La música folklórica

Panorama musical durante la conquista y colonización

El desarrollo de la música folklórica argentina es fruto de una heterogénea urdimbre cultural donde se combinan el elemento indígena y la cultura de conquista, incorporada gradualmente a lo largo de casi tres siglos en un proceso de aculturación que se realiza desde la elite urbana hacia las clases campesinas y se conforman combinando tres aspectos: la música, la poesía y las danzas.

exterminio de los Pueblos Originarios

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La circulación social

La música culta que llega desde Europa, adaptada por maestros, brillo en salones porteños y provincianos. Las clases populares, que n todo tiempo imitaron a las altas, la hicieron suya adaptándola al nuevo medio de acuerdo con sus preferencias. De este modo recrearon las piezas y le otorgaron funcionalidad, las transmitieron empíricamente y a medida que estas se colectivizaban se fueron haciendo anónimas, es decir que cumplieron un proceso de tradicionalisación, folklorizanse.

Se estableció así un frecuente mecanismo de vaivén, de ascenso y descenso de formas musicales a través de los diferentes estratos sociales. Los sectores populares no tan afectos a cambios, tendieron a mantenerlas  y transmitieron  a sucesivas generaciones, permitiéndoles adquirir el carácter de regionales. Ello no indica carencia de capacidad creadora. Con elementos conocidos, el pueblo combino’, creo’, elaboró nuevas especies sin abandonar las anteriores, lo que explica el elevado numero de danzas de campaña dentro del repertorio.

Todo este intrincado proceso de búsqueda afanosa de una inspiración nacional desembocaría en el aporte de todos los sectores, en la conformación de un patrimonio musical, poético y coreográfico autentico.

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Origen de nuestras danzas

Llamamos bailes folklóricos o tradicionales argentinos a todos los que nuestras clases sociales recibieron, adaptaron y transmitieron a generaciones sucesivas. Ellos surgieron a partir de las danzas españolas que llegaron a América con la colonización.

La música y las danzas de clases superiores del Viejo Continente, centralizadas en Paris, su foco, soportan un primer proceso de transformación y adaptación al entrar en España. Luego, al producirse el descubrimiento de América y su posterior colonización, los españoles trajeron al Nuevo Mundo sus bailes de marcado perfil hispanico.

Proceso de creación de las danzas

Con el correr del tiempo, a medida que el elemento social se iba modificando con motivos del aumento

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de nativos americanos, las danzas europeas fueron sufriendo un lento proceso de adaptación, acentuando los rasgos en la dirección de sus preferencias espirituales. Así se modificaron hasta tal punto que las danzas  se bailaban en el siglo XVII en la América hispana no eran ni españolas ni indígenas, sino dueñas de una identidad nueva constituida sobre elementos primos.

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La música de emancipación

Durante el siglo XIX, en tiempos de la Revolución, la Independencia y las guerras civiles, canciones y danzas  eran otras armas en grandes luchas que enardecían a los pueblos americanos. El momento político- social que atraviesa el país naciente era fértil caldo de cultivo para la inspiración popular, que de este modo daba rienda suelta al fervor patriótico.

Los ideales comunes, favoreciendo la transculturación, unificaban los sentimientos  y gustos de las diversas clases sociales: los triunfos, huellas, cielitos, la mediacaña, la refalosa, la condición, se bailaban tanto en salones como en los ranchos, alternando con minués o rigodones. Alguna de estas danzas quedaron asociadas a hombres ilustres  que lucharon por la libertad, como la condición, creada en Catamarca en honor a las tropas del norte y el general Belgrano, o el pericón, la sajuriana, y el cuando que acompañaron a San Martín en su viaje a Chile. el gato correntino marcha con las filas de Lavalle cuando organiza la campaña contra Rosas.

Zonas musicales

En nuestro país el patrimonio musical de origen popular se nutre, en términos generales, de cinco vertientes geográficas que dan lugar a tantos otros estilos distintos y definidos: 1) Zona norteña con dos subzonas: a) extremo norte del Altiplano y b) subnorteña; 2) Zona andina o cuyana; 3) Zona pampeana; 4) Zona del litoral; 5)Zona central.

