Diciembre 23, 2008 | Por curatola | Claves: curatola, eugenio, forex, inversiones | # Enlace permanente
Cualquier banco exige a sus clientes antes de prestarles dinero que les revelen cómo será invertido el préstamo, pero eso al parecer no se aplica a los bancos de Estados Unidos que recibieron miles de millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos como parte de un gigantesco plan de rescate.
Los principales bancos del país afirman que no pueden determinar con exactitud cómo están invirtiendo el dinero o simplemente se niegan a hablar del tema.
Por ejemplo, JPMorgan Chase recibió $25,000 millones como parte del plan de rescate.
He aquí la respuesta de Thomas Kelly, uno de sus voceros: “Parte del dinero lo prestamos. Parte del dinero no lo prestamos. No estamos ofreciendo estimado alguno de cómo lo estamos haciendo. No hemos revelado eso al público. Nos negamos a hacerlo”.
La Associated Press se puso en contacto con ejecutivos de 21 bancos que recibieron al menos $1,000 millones en dinero de los contribuyentes y formuló cuatro preguntas: ¿Cuánto dinero ha sido gastado? ¿En qué se gastó? ¿Cuánto está retenido en cuentas de ahorro? ¿Cuál es el plan para invertir el resto?
Ninguno de los bancos consultados ofreció respuestas específicas.
SunTrust Banks Incorporated, de Atlanta, Georgia, recibió $3,500 millones en dinero de los contribuyentes. Esta es la respuesta de Barrly Koling, vocero de la institución: “No estamos proporcionando un seguimiento de dólar por dólar” del préstamo.
En algunos casos, los bancos simplemente ignoran a dónde fueron a parar los fondos.
Regions Financial Corporation, una compañía de Birmingham, Alabama, recibió otros $3,500 millones del plan de rescate. Su vocero, Tim Deighton, indicó que la institución no le está dando seguimiento al dinero.
“Nosotros administramos nuestro capital de manera conjunta”, explicó Deighton.
Las respuestas subrayan el secreto que rodea el programa de rescate por $700,000 millones. El Departamento del Tesoro ha estado usando el dinero para comprar acciones en bancos norteamericanos. La esperanza era que el súbito influjo de dinero en efectivo permitiera a los bancos comenzar a prestar dinero.
Presionados por el gobierno de George W. Bush para que aprobaran con rapidez el plan de rescate, los legisladores prácticamente no establecieron obligación alguna para que los bancos rindieran cuenta del dinero recibido.
Tampoco hay sanciones si los bancos, en lugar de prestar dinero, lo usan para entregar cuantiosas bonificaciones a sus ejecutivos o para comprar otros bancos.
“Resulta totalmente apropiado que el pueblo de Estados Unidos sepa cómo están usando sus dólares en el sector privado”, aseguró Elizabeth Warren, quien preside un comité creado por el Congreso para supervisar el plan de rescate de las instituciones financieras.
Sin embargo, al menos por ahora, no hay manera de que los contribuyentes develen el secreto.
“Se trata de preguntas legítimas que deberían haber sido respondidas desde el primer día”, subrayó el representante republicano Scott Garrett, miembro de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes y quien se opuso al plan de rescate. “¿Dónde irá a parar ese dinero? ¿Cómo será gastado? ¿Cuando obtendremos registros de eso?”.
Prácticamente cada banco interrogado por la Associated Press, incluidos el Citibank y el Bank of America, dos de los principales destinatarios del dinero del plan de rescate, respondieron con declaraciones genéricas ofrecidas por sus jefes de relaciones públicas.
Esas instituciones financieras explicaron que el dinero estaba siendo usado para fortalecer sus cuentas y para que pudieran hacer préstamos a fin de atenuar la crisis crediticia. En ningún caso ofrecieron información concreta.
Algunos bancos afirmaron que no se podía rastrear el dinero. Bob Denham, portavoz de BB&T Corp., con sede en Carolina del Norte, expresó que el dinero del paquete de rescate “no tiene su propio sector”. Pero afirmó que no se había usado el dinero de los contribuyentes en la reciente compra de una compañía de seguros de la Florida. Al preguntársele cómo podía estar seguro, ya que el dinero no estaba siendo rastreado, Denham respondió que el banco hubiera hecho esa compra de todas maneras.
Otros, como la vocera de Morgan, Stanley Carissa Ramírez, se ofrecieron a hablar del tema con la prensa con la condición de mantener el anonimato. Cuando la Associated Press se negó, Ramírez envió un mensaje electrónico diciendo: “No vamos a hacer declaraciones para su artículo”.
La mayoría de los bancos se negó a decir por qué mantenían secretos los detalles.
“No estamos revelando más detalles. En estos momentos, simplemente no lo estamos haciendo”, declaró Wendy Walker, vocera de Comerica Inc., con sede en Dallas, que recibió $2,250 millones del gobierno.
Uno en particular se negó incluso a decir que no iban a revelar detalles.
Kevin Heine, vocero de Bank of New York Mellon, que recibió unos $3,000 millones, afirmó: ‘‘Hemos decidido no revelarlo”, para luego añadir: “Yo preferiría que ustedes no dijeran que no vamos a revelar esos detalles”.
