HEOLIA – URRES Y EL MAR

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La Llegada

 

El joven hechicero Urres llegó ese fin de año desde el lago Espejo Encantado, con la madrugada asomando. Tomó su bolso de piel de abisco, lo cruzó al hombro izquierdo y comenzó a examinar rumbo a la posada donde había reservado alojamiento.

Se lo veía sereno, a pesar de que ese sería su último viaje. No tenía miedo, sino más bien resignación.

Al llegar a la posada saludo cortésmente a unos individuos que asaban carne, pintándola con una salsa que por su aroma parecía agridulce.

 - Buenos días. Perdonen ustedes mi atrevimiento, pero mi asombro es aún mayor que éste.

   No es un poco temprano para asar carne? El sol apenas despunta en el horizonte.

 - Buenos días, forastero.- Respondió uno de ellos.- Ocurre que aun no nos entregamos al

    sueño, de modo que la noche se nos ha extendido y nuestros cuerpos no conocen la

    palabra cansancio. Quiere probar nuestro cordero?

 - Agradezco su generosidad, pero mi apetito está satisfecho.

 - Tal vez en otra ocasión?

 - Tal vez.- Contestó Urres.

 Él sabía que no existiría una nueva ocasión. Había llegado hasta allí, a Punta Axul, con un solo propósito. Quitarse la vida internándose en el mar con las campanadas de medianoche del año nuevo.

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La Posada

 

Al entrar en su aposento, escrutó levemente aquí y allá. Una pequeña ventana apuntando al mar, una cocina de leños sencilla, mesas, sillas y una cama. Un entrepiso de madera cuidadosamente lustrada agregaba dos literas a las que se accedía incómodamente mediante una escalera empinada.

Urres encendió el fuego y se preparó el desayuno. Té, unas rodajas de pan de miel y algunos frutos rojos.

 - Mi último desayuno.- Pensó.

Después de sentirse satisfecho, tomo su bolso y se fue hasta la playa, a unos trescientos metros hacia el este.

Necesitaba elegir el lugar adecuado para internarse en el mar. Al llegar descubrió que la entrada a la playa se bifurcaba por dos entradas, y entre medio de ellas, un follaje tupido ocultaba gran parte de la vista. Urres  se decidió por el camino de su derecha y llegó a la playa.

Miró hacia ambos lados y solo pudo observar un muelle a unos dos kilómetros hacia el norte, y otro similar a igual distancia hacia el sur.

 - Perfecto.- Se dijo a si mismo.- No habrá nadie que pueda verme ni oírme

Luego se echó sobre la arena  y se quedó dormido.

La marea subió y las olas lamian la costa aun más arriba. Urres despertó con los pies mojados. Miro al solo y descubrió que había dormido varias horas. Se puso de pie, se sacudió la arena de las ropas, y girando sobre sus talones volvió a la posada.

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La Noche

 

Llegó la noche. A lo lejos se escuchaban cantos y música ruana que provenían de casas cercanas. El cielo estaba diáfano y la luna parecía lucir un blanco puro y perfecto, como sabiendo de antemano lo que iba a suceder bajo su resplandor.

Faltando cinco minutos para el año nuevo, Urres se dirigió nuevamente hacia la playa. Estaba solo. Esperaba escuchar el tintineo de las copas celebrando la llegada del año nuevo.

Medianoche.

Urres levantó la vista y echó un último vistazo al cielo. Se distinguía como nunca la Constelación de Campe. Respiró hondo, se persignó cuatro veces como era usual, y dio el primer paso hacia el mar.

Algo lo detuvo súbitamente. Con el rabillo del ojo distinguió una figura a unos cien metros. La luna la había mostrado en un reflejo. Era una muchacha que se dirigía al mar caminando lentamente.

Urres corrió hacia ella instintivamente.

 - Que intentas hacer? – Le preguntó.

 - Lo que ves!.- Le dijo ella. – No sé por qué la sorpresa. Te vi y pensabas hacer lo mismo.

    Suicidarte en el primer minuto del año nuevo!!! -  Le respondió sonriendo.

El corazón de Urres pareció galopar como nunca, mezcla de instinto animal e instinto protector al mismo tiempo.

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La Promesa

 

Aquella noche, al comenzar el año nuevo, nadie se internó en el mar. Ambos se quedaron en silencio hasta ver el amanecer.

Durante dos días estuvieron juntos. Narrándose los motivos por los cuales habían llegado a tomar aquella decisión extrema. Urres, por su salud. La muchacha por una serie de eventos poco afortunados.

Sin embargo, al tercer amanecer, debieron separarse.

Se prometieron mutuamente verse el siguiente treinta y uno de diciembre, exactamente en el mismo lugar, y faltando un minuto para la medianoche. Pero esta vez, no habría despedida ni deseos de hundirse en el ancho mar.

Esta vez, sería para estar juntos por el resto de sus vidas.

 

Glosario:

Abisco: Especie de mamífero-reptil, de piel naranja y marrón, que habita en los troncos huecos de los arboles. Su piel es muy resistente pero sumamente maleable.

Ruana: Melodía semi mágica creada e interpretada por los seres Limbos. Llamada asi en honor al dios Ruan. Luego de miles de años, algunos humanos comenzaron a interpretarla incorporándole estrofas de seis versos.

 

 
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HEOLIA – La Tierra Mágica

Heolia es el nombre de una tierra sin tiempo. En ella se cruzan miles de aventuras que fueron narradas una y otra vez a lo largo de su historia por los Primarios.

Con desiertos que limitan en un pico de nieve, y bosques que se incendian cada noche para volver a estar verdes al amanecer, esta misteriosa región es la alquimia perfecta entre lo fantástico y lo increíble. Entre la hechicería y la ciencia.

Bastará solo con ver alguno de sus paisajes y descubrir que no importa a donde se dirija la mirada, la magia esta presente.

Bienvenidos a Heolia, la tierra mágica.

HEOLIA – LA TIERRA MAGICA    

 

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