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Noroeste

1: La producción musical del extremo noroeste se encuentra influida por la música incaica. Se cultiva en Jujuy, especialmente en la Quebrada de Humahuaca, y en pare de Salta. Puede ser muy melancólica y triste, como en el caso de las    bagualas o yaravís, o bien alegre como el carnavalito o el bailecito. Se ejecuta con instrumentos indígenas como la quena, el charango, el sikus y se acompaña con caja y bombo.

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Las danzas características de esta zona son el bailecito, el carnavalito, el huayno, el llanto, la cuequita, la danza de las cintas, el pala- pala.

En la zona subnorteña, música y danza son muy alegres. En lo que se refiere a instrumentos se agregan el acordeón la guitarra y el violín.  En cuanto a las danzas, la chacarera, el gato, el tunante, el ecuador, el remedio, el remedio, el sombrerito, la arunguita, el malambo norteño.

Cuyano

2: La zona andina o cuyana tiene un ritmo marcado que le llega desde Chile y las costas peruanas. Transmite una contagiosa alegría, como si estuviera levemente achispada por el generoso vino que en esa región prospera. Es apropiada para ser entonadas con dúos de guitarra o con piano en los salones. No corresponde acompañamiento de bombo, que se reemplaza por golpeteos en la guitarra. Las especies líricas características son la tonada y la canción, mientras que el gato cuyano, el sereno, la cueca cuyana chilena, el gauchito, la refalosa cuyana, la calandria, el pajarillo, la mariquita, el cuando, y el pericón, constituyen las danzas populares propias. Las danzas de salón correspondientes son la sajuriana, el cuando, la mariquita y el cielito.

La música cuyana de raíz folklórica demuestra en la tonada su amor a la tierra y a sus cosas.

Pampeano

3: La música de la zona pampeana refleja el espíritu del gaucho. Apropiada para el canto del hombre solitario, cuyas tareas lo mantenía casi siempre alejado de la familia, no admite más instrumentos que la guitarra y no usaba acompañamiento de percusión. Las piezas dan más importancia al contenido de las letras que a la musica, que permanece invariable en muchos casos. El hombre de la pampa, con la guitarra como única compañera, le canta a sus cosas queridas: al caballo al rancho, a su perro, etc. Las especies líricas características son el triste, la cifra, el cielito y la milonga.

Las danzas populares correspondientes son los aires, el triunfo de la guardia de San Miguel del Monte, la huella, el palito, la firmeza, el prado, los amores, la patria, el gato con relaciones, gato polkeado, el escondido, el pericón, la refalosa federal y pampeana, el caramba, el remedio pampeano, la mediacaña, el pollito, el cielito de la patria, la chacarera y el malambo sureño. En los salones se bailaban el cielito de la patria, el minué federal, el minué montonero, la gavota, la sajuriana, y desde el romanticismo en adelante el shotis criollo.

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4: La música del litoral conserva la influencia de sus orígenes guaraníticos y el atractivo ritmo de resabios afro-brasileños. Antiguamente se tocaba con citara, manola, vihuela, rabel, monocordio, espineta, clave, bajo, arpa, y flauta traversa; en la actualidad se recurre al acordeón, el arpa, la guitarra y el piano en los salones.

Como especie lírica de la zona encontramos el triste y como especies coreográficas la polka, el chamame, el valseado, el rasguito doble, la chamarrita, la palomita y el gato correntino además de las danzas generalizadas. Como especies antiguas en desuso figuran la habanera, el shotis, el vals, la mazurca, y la ranchera.

5: la zona central (Córdoba y parte de Santa Fe) recibe permanentemente la influencia de sus vecinas provincias. Por lo tanto no posee música propia de características definidas. Allí se baila la jota cordobesa, y por cercanía con Santiago del Estero, la chacarera, el escondido, y el gato; también se practican la calandria y el pajarillo, debido a la influencia cuyana.

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El folklore

El folklore

La palabra folklore fue propuesta por Williams Jons Thoms en su ya famosa carta a la revista The Athenaeum de Londres, que la publicó el 22 de agosto de 1846.

Con el nuevo término Thoms procuraba sustituir ambiguas expresiones, como “antigüedades” o “literatura popular”, entonces en uso para designar concretamente el saber tradicional del pueblo.

Etimológicamente, la palabra anglosajona, Folk significa “pueblo”, “gente” y el termino lore, del mismo origen, “saber”. De allí surge el concepto de la palabra: “Es el saber tradicional de las clases populares de las naciones civilizadas”. El término se ha castellanizado, por lo que debe pronunciarse como se escribe y no “folklor”, como suena en ingles.

El saber tradicional de las clases populares involucra los usos, costumbres, creencias, supersticiones, coplas, refranes, fiestas, ceremonias, música, danza, poesía, artesanías, medios de transporte, viviendas, vestimenta, leyendas, de un pueblo.

Folklore argentino

DIA DE LAS ALMAS

El Día de Todos los Santos y el de los Fieles Difuntos son dos fechas muy significativos para los creyentes de la región andina que asimilaron también las prácticas españolas. La llegada de los conquistadores por estas tierras abrió dos caminos: la continuidad de las tradiciones indígenas y la nueva herencia del mundo del catolicismo, que en Jujuy se vive sin contradicciones.

En lo que va de la semana comenzaron los preparativos de lo que ya es un festejo tradicional que incluye comidas regionales, bebidas, ornamentos florales, ofrendas elaboradas con masa de pan, que serán colocados en altares familiares para honrar a los muertos.

El 1 y 2 de noviembre los cementerios de San Salvador de Jujuy estarán de 7,30 a 20 horas, para que los deudos puedan visitar las tumbas de sus seres queridos y luego celebrar por ellos. En el Día de Todos los Santos se prepara el altar familiar en una mesa donde se colocan las comidas que le gustaban al difunto o
difunta: picantes de pollo, lengua, mondongo, asado de cabra, cordero, papa y todo el repertorio gastronómico que lo hizo feliz en su paso por este mundo.

Lo más significativo de la ornamentación de la mesa son las figuras elaboradas con masa de pan en forma de escalera, que le permiten al difunto subir al cielo; en forma de paloma como símbolo de paz o de roscas, que simbolizan el círculo de la vida.

También suelen encontrarse ángeles, cadenas, casitas, todo elaborado para satisfacer al difunto, porque se supone que la oche del 1 al 2 de noviembre, el alma retorna a la tierra para compartir con sus seres queridos y reiniciar el largo viaje, satisfecho del reencuentro. Toda esta tarea tiene responsables -los padrinos de ceremonia- quienes se distribuyen los gastos de la fiesta y son los que ordenan los rezos en la primera jornada y gran parte de la noche.

El Día de los Difuntos, la familia y los amigos suelen concurrir a los cementerios a rezar por sus muertos, para luego retornar a los hogares donde se levantaron los altares y comenzar la fiesta en honor a los recordados, acto que se conoce como la “ofrendeada”.

Se come en un lugar y en otro, pero también se baila y se cantan las coplas o temas que les gustaban al difunto, lo que genera así una larga cadena de recuerdos en el eterno viaje de la memoria en búsqueda de los seres queridos, para concluir el festejo llevándose las ofrendas que quedaron.

La importancia de esta conmemoración es realmente una responsabilidad y obligación familiar absoluta, no podemos hacer oídos sordos, ni con las peores crisis, debemos cumplir con el sagrado mandato de nuestros abuelos, mantener viva la creencia que ellos nos dejaron.

Cabe aclarar que no solo los que son nuevos hacen ofrendas, lo hacemos todos, sino que ellos hacen en mayor cantidad, debido a la importancia social que tiene el hecho, después de ello el hombre tilcareño siente una enorme tranquilidad espiritual, por haber cumplido con los valores culturales inculcado por los mayores, a quienes se debe profundo respeto.

Esta es una celebración que también se denomina “Día de Todas las Almas” o “Día de Todos los Santos” y que aún se conserva mientras lucha casi sin armas contra el poder del marketing y la globalización que trae costumbres importadas que son adoptadas más rapidamente por los niños o jóvenes que no conocen todavía sus tradiciones reales.

Esta celebración (el día de los “Día de los Fieles Difuntos”) comienza el 1ro. de noviembre con la colocación de las ofrendas en las casas de los “deudos”. Estas ofrendas consisten en“todas las cosas que al difunto le gustaba comer y beber”. Chicha, locros, picantes, asados, vino y panes en formas de escaleritas, cruces, animales, etc. que se preparan especialmente o se compran a los vendedores ambulantes que salen estos días con su mercadería.

Las ofrendas permanecen en una mesa principal de las casas de lo deudos y recien se levantan el día 2 de noviembre a las 12 hs. Las ofrendas “que no comío el almita” son compartidas entre parientes, amigos y vecinos, para luego concurrir a los cementerios a dejar flores, algunos panes en las tumbas de los difuntos y participar de las misas que allí se celebran durante estos 2 días.

Hace no más de 20 años durante la noche del 1ro. de noviembre, las puertas de las casas se dejaban abiertas para que las almas entren sin problemas. Hoy, inocencias perdidas,hacen que no solo las puertas esten con llave sino que se vean chicos disfrazados “a lo Halloween” pidiendo dulces por el centro de la ciudad de San Salvador de Jujuy.
“EnFortunato Ramos escribió:

¿Salió Ud el pasado 2 de Noviembre a recoger Ofrendas?, si no lo hizo, espere el año venidero, si está vivo; porque si así no fuere lo esperarán con ofrendas…no soy ningún runaco de mal agúero, sino mas bien, es próposito mio explicarle lo de las palomas, arcos, escaleras y cruces de pan, de harina de pan, lo que para nosotros significa una costumbre abigarrada en el corazón de la Quebrada y Puna de Jujuy.

En un mundo donde el materialismo prima, todavia encontramos en el cerro, gente, que a pesar de su pobreza se permite preparar comidas pa´ las almas, pa`la pachamama, pal` ucaco, pa` las mingas , pa` las señaladas, pa` los tatitos de San Juan, San Ramón y tantos otros, porque nuestra gente vibra por dentro y no regatea ni mezquina lo poco que tiene.

Compruebe , si gusta, venga un 2 de Novienbre y mire esa mesa cubierta de ofrendas de pan, de dulces, de manzanas, de asado, de cebollas, de rosquete, empanadas y variados picantes; venga y coma estos manjares crillos y salga con el pupo lleno, como quien dice por cierto, rece Ud. por las almas a quienes mucho respeto tiene nuestra gente… y sea solemne como nosotros, hable lo justo y lo preciso… porque amigo, allá en el cerro, no hay muuchas palabras, allá ya está todo dicho. Claro un responso a las almas, unas cuantas coronas, verdaderas obras de los artesanos caseros, todo hecho a mano hasta la chicha, y… siéntese amigo y reciba en sus manos esas ofrendas, que son el corazón, la pobreza misma, pero dada así; a manos llenas, poque el runa, su mujer y sus guaguas, son todo para Ud.; por eso cuando lo vea pasar, el lo saludará priomero y de lejos nomás, a veces quitándose el sombrero… y contéstele con mucho respeto que ese hombre sabe todo. Y allá, on sus ofrendas, sus tijtinchas, su chicha, su queso de cabra, realmente está viviendo y con mayúsculas, viviendo su vida, y talvés la pasa mejor que Usted, amigo pueblero… consecuencia- dice Vázquez Zuleta refiriéndose a la gente de la Puna yu Quebrada- en los hogares se prepara para esa fecha una especie de túmulo, done se pone, figurado en masa de pan, todo lo que el difunto poseía o apreciaba cuando vivía. Tambien se le pone comida, bebida y una escalerita para que el alma baje por allí del cielo, se alimente y vuelva a las doce del día.”


Antonio Paleari escribió..

El 2 de Noviembre las almas de los muertos visitarán este año y todos los años, las moradas que usaron durante su estancia terrenal.

Ese día los deudos dejarán sus tareas, harán un alto en la fatiga y se prepararán para recibirlas de la mejor manera. Así sabrán las almas que no se las olvida y que se reza por ellas para que tengan la paz buscada, para que vuevan a su infinito vagar, sin tristezas ni rencores con los vivos, satisfechas de ser recordadas, felices por el agasajo, queridas por sus deudos.

