritu pensamientos malditos y me susurran: “déjalo tranquilo, soporta todo eso por delicadeza”; y dos o tres naderías vienen a confirmar esos pensamientos, el odio me sube y quiero hacerte mal, herirte, mostrarte que no tengo necesidad de tu amor, que podría pasarme sin ti y de nuevo me atormento y me torturo y así todo recomienza otra vez.

“¡Cuántos dramas!”, ¿no es verdad? “Triste. Siempre la misma cosa”. Y yo tengo el sentimiento de no haberte dicho ni la décima parte y de no haberte dicho para nada lo que te quería decir.

“La lengua miente a la voz, y la voz a los pensamientos; El pensamiento surge vivo del alma, antes de quebrarse en las palabras”. (Versos de “Los abuelos”, del poeta polaco Adam Mickiewicz).

Hasta pronto, pues. Ya casi me arrepiento de haberte escrito. ¿No estarás enojado? ¿Quizás te rías? ¡Oh, no, no, no te rías!

“Pero tú, ¡oh, mi amada!, tú por lo menos, saluda al fantasma como antaño!” (Mickiewicz)

rosaluxemburgo

Berlín, 6 de mayo de 1899

¡Querido mío, mi amado! Te beso mil veces por tu carta, tan dulce, y por tu regalo que aún no he recibido. Qué pasa este año, es como si el cuerno de la abundancia se derramara sobre mí. ¡Imagínate que recibí de Schonlank los 14 tomos de Goethe en una encuadernación de lujo! ¡Con los tuyos, ya es agregar un nuevo estante a los dos que tengo! ¡Que feliz que estoy por su elección! Rodbertus es mi economista preferido y puedo leerlo cien veces seguidas para mi simple regocijo intelectual. En cuanto al diccionario de bolsillo, ¡ese regalo sobrepasa mis deseos más audaces! Me siento como si hubiera recibido no un libro sino una propiedad, una vez que todo esté reunido, tendremos una biblioteca linda y deberemos (cuando nos instalemos al fin humanamente los dos juntos), comprar una biblioteca con puertas de vidrio para guardar todos esos libros.

Querido mío, mi adorado, cómo me ha regocijado tu carta: la leí seis veces desde el comienzo hasta el fin. Entonces, ¡en verdad estás contento de mí! ¡Me escribes que quizá sólo en mi fuero interno sé que existe en algún sitio un hombre al que llamo querido mío y que me pertenece! ¿Acaso no sientes que todo lo que hago, lo hago siempre pensando únicamente en ti? Cuando escribo un artículo, mi primer pensamiento es que te va a alegrar, y cuando vivo jornadas en que dudo de mis propias fuerzas y no puedo trabajar, una sola idea me inquieta: qué efecto te producirá, si te voy a causar una decepción, si quedaré mal contigo. Cuando tengo pruebas de algún éxito, por ejemplo la carta de Kart Kautsky, entonces las considero simplemente como mi tributo moral hacia ti. Te doy mi palabra, por la salud de mi madre, que la carta de Kart Kaustsky personalmente me resulta indiferente: si me puse tan contenta fue sólo porque, después de haberla abierto, la leí con tus ojos y adiviné la alegría que te iba a causar. Espero impaciente tu respuesta sobre este tema. (Seguramente llegará mañana con los libros; la fiesta será doble). Una sola cosa falta para mi calma íntima: el arreglo exterior de tu vida y de nuestra relación. ¡Tú siente que pronto mi situación (moral) será tal que podremos vivir juntos abiertamente como marido y mujer! Tú mismo lo comprendes. Estoy feliz de que el asunto de tu ciudadanía por fin se encamine a término y que avances enérgicamente hacia el doctorado. Siento a través de tus últimas cartas que estás en muy buen estado de ánimo para trabajar; por otra parte, tus cartas durante la campaña con Schippel, cada día –literalmente– me han estimulado a pensar, y en la última había un pasaje entero que es la perla más hermosa de mis artículos (aquel sobre los efectos derivados de la superproducción para los obreros, que literalmente he deducido de tu carta).

¡Acaso crees que no veo y aprecio que, a la “señal de combate”, acudes inmediatamente en mi ayuda y me empujas al trabajo, olvidando todas tus griterías y todos mis “desfallecimientos”! No puedes saber con qué alegría y con qué impaciencia espero tus cartas: sé que en ellas encontraré mi fuerza y mi alegría, un sostén y un consuelo.

