Archivo para la categoría ‘Elecciones Legislativas’

Autocrítica ciudadana

Ley de último recurso ciudadano… un sueño.

No hay tiempo de más. Y me atrevería a decir que no importa qué suceda, en esta semana anterior a las elecciones.

Sustancialmente, nada va cambiar. Pero tampoco nada cambiará drásticamente, después del acto electoral.

¿Que he caído en el escepticismo, que he perdido la capacidad de analizar, que abandoné la actitud critica?. Es posible, pero no en vano.

Por que, no como comunicador, estudioso, o periodista, sino como ciudadano, he decidido decirme la verdad. No importa cuanto me cueste y tampoco importa cuanto tiempo tarde en reconocerlo, he fallado.

Y fallé desde el comienzo. Desde la primera vez que ejercí mi ciudadanía. Por que había crecido en Dictadura, me había educado bajo el autoritarismo, pero la primera vez que tuve la posibilidad de votar, coincidió con el regreso de la Democracia, y voté con miedo.

Claro que festejé, había vuelto la democracia y era más democracia por que era Radical y era más democracia todavía por que había ganado Alfonsín. Pero no pude sentir como parte de mi país, a los que habían votado a Luder. Y los abandoné, los abandonamos.

Luego cuando las políticas económicas de Alfonsín no alcanzaban a esos sectores, tampoco le di importancia, por que después de todo no lo habían votado y los volví a abandonar.

Pero con el tiempo las políticas de ese gobierno tampoco me alcanzaron a mí, entonces le creí a Menem y pensé que Alfonsín era otro radical que no sabía gobernar. Nunca cuestioné los 13 paros generales, las asonadas militares y el corporativismo del justicialismo, sólo lo seguí.

Con Menem me pasó igual, él había llegado a la Presidencia con el voto de esos sectores marginales y el mío, el nuestro. Y si a esos sectores seguía sin alcanzarlos, era problema de ellos, por algo también lo habían votado. Seguí viéndolos como de otro país. Y los volví a abandonar, volvimos.

Pero nuevamente no me alcanzó a mí, no acepté la falta de institucionalidad, la corrupción y los ilícitos que le adjudicaban al gobierno. El uno a uno se comenzó a diluir y con el mí economía, y comencé a creer en la Nueva Alianza. Pensé que Menem era como todos los peronistas y voté a De La Rua.

Pero lo primero que le pedí fue que no sacará el uno a uno, para que mí alicaída economía no se deteriorara más. Sin considerar que había miles de fabricas e industrias cerradas, que el campo quebraba y que la marginalidad aumentaba. Volvía a ver dos países, el mío y el de ellos, hasta que el corralito también me alcanzó a mí.

Entonces por primera vez salí a las calles con ellos, por primera vez salí. Piquete y cacerola la lucha no fue una sola. A mí me importaban mis ahorros, ahorros de toda mi corta vida y a ellos sobrevivir. Y otra vez volvimos a ser dos países.

Llegó el Qué se vayan todos… y queríamos gobernar nosotros mismos, pero quién éramos nosotros, ¿nosotros o ellos? Todos sabíamos qué no queríamos, pero no sabíamos qué queríamos. Ni a quién.

Así y creo que por primera vez ganaron ellos y en un principio no me pareció mal, por que no sentí que había perdido, la decisión entre Menen y Kirchner no merecía la más mínima evaluación, entonces hubiera vuelto a votar por repudio, pero no fue necesario.

La economía me sonreía, pero la institucionalidad se alejaba y poco a poco el discurso nos volvió a separar.

El resto de la historia, de mí historia y de la nuestra, es conocida. Otra vez se había instalado el ellos y nosotros, y el gobierno decía, dice, gobernar para ellos. ¿Pero esto es verdad? ¿Este gobierno y el anterior y el anterior, gobernaron para ellos? ¿Y gobernaron para nosotros?

Advertí al comienzo, que me iba a decir toda la verdad y la verdad es que ellos y nosotros, en realidad, no somos más que: Todos, los nunca estamos en sus planes, sólo votamos, repudiamos, aplaudimos, nos dividimos, nos empobrecemos y luego volvemos a votar.

Somos los mismos que nos separó, nos aterrorizó, pensamos que en algo andarían los desaparecidos y festejamos el Mundial 78’.

Somos los mismos que aplaudimos a Galtieri el día de la invasión a Malvinas, que sumamos un millón de personas cuando asumió Alfonsín, que seguimos a Menem, que echamos a De La Rua, que pedimos que se vayan todos, que amamos y que odiamos a Néstor a Cristina.

Somos los mismos que permitimos la corrupción, las privatizaciones y estatizaciones, que se enriquezcan los sindicalistas y los políticos y que se volvieran poderosos los líderes piqueteros.

