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DIETA MEDITERRÁNEA, UN SEGURO DE VIDA

Ser fiel a este tipo de alimentación reduce el riesgo de muerte y enfermedades graves

CRISTINA G. LUCIO

MADRID.- Además de mantener alejadas las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, la dieta mediterránea también nos protege de una mortalidad prematura o de sufrir Parkinson y Alzheimer. Lo confirma, una vez más, una revisión de estudios que esta semana publica la revista ‘British Medical Journal’.

Aunque numerosas investigaciones habían señalado ya los beneficios para la salud de una alimentación rica en frutas, verduras, cereales y aceite de oliva y baja en carnes rojas y productos lácteos, un equipo de científicos de la Universidad de Florencia quiso analizar en profundidad el papel de esta dieta en la prevención de enfermedades.

Para ello, revisaron el caso de más de un millón y medio de individuos que habían participado en 12 estudios internacionales, en los que se había evaluado, en ocasiones durante periodos muy prolongados, la relación entre este tipo de dieta y el desarrollo de gran número de enfermedades y trastornos.

Cuanto más estricta, mejor

Los resultados de la investigación mostraron que seguir una dieta mediterránea de forma estricta se asocia con una reducción considerable de las posibilidades de sufrir una muerte prematura o relacionada con las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Además, seguir este tipo de alimentación también aleja el Parkinson o el Alzheimer, según los datos de este trabajo.

En concreto, los más fieles seguidores de este régimen presentaban un riesgo de fallecer por cualquier causa o a raíz de un problema cardiovascular un 9% más bajo. La reducción era de un 13% en el caso de las enfermedades neurológicas y de un 6% en el cáncer.

“Todas las principales asociaciones científicas ya recomiendan de forman encarecida el consumo de una dieta Mediterránea para reducir el riesgo de enfermedad. Desafortunadamente, pese a esa promoción mundial, se está produciendo un cambio progresivo hacia hábitos alimenticios distintos a los de este régimen, incluso en los países que baña el Mediterráneo”, comentan los investigadores en su trabajo.

Estos autores insisten en la necesidad de promover este tipo de dieta y sugieren que utilizar un ‘test de adherencia’ a este tipo de alimentación “podría servir como herramienta preventiva para reducir el riesgo de muerte en la población general”, concluyen.

Fuente: elmundo.es

DIETA PARA CELÍACOS

Conocer la celiaquíaEl gluten está prohibido

La intolerancia a ciertos compuestos alimenticios puede acarrear serios problemas de salud si se ignoran las prohibiciones y no se establece una dieta restrictiva. La celiaquía es una enfermedad crónica e incurable que, una vez detectada, prohíbe el consumo de un elemento muy presente en las comidas que preparamos diariamente: el gluten.

Los celíacos están sujetos a obligaciones alimenticias que deben respetar de por vida para no tener mayores complicaciones. La ingesta de esta proteína resulta fatal para el intestino delgado del paciente, lesionando la mucosa o recubrimiento interno e impidiendo que los nutrientes sean absorbidos. La función intestinal resulta esencial para nuestro organismo y sin ella estamos expuestos a deficiencias óseas, sanguíneas o nerviosas muy serias.

Los cuatro cereales vetados
La genética tiene mucho que ver con la aparición de la enfermedad celiaca, no obstante, todavía no se sabe muy bien por qué se genera este mal. Si bien el problema puede surgir de repente entre los 30 y los 40 años, la mayoría de los casos se da en las primeras comidas del bebé. Antes, los preparados infantiles conocidos como ‘potitos’ incluían gluten en su composición, puesto que se trataba básicamente de papillas de cereales.

Algunos de los elementos que constituyen determinados cereales son las gluteínas y las prolaminas, componentes que desencadenan la aparición de la celiaquía cuando un bebé comienza su alimentación por medio de estas papillas o purés. Los cuatro cereales que contienen los desencadenantes de la enfermedad son el trigo, el centeno, la cebada y la avena.