Lo que más gusto me dio, es el pasaje donde escribes que todavía somos jóvenes, que sabremos arreglar nuestra vida personal. ¡Ah, mi amor dorado, cómo deseo que mantengas esta promesa!… Un alojamiento pequeño para nosotros, nuestros muebles, nuestra biblioteca; un trabajo calmo y regular, paseos los dos juntos, de tanto en tanto la ópera, un pequeño círculo de amigos que a vece se invita a cenar, cada verano un mes en el campo sin trabajar en nada… (Y también ¿quizá un pequeño, un bebito pequeño? ¿Es que nunca podremos? ¿Nunca? Querido, ¿sabes lo que me sucedió cuando paseaba por el Tiergarten? ¡Sin ninguna exageración! Un chiquillo de 3 ó 4 años, con un trajecito adorable, y muy rubio, se detuvo frente a mí y comenzó a mirarme. De pronto sentí unas ganas locas de secuestrar al niñito, de huir rápido hasta casa y de guardarlo ahí. ¡Ah, querido, ¿es que nunca tendré un bebé?

Nunca nos pelearemos en casa, ¿no es cierto? Es necesario que la calma y la paz reinen entre nosotros, como entre los demás. Sabes lo que me atormenta; me siento vieja y ya soy fea; la mujer que llevarás del brazo cuando vayas a pasearte por el Tiergarten, no será linda. Nos mantendremos a distancia de los alemanes. A pesar de las invitaciones de Karl Kautsky para la reintegración, eso es lo que me hago, para que sean ellos los que insistan y para que sientan que no me ocupo de ellos absolutamente.

¡Querido, si 1°) terminas con el asunto de la ciudadanía 2°) terminas el doctorado, 3°) te instalas conmigo abiertamente en un departamento nuestro donde trabajemos juntos, entonces todo irá entre nosotros idealmente! Ninguna pareja en el mundo tiene, como nosotros, tantas condiciones para ser feliz. Y si en ello ponemos nada más que un poco de buena voluntad, seremos, debemos ser felices. ¿No hemos sido tantas veces felices, desde que vivimos juntos un poco más de tiempo y trabajamos más por eso? ¿Recuerdas a Weggis? ¿Melide? ¿Bougy? ¿Bionay? ¿Recuerdas cómo el mundo entero nos es indiferente desde que nos entendemos entre nosotros? Por el contrario, temo la menor irrupción de algún extraño. ¿Recuerdas a Weggis la última vez, cuando yo escribía paso a paso (¡siempre pienso con orgullo en ella, qué órbita maestra!)? Estaba enferma, escribía en la cama y me enervaba, y tú eras tan dulce, tan bueno, tan tierno, me calmabas diciéndome con una voz que aún escucho: “vamos, tranquilízate, todo irá bien”. Nunca lo olvidaré. ¿O te acuerdas, en Mélida, después del almuerzo? Te sentabas en el balcón, después del  café, ese café tan espeso, como un chico, sudando bajo ese horrible sol, y yo bajaba al jardín con mi cuaderno de Ciencia administrativa. ¿O te acuerdas del domingo cuando vinieron músicos al jardín, que no nos podíamos quedar y nos fuimos a pie hasta Maroggia, y cuando volvíamos, la luna salía sobre el San Salvatore? Nos preguntábamos justamente si yo debía partir para Alemania; nos quedamos en la ruta, abrazados en la oscuridad y mirábamos el cuarto creciente por sobre la montaña. Todavía siento el sabor de esa noche. ¿O te acuerdas cuando volvías por la noche, a las 8,20, de Lugano con las provisiones? Yo bajaba con la lámpara y juntos abríamos los paquetes, luego ponía sobre la mesa las naranjas, los quesos, el salame, la tarteleta envuelta en papel; ah, ves, nunca comimos una comida más suntuosa que entonces, sobre esa mesita, en la pieza vacía, frente al balcón abierto, mientras que el olor del jardín subía hasta nosotros; como un artista freías en la sartén, mientras que a lo lejos en la oscuridad, se oía el ruido del tren de Milán cruzando el puente…

¡Ah, querido mío, querido mío! ven rápido, nos esconderemos del mundo entero en dos piecesitas, trabajaremos solos, nosotros mismos nos cocinaremos y estaremos tan bien, tan bien…!

Mi amor querido, te rodeo con mis brazos y te beso mil veces; quisiera, como a menudo tengo ganas, que me lleves en tus brazos. Pero siempre me contestas que soy muy pesada.

Hoy no quiero escribir nada sobre los asuntos. Mañana, después de mi visita a los Kautsky, iré sin artículo, porque espero tu carta.

Te abrazo y te beso y quiero absolutamente que me tomes en tus brazos.