Los bancos que se acercaron más a una respuesta directa fueron los que, como U.S. Bancorp y Huntington Bancshares Inc., recibieron el dinero recientemente y no lo han gastado todavía. Pero ninguno de ellos facilitó nada más allá de un resumen en términos muy generales de cómo se gastaría ese dinero.
Los legisladores afirman que quieren imponer restricciones más estrictas en los $350,000 millones restantes antes de entregar más fondos. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, indicó que el departamento está tratando de aumentar su vigilancia de los gastos por parte de los bancos.
Diciembre 15, 2008 | Por curatola | Claves: bolsa, cuba, forex, internacionales, inversion, poder, trader | # Enlace permanente
La frase para caracterizar el ya agonizante 2008 en Cuba está circulando jocosamente tanto dentro de los organismos estatales como en la calle: “El Año en que Fidel Castro regresó al poder”.
Cuando el general Raúl Castro asumió oficialmente el mando del Estado cubano el pasado 24 de febrero, recibió la aprobación del Parlamento para consultarle al gobernante saliente Fidel Castro ‘‘las decisiones de especial trascendencia” para el futuro del país, principalmente las relacionadas con la defensa, la política exterior y la economía nacional.
Pero las evidencias del acontecer político cubano, las declaraciones oficiales tras la debacle provocada por los huracanes Gustav e Ike, así como reportes filtrados por fuentes vinculadas a las esferas de poder, revelan que la participación del líder convaleciente en las decisiones gubernamentales ha sobrepasado la simple función consultiva.
“El hombre [Fidel Castro] está al mando de nuevo, como en los mejores tiempos”, afirmó a El Nuevo Herald un funcionario estatal que pidió anonimato. “A cada rato levanta el teléfono para controlar una reunión o saber de una discusión en el Consejo de Ministros”.
La primera confirmación pública de su retorno a la toma de decisiones fundamentales ocurrió a fines de abril, a raíz de la destitución del ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez. Dos días después de la escueta nota oficial que informó la medida, fue Fidel Castro quien explicó la sustitución en una de sus “reflexiones”.
“En este especial e importante caso, aparte de mis apreciaciones personales, fui consultado e informado plenamente”, aseguró el ex gobernante. “Asumo, por tanto, la responsabilidad plena por esta decisión, sean cuáles fueren las reacciones y consecuencias”.
En ese artículo, Castro aprovechó para dejar claro que también había participado en los nombramientos al Consejo de Estado de los generales Leopoldo Cintra Frías, jefe del Ejército Occidental, y Alvaro López Miera, jefe del Estado Mayor General y viceministro de las FAR.
No es de extrañar, por tanto, que la repentina salida de Marta Lomas como titular del Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica se atribuya a un rapto de Castro, incómodo por unas declaraciones de la funcionaria sobre el triunfo electoral de Barack Obama.
Tras la designación este año de Ricardo Cabrisas como ministro de Gobierno y vicepresidente del Consejo de Ministros, los rumores sobre el remplazo de Lomas comenzaron a circular en los organismos gubernamentales. Pero la decisión sobrevino bruscamente el 13 de noviembre, apenas dos días después de que Lomas se refiriera en términos elogiosos a Obama durante una feria internacional en La Habana.
Según fuentes vinculadas al Ministerio de Comercio Exterior, al parecer Castro montó en cólera tras ver reflejadas en la prensa extranjera las opiniones de Lomas como “la primera reacción oficial del gobierno cubano por el triunfo de Obama”. Hasta ese momento La Habana había guardado silencio sobre el tema.
“Lo que hemos oído es que el Comandante se enfureció con eso y preguntó quién le había autorizado a ella [Lomas] a hablar a nombre del gobierno”, aseguró un empleado estatal.
Tres días después, en una artículo dedicado a la reunión del G-20 en Washington, Castro emitió la primera opinión sobre la elección presidencial estadounidense en términos menos entusiastas: ‘‘Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso (…) No se conoce todavía el pensamiento más íntimo del ciudadano que tomará el timón sobre el tema. Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado”.
Pero el capítulo que resulta más ilustrativo del protagonismo recuperado por Fidel Castro sobrevino ante la situación de crisis creada por el paso de dos devastadores huracanes, entre agosto y septiembre.
Fue Fidel Castro quien hizo los primeros pronunciamientos, caracterizó los destrozos y trazó las vías de recuperación tras los embates del huracán Gustav en el occidente del país, utilizando sus columnas periodísticas. Entre el 31 de agosto y el 16 de septiembre, el retirado gobernante publicó cuatro reflexiones sobre la debacle provocada por Gustav e Ike, así como una extensa carta dirigida al programa televisivo Mesa Redonda para anunciar que “vendrá ahora el análisis de los factores objetivos, el uso racional y óptimo de los recursos materiales y humanos; qué debe hacerse en cada lugar concreto, dónde debe o no invertirse…”
Hasta ese momento el gobernante Raúl Castro no había aparecido en público. No lo hizo hasta 17 días después de que Gustav arrasara la zona occidental de la isla.