Cuidado con la alimentación
Aunque pudiera parecer fácil desterrar estos cereales de nuestra dieta, la práctica es más complicada de lo que parece a simple vista. Existe gran cantidad de productos que cuentan con derivados de estos cereales en su elaboración: desde el simple pan hasta cualquier rebozado pasando por tartas o empanadas. La harina de trigo es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina y está totalmente prohibida para el celiaco.

Actualmente, la información sobre esta intolerancia es muy extensa y existe gran cantidad de asociaciones oficiales y no oficiales que se encargan de aconsejar a los recién llegados al mundo del ‘no al gluten’ y también a las madres preocupadas porque a sus niños pequeños se les ha diagnosticado celiaquía tras una biopsia intestinal. La lista de alimentos no permitidos crece día a día y, muchas veces, las etiquetas de los productos pasan por alto mencionar al gluten como tal.

Posibilidades realmente amplias
El cuidado por saber qué es exactamente lo que se come debe permanecer presente siempre y éste es uno de los aspectos que más deprime al celíaco, puesto que le da la sensación de que se está perdiendo cosas muy sabrosas. El ejemplo lo tenemos en los niños que, padeciendo esta enfermedad, no entienden por qué sus amigos pueden comer bollería industrial o bolsas de ciertos aperitivos y ellos no. Se trata de una tarea muy dura para las madres que siempre tendrán que vigilar lo que comen sus hijos hasta que tengan conciencia plena de lo que significa su enfermedad.

A pesar de que existen muchos alimentos apetitosos que no son permitidos en la dieta del celiaco, esto no significa que todos estos placeres culinarios no puedan ser probados. Lo único que hay que hacer es adaptar las recetas de los preparados, sustituyendo los ingredientes prohibidos por los permitidos.

En lo que se refiere a repostería, por ejemplo, los bizcochos o las magdalenas pueden comerse, siempre y cuando las harinas de su composición sean especiales para celiacos. Lo mismo pasa para los salados: no podremos pedir una pizza o comernos una hamburguesa o degustar un plato con determinadas pastas en un restaurante, pero sí podemos hacerlo en casa con nuestra propia masa, nuestro propio pan y nuestra propia pasta con cereales permitidos.

Las posibilidades culinarias de los celiacos son tan amplias como las de una persona que no sufra esta dolencia, lo único que debemos hacer es dedicar el suficiente tiempo a la cocina como para elaborar las recetas sabrosas, pero cambiando los ingredientes. Si no tenemos tiempo, el mercado ya se ha preocupado de crear un gran catálogo de alimentos especiales para celiacos.

No hay que confundir la celiaquía con un lastre, ya que el celiaco puede comer prácticamente de todo: carne, pescado, huevos, verduras, legumbres, hortalizas, frutas, arroz, maíz, soja, patata… Para ayudar a los que padecen esta enfermedad, hemos recogido una serie de recetas básicas para que los celíacos no se priven de nada.

Algunas recetas básicas
Lo primero que hay que conseguir es harina. Existen dos mezclas de harinas para cocinar que se tendrán preparadas previamente a la elaboración de recetas más complicadas. La primera mezcla consta de dos harinas: la fécula de maíz y la harina de arroz.

Tamizaremos bien las dos harinas, teniendo en cuenta que, a cada kilo de harina de arroz, le corresponden 650 gr. de fécula de maíz. La otra mezcla incluye una harina más, la de tapioca. Las proporciones de esta mezcla de tres harinas son las mismas que de harina de arroz y fécula de maíz, más medio kilo de tapioca.

Pan

Ingredientes:
• 1 kg. de la mezcla de las tres harinas,
• 150 gr. de mantequilla,
• 100 gr. de levadura sin gluten,
• 600 cc. de agua,
• 5 cucharadas de leche en polvo,
• un poco de azúcar,
• sal.