Tu Rosa

Berlín, 30 de abril de 1900

Querido: En Zurich ya estábamos desde hacía años, espiritualmente alejados el uno del otro. Los dos últimos años de mi estada en Zurich quedaron grabados en mi memoria porque me sentía terriblemente sola. Has olvidado que últimamente me repetiste cien veces que yo no te comprendo y que te sientes absolutamente solo. Cuando me di cuenta de eso, comencé a creer que no existo para ti. Por supuesto, en 1893 reaccioné de otra manera. Pero después cambié. Era entonces una niña, hoy soy una persona adulta y madura, que sabe dominarse y está preparada, aun apretando los dientes de dolor, para no mostrar nada hacia fuera… Me preguntas si en lo sucesivo quiero vivir una vida espiritual en común. Mi respuesta es clara. Pero no olvides que la realización depende de ti.

R.

Berlín, 30 de abril de 1905

Querido: He llorado hasta mortificarme los ojos y me acosté con ganas de no despertarme más. No respondí durante semanas a las cartas de papá y mamá a causa de mis preocupaciones “mundiales”. Te he odiado porque tú me encadenaste a esta actividad maldita. Ayer estaba dispuesta a largar de un golpe esta maldita política, o más bien su parodia sangrienta, y a “silbar” sobre el mundo entero.

R.

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Fuente:

www.elhistoriador.com.ar

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” La Masacre De Trelew “

Por Agustín Tosco Viernes 24 de agosto/1973. Córdoba

-¿Puede usted relatarnos sintéticamente qué pasó el 22 de agosto de 1972 en el Penal de Rawson?

El 22 de agosto de 1972 en la base naval Almirante Zar de Trelew fueron asesinados 16 presos políticos que habían sido trasladados allí seis días antes, luego de un intento fallido de fuga planificado conjuntamente por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros. Solo seis jefes guerrilleros lograron huir.El ERP y las FAR habían llegado a un acuerdo de liberar a sus dirigentes por medio de una acción armada coordinada. La dirección de Montoneros no dio el apoyo a la acción, pero dejo librado a sus presos en Rawson la decisión de incorporarse a la fuga. Una lista de prioridades de 120 presos políticos fue elaborada por los dirigentes de las organizaciones involucradas, aunque los dirigentes sindicales clasistas -entre ellos, Agustín Tosco- prefirieron mantenerse al margen de la acción.Poco más de un año después, Tosco concedió una entrevista al diario El Mundo y narró los sucesos posteriores a la fuga de decenas de revolucionarios de la cárcel de Trelew. El que fue secretario general del combativo sindicato Luz y Fuerza, recordó los momentos vividos en la cárcel de Rawson y evocó el homenaje que, el mismo 22 de agosto de 1972 por la noche, realizaron los presos políticos desde la cárcel de Rawson. Este es su relato.”Desde el 15 de agosto, día de la evasión, vivíamos en un clima de gran ansiedad. Habíamos sido reagrupados en pabellones distintos a los que ocupábamos en aquella fecha, y aislados rigurosamente en cada una de las celdas individuales. La puerta de la celda era maciza, con algunos agujeros de un centímetro de diámetro, que hacían de mirilla para los celadores que nos observaban y controlaban constantemente. Una especie de pequeña ventana, con barrotes cruzados, semejante a una claraboya sin vidrios, colocada sobre la puerta, nos permitía mirar directamente a algunos compañeros, a los ubicados en las cinco o seis celdas de enfrente; para ello debíamos subirnos a la cabecera de la cama y estar en posición muy incómoda. Pero lo hacíamos con entusiasmo, pues eso nos permitía contactarnos de alguna manera, plantearnos los interrogantes que la situación de incomunicación nos obligaba, e ir transmitiendo las opiniones con el lenguaje mudo de la mano, en el que ya éramos expertos. Dados los cuarenta y cinco metros de longitud del pabellón y las dos series de veintiuna celdas a cada costado del mismo, la retrasmisión se iba haciendo en forma de zigzag hasta completar la totalidad.Nuestra preocupación mayor era la suerte corrida por los compañeros que se habían fugado. Muchos de los prisioneros pertenecían a organizaciones armadas y otros no; es decir, los que nos encontrábamos en el pabellón. Más a todos nos embargaba una seria inquietud pues la noche del 15 de agosto habíamos escuchado por radio que habían sido apresados en el aeropuerto de Trelew; que se les había dado garantías de reintegrarlos al penal; que estaban en marcha hacia el mismo, en una columna que encabezaban Pujadas, el juez Godoy, el doctor Amaya y miembros de las fuerzas de represión. La noche del 15 de agosto, en la que permaneció tomado interiormente el penal, escuchamos las emisoras de Chile, donde se daba cuenta del secuestro del avión, que en él viajaban Santucho, Osatinsky, Vaca Narvaja, Gorriarán, Quieto y Mena. Pero el 16 de agosto a la mañana, se nos incomunicó. No sabíamos casi nada de los diecinueve restantes.Teníamos la posibilidad de informarnos muy precariamente por dos vías: en la guardia los celadores solían escuchar los informativos y todos hacíamos un profundo silencio para tratar de pescar algo; o bien el contacto con algunos celadores más “flexibles”. Cuando nos abrían la puerta para ir al baño o cuando nos traían la comida, también podía damos una “pista”.Antes del mediodía del 22 de agosto, algunos compañeros comenzaron a transmitir con el lenguaje mudo que parecía que tres prisioneros que estaban en la Base Naval de Trelew habían sido asesinados. Una gran angustia experimentó todo el pabellón. Por la mañana habían requisado en forma muy dura -ellos ya sabían lo acontecido en la madrugada- y propinaron golpes de puño a varios, además de hacernos correr desnudos desde el baño a cada una de las celdas. Habíamos gritado y protestado con toda nuestra fuerza.A medida que lográbamos noticias, precarias todas, iba aumentando el número de muertos. Decían que Pujadas había intentado apoderarse de la ametralladora de un guardia, que se había generalizado un tiroteo y que habían caído todos. A las 17 horas estaba prácticamente confirmado que habían sido muertos los diecinueve compañeros.Fueron horas de intenso dramatismo. Todos estábamos encaramados y tomados de los barrotes cruzados de la ventana de la celda hacia el interior del pabellón. Había rostros enmudecidos. Otros lloraban con profundo dolor y rabia. Algunos gritaban y daban vivas a cada uno de los caídos y a las organizaciones guerrilleras, a la clase obrera, a la revolución y a la Patria.A la noche se preparó un homenaje simultáneo en los seis pabellones ocupados por los presos políticos y sociales. Espontáneamente cada uno relataba aspectos de la vida, las convicciones, la personalidad de los caídos, hasta completarlos a todos. Posteriormente hablaron varios enjuiciando y condenando el alevoso crimen y fijando la responsabilidad en la dictadura y el sistema. Luego a voz en cuello se gritó el nombre de cada uno y cada vez se respondía en forma vibrante y unánime: ¡Presente! ¡Hasta la victoria siempre!Se entonaron colectivamente las distintas marchas partidarias. Todo quedó en silencio. Los guardias ordenaron acostarse. Esa noche nadie durmió. El recuerdo de los mártires caídos, la imagen de cada uno, su heroico ejemplo, llenaba la imaginación, hacía estremecer los sentimientos y daba una pauta más del duro y glorioso camino revolucionario que recorren la clase obrera y el pueblo hasta su total y definitiva liberación”.

http://7-locos.blogspot.com/2007/08/trelew-22-de-agosto-la-memoria-en-lucha.html

trelew1

(( http://www.filmtrelew.com/ ))

* TrAiLeR :

((( http://www.youtube.com/watch?v=0jZh9Wy7Ny0 )))

* DoCuMeNtAl PaRa DeScArGaR :

http://rapidshare.com/files/58243198/trelew.part1.rar
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((( FuEnTe )))

http://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/4555789/Trelew-la-pelicula.html

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“A mis hijos” por Ernesto Guevara

Carta Del "Che" A Sus Hij@s
Carta Del “Che” A Sus Hij@s

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto:

Aleida Guevara, Hija Del "Che"

Aleida Guevara, Hija Del "Che"

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre Uds.

Seremos Como El "Che"

Seremos Como El "Che"

Casi no se acordarán de mi y los más chiquitos no recordarán nada.

La Otra Cara Del "Che" Guevara

La Otra Cara Del "Che" Guevara

Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones.

El "Che" Y Sus Hij@s

El "Che" Y Sus Hij@s

Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza.

El "Che" Niño

El "Che" Niño

Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.

El "Che" Y Familia

El "Che" Y Familia

Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un gran abrazo de Papá

El "Che" Y La Niñéz

El "Che" Y La Niñéz

http://patriagrande.net/cuba/ernesto.che.guevara/cartas/carta.a.sus.hijos.htm

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“Octubre & Abril” The Rasmus & Anette Olzon

Ella era como el cielo de abril
Salía el sol en sus ojos
niña de la luz, estrella brillante
Fuego en su corazón
Día brillante, el deshielo
Rompía el frío
Octubre y abril ..
.. Era como cielo helado
En la noche de octubre
Nube oscura de la tormenta
llovía en su corazón?
Nieve, más frío, más profundo...
Derribando a su voluntad
Octubre y abril ..