“En consecuencia- dice Vázquez Zuleta refiriéndose a la gente de la Puna yu Quebrada- en los hogares se prepara para esa fecha una especie de túmulo, done se pone, figurado en masa de pan, todo lo que el difunto poseía o apreciaba cuando vivía. Tambien se le pone comida, bebida y una escalerita para que el alma baje por allí del cielo, se alimente y vuelva a las doce del día.”

El pueblo inca creía firmemente en la vigencia del alma despues de esta vida y unían a ello, la creencia de la resurrección del cuerpo, si bien determinaban dos lugares distintos de residencia para los justos y los pecadores (obviamente en su concepción particular del pecado), fijando

para los buenos el cielo y para los malos el centro de la tierra, donde estaban sometidos a penosos trabajos de índole terrenal durante largos siglos. Los buenos en cambio, pasaban una vida deliciosa con las caracteristicas del ideal soñado en vida, síntesis de la suprema felicidad.

La historia narra que al llegar los españoles, el primer trabajo que se tomaron los clérigos fue combatir y suprimir tanto fetichismo. Lo lograron en parte. Todo el recuerdo, todo el homenaje, todo el tributo que los difuntos merecían, lo concentraron en una fecha del año: el dos de Noviembre.

Ese día, los rituales y ceremonias comunitarias estarían dedicadas a todos los muertos del mundo, a todos los “fieles difuntos” se entiende, que de los infieles, ni vivos, ni muertos se ocupan las religiones para homenajearlos.

El indio acepta la norma y se pliega al nuevo estilo de ofrendar a los que se han ido de este mundo. Vale decir, acepta la fecha, la oportunidad, pero no el ritual. Que cada uno siga con lo suyo; y como no es cuestión de ofrendar ni de peligrar, si hay que rezar se reza, si hay que escuchar misa en el templo, se escucha. Pero el banquete seguirá siendo banquete. Y en el túmulo o armazón de madera vestida de tela fúnebres y adormadas de otras insignias de luto y tristeza, erigidos para la celebración de las honras al difunto, se colocará, en el lugar mas emminente, una réplica de tumba, donde se lo supondrá presente. Y debajo, las chirimoyas, las paltas y la galletas, la chicha y el aguardiente, el pan y los picantes, el asado, los guisos y las figurillas amasadas con harina, que representarán el caballo y las ovejas, el perro mas querido y la guitarra talvés, todo aquello que el muero amó en su vida.

La habitación estará limpia y adornada como nunca. Las flores perfumarán el ambiente y el

santo protector tendrá su vela encendidad. Las cortinas lavadas y el piso barrido o brillando. Todo en su lugar, armonosa y primorosamente.

Cuando llegue el alma sabrá que no se la olvida; comerá y beberá la sustancia de los alimentos hasta el hartazgo y partirá sin rencores. Lo que quede será parta celebrar entre amigos amigos y deudos, en la fiesta que durará todo el dia, con bailes y borracheras que serán el tributo mas cálido y sincero al que se fue de este mundo. Si algún dia vuelve, como se presume,lo hará agradecido con quienes nunca lo olvidaron.

En algunos pueblos bolivianos, los aborígenes creen que el alma de los muertos regresa ese dia corporizado en la figura de una mosca, y es por ello que nadie osa espantarlas; mucho menos aplastarlas; las moscas son las dueñas y señoras de los banquetes y pueden usar de ellos como les plazca. Al día siguiene volverán a su mísero estado de insecto y entonces si, ¡guay de ellas! si se atreven.

Otros, por su parte, ven a los muertos queridos en la brisa que acaricia, en el perfume de las flores o en el susurro del agua.

Las almas saben como manifestarse; los vivos saben como reconocerlas: para eso no hay escuela; el saber viene como uno, como el apetito, como el tacto o la visión. Como la piel. Sólo hay que prestarles atención a los símbolos y señales del otro mundo, que el otro mundo los muestra y las envía a toda hora, pero muy especialmente en el Ayamarkay- Killa, mejor aún, el dos de Noviembre. El día de las Almas.

Exraído del Libro: DICCIONARIO MAGICO JUJEÑO – ANTONIO PALEARI- SEGUNDA EDICION 1992

El p – HUMAHUACA 2000

Según el tiempo que haya pasado desde la muerte, varía la solemnidad del festejo: para las “almas nuevas” (las de aquellos cuya muerte se produjo hasta dos meses antes del 1º de noviembre) se reserva mayor silencio, no hay danzas ni cantos, ni se cuentan chistes; para los “muertos nuevos” (entre 4 meses y hasta tres años de fallecidos ) y los “muertos” ( más de 3 años de fallecidos ) se agregan a los rituales los cantos, las danzas y las rondas de chistes “verdes”.

Aparte de las diferencias citadas, el ritual sigue en todos los casos, la misma forma: se prepara abundante comida (ofrendas) en una mesa especialmente dispuesta. A los platos típicos y los de preferencia de los difuntos se suman figuritas de masa dulce o salada con diferentes valores simbólicos:

  • guaguas ( niños), que se “bautizarán” al final del festejo creando lazos de parentesco entre el dueño de casa y los padrinos elegidos por él para esta celebración;
  • angelitos, para que ayuden a las almitas a bajar del cielo y regresar nuevamente allí;
  • escaleras, para que el alma suba y baje con facilidad;
  • palomitas, signos de la gloria eterna;
  • corazones, con el nombre de los difuntos;

El banquete de las almitas se completa con coca, cigarrillos encendidos ( para que las almitas fumen), bebidas y caramelos.

El día 2 se ofrece lo mejor del banquete a la Pachamama, se reparte el resto entre familiares y amigos del difunto, y se visita a los muertos en el cementerio. Los cementerios muestran un carácter festivo por la gran cantidad de coronas y flores de papel de brillantes colores con las que se ornamentan las tumbas en honor de ese día único del año en el que vivos y muertos están juntos.

La Pachamama

Para muchos es la Madre tierra, una deidad que representa la fertilidad de la tierra. Para otros es la parte femenina de Dios, la naturaleza misma con forma de mujer.



Este culto aimara se ha extendido por todo el noroeste argentino y varios países limítrofes. En donde la evangelización no logra extirpar la presencia de la Pachamama en la vida espiritual de las comunidades aborígenes, ni termina con las manifestaciones rituales campesinas con las que se la venera.

Las descripciones son variadas pero muchos la asocian a un duende femenino de baja estatura, cabeza grande, sandalias, sombrero poncho y a veces sombrero de alas. Su cabello renegrido y su tez morena son claramente aborígenes.




Se la invoca como protección para las más variadas actividades. Desde las cosechas hasta el inicio de un viaje, por lo general con ceremonias alrededor de una pila de de piedras llamada apacheta.


El que sube a una montaña, entierra hojas de coca para no apunarse y a modo de paso seguro por tierras extrañas. Antes de comer se suele entregar parte de la comida a la tierra y antes de beber se arroja un poco de liquido en el suelo como agradecimiento.


Los 1° de agosto, Los Kollas ofrendan a esta diosa comida, vino, chicha (cerveza de maíz), papas, entre otras cosas, para poder obtener los beneficios y la prosperidad de la Tierra. A esta ceremonia se denomina como “corpacha”.

Se lo considera el ser más poderoso de los seres mitológicos argentinos.


EL EKEKO

Antiguo dios Colla de la abundancia y la fortuna. Se lo veneraba colgando de un muñeco frutos, telas y otros objetos de valor para que este los reprodujera en abundantes cosechas, animales robustos y lana. Los aborígenes encendían un cigarrillo y lo ponían en la boca de este muñeco. Si se producía el humo, era señal de que el cigarrillo estaba siendo fumado y el favor del Ekeko seria concedido.

Con el tiempo perdió su fuerza como dios y vive su existencia vagando con todo aquello que el hombre puede necesitar y vaya a utilizar sin egoísmo y con alegría. Quien lo encuentra por los caminos y le ofrece comida, cigarrillos o bebida, recibirá lo que soñó, porque el Ekeko sabe que lo material no hace la felicidad, pero el dar alegría a otro si, y eso lo hace uno de los elementales más llenos de gozo y dicha de America.

No falta en casi ningún hogar boliviano o de origen boliviano, la representación contemporánea de este Dios menor de la mitología aimara llamado “Ekeko”. Es un muñequito bien vestido, cargado de objetos suntuosos y billetes de banco. Sobre sus hombros lleva ollas de plata, collares de oro, pequeños bolsas de coca, como símbolo de opulencia. Su rostro eufórico denota la alegría del que todo lo tiene. Sus facciones no son las de “Cholo” o indio del altiplano, sino que parecen actualizadas con finos bigotes al mejor estilo de los galanes cinematográficos de los años treinta. Es el Dios de la abundancia. De vez en cuando, en las engalanadas caravanas de automóviles que acompañan a los templos a las parejas de novios de origen boliviano, se lo ve infaltable sobre la carrocería de vehículos cubiertos de punta a punta por vajillas de plata, ponchos de vicuña, mantas cochabambinas, monedas y dinero de todo tipo entre cintas multicolores, flores y cuadros de los santos preferidos, ornato que representa los augurios de los invitados para los contrayentes.

Hoy todos se refieren a él bromeando (indígenas incluidos) pero, por “esas cosas”, es un penate siempre presente en un lugar destacado de la vivienda, que recoge el anhelo de sus moradores por una vida más placentera, sin angustias económicas. Idolillos que traen fortuna son comunes en numerosas mitologías de todo el mundo, pero lo que provoca curiosidad es el atuendo moderno con que la imaginería popular viste a este Dios menor precolombino. Abundancia, amor afortunado, virilidad, fertilidad y en síntesis, felicidad; dones del idolillo que da sin enajenar libertad o moral alguna: ¡ Por fin un Dios realmente Generoso !

DIA DE LA TRADICION

La identidad en las costumbres

La tradición es el conjunto de costumbres, creencias y relatos de un pueblo, que se van transmitiendo de padres a hijos. Cada generación recibe el legado de las que la anteceden y colabora aportando lo suyo para las futuras. Así es que la tradición de una nación constituye su cultura popular y se forja de las costumbres de cada región.
El conjunto de las tradiciones de un pueblo está integrado por festividades religiosas, ritos indígenas relacionados con las leyes de la naturaleza, supersticiones, cánticos, bailes, vestimentas, juegos, músicas, comidas…
El Día de la Tradición se celebra el 10 de noviembre en conmemoración del natalicio del poeta José Hernández, autor del libro “Martín Fierro”, máximo exponente de la literatura argentina.

EL MARTIN FIERRO

Es la obra representativa de la literatura gauchesca. Fue escrita por José Hernández entre 1870 y 1872.
Hernández nació el 10 de noviembre de 1834 en la chacra Pueyrredón del Partido de General San Martín (hoy Villa Billinghurst).
Su madre era Isabel Pueyrredón y su padre Rafael Hernández. Por razones de salud, José tuvo que abandonar sus estudios en el Colegio Pedro Sánchez e irse a vivir al campo.

En el Martín Fierro, por primera vez un escritor aborda la temática gauchesca desde un punto de vista social. Hernández lo hace desde su propio conocimiento, porque en el campo, desde chico, realizaba todas las tareas propias del gaucho.
Comenzó a escribir el libro durante su exilio político en Brasil (en 1870) y recién fue publicado dos años después, tras imprimirse en la Imprenta de la Pampa. Se realizaron once ediciones, con una venta de 48.000 ejemplares.

La zaga de la historia, “La vuelta de Martín Fierro” fue presentada por la Librería del Plata siete años después, con una primera edición de 20.000 ejemplares.

El poema del Martín Fierro está escrito en estrofas de seis versos octosílabos, en el que el gaucho Martín Fierro cuenta sus pesares y miserias luego que es detenido y llevado a la frontera a trabajar en los fortines. Cuando regresa encuentra totalmente destruido su hogar y mata a un hombre, por lo cual se convierte en un gaucho “matrero” perseguido por la ley. Entonces se refugia entre los indios acompañado por su amigo Cruz.