“La impresión que dejó esta crisis es que Fidel Castro estaba tomando las decisiones importantes”, observó Philip Peters, vicepresidente del Instituto Lexington y asesor de asuntos cubanos en el Congreso. “Mientras Raúl Castro se mantenía en un perfil bajo, era Fidel Castro quien hacía comentarios y evaluaciones casi diarias sobre los huracanes”.
Al parecer, esa fue la misma percepción que tuvo el artista y diputado Alexis Leyva (Kcho) cuando llegó a la zona devastada de Isla de la Juventud y sintió la necesidad de comunicar la alarmante situación a los máximos niveles gubernamentales. Kcho le escribió de inmediato una carta a Fidel Castro con sus impresiones del lugar, que fue citada por el destinatario en su reflexión titulada Un golpe nuclear, el 2 de septiembre.
En sus recorridos por la zona occidental, a fines de septiembre, el propio Raúl Castro contribuyó a reforzar el papel rector de su hermano durante la etapa de recuperación. Según el gobernante, se crearían unas 80 brigadas para construir viviendas en los municipios más afectados del país.
“Estas brigadas fueron diseñadas por el compañero Fidel antes de su enfermedad y ahora se consultó con él la composición prevista y se hicieron los ajustes que él recomendó para garantizar su vitalidad en caso de roturas de los equipos esenciales”, explicó entonces Raúl Castro durante una reunión con el Consejo de Defensa en Pinar del Río.
La autoridad de Fidel Castro se hizo sentir también en el rechazo a los ofrecimientos de ayuda de Estados Unidos para los damnificados tras el golpe de los huracanes en la isla.
El gobierno estadounidense ofreció contribuciones de $5 y $6.3 millones para paliar los daños pero el régimen cubano rechazó ambas propuestas de manera tajante.
Fuentes en Washington aseguran que había indicios previos de que la propuesta de ayuda estadounidense podía recibirse en La Habana como un gesto de buena voluntad y sería finalmente aceptada.
“Había referencias confiables de que en las altas esferas del gobierno cubano había voluntad para aceptar la ayuda humanitaria sin condiciones”, expresó un funcionario estadounidense que pidió anonimato. “Lamentablemente, no sucedió así”.
En una iniciativa sin precedentes de la administración de George Bush, las notas con el ofrecimiento fueron entregadas personalmente por el subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, a Jorge Bolaños, jefe de la sección de Intereses de Cuba en Washington. Pero todo quedó en el protocolo diplomático.
El 14 de septiembre, una nota verbal de respuesta de La Habana al Departamento de Estado pidió una moratoria de seis meses al embargo y advirtió que Cuba “no puede aceptar una donación del gobierno que nos bloquea”. Fidel Castro selló el caso dos días después con un artículo titulado El papel del bueno, ¿a costa de quién?
“Creo que no queda ninguna duda de que la palabra final de aprobación la tiene él [Fidel Castro], lo que de hecho lo convierte en una suerte de Gran Elector de Sajonia”, comentó el activista disidente Elizardo Sánchez Santacruz desde La Habana.
Los expertos consideran que luego de sus primeras intervenciones con promesas de transformaciones en las estructuras gubernamentales y la implementación de ciertas medidas liberalizadoras para la compra de teléfonos celulares y equipos electrodomésticos, Raúl Castro ha perdido acometividad en los cambios anunciados.
Incluso la reforma salarial –esgrimida como una tarea estratégica de su mandato– ha tenido que ser aplazada hasta el año entrante.
Raúl Castro no ha mostrado reticencias para mostrar su lugar secundario respecto al hermano octogenario en asuntos gubernamentales.
El pasado noviembre, al describir el encuentro de dos horas entre el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva con Fidel Castro, Raúl Castro reveló a los periodistas: “Yo sólo escuchaba, aprendiendo de los dos”.
En una reciente entrevista con Sean Penn, publicada por la revista The Nation, Raúl Castro le confesó al actor estadounidense que minutos antes del encuentro estuvo al habla con Fidel Castro. “Fidel me llamó hace un momento y quiere que lo llame después que nosotros hablemos. El quiere saber cada cosa de lo que nosotros conversemos aquí”, afirmó.
Agregó que él mantiene su antigua oficina para ejercer las tareas de gobierno, pues el despacho de Fidel Castro en el Consejo de Estado permanece intacto. También la silla presidencial de Fidel Castro en el Parlamento ha permanecido vacía en todas las sesiones celebradas desde el 2006.
El sábado, al arribar a Caracas en su primera gira internacional como gobernante, Raúl Castro expresó que trae a los venezolanos “un saludo y un abrazo del jefe de la revolución”.
Fidel Castro no ha aparecido en público desde que se enfermó en julio del 2006 y las últimas imágenes suyas en video se trasmitieron en junio pasado. En las fotos más recientes, difundidas en noviembre, se le ve extremadamente delgado y frágil, aunque las personas que han conversado con él dicen que está lúcido y en plena capacidad para tomar decisiones.
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