Somos los que nos dejamos manipular por minorías organizadas que ostentan el poder, les creemos a unos y repudiamos a otros. Confiamos en un medio de comunicación y desconfiamos de otro. Dejamos que los sindicatos y los sindicalistas sean obsecuentes con un gobierno y destituyente con otros.

Pero siempre terminamos creyendo en unos y siendo enemigos de otros, como si no fuéramos lo mismo.

Por eso para estas elecciones tengo un sueño, un deseo, una necesidad, una “ley de último recurso ciudadano“, para evitar volver a perder o a ganar.

Entender, aceptar y hacer entender a quienes nos representan y a quienes nos quieren representar, que no tenemos que votar a los que nos quieren seguir viendo como nosotros y ellos. Que los planes, los proyectos, y los discursos deben ser para todos, para todos nosotros.

Y que los políticos que no entiendan esto, que sigan viendo izquierdas y derechas, pobres y ricos, populares y oligarcas, campo y ciudad, villas y country, a todos por separado, esos políticos no nos pueden representar.

Ciudadanos Testimoniales

Ciudadanos testimoniales

¿Qué puede hacer un solo hombre?

Bueno, se puede recordar, que un solo hombre y del modo más pacifico jamás conocido, consiguió la independencia de la India. También que un joven estudiante solo, detuvo tanques de guerra en una manifestación. Hubo otros que solos también, consiguieron grandes hallazgos y descubrimientos. Y otros, repudiables, pero que no los debemos olvidar, que solos provocaron los mayores genocidios de la historia.

A estos hombres se los veía solos, haciendo y tomando decisiones, pero en realidad no lo estaban. Eran los emergentes, los líderes de un tejido social, nacional, político y hasta cultural. Muchos avalaron a estos hombres, los siguieron, lucharon con ellos y para bien o para mal les creyeron.

Hoy la historia y la experiencia acumulada nos indica, que pese a haber tenido algún éxito o todo el éxito inicial, esos hombres no siempre fracasaron ellos, pero aveces, si hicieron fracasar a todos los demás. En la actualidad no hay emprendimiento, objetivo o fin que se pueda lograr, depositando la esperanza en un solo hombre. Y todas y cada una de las situaciones, aún de la vida cotidiana, precisa de la voluntad y el trabajo conjunto.

Lo podemos ver en la casi extinta familia tradicional, donde no hay un jefe visible y en general de la pareja, los dos trabajan. Y aclarando que al término Hombre lo usamos de modo genérico, en algunos casos tienen mayores posibilidades de inserción las mujeres y trabajan más. Pero más allá de la carga que cada cual soporte, para que esa mínima célula social tenga éxito, todos los integrantes deben aportar lo suyo al equipo.

Si pensamos en la empresa, esta es otra institución que para sobrevivir y mejorar, ha descartado los verticalismos, los personalismos y el depositar la decisión y el rumbo del conjunto en una sola persona. Para de este modo, trabajar en grupos, que se dividen tareas, partes del todo y donde el secreto es la comunicación entre los diferentes agrupamientos.

Es lógico que como en todo grupo no sólo humano si no viviente, van a surgir líderes naturales, hasta en el reino animal sucede. Pero en los armados inteligentes, esos liderazgos son los que interactúan y sostienen a los grupos de trabajo.

Seguramente al pensarlo, todos están de acuerdo con estos conceptos, por demás básicos. Y a la vez todos están seguros, de que a ninguna persona se le puede cargar con la responsabilidad de llevar adelante un proyecto sola. Y mucho menos creerle si dice poder hacerlo.

Si esto es un pensamiento compartido mayoritariamente, por que a la hora de elegir quién va a gobernar la nación, se creé en una persona, en un nombre, en una única idea. ¿Por qué?

Sin duda y a riesgo de parecer contradictorio, el Estado Nacional, es la más perfecta organización de trabajo conjunto, aún los de características presidencialistas. Por que si bien todo empieza (o termina) en el Presidente de la República, este a su vez tiene un Gabinete de Ministros (líderes de cohesión de diferentes grupos) y además otros dos poderes, como son el Legislativo, con dos Cámaras: Diputados y Senadores, que lo proveen de las leyes para funcionar y el Judicial con La Corte suprema y todos los diferentes Juzgados, que cuidan del cumplimiento de esa legislación.

Pero para que su funcionamiento sea tan perfecto como su diseño, se debería cumplir con varias condiciones como: la división e independencia de los tres poderes por ejemplo, luego con el estimulo a los correspondientes liderazgos en cada área que representa cada uno de los Ministros, interactuando con los diferentes grupos para optimizar la gestión.

También debería existir un trabajo con la vista puesta en la sociedad y el bien común por parte de los Legisladores, produciendo y votando leyes en ese sentido y no a conveniencia del Ejecutivo o de otros intereses. Y por último una fluida comunicación entre Presidente y Vice, ya que este es el nexo con el Parlamento.

¿Entonces, se empieza a comprender por qué a los gobiernos argentinos les va (nos va) tan mal?.