Fue tal la identificación de Hernández con su obra que la gente lo llamaba Martín Fierro, y él mismo firmaba con ese nombre en algunas oportunidades. En el año 1965, la chacra en donde nació Hernández fue declarada lugar histórico, y funciona allí un museo (ruta 8, km. 15. Partido de San Martín).

EL TRABAJO DEL GAUCHO
Doma: trabajo de amansar potros salvajes convirtiéndolos en animales domésticos.


Yerra: es la marcación del ganado con un hierro caliente al rojo vivo. Se ataba a los animales y se los sujeta hasta marcarlos con una insignia representativa del establecimiento al que pertenecen, para poder diferenciarlo del ganado ajeno.

Manga: es una especie de pasillo contiguo al corral por donde el animal entra sin espacio para moverse. Así es fácil marcarlo, y vacunarlo, sin necesidad de sujetarlo y atarlo.

Esquila: es la actividad de pelar al ganado ovino (ovejas) para convertir los vellones en lana.
Carreras cuadreras y de sortija: Son competencias ecuestres que se realizan en las fiestas. Las últimas requieren cierta habilidad para tomar la sortija en pleno galope del animal.

Pulpería: era el lugar de reunión y divertimento del gaucho (el bar o el pub de ahora). En estos pequeños comercios se vendía aceite, yerba, grasa, vino, caña, cigarros, velas y demás cosas. Allí los gauchos pasaban horas tocando la guitarra, payando, jugando al truco y a la taba. Las payadas eran contrapuntos de versos entre gauchos, en los que cada uno le contestaba al otro. La taba era un juego de azar que se realizaba con un hueso de la pata de la vaca llamado astrágalo. Se arrojaba y ganaba el que acertaba la cara que caía (algo similar al “cara o ceca”)

LA VESTIMENTA


La vestimenta en la Argentina tiene variadas expresiones debido, entre otras cosas, a los diferentes climas y regiones.



Guardamontes: son cueros o lonas que cubren las piernas de los gauchos del norte, para evitar lastimarse cuando andan a caballo entre la vegetación llena de espinas y asperezas.

Sombreros de paja: se utilizan en la zona de Corrientes y Misiones para protegerse del sol.

Rastra: son cinturones cubiertos de monedas de plata que lucen los gauchos en las fiestas.

Poncho: es una especie de manta con un agujero en el medio por donde se pasa la cabeza.

Los hay de diferentes telas y colores (en Salta por ejemplo son rojos con guardas negras y en La Rioja son de lana color natural).

En las disputas entre gauchos, revoleaban el poncho como señal de invitación a la pelea.

Bombachas batarazas: son pantalones pinzados de tela liviana que usa el hombre de campo. Anchas arriba y angostas a la altura de los tobillos, terminan en una especie de puño con botón.

EL CABALLO
Fue introducido en América por los españoles. Cuando se destruyó el fuerte que fundó Don Pedro de Mendoza, los caballos quedaron abandonados en los campo tratando de sobrevivir al puma. Así nació la raza criolla, animales de gran adaptación al medio hostil.

El caballo era un medio de transporte esencial en el campo por sus grandes distancias, un elemento fundamental del trabajo y también una prenda de exhibición que otorgaba importancia.

Al caballo se lo cuidaba hasta el extremo. Además de adornarle el apero (estribos, cojinillo, riendas, etc.) se trataba su pelaje y sus crines.

El bayo es de pelaje amarillo; el moro tiene cabeza, patas, crines y cola negra y el resto del cuerpo salpicado con pelos blancos; el azabache es totalmente negro; el alazán es de color castaño (cuando es oscuro se lo llama “quemado”, cuando es claro, “doradito”); el zaino es de color castaño colorado, y según las manchas de su pelaje puede ser cebrado, ruano o gateado; el tordillo es blanco y negro. Si predomina el blanco es “tordillo blanco”, si predomina el negro es “tordillo negro”; y el overo es claro con manchas oscuras, especialmente en la parte superior del cuello.

COMIDAS


El plