Sueños y proyectos van de la mano

“Sostener los sueños en el tiempo y creer que es posible una comunidad en donde podamos aportar nuestros proyectos en pos del único objetivo que tenemos los padres: intentar que nuestros hijos puedan crecer felices y esperanzados, sonriéndole al futuro y convencidos que les espera una vida mejor que la presente.” Newsletter de la Fundación Proyecto Padres, febrero 2007.

Rescato la palabra “proyecto” que forma parte del nombre de nuestra institución. Se utiliza en ámbitos comerciales, en discursos políticos, y muchas veces es sinónimo de promesas que vienen con el sello de “no cumplidas”. Sin embargo, en el ámbito de la planificación escolar y empresarial, los proyectos son el modo de presentación de aquello que se quiere lograr. Un sueño a cumplir.

Incluso en las familias, mucho de lo que realizamos, aunque no los llamemos proyectos, lo son: la idea de irnos de vacaciones, de efectuar una salida, organizar los fines de semana. Son fines, metas, la solución a un problema. Se acompañan de tareas, acciones, a través de las cuales alcanzamos esos objetivos. Por último, los evaluamos: el asado salió rico, faltó gente, sobraron panes, nos divertimos…

Cuando los proyectos son compartidos, cuando para realizarlos necesitamos de otros, se enriquece y se activa el potencial de las diferencias. Se integran saberes e ideas, y se ponen en juego el respeto por jerarquías que confluyen en una misma acción. En un proyecto bien definido, cada uno se responsabiliza de su parte y entre todos lo sostenemos.

Si no hay posibilidades de soñar, nos enfermamos. Las miradas vacías que solemos ver en las calles, miradas que no podemos encontrar y en la que nos sentimos vacíos nosotros mismos, están arrasadas en los sueños; porque no hay proyectos. Estos son una invitación a la curiosidad, un desafío a los obstáculos, una decisión que enaltece y provoca todos nuestros sentidos.

Como padres, tenemos la posibilidad de pensar en los proyectos propios, dar testimonio a nuestros hijos y hacer de nuestra tarea un proyecto/motor que nos una al sentido de una vida con cambios en los que solo nosotros somos artífices de lo que necesitamos. Siempre hay posibilidades de un futuro mejor, a condición de apropiarse de este presente para transformarlo, y lograr que la familia sea protagonista responsable de aquello que soñamos alcanzar. © www.economiaparatodos.com.ar

Ana María Rossaroli es miembro del Equipo de Profesionales de la Fundación Proyecto Padres.

A 25 años del retorno de la democracia en la Argentina

En los últimos días mucho se ha escrito sobre los 25 años de democracia, sistema que, por cierto, me niego a reconocer como tal en el caso argentino. En todo caso, en vez de tener una democracia, tenemos un sistema de votación trucho, basado en el clientelismo político, la corrupción, fuertes indicios de financiamiento ilícito de las campañas electorales y, lo que es peor, un profundo desprecio por el sistema republicano de gobierno.

Ya en 1976, Friedrich Hayek, en una conferencia dictada en Australia en el Instituto de Asuntos Públicos, sostenía: “El advenimiento de la democracia en el siglo pasado [se refiere al siglo XIX] provocó cambios decisivos en el ámbito de los poderes del gobierno. Durante siglos los esfuerzos habían sido dirigidos hacia la limitación de dichos poderes, y la evolución gradual de las constituciones no había servido a otro propósito que éste”. Luego, agrega: “Súbitamente se creyó que la limitación del gobierno por los representantes electos de la mayoría tornaba innecesario el control de los poderes gubernamentales, de modo que podía hacerse caso omiso de las distintas garantías constitucionales desarrolladas en el transcurso del tiempo. Así surgió la democracia ilimitada, y es la democracia ilimitada y no solamente la democracia, lo que constituye un problema hoy en día”.

El concepto básico de Hayek no es otro que el de su preocupación por limitar el poder de los gobernantes dado que, al delegárseles el monopolio de la fuerza, un gobernante, con una circunstancial mayoría de votos, puede transformarse en un simple déspota. En vez de utilizar los tanques para tomar el poder y abusar de él, primero trata de conseguir los votos para llegar el poder y luego, una vez en él, usa el poder de policía, gendarmería y fuerza pública en general para hacer lo mismo que haría un gobierno surgido de la fuerza. Puesto en otros términos, la única diferencia que existe entre una autocracia surgida de la fuerza y otra surgida del voto es la forma en que llegan al poder. Luego, la violación de los derechos más elementales es la misma. Aplicar el terror, la extorsión, la persecución y la confiscación de bienes e ingresos a favor del autócrata de turno.

Para no remontarnos a Moreno (el prócer, no el otro, que de prócer no tiene nada) y concentrarnos en los últimos 25 años de votación ininterrumpida, podemos decir que básicamente hemos tenido sistemas populistas que hicieron tabla rasa de la limitación del poder. No es casualidad que constantemente se hable de corrupción. Cuando no hay controles a quien detenta el monopolio de la fuerza, llegar al poder se transforma en un negocio personal, negocio que, por cierto, exige mantener contentas a las masas populares otorgándoles dádivas para tenerlas contentas. También siempre es bueno disponer de algún grupo de empresarios amigos que actúen como clappers y formulen todo tipo de loas a cualquier disparate que anuncie el autócrata, total el negocio no es conseguir el favor del consumidor sino idear algún “curro” con el burócrata de turno. Y, finalmente, lograr del ferviente apoyo de los dirigentes sindicales es clave para sostenerse en el poder. Eso, claro está, exige de entregarles buenos negocios y casi impunidad para extorsionar cual bandas de mafiosos.

Cabe preguntarse, entonces, si en estos 25 años no se ha construido un sistema de chantaje y corrupción maquillado con el aspecto de democracia. Y, por favor, que no se me diga que nuestra democracia es joven porque, como lo he señalado en otro artículo reciente, las democracias chilenas, brasilera, española y de Europa Central son tan o más jóvenes que la nuestra, pero no han llegado a semejante nivel de descaro al momento de usar el monopolio de la fuerza en beneficio de los gobernantes y los amigos del poder.

No es casualidad que en estos 25 años hayamos tenido tantos descalabros económicos. Es que esta democracia ilimitada, como la denomina Hayek, centra su acción en el latrocinio y desprecia la producción. Todo se circunscribe en negociados entre funcionarios y amigos del sector privado, ahogando la capacidad de inversión y producción. El resultado es que, periódicamente, la repartija de dádivas se agota porque se agotan los recursos dado que la economía no genera riqueza, solo redistribuye compulsivamente lo poco que hay, produciéndose una crisis económica que suele llevarse puesto al gobernante de turno.

En síntesis, me parece que en estos últimos 25 años no hemos logrado establecer una verdadera democracia republicana y nos estamos conformando con tener una democracia ilimitada, la que, por su característica intrínseca, esta incapacitada de generar un circulo virtuoso de crecimiento y prosperidad. Por lo tanto, me niego a plegarme a cualquier festejo que no sea el de tener una democracia republicana con un gobierno limitado. Es decir, un gobierno que respete la división de poderes, la libertad individual, el derecho de propiedad y la iniciativa privada. Festejar lo otro, es festejar el robo legalizado. © www.economiaparatodos.com.ar


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog