Posts etiquetados como ‘humor’

Mi pueblo tiene una zanja

El viejo cura había inventado una forma de confesar a las esposas que habían sido infieles a sus maridos; debían decirle que habían caído en una zanja. De esta forma el se daba por enterado sin poner incómodas a las damas. Todo el pueblo lo sabía. Pero viene un día en que se enferma y les mandan un curita nuevo. Terminada la misa del domingo va el forastero y lo increpa al intendente.
-Oiga Don, sería bueno que mandara a reparar la zanja en donde se caen tantas mujeres.
El intendente que estaba al tanto de todo, largó la carcajada. Y el curita le dice: -No se ría tanto, que su señora ya se cayó dos veces esta semana.

De “Ni Argentinos ni Gallegos, Cordobeses (que no perdieron la tonada)”

El viaje de Colón (anécdota con humor y triste final)

Nadie en la facu la va a ovidar a ella, la extrovertida taiwanesa de los ojos azules.
Vino a la Argentina cuando tenía trece años sin hablar una sola palabra en castellano.
Me contó una vez (entre carcajadas que apenas le dejaban relatar la anécdota) que cursando primer año del secundario y aún sin muchos conocimientos de nuestro idioma, estaba estudiando de memoria la lección porque la profe de historia le había avisado que le iba a tomar oral. Repetía casi como un mantra “Colón viajero, Colón viajero”. Hasta que un compañero macanudo le dijo “viajero no, pajero”. Y eso fue precisamente lo que dijo en el exámen. Colón pajero.

Amiga: vos que en el sentido más cruel decidiste dejar de cumplir años, hoy en el ciberespacio para mí eres inmortal.

Yoga para la biblioteca

Soy haragana para hacer actividad física. Ya desistí de asociarme a un gimnasio pues no consigo que mi voluntad me lleve más de cuatro veces al año. Pero aún no me rindo.
Hace poco compré una revista de yoga que ofrece en su tapa “una guía completa para practicar en casa más 9 ideas para organizarte”(promete y cumple dignamente).
Comencé a hojear la revista en el subte. Una vecina de asiento circunstancial que pispeaba comentó en relación a una foto – esa chica con esa flexibilidad no necesita practicar yoga-
-Es que tiene esa flexibiliad por hacer yoga- contesté-
-Yo no tengo tiempo, hay gente que puede porque trabaja de eso- se defendió
Yo tampoco tengo tiempo para la gimnasia, pero curiosamente si lo tengo para la televisión ¿y si hago yoga en vez de ver la novela?. Mañana…
Por ahora, la revista descansa en la biblioteca junto al libro que enseña a hacer pilates. Pero no pierdo la esperanza.