.. Como el odio y el amor

Mundos apartes

Este amor fatal, como el veneno desde el principio

Como luz y oscuridad

Mundos apartes

Este amor fatal, como derecho veneno desde el principio ..

.. Éramos como pistolas cargadas

Sacrificado nuestras vidas

Éramos como el amor sin nada que hacer

Deseos que se entrelazan ..

.. Antorcha Fatal
terrorifico final
el amor fue obligado a morir
Octubre y abril ..

.. Como el odio y el amor

Mundos apartes

Este amor fatal, era veneno desde el principio

Como luz y oscuridad

Mundo aparte

Este amor fatal, era veneno desde el principio

Odio y el amor

Mundos apartes

Este amor fatal, era veneno desde el principio

luz y oscuridad

Mundo aparte

Este amor fatal, era veneno desde el principio ..

.. Octubre y abril..

((( http://www.youtube.com/watch?v=ELEO4mhhFOw )))

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” Mujeres “

“Cuenta la mitolgía que antiguamente, cuando mandaban las mujeres, los hombres estaban obligados a obedecer y a efectuar todos los trabajos, aún los menos agradables. Para mantener a los hombres en esta subordinación, las mujeres habían inventado unos juegos que transformaron en la ceremonia llamada Kloketen. Estos consistían en que las mujeres se pintaban el cuerpo de formas diversas y a través de la pintura se convertían en espíritus. Por medio de apariciones de estos espìritus fingidos atemorizaban a los hombres haciéndoles creer que tales espíritus descendían del cielo o salían del interior de la tierra”.

“Sigue refiriendo la mitología que un día el Sol, en aquel entonces hombre inteligente y buen cazador, era marido de la Luna, la que ejercía gran influencia sobre las demás mujeres. Un día el Sol al regresar de la caza, observó como dos mujeres se bañaban en el río, haciendo desaparecer del cuerpo la pintura con la cual se presentaban como espíritus.”El Sol comunicó sus observaciones y sospechas a los demás hombres, muy enojados y armados de un gran palo, asaltaron el rancho del Moketen, matando a todas las mujeres. La luna, que era de gran poder, recibió también un fuerte golpe. Pero enseguida se estremeció el mundo entero y el cielo amezaba romperse. Nadie se atrevía adarle un segundo golpe para terminar con ella. Al final, un hombre valiente, la echo al fuego; mas la Luna logró huir hacia el cielo, llevándose en el rostro algunas quemaduras que todavía pueden verse.”

“Muertas así las  mujeres, con excepción de las criaturas pequeñas, los hombres estudiaron
la manera de imitar y practicar los juegos que antes ellas ejecutaban.
Se pintaron de la forma más variada y según las características del  espíritu a quien querían representar. Engañaron a las mujeres de igual  modo y las tuvieron bajo su dominación.
Hoy, ellas contemplan desde
lejos los movimientos y bailes de esos espíritus y el miedo las mantiene sujetas a la voluntad de sus maridos”

Del libro: “El Albergue de las Mujeres Tristes” de Marcela Serrano

Etnias de la Tierra – Chile

http://www.youtube.com/watch?v=RBLfUVpUIlc&eurl=http%3A%2F%2Fchilesorprendente.blogspot.com%2F2007%2F08%2Flos-yaganes.html

Los Yaganes

http://chilesorprendente.blogspot.com/2007/08/los-yaganes.html

Estos posteos son una de las tantas miradas que se le pueden dar al tema. Aclaro por si algún desprevenido/a malinterpreta. Siento que es una época muy difícil para el amor (hablo de pareja claro). Muchos prejuicios y miedos juegan en contra. Miedo a las palabras. Falta de honestidad para expresar nuestros sentimientos:

-Dijo ella: no sos vos soy yo (lease: no sos vos el elegido)

-Dijo ella: tengo la cabeza con muchos lios, y no estoy para estar con nadie(con nadie que no sea parecido a Brad Pit)

-Dijo el: vos sos mucha mujer para mi ( lease: yo solo necesito un buen culo y un terrible par de tetas)

-Dijo el: no soy el hombre ideal para vos (léase:a vos no te toco ni con un puntero laser)

Imagen: Denis nuñez Rodriguez (cubano)

http://bandidaurbana.blogspot.com

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