Elaboración
Una batidora o máquina especial para hacer pan es un instrumento cuya compra resulta muy rentable, teniendo en cuanta que el celiaco no puede comer el pan típico que se vende en cualquier panadería. Debe ponerse el agua tibia en el recipiente donde vaya a hacerse la masa con los ingredientes. Se le añade al agua la levadura y la mantequilla, y se va añadiendo poco a poco la mezcla de harinas tamizadas mientras se bate, además del resto de los ingredientes. Se le da forma a la masa y se coloca en una bandeja del horno donde se extenderá previamente un poco de harina. El horno se precalentará y se dejará allí la masa hasta que esté dorada.

Bizcocho

Ingredientes:
• 4 huevos,
• 4 cucharadas de azúcar,
• 4 cucharadas de harina de maíz,
• 50 gr. de mantequilla,
• una cucharada de levadura sin gluten,
• ralladura de limón.

Elaboración
Se separan las claras de las yemas y, éstas últimas, se baten junto con el azúcar, la ralladura de limón y la mantequilla. Se mezcla la harina de maíz y la levadura en polvo mientras las claras se montan a punto de nieve. Una vez que están montadas las claras, se une la mezcla de harina y levadura y, al momento, las yemas. Es importante que esta unión se realice sin batir, mezclando suavemente con una espátula con movimientos envolventes, de abajo a arriba. Se coloca todo en un molde engrasado en el horno que previamente habremos calentado. Se deja hacer unos 25 minutos a fuego medio y se controla si ya está, metiendo un tenedor y comprobando que sale limpio. Se deja enfriar a temperatura ambiente.

Masa para pizza

Ingredientes:
• ½ kilo de la mezcla de tres harinas,
• 350 cc. de agua,
• una cucharada de azúcar,
• 75 gr. de mantequilla,
• sal,
• 50 gr. de levadura sin gluten.

Elaboración:
En una licuadora, batidora o máquina de hacer pan (también se puede hacer a mano, pero tendremos que emplear mucho esfuerzo, como con el pan), poner el agua tibia con la mantequilla derretida y la levadura. Añadir la mezcla de harinas, la sal y el azúcar. Amasar bien, extender con el rodillo, y poner sobre una placa de horno espolvoreada con harina de maíz o mezcla de tres harinas. Cubrir con ingredientes ‘permitidos’ y meter en el horno precalentado hasta que la masa esté hecha. El catálogo de productos que podemos utilizar es enorme, pero tendremos cuidado con los productos envasados, leyendo antes las etiquetas.

Torrijas a la crema

Ingredientes:
• 8 rebanadas de pan de molde sin gluten,
• ½ bote de leche condensada,
• una cucharada de harina de maíz,
• un huevo,
• 3 yemas de huevo,
• aceite,
• azúcar,
• canela en polvo.

Elaboración:
Se disuelve la leche condensada en cuarto litro de agua. Después separamos la corteza de las rebanadas de pan, las cortamos en cuatro trozos y las remojamos en la mitad de la leche. A continuación, se mezclan las yemas con la harina de maíz disuelta en un poco de agua fría y el resto de la leche. Se cuece al baño maría removiendo continuamente hasta que la crema espese. Se deja enfriar y se reparte sobre la mitad de las rebanadas de pan. Se cubren con el resto de las rebanadas mojadas en huevo batido y se fríen en abundante aceite caliente. Para evitar que nos queden aceitosas, las pondremos a escurrir sobre un papel absorbente. Finalmente se espolvorean con azúcar y canela.

Bollos caseros

Ingredientes:
• 6 cucharadas rasas de azúcar,
• 6 cucharadas rasas de aceite frito y frío,
• 6 cucharadas de leche,
• ¼ sobre harina sin gluten,
• un sobre de levadura sin gluten,
• un trozo de pan sin gluten,
• ralladura de limón.