Si, por que sencillamente estas condiciones, que no son más que ser un país: representativo, republicano y federal, no se cumple. No lo cumplen los que gobiernan y lo permiten los gobernados.

Es real que muchas veces en la historia, el Gabinete de Ministros, se pareció más a una reunión de empresarios amigos, que a un grupo de funcionarios públicos, con el objetivo de gestionar obras de bien común. Pero en los últimos seis años, ni siquiera eso existió y los ministros, sin ninguna autonomía propia, fueron tan sólo repetidores del discurso oficial, aunque fuera irrepetible.

Con los legisladores oficialistas, que por otra parte hasta el momento tienen Quórum y mayoría, no es diferente. Aceptan sin evaluación propia cualquier proyecto que les imponga el Ejecutivo y lo defienden.

Ese casi perfecto sistema de gobierno que eligieron nuestros gestores para ser Nación, que lo termina de perfeccionar el hecho fundamental, de que los ciudadanos eligen a los que ocuparan el poder. En estos últimos años se ha reducido a lo que en el medio político y de las comunicaciones se lo llama “Mesa Chica”

Como alguna vez dijo el ex presidente a poco de las elecciones del 2007: “el próximo presidente será Pingüino o Pingüina…”. Sin consensos, sin reuniones partidarias, sin elecciones internas, así fue.

También como lo demostró luego Martín Lousteau el ex ministro de economía, con su frase para describir al gobierno, diciendo: “…toman todas las decisiones trascendentales, en Olivos, los dos solos, a lo sumo consultan algún cercano y lo hacen en 15 o 20 minutos”… (Y así sucedía, que había Ministros que se enteraban por la televisión, de las decisiones de gobierno, aún de sus propias áreas.

Así las formas y los modos de gobernar, se reproducen desde el más alto nivel y hasta el más pequeño pueblo. Por cooptación o por presiones todos se alinean (o se alineaban) en armonía, al mandato del Ejecutivo.

Las provincias, en particular las pobres de recursos, han sido las más perjudicadas por estas formas. Por que la Co- participación pasó desde los primeros años de la democracia, del 56% a hoy apenas un 24%.

Circunstancias como estas indefectiblemente, crean dependencia del poder central y esto a su vez se repite en los municipios.

Por eso de este modo, ¿Cómo le puede ir bien a una Nación?

Entre las manipulaciones de la ley electoral y de sus límites. Con las increíbles candidaturas testimoniales, las renuncias anticipadas, las renovaciones insólitas y las listas colectoras por una parte. Y por la otra, los medios de comunicación, que en lugar de tener una actitud crítica o analítica, son oficialistas u opositores. Y para completarla un programa caricaturesco, con clones de los políticos, que aveces reflejan más la realidad que ellos mismos, aunque a conveniencia de quién escribe el guión. Es natural que la ciudadanía, no tenga una idea acabada – hay quienes no tienen la menor idea- de que y a quien votar.

Quizá luego de está reflexión, seguramente algunos encontraron alguna pista de a quien votar, en realidad no era la intención. Lo que si intentamos es descubrir situaciones, que por cotidianas aveces no diferenciamos y que hacen en realidad a: qué votar para vivir mejor.

Sí ese candidato que aveces tanto crítica, promete y asusta, entre las miles de palabras inútiles, pronuncia frases como:

-Eliminar los súper poderes en la figura del Jefe de Gabinete, replantear con mayoría opositora el Consejo de la Magistratura y la AGN, crear un seguro digno y universal para los millones de niños y jóvenes que hoy están olvidados y a la vez eliminar los Planes Sociales cllientelistas, poner a consideración legislativa el Plan Energético que proponen los siete ex ministros y cientos de expertos, replantear las explotaciones de recursos naturales como minería y pesca y a la vez crear una verdadera y abarcativa Ley Agro- pecuaria, creando fuertes incentivos a las actividades en baja, poner en marcha la Ley de protección a Los Glaciares, crear lineas de créditos “reales” a Pymes y pequeños y medianos productores” y sincerar los índices; salvando que ese candidato le este mintiendo, votándolo, está en el camino correcto.

Estos son sólo algunos de los temas y las problemáticas, que hoy deberían ser “políticas de Estado”, sin importar que partido gobierne, pero sin duda hay muchas más que se reproducen en cada región o provincia.

Pero si usted vota un Nombre, un Hombre, una cara en un afiche, un corto publicitario, un malo conocido, un bueno por conocer, el menos malo, el menos corrupto, por castigo o por premio y no les exige aunque sea alguno de esos puntos; entonces no se queje de todos los males del país.

Y no se olvide que hay una enorme diferencia entre ser “habitante” de un país y ser “Ciudadano”, por que muchas de las grandes miserias de la Nación son producto de la falta de exigencia y participación ciudadana.

Que en estás elecciones los primeros “testimoniales” no seamos justamente los ciudadanos.


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog