Vivir con sida


Era fines de agosto.

Una de esas tardes soleadas,

las primeras.

Una tarde plena

de una mujer plena.

De repente, sin ser invitada,

la tragedia se presentó, insolente,

y ensombreció muchas de las tardes

que siguieron.

Tenía el virus del SIDA.

Pasaron cuatro años desde aquel día terrible

en que me lo confirmaron.

Un día tenebroso.

Y hoy he vuelto a sentirme plena,

casi como en aquel agosto.

Todo se acomodó a mi alrededor

para que yo siguiera adelante.

Nadie me discriminó.

Tuve y tengo la mejor atención profesional.

Mi marido siguió brindándome su amor,

como siempre.

Mi familia y amigos su apoyo.

Mis hijas (desde su no saber)

y la música hicieron el resto.

Pero no todos los que padecen SIDA

han tenido esta suerte.

La cara más dolorosa de esta enfermedad

es el estigma de poseerla,

como si en ello hubiera una gran culpa

que deberá pagarse

como un sufrimiento adicional:

el de ser abandonado,

el de no conseguir trabajo,

el de no pertenecer.

Te cuento, esto para ver qué podemos hacer.

Creo que quién discrimina SIENTE MIEDO.

EL miedo es un sentimiento irracional,

que nos lleva a cometer errores.

Si tenés MIEDO de infectarte,

INFORMATE.

El SIDA tiene una forma de transmisión evitable y depende mucho de vos.

Si estar junto a alguien que tiene SIDA

te enfrenta con TU PROPIO MIEDO

de estar infectado, sacáte la duda y empezá el camino a tiempo.

SI tenés MIEDO de relacionarte con alguien

que ya está enfermo,

porque pensás que puede morir…

¿Quién está a salvo?

Hasta el último de sus días una persona

puede darte mucho de sí,

y para vos, brindarte a un ser humano

más allá de lo que tenga en la sangre,

será sin duda una prueba de madurez

y de amor a la vida.

Pensalo.

Me gustaría que todas las personas

que viven con el VIH,

tengan la oportunidad que tuve yo.

Y depende de todos. Hacé lo que puedas.

Autor Anónimo.


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Claudia
Diciembre 10, 2008, 3:27 pm Claudia dijo

Esperemos que algún día no sea utópico pensar en la compresión de la gente, en que nuestros congéneres pierdan el miedo y quienes convivan con el VIH no tengan que andar ocultándose detrás de un cartel que reza “Anónimo”.
Fuerza, para aquellos que tienen que vivir detás de dicho cartel.
Conciencia, para los desinformados.

Micaela
Marzo 22, 2009, 8:39 pm Micaela dijo

Creo que lo peor de las personas que padecen sida no es su enfermedad, sino la discriminación social de la cual son parte. Si alguien se pusiera en el lugar de una persona que padece sida, o en el lugar de un familiar de un persona que lo padece: ¿podría discriminar y no sentir el gran dolor que se lleva en el alma cuando se mira a estas personas como si fuesen “asesinas”?…

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