CUANDO MUERE UN AMIGO.
“Miguel Angel Méndez, conductor del tradicional programa de “De artistas, bohemios y soñadores” que se emitía por Radio 2, falleció en la madrugada de ayer luego de luchar contra una enfermedad terminal…”
Ya que estamos, partamos de la base de saber que alguien que noche a noche nos acompaña a traves de la radio es un amigo. Un verdadero amigo. Alguien que nos ayuda a sobrellevar problemas, a reprimir angustias, alguien que junto a nuestros afectos comparte alegrías y tristezas. Es el tipo que SIEMPRE está.
Y a veces, cuando un amigo parte, nos autoconvencemos de que se han compartido tantas horas con él y se recuerdan tanto los momentos sin importancia como las risas despreocupadas de todos los días o los tiempos intensos de trabajo, de enseñanza, las cosas de la vida en definitiva. Queremos hacernos los fuertes, pero a pesar de todo, sentimos un enorme peso que lastima el alma.
Porque anidan en nuestro corazón cosas del pensamiento que solo el amigo comparte, temas filosóficos, trivialidades –por que no- y también las heridas o las discordias, los dramas y los duelos. Cuando un amigo parte siempre se produce esta reacción culpable, egoísta tal vez, pero irreprimible que consiste en lamentarse uno mismo y en apiadarse de si mismo porque el amigo perdido siempre deja un lugar imposible de cubrir, Nunca tan cierto. Es lo que me toca.
Cuando parte un amigo, quizás entre el llanto mas sentido y el dolor mas crudo solo seamos capaces de acuñar, merced a lo triste y jodido del caso, frases hechas, quizás convencionales, que contienen la verdad irremediable de esta compasión:. “Queda un espacio vacío” –decimos por lo bajo- o “algo se muere en el alma”- lamentamos para esbozar algo acorde.
Pero a pesar de estar preparado para casos como éste (porque convengamos que no soy un nene), no sabía que me iba a ocurrir justo ahora, che. Que esta madrugada iba a ser incapaz de expresarme, que no iba a ser capaz de encontrar, como se suele decir, las palabras justas que expresen lo que siento.
Vos , que de esto la sabes lunga, quizás me hubieses explicado alguna vez lo que hay que decir en semejante momento. Pero no estás. Podes creer? No estás para darme una mano! Y eso duele. No estás y hasta me hacés notar sin querer cómo asusta temblar en el silencio o tropezar de repente frente al papel en blanco de una futura carta y hablarle así a un tipo como vos, el que me ayudaba a digerir a toda orquesta,. con la mejor onda, las frías madrugadas del invierno mas crudo, entre un concierto de motores en marcha en aquella no menos infaltable ruta por donde miles de veces caminé para llegar a tiempo al programa. Sabés bien de quien hablo, para que dar nombres. Nunca te lo dije y
andá apostando todas las fichas al hecho de que tampoco te lo diré en esta anodina, fresca y húmeda madrugada de lunes. Vos me conoces… Vos, que por esas cosas del destino supiste juntar a esta particular fauna noctámbula que gracias a Dios existe y se potencia.
Quien si no vos, alguien hecho con tu particular madera puede ostentar aglutinados los títulos de artista, de bohemio, de soñador, de amigo y principalmente de buen tipo, el mejor quizás… Resulta imposible pensar en otra cosa.
Cómo olvidar aquella noche en que con mi humilde primer librito de poemas bajo el brazo bajé esquivando los autos de la avenida Godoy para llegar a la radio, esperando encontrar a un pope de la palabra. … Gracias al cielo encontré a un amigo, un tipo humilde, sencillo, que supo contagiar modestia a mi nativo agrande de literato incipiente. y eso no tiene precio.
Y fueron muchas cosas…muchas mas…. Vos y yo lo sabemos… Y lo sabe Marcelo, y Nestor, y Manuel, y muchos en la radio, y amigos en común, de los que nunca faltan. Por referencias tuyas -por ejemplo-conocí a los grandes artistas rosarinos, me mezcle entre ellos, bebí de su néctar, camine sus veredas,
mucho antes de derretirme haciendo dedo en esos lejanos parajes agrestes
y sombríos donde solo el amor por la escritura y el reconocimiento por quienes me ayudaron a expresar lo que sentía dejaron de lado tantas vicisitudes y ensancharon mis alas.
Podés creer que todavía guardo entre mis suvenires mas íntimos aquel galardón logrado una noche en que sin sospecharlo me dejó de pronto, mudo, frente a la gente que colmaba la sala. Era tu público, eran tus seguidores. Eran los que te acompañaban incondicionalmente adonde quiera que vayas. Por algo habrá sido. Quizas porque eras de los que pasan por la vida dejando huella y se notaba… Vaya que se notaba.
Yo a pesar de los pesares seguí siendo aquel escritor de medio pelo que soñaba con ser alguien en el complejo mundo de las letras… Vos seguiste siendo hasta este puto mes de julio que tantas cosas hubo de afanarme, entre ramalazos de frío extremo y desaires, aquel mismo soñador que supo alimentar con su aire entrecortado la fragua de mi juventud, empeñada también en no claudicar con esos proyectos un poco alocados, pero que tanto bien le hacían con sus cosquillas al alma de quienes te aprecian. Sé que estás escuchando, lo presiento, y por circunstancias obvias es mi única forma de agradecerte tantas cosas buenas que dejaste en este loco compendio de penas propias y
ajenas que vengo a ser yo, quien te habla…
Pero ni sueñes con que esta fría madrugada de fines de julio vaya y te lo
diga personalmente. Creo que no hace falta. O si?
————————————————————————–Gerardo
- 57 Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo


Gracias Gerardo por recordar a Miguel, tus palabras fueron muy conmovedoras… Nadie que no haya estado dentro de “la cofradía”, que lo haya seguido noche a noche, quizás nos entienda. No comprendían cómo nos quedábamos hasta altas horas de la madrugada sin dormir para escuchar… “un programa de radio”??? Es que ellos nunca supieron quién era Miguel, no supieron de su sensibilidad, de su grandeza, de su Don de Gente, de su entrega a cada uno de los oyentes y amigos, del AMOR que ponía en cada una de las cosa que emprendía, de sus histriónicas y divertidísimas charlas con Manuel y cia., de tus micros, por qué no?, de cuánto nos acompañaba cada noche, nos escuchaba, nos contenía, nos aconsejaba, y nos quería… Todos nos sentíamos acompañados y hasta protegidos por él, como nuentro “Angel” de la guarda, el que nos arrullaba al oído con su voz seductora y nos daba el beso de las buenas noches.
Y ahora…? Ojalá hayamos capitalizado cada una de sus enseñanzas y seamos un poquito más como él. Siempre lo recordaremos y estará en nuestro corazón por siempre…!!!