Archivo para la categoría ‘Tachito para la Ira’

Guía Básica para Entenderme

Majofa, quien sabe interpretar la realidad como nadie, a quedado perplejo y prácticamente me preguntó ¿Quienes sos?

He aquí un intento de respuesta:

Con Gingerale pretendo ser poeta; con Tarúpida me divierto jugando a la poeta (sospecho que es lo que me sale mejor) .

A través de Mamá Gingerale, relatos inspirados en anécdotas de mis hijos. Tengo un dúo de mocosos geniales, el blog se escribe sólo.

Como me gusta opinar y me hubiera gustado ser bruja, me inventé a la Brujita para no quedarme con el antojo.

Algún lector preferirá a alguna de ellas y otro las detestará a todas por igual. (¡Por favor que haya algún lector!)

(A mi psicóloga, quien nunca me mostró su título profesional, le pareció muy bien este despliegue multipersonalístico).

Balada para un loco – Adriana Varela & Goyeneche

Musa encontrada (Podrías estar leyendo a Borges)

Por fin encontré a la musa Arella. Casi tropecé con ella en la puerta del Hospital Tornú. Vestía de rojo de pies a cabeza. Un barbijo le cubría la boca; en una mano llevaba un frasco de insecticida y en la otra, una ristra de ajo.
-Hey Tarúpida- gritó innecesariamente y luego declamó con tono didáctico- La creación es patrimoni
o de la naturaleza y tu cuerpo es tu naturaleza. Él gestará tu potencial creador si pones la mente a su servicio.- su voz abandonó la cadencia pedagógica, para sonar brusca. -Hay llamados que no se posponen, se atienden con devoción o se pierden para siempre.- arrojó un papelito y salió corriendo
-Musa, ¿los llamados del arte?
-Eh… si, si-
improvisó mientras se alejaba.

Sinceramente, dudo si ésta se inspira o inspira algo. Pero, si pretendo publicar algo en el blog, sin la musa Arella estoy en el horno. Levanté del piso el papelito que ella descuidadamente había tirado. Estaba arrugado y olía a ajo. Esto es lo que estaba escrito:

Bajaron de los árboles
Encendieron el fuego
Forjaron lenguajes
Sembraron las artes
Vieron más en las piedras
Erigieron imperios
Percibieron dioses
Endulzaron con mitos
Desmitificaron con ciencia
Desmidieron ambiciones
Entendieron derechos
Abrazaron la Tierra
Pisaron la Luna
Descifraron al hombre
Hechos que debieron ser
para tramar este Hoy
de tujes en la tele

Las talentosas musas extraviadas están en
http://musas-extraviadas.blogspot.com/

La genialidad de Borges, acá

Tarúpida Mamerta

Poetonta Intitulada I

Prólogo de Gingerale: La Señorita Olga siempre pensó que Tarúpida Mamerta tenía inclinaciones literarias. Aunque las únicas inclinaciones relacionadas con la escritura que yo puedo referir de sus épocas de escolar son las que hacía para levantar el lápiz del suelo. La tenaz maestra le daba ejercicios para estimular la creatividad y aumentar el vocabulario. Por ejemplo, le pedía que hiciera una oración con la palabra ocaso y la pequeña Tarúpida producía “tengo que buscar en el diccionario la palabra ocaso”.
Fue Juan Pablo Feinmann, al decir que “no hay pelotudo que no tenga blog”, quien dió el puntapié fundamental para su obra poética. Tarúpida es ocurrente pero confunde aliteración con cacofonía y cree que la dislalia es un recurso literario.

