Dos años
Meses de ausencia en mi blog abandonado. Tal vez porque la experiencia que lo vio nacer ha cambiado tanto, tanto que ya no es la misma. Ya no soy la madre de un bebé. Hace dos años me preguntaba si, omnipresente y aboserbente, mi hijo se apropiaría de todo mi tiempo, de todo mi espacio.
La fusión va cediendo paso a un “yo” que nombra orgulloso, tiene afectos por aquí y por allá, ya no soy su alimento, nos comunicamos mediante el lenguaje -que maneja con una soltura increíble-. Camina, corre, salta, habla, trepa, ríe, actúa. Este segundo año de vida fue el de adquisición de habilidades. Muchas que nos acompañan toda la vida, y él comenzó a ensayar en estos últimos meses.
¿Quién negaría que fue un año importante? Con pasos cada vez más largos y firmes, aceptó tiempos de lejanía cada vez mayores, hasta de treinta horas impensables un años atrás. La última vez que, a hurtadillas, me fui, durmió seguro, tranquilo, sin enterarse hasta la mañana de mi ausencia.
Mientras él amplía su universo intento recuperar el mío. Sé que aunque yo no esté puede comer, puede dormir. Justamente aquello que malamente hice mientras fui imprescindible para él. Mañana cumple dos años. Ya no “tengo un bebé”. Será por eso que, sin decidirlo en ningún momento, mis teclas andan por otros lares.
- 3 Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo


Ultimos Comentarios