Mágico realismo (cuento)

Para ejecutar una brujería perfecta , hay que estudiar muy bien la situación a fin de reducir el impacto de karmas negativos a su mínima expresión. Los hechizos tienen efecto espejo, tanto para los resultados buscados como para las consecuencias colaterarles (muchas veces difíciles de predecir). Por ejemplo, si separamos una pareja, nos sucederá lo mismo. Hasta las brujas más experimentadas son muy cautelosas al utilizar sus poderes, si es que no lo evitan.
Yo trabajo. Para mantener las apariencias, y porque el dinero obtenido mágicamente es falso. Falsificar es un delito, los delitos nos estan vedados. Es válido trasmutar piedras en oro; lástima que el proceso necesita oro genuino como catalizador, siendo éste muy escaso (la mayor parte del oro que circula es mágico).
Obviamente, no vuelo en escoba a plena luz del día. Puedo fácilmente convertir a un zapallo en el vehículo que se me antoje, pero no lograré patentarlo en forma lícita en el registro de la propiedad del automotor. Aún no he ahorrado los suficiente como para comprar un auto, viajo en colectivo.

Mi nuevo empleo me había conducido ha esperar al colectivo en una esquina donde el espacio y el tiempo coincidían con un encargado de edificio que todas las mañanas se empeñaba en asear la vereda como si bañara a un elefante, mojando a quien no tuviera los reflejos bien despiertos para esquivar el chorro de la manguera. Me contaron que no entraba en razones ni con los reclamos más amables ni con las puteadas más crudas; que el consorcio hizo oído sordo a innumerables quejas.
Me propuse acabar con tanto derroche de prepotencia, desconsideración y agua. Me hubiera resultado sencillo modificar, con un abracadabra, la ubicación de la parada, pero intuí que debí permitir que la situación continuara para lograr mi objetivo. Dos meses me llevó elaborar el encantamiento. Un mes más, validarlo con varias pruebas piloto hasta que obtuve la confianza necesaria para ponerlo en práctica. Mientras tanto, los transeúntes seguían sorteando la manguera despiadada.
Una mañana tras cerrar con llave la puerta de casa me dije “es hoy”. Con pasos
enérgicos alcancé la parada, resbalé, caí hacia atras, quedando inconciente en el
piso.
Desperté en el hospital Tornú, acostada en una cama, con un brazo enyesado. No recordaba mi hechizo perfecto, pero tampoco iba a necesitarlo. A mi lado estaba mi amiga Abigail, la primera en la agenda de mi teléfono celular.
-Sufriste un accidente en la calle, te desmayaste y te fracturaste el codo, pero vas a estar bien. Enrique llamó a un abogado para que inicies una demanda.-
No se preocupen por mi codo, sanó milagrosamente.

Musa encontrada (Podrías estar leyendo a Borges)

Por fin encontré a la musa Arella. Casi tropecé con ella en la puerta del Hospital Tornú. Vestía de rojo de pies a cabeza. Un barbijo le cubría la boca; en una mano llevaba un frasco de insecticida y en la otra, una ristra de ajo.
-Hey Tarúpida- gritó innecesariamente y luego declamó con tono didáctico- La creación es patrimoni
o de la naturaleza y tu cuerpo es tu naturaleza. Él gestará tu potencial creador si pones la mente a su servicio.- su voz abandonó la cadencia pedagógica, para sonar brusca. -Hay llamados que no se posponen, se atienden con devoción o se pierden para siempre.- arrojó un papelito y salió corriendo
-Musa, ¿los llamados del arte?
-Eh… si, si-
improvisó mientras se alejaba.

Sinceramente, dudo si ésta se inspira o inspira algo. Pero, si pretendo publicar algo en el blog, sin la musa Arella estoy en el horno. Levanté del piso el papelito que ella descuidadamente había tirado. Estaba arrugado y olía a ajo. Esto es lo que estaba escrito:

Bajaron de los árboles
Encendieron el fuego
Forjaron lenguajes
Sembraron las artes
Vieron más en las piedras
Erigieron imperios
Percibieron dioses
Endulzaron con mitos
Desmitificaron con ciencia
Desmidieron ambiciones
Entendieron derechos
Abrazaron la Tierra
Pisaron la Luna
Descifraron al hombre
Hechos que debieron ser
para tramar este Hoy
de tujes en la tele

Las talentosas musas extraviadas están en
http://musas-extraviadas.blogspot.com/

La genialidad de Borges, acá

Tarúpida Mamerta

Escribo (sobre P.O.E. y Poesía)

Escribo palabras abnegadas, de lunes a viernes, de 9 a 6. Alguien redactó un P.O.E (procedimiento operativo estandar), y de ahí en más, hubo que escribir muchos datos; porque el POE dice que hay que registrar en la planilla: qué, cuanto, cómo, cuando y dónde. Palabras repetidas que te dejan el entusiasmo grogui, como si cargara bolsas en el puerto.