Intitulado I-

intuirte
inquietante
insinuante
insurgente
imponente

i-encontrarte
impaciente
insolente
insolvente
impotente
Tarúpida Mamerta

Una habitación a oscuras

“Una habitación a oscuras necesita un alma que la ilumine”

Eber Redy

Al otro lado de la puerta, una habitación silenciosa.
Paredes austeras donde el aire húmedo de Buenos Aires hizo su arte incomprendido.
La ropa sucia anida en el piso, las prendas para mañana, sobre una banqueta.
La cama es pequeña, como mis anhelos raídos por la mala suerte.
La persiana baja escupe oscuridad.
Y en un ricón, la veo. Pequeña, radiante, cálida, dorada. Le temen los monstruos que escupen mis miedos, las bestias engendradas en las cavernas del inconciente. Me le acerco. En su aliento lumínico se marchitan las pesadillas, pero me es imposible domir. Decidido, apago la lámpara.

Tarúpida Mamerta

Mi musa Arella

La escritura no es lo mío. Yo siempre me llevé literatura a Marzo. Ya conté sobre las canas verdes que le saqué a mi querida señorita Olga.
La verdadera autora de este blog es una Musa. Se llama Arella; suelo encontrarla en la estación Federico Lacroze del subte B. Me dicta sus cuentos y poesías mientras viajo. Por eso a veces me distraigo, me paso de estación y llego algo tarde al trabajo. Como no le puedo decir a mi jefe el verdadero motivo, ella también inventa las excusas.

Durante muchos días no la ví; hasta que apareció hoy, despeinada y con cara de pocos amigos. Me dijo que estaba muy apurada y me dio un disquette.
Lo que se lee a continuación es una copia del archivo que encontré tal cual ella lo escribió.

La naturaleza
su ensueño bosteza
exhala despreocupada
su aliento de hada

La primavera
en la enredadera
cuelga campanas
florea mi ventana
salpica polen de vida
y en mí germina alegría

La luz matutina
convoca a la calandria
arroja sus rimas
aquí en mi nido
mi corazón encendido
gorjea
gorjea

Musa Arella Tarúpida Mamerta

Nota de la editora

Donde dice:

  • alegría léase alergia
  • matutina léase a las cinco de la matina
  • nido léase oído
  • gorjea léase putea

Mis reglas

Solo por oy
me rindo
me entrego
me avandono

O tal ves
me livero
descanso
respiro

Vaño mi prosa
en la aucensia
de larús

Tantas reglas
que custodian
el fluir de mis palabras
solo sirben
como soldados
que uyen
en plena vatalla

Si la lectura de la poesía hiere su sencibilidad léala aquí sin errores (espero).

Taru :)

Dedicado a la Señorita Olga que se encargó de enseñarme cuanta regla ortográfica se hubiera creado. Yo las aprendí concienzudamente pero mis faltas ortográficas jamás me abandonaron.

Taru lee a Benedetti y se inspira

Urgencia
poesía a dos autores (Mario Benedetti: mil perdones)

Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.          Mario Benedetti

Tengo miedo de encontrarte
para golpear a tu puerta
y oir la respuesta
que martirice mi urgencia

Tal vez la suerte me sonría
Me esperes disponible
y me liberes
radiante y felíz                   Tarúpida Mamerta






Gregorio Sonso

El despertador sonó antes de lo acostumbrado-Mi hijo Gregorio se iría de excursión a un zoológico en Escobar y debía presentarse en la escuela más temprano. Excepto por ese detalle, mi mañana comenzó igual a tantas otras. Me bañé, me vestí y luego preparé la leche con nescuí y se la llevé a Gregorio al dormitorio, porque le gusta desayunar en la cama. Y a mí me gusta malcriarlo un poco.
-Gregooorio, despertate mi vida- dije mientras abría la puerta del dormitorio con la mano que no sostenía la taza.
Consternada vi que Gregorio no estaba.
Y sobre su cama había una horrible cucaracha de un rojo repugnante.
El tiempo se tornó lento, viscoso. Me estremecí en un grito apagado, introvertido, casi mudo. Un espasmo en mi brazo me obligó a arrojar la taza, que se elevó dando volteretas y escupiendo leche amarronada. Hasta que perdío fuerzas y cayó para desangrase en la alfombra.
Una risa alegre fresca y contagiosa comenzó a fluir desde abajo de la cama. ¡La reputamadre! ¡Pibe vos y tus chistes… y la porquería esa que vino con la cajita infeliz!