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Adalberto (microrrelato)

La dirección que busco no existe y no puedo preguntarle a Adalberto en dónde me espera. Olvidé mi celular en casa y el suyo no tiene señal. Me desespero. Aunque estemos muy cerca, incomunicados nos diluimos en la ciudad. Despojados de tecnología, somos inevitablemente arrojados a sendas dimensiones paralelas. Asumo que nuestro encuentro pertenece a un destino imposible y pienso en regresar. Pero me equivoco, Adalberto aparece buscando esa misma dirección inexistente, justo a tiempo para besarme.

Gingerale

Culebrón Materno Infantil, así habló el bebé

I
El Idilio
Un día, el balbuceo adquirió sentido. Tus semillas de palabras germinaron.
Dijiste mamá y tu voz me besó el alma.
Lo nombraste papá y tu ternura le contó que no hay título más honorable.
Lo llamaste nene y tu hermano supo entonces que ya no eras tan bebé, que pronto serías su mejor amigo.
Leche, tita, Abu, guau guau. Más y más flores brotaron en tu jardín.
II
Momentos difíciles
Descubriste el “no” y por un tiempo te negaste a todo. Al grito de “mío”, intentaste convencernos de que el mundo te pertenecía. ¡Pusiste a prueba la paciencia de toda la familia!
Pasó la etapa del constante “no”. Aflojaste con el “mío” ¡Veníamos tan bien!…
Hasta que apareció esa palabra chiruza. Hubiera vendido mi alma al Diablo para que no la descubrieras. Aunque pensándolo mejor, debe ser Satán quien les enseña esa porquería a los niños.
Vos, mi dulce e inocente niño, aprendiste a decir COMPRAME y te transformaste en una fiera consumista.
¡Ay criaturita! Pedís autitos a cada rato, parecés un disco rayado. ¿Para qué? Tenés 50 autitos y sólo jugás con 2 o 3.
III
El amor es más fuerte
Me dijiste “mamá amo mucho”
Mi chiquito me dejaste sin palabras. Te abracé y te llené de besos.
Bendito el día en que llegaste a mi vida.
IV
El casamiento
Sospecho que tu hermano fue quien te la enseñó.¡En que momento se te ocurrió estrenarla! En el casamiento de mi primo, cuando dijo acepto, gritaste “BOLUDO”.