Una historia de amor

Fue asaltado Jacobo Winograd. Era hora que alguien haga algo de justicia. Hace como veinte años que este “cafisho-opina-tutti” mediático viene choreando a dos manos. No tengo nada en su contra, el tipo hace la suya. Además, es un actor de puta madre. Tendría que haber nacido en Los Angeles. Si lo llaman es porque atrae  “rating”.

¿Y qué es el rating? Es la cantidad de pelotudos que miran un programa dado. Bueno, en realidad, ese es el rating alto.

No todos los programas en la TV son basura, para nada. Hay buen material en algunos canales, buenas series, películas, material educativo, pero los ve poca gente.

La mayoría sigue muy de cerca los pormenores del romance entre Redrado y Salazar, por ejemplo.  Lástima que se separaron, tenían tanto en común. Los dos rubiecitos y perfumados. Los dos exitosos. Los dos llenos de plástico. Los dos con la leve tendencia a venderse. Una al que le ponga más tarasca, el otro al capital financiero que se vea beneficiado por sus manejos al frente de las “instituciones públicas”.

¿Qué mejor definición del capitalismo que esta pareja? La obrera, la que pone el lomo, bueno, el lomo es una forma de expresarlo, puede ganar su guita. Cuando es calificada. Pero el que trabaja para la “banca”, ese sí que la levanta con la pala y con esa guita puede siempre cojerse a la obrera.

Me hubiese gustado ver un video porno de ambos. Si, de sexo pero en toda su magnitud. Hubiese pagado para ver qué pasaba con el “peinadito” de Martín, siempre tan prolijo. ¿Tendrá Martín las mismas dotes que para manejarse en ruedas de prensa? ¿Le gustarán prácticas atípicas, las mismas que tuvo para poner el culo con los Bancos multinacionales, por ejemplo el Citi?

De Luciana, está claro, tengo muchas más fantasías. Que se yo, que quieren que les diga. No me los imagino todos sudados, con sus partes pudendas pegoteadas.

No se escandalicen. No seamos tan pacatos y caretas. Martín hace rato que lucra con la pornografía. Con sus manejos al frente del Banco Central, por ejemplo, muchas veces nos rompió el culo.

Estoy triste. Es una lástima que hayan roto (roto, roto, la verdad es que no es una expresión muy feliz) ese amor tan puro e inocente.

Tan triste como cuando me enteré que no ponían a Riquelme en el equipo titular.