Tras escribir palabras rígidas, regreso a casa, a empaparme con la ternura de mi hijo. Sus letras inexpertas dicen en el cuaderno de clase: Veo con los ojos de la cara. -Decime Gregorio, ¿qué otros ojos tenés?.-

Escribo palabras obligatorias en tiempos cedidos, para escribir después muchas palabras voluntarias, que no quieren quedarse dentro de mi mundo. Ese mundo al que no miro con los ojos de la cara.

Culebrón Materno Infantil: lunes

Me cebo un último mate, enciendo la radio para amenizar la tarde y decido planchar aprovechando que no está muy calurosa. Entre la pila de ropa reaparece, después de casi tres meses, el guardapolvo blanco.
Acomodo el guardapolvo sobre la tabla, lo aliso con la mano y le paso la plancha bien calentita. Mientras las arrugas desfallecen, anuncian en la radio que las clases no empiezan; que hay paro docente. Me encuentro con el guardapolvo planchadito como el mar caribe y el corazón agitado como las aguas de Hawaii.

Gingerale

Rosarito Vera, Maestra – Mercedes Sosa

Poetonta Intitulada I

Prólogo de Gingerale: La Señorita Olga siempre pensó que Tarúpida Mamerta tenía inclinaciones literarias. Aunque las únicas inclinaciones relacionadas con la escritura que yo puedo referir de sus épocas de escolar son las que hacía para levantar el lápiz del suelo. La tenaz maestra le daba ejercicios para estimular la creatividad y aumentar el vocabulario. Por ejemplo, le pedía que hiciera una oración con la palabra ocaso y la pequeña Tarúpida producía “tengo que buscar en el diccionario la palabra ocaso”.
Fue Juan Pablo Feinmann, al decir que “no hay pelotudo que no tenga blog”, quien dió el puntapié fundamental para su obra poética. Tarúpida es ocurrente pero confunde aliteración con cacofonía y cree que la dislalia es un recurso literario.

Intitulado I-

intuirte
inquietante
insinuante
insurgente
imponente

i-encontrarte
impaciente
insolente
insolvente
impotente
Tarúpida Mamerta

Una habitación a oscuras

“Una habitación a oscuras necesita un alma que la ilumine”

Eber Redy

Al otro lado de la puerta, una habitación silenciosa.
Paredes austeras donde el aire húmedo de Buenos Aires hizo su arte incomprendido.
La ropa sucia anida en el piso, las prendas para mañana, sobre una banqueta.
La cama es pequeña, como mis anhelos raídos por la mala suerte.
La persiana baja escupe oscuridad.
Y en un ricón, la veo. Pequeña, radiante, cálida, dorada. Le temen los monstruos que escupen mis miedos, las bestias engendradas en las cavernas del inconciente. Me le acerco. En su aliento lumínico se marchitan las pesadillas, pero me es imposible domir. Decidido, apago la lámpara.

Tarúpida Mamerta

Mi musa Arella

La escritura no es lo mío. Yo siempre me llevé literatura a Marzo. Ya conté sobre las canas verdes que le saqué a mi querida señorita Olga.
La verdadera autora de este blog es una Musa. Se llama Arella; suelo encontrarla en la estación Federico Lacroze del subte B. Me dicta sus cuentos y poesías mientras viajo. Por eso a veces me distraigo, me paso de estación y llego algo tarde al trabajo. Como no le puedo decir a mi jefe el verdadero motivo, ella también inventa las excusas.

Durante muchos días no la ví; hasta que apareció hoy, despeinada y con cara de pocos amigos. Me dijo que estaba muy apurada y me dio un disquette.
Lo que se lee a continuación es una copia del archivo que encontré tal cual ella lo escribió.

La naturaleza
su ensueño bosteza
exhala despreocupada
su aliento de hada

La primavera
en la enredadera
cuelga campanas
florea mi ventana
salpica polen de vida
y en mí germina alegría

La luz matutina
convoca a la calandria
arroja sus rimas
aquí en mi nido
mi corazón encendido
gorjea
gorjea

Musa Arella Tarúpida Mamerta

Nota de la editora

Donde dice:

  • alegría léase alergia
  • matutina léase a las cinco de la matina
  • nido léase oído
  • gorjea léase putea