Elaboración:
Freír el trozo de pan sin gluten en aceite y dejar enfriar el aceite. Batir los huevos y añadir la leche, el azúcar, la ralladura de limón y el aceite frito. Mezclarlo en un bol con la harina y la levadura en pequeñas cantidades. Volcar a la batidora y seguir añadiendo la harina y la levadura hasta completar. Continuar batiendo hasta obtener una masa homogénea. Como esta harina es distinta a la normal, la masa queda más pegajosa. Se aconseja freír la masa a ‘pegotitos’, con la ayuda de una cuchara, como si fueran buñuelos. Empezar a freírlos en aceite y rebozarlos después en azúcar molida.

Receta enviada por Carmen María Villanueva López

Redacción/Facilisimo.com

!SIÉNTETE A GUSTO CON TU CUERPO!

Sentirse a gusto con el propio cuerpo fomenta una dieta sana.

La mayoría de nosotros ha pensado -o piensa- que cuidarse con las comidas y ejercitar diariamente es consecuencia de la baja autoestima o la disconformidad con nuestra imagen corporal.

Sin embargo, recientes estudios afirma lo contrario, ya que aquellos que se encuentran satisfechos con su propio cuerpo, independientemente de su peso corporal, son quienes más se cuidan.

La investigaciones en el campo de psicología indican que sentirse a gusto con sí mismo contribuye a la felicidad de la persona, y al mismo tiempo, tener una percepción positiva del propio físico favorece la adopción de hábitos alimentarios saludables, lo cual repercute positivamente sobre la figura.

La razón por la cual una mayor autoestima se asocia con una dieta más saludable involucra la alimentación intuitiva que desarrollan los individuos que se sienten conformes con su cuerpo.

Es decir, al estar satisfecho con su aspecto físico, existen menos factores psicológicos que influyen en la alimentación diaria, y ésto permite que la persona coma sólo por necesidad física, y deje de hacerlo cuando sus señales fisiológicas lo indican.

Los investigadores evaluaron a mujeres y hallaron que aquellas que se aceptaban tal como eran y estaban satisfechas con su cuerpo se alimentaban mejor, y por supuesto, una dieta sana también incide positivamente en su aspecto físico.

Lo importante a resaltar es que si no nos queremos, no nos cuidamos, y llevar un estilo de vida sano es cuidar el cuerpo, la mente y evitar el desarrollo de enfermedades.

Por lo tanto, nuestro objetivo debe ser tener una percepción cada vez más positiva de nosotros mismos, aceptarnos tal cual somos y cuidar los que nos pertenece.

Tal vez este ciclo no se inicie con una mayor autoestima, pero sí es seguro que llevar una dieta sana, ejercitarse regularmente y dedicar un momento al día para relajarnos y disfrutar nos ayudará a vernos mejor y vivir con más salud.

Fuente: Vitonica.com

COMER SANO, ESTAR SANO

Comer constituye una de las actividades familiares y sociales más importantes. Al seleccionar los alimentos y planear nuestras comidas estamos influidos por la historia, la cultura y el medio ambiente, así como por nuestro paladar.

La comida resulta una fuente de gratificación y placer que, combinada con la buena nutrición, es un componente vital para la salud y la calidad de vida. Una alimentación saludable influye en el crecimiento, desarrollo y rendimiento escolar, y facilita el trabajo de los adultos muy activos. Pero,


¿Que significa comer sano?

Se trata de comer en forma moderada, alimentos que proporcionen un equilibrio de nutrientes. Cada alimento posee uno o más de ellos, por lo tanto la variedad ayudará a obtener lo que el cuerpo necesita.

Alimentarse saludablemente no es comer de todo en abundancia, ni hacer dietas, ni privarse de algunos alimentos. Es tratar de elegir alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, hortalizas y frutas, lácteos preferentemente descremados y carnes magras, como también controlar el consumo de los alimentos que contienen muchas grasas, azúcar y sal.

Óvalo nutricional

Entre los nutrientes fundamentales para la salud se encuentran el agua, los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, los minerales y las vitaminas. La edad, el sexo, la altura, la cantidad de ejercicio realizado y el estado general de salud determinan las cantidades de nutrientes que el cuerpo necesita.

Una alimentación variada incluye diariamente, aunque en diferentes cantidades, alimentos de los cinco grupos según el ovalo nutricional.

El ovalo nutricional sugiere la variedad de los alimentoscotidianos y de las proporciones del consumo de alimentos necesarias para lograr una alimentación rica en nutrientes.

La forma de lectura del ovalo es en sentido inverso a las agujas del reloj. Al comienzo se encuentra el agua, después sigue el consumo de hidratos de carbono complejos. Luego sugiere alimentos que contienen menor cantidad de hidratos de carbono, pero incorporan proteínas, grasas y gran contenido vitamínico. Al finalizar el recorrido del ovalo, los alimentos contienen proteínas y grasas. Y el último contiene mayormente grasas e hidratos de carbono simples.

En líneas generales, con respecto al valor calórico total la alimentación diaria debe incluir:

• Hidratos de Carbono 50 – 60 %
• Proteínas 12 – 20 %
• Grasas 25 – 30 %

Alimentos preferidos

Comer sano depende fundamentalmente de los hábitos alimentarios, las posibilidades económicas, los conocimientos que se tienen acerca del valor nutricional de los alimentos y la manera en que se preparen para que conserven sus propiedades nutricionales y organolépticas (que se puedan percibir por los sentidos, es decir, color, sabor, olor, textura). Para poder elegir con una base de conocimiento es conveniente repasar las propiedades de cada grupo de alimentos:

• Las harinas integrales y refinadas obtenidas de cereales como maíz, trigo, avena, arroz, cebada, se utilizan para la elaboración de productos panificados, galletitas, pastas, etc. Estos aportan una gran fuente de energía: hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales, fibras, vitaminas del complejo B, fósforo, potasio, magnesio y selenio. Además, contienen bajas cantidades de grasas y nada de colesterol.

• Las legumbres – arvejas, porotos, lentejas, garbanzos, chauchas – contienen proteínas de origen vegetal, hidratos de carbono complejos y fibras, al igual que los cereales no poseen grasas saturadas ni colesterol, es por eso que se sugieren que se consuman en mayor proporción.

Saber elegir

• Las hortalizas constituyen una óptima fuente de hidratos de carbono, fibras y vitaminas. Las hortalizas de color amarillo, anaranjado, rojo y verde intenso son ricas en betacarotenos, sustancias que en el cuerpo se transforman en vitamina A.

• Las frutas frescas proveen de vitaminas, minerales y fibra, además de agua e hidratos de carbono simples. Los duraznos, damascos, melón son una excelente fuente de betacoroteno y los cítricos, el kiwi y las frutillas aportan alta cantidad de vitamina C.

• La leche es un alimento muy completo por la cantidad de nutrientes que contiene, aporta proteínas esenciales de alto valor biológico, hidratos de carbono, grasas, vitamina A, D y del complejo B, y minerales como calcio y fósforo. Los lácteos son la principal fuente de calcio para cubrir las dosis diarias recomendadas.

• La carne vacuna, de aves y pescados aportan proteínas esenciales y grasas. También vitaminas del complejo B, principalmente la B12. Además suministran minerales como hierro, zinc, cobre, selenio, potasio y fósforo. Es aconsejable elegir los cortes magros o retirar la grasa visible. El pescado tiene la ventaja de tener menos calorías, grasas y colesterol. Además es una fuente de minerales y vitaminas del complejo B, A y D.

• Los huevos, a pesar de su mala fama, son aconsejables debido a que la clara contiene una gran fuente de proteínas esenciales y la yema aunque tiene fundamentalmente grasas y colesterol, contiene hierro y vitaminas A, D, K.

• El azúcar, si bien se consume frecuentemente en infusiones- café, té, yerba mate, etc.- en gaseosas, golosinas, postres, etc., se debe usar con moderación ya que aportan calorías en gran proporción.

El presente artículo de difusión fue elaborado por la Ingeniera en Alimentos Claudia Teisaire.
Fuente: Programa Calidad de los Alimentos Argentinos/ Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de Argentina.


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