Dormir al bebé boca arriba: cuidar su vida
Hace bastante venía pensando en hablar de este tema un poco incómodo pero que creo, es mejor tener presente. Seguramente habrán escuchado la horrible noticia de esa beba sana que falleció en su cuna en una guardería.
El lugar común de este tipo de accidentes es el ahogo con el propio vómito al estar acostado boca arriba, pero las últimas investigaciones han demostrado que en verdad, la posición boca abajo es la más peligrosa para el posible ahogo, ya que el esófago queda encima de la tráque y entonces es posible el episodio. El vómito puede formar parte, pero no es causal del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Veáse el gráfico siguiente.

La medicina actual no es capaz de predecir qué niños tienen riesgos concretos de sufrir muerte súbita, pero el análisis probabiblístico ofrece indicadores claros de cuáles son las conductas de riesgo. Se concluye entonces estas principales recomendaciones:
- Acostar al bebé BOCA ARRIBA exclusivamente, no boca abajo y tampoco de costado, ya que puede voltearse y quedar boca abajo.
- No sobreabrigarlo.
- Evitar la exposición al humo del cigarrillo durante el embarazo, y no fumar en los ambientes donde permanece el bebé. Preferentemente, no fumar en casa, o en el lugar donde pasa la mayor parte del tiempo.
Y pienso, ¿está realmente difundida a toda la población esta información? Hace algunas décadas acostar a los bebés boca abajo era lo más habitual, y es mucha la gente que sigue haciéndolo.
El temor al ahogo con el vómito -que no está probado sea la causal de muerte- y la creencia de que el bebé duerme más cómodo, favorecen esta opción. La idea de la comodidad se relaciona con la duración de los períodos de sueño en una y otra posición. Boca abajo, el bebé siente más calor y recibe menos oxígeno, lo cual es muy problable que prolongue los períodos de sueño,y por eso mismo es más riesgoso. La lactancia materna, que regula los patrones de sueño en períodos más cortos, también es un factor preventivo del SMSL.
Pro eso, y volvemos al post anterior, no es lo ideal ni meritorio que un bebé menor de seis meses duerma diez o doce horas seguidas. Si erróneamente se lo ha forzado a esto, seguramente se acostumbrará, pero la única ganancia en ello es la comodidad de los padres.
La intermitencia más corta entre sueño y vigilia colabora al sano desarrollo físico e intelectual de bebé, que en sus primeros tres meses duplica su peso al nacer, lo cual no se logra comiendo cuatro veces al día y duermiendo toda la noche de corrido. La calidad de la leche materna, además, mejora por las noches, con el descanso de la madre. Y si no les parece extraño que un bebé duerma doce horas de corrido, imaginen que efectos tendría para un adulto dormir dos o tres días de corrido sin alimentarse.
Volviendo a nuestro amigo Estivill, su “método” fomenta la insensibilización de los padres ante el llamado de los hijos. Y si promueve no acudir rápidamente al llanto, mucho menos a pequeños ruidos que pueden resultar signos de alerta que SALVAN VIDAS. Estivill, además, ve con total naturalidad que un recién nacido duerma lejos de sus padres:
“Si no queréis renunciar a vuestro espacio propio o cualquier ruidito que haga (gorjeo, ronquido, etc.) os sobresalta impidiendo vuestro descanso, nada os impide instalarlo en su propia habitación”
Esos ruiditos cualquiera son los que, en cercanía de los padres, despiertan -seguramente a la mamá, que duerme en estado de alerta ante la proximidad de su bebé- y pueden salvar al niño sacándolo de la cuna, despertándolo y colocándolo erguido. Pero claro, parece mejor no ser molestado.
Los episodios de muerte súbita del lactante se producen cuando el niño está solo, por eso es tan importante minimizar estos tiempos, y asegurarnos que podemos escuchar los pequeños ruiditos, no alejandonos demasiados y no tapándolos con otros sonidos más fuertes -televisión o música a alto volumen-. Aunque parezca obsesivo, cada vez que se nos cruce por la cabeza, nada nos impide asomarnos y ver si todo sigue bien.
En Argentina,en 1998 comenzó la campaña de reeducación para acostar a los bebés boca arriba. El único recuerdo que tengo de ello es un mensaje radial. Nunca vi nada a respecto en TV ni gráfica. Tampoco está del todo claro que los profesionales de la salud estén lo suficientemente comprometidos con el tema.
Durante la internación conjunta, luego del nacimiento de mi bebé, las enfermeras del área de neonatología acostaron a mi bebé de costado, recomendando esa como la mejor posición. En su primera visita al pediatra, las recomendaciones que guardo por escrito señalaban indistintamente la posición boca arriba o la de costado para dormir. Este folleto, que incluía otras recomendaciones sobre el cuidado del recién nacido, está impreso por un laboratorio que produce, entre otros medicamentos, las vitaminas que se indican a los bebés hasta el año de vida.
En las siguientes visitas a otro pediatra, nunca se me preguntó sobre la posición en que dormía ni se hizo recomendación alguna. Debo suponer que no son lo únicos, y que muchos de los padres que hacen dormir a sus bebés boca abajo o de costado no han recibido información suficiente. Los principales responsbles de brindarla, son los profesionales de la salud.
Algunas veces, entendiendo, como se me había indicado, que las posiciones de costado y boca arriba eran igual de seguras, hice dormir a mi bebé de costado en su primer mes de vida. Por esa época nunca dormía más de dos horas seguidas. Hasta que sobresaltada y notando que hacía muchas horas que estaba durmiendo, lo encuentro boca abajo, sobre su brazo. No había sostenido la posición en que lo habia dejado, aunque estaba sostenido por una manta enrollada -recomendación que también había recibido durante la internación-.
Me asusté mucho, me sentí culpable de haber cometido semejante error, y nunca más lo hice dormir en otra posición que no fuera boca arriba. Más tarde leí que las mantas enrolladas para sostener la posición del bebé no sólo no resultan efectivas, sino que son un factor más de peligro, puesto que el niño puede ahogarse con las mantas sueltas.
Durante estos meses, dediqué mucho tiempo a informarme sobre distintos aspectos que hacen al cuidado de mi hijo. Así llegué a leer bastante sobre este tema, que apenas había escuchado nombrar antes, y sobre el que no recibi ninguna información por parte de los profesionales que atendieron a mi hijo.
¿Puede estar supeditado a la voluntad y posibilidades de los padres el acceso a la información? Evidentemente no. Y tampoco puede estar supeditada la distribución de información a la voluntad individual de cada profesional. El Ministerio de Salud de la Nación debe establecer normas que lleven a que todos los profesionales cumpan con su obligación, y no sólo lo hagan si les parece. y si dudan que estamos sometidos a esas voluntades individuales, vean esta carta escrita por un pediatra, que bien podría ser el de nuestro hijos.
Más allá de los defectos del sistema, la Educación establecer estándares mínimos de enseñanza, que limiten de algún modo los antojos del individuo maestro/profesor. Algo similar debería implementarse en medicina. Por ejemplo, protocolos de medicina cumplibles e instituciones de salud cuya organización no lleve a los médicos a “despachar” a sus pacientes, con ingresos que desalienten la superposición de obligaciones, para así poder dedicar el tiempo suficiente a cada uno, en particular en ámbitos con poco acceso a la información y menor capital cultural.
En Argentina, 1 de cada dos mil nacidos vivos pierde la vida en su primer año a causa de la muerte súbita. La mayor parte de estos casos se da entre el segundo y el cuarto mes de vida, y luego de los seis meses sólo el 10%.
Sólo uno tuvo incidencia mediática, y lamentablemente, estamos habituados que a la desgracia difundida por televisión siga la toma de conciencia. Esperemos que baste con una. Que los medios se comprometan a llevar a cabo acciones educativas en lugar de culpabilizar posibles responsables -que no significa que no los haya, porque un bebé vigilado es un bebé a salvo-. Pero el 80% de los casos de muerte súbita ocurren cuando lo bebés están al cuidado de sus padres.
Por eso mi deseo como mamá es que nos comprometamos a reducir los riesgos, y a no evitar los temas incómodos, dolorosos o desagradables. También nos tocará algún día hablarles sobre el HIV, y es feo pensar en una enfermedad que causa la muerte, pero flaco favor le haríamos a nuestro hijos escondiendo nuestra cabeza en la arena.
Quisiera que junto a las campañas de reparto de preservativos a los adolescentes, haya otra de las mismas dimensiones en impacto y movilización, para concientizar acerca de las precauciones a tomar frente a este dolor inexplicable que implica la muerte de un bebé.
El silencio y la ingnorancia no nos ayudarán en nada. Un abrazo a Camila y sus papás, aunque no puedo alcanzar a imaginar el dolor interminable que los acompañará siempre.
Mientras nadie lo hace por ustedes, les recomiendo informarse accediendo a estos vínculos
Sociedad Argentina de Pediatría
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Romina, es una preocupacion de toda madre el tema de como acostarlo…yo me acuerdo que casi no dormia porque siempre estaba ocn un ojo abierto mirando a mi hija con miedo de que se tapara con alguna manta o que se diera vuelta. incluso dentro del cochecito, cuando dormía la estaba mirando cada cinco minutos, me volvía loca.
En mi caso en la clinica la acostaron de costado, y despues el pediatra me djo que la acostara boca arriba. Yo además le habia comprado uno de esos rollitos de goma espuma forrados en tela muy lindos que se traban con velcro en el ancho justo de la espalda del bebito para evitar que se de vuelta…Te cuento, al principio, fenómeno, funcionaba…Con un mes, no sirvió de nada…se daba vuelta como quería. De todas maneras todo el mundo me decia que si tenía ya la capacidad para darse vuelta, también la tenía para percibir si le faltaba el aire y girarse, por ende.
Que se yó…hay que volverse loca, por mas informada que estes (yo me leí cuando libro, enciclopedia y revista de bebes hubiese dando vueltas y aun así las contradicciones existen), llegue a la conclusion que es el trabajo de madre, vovlernos locas por el bienestar de los hijos.
Un beso grande! y para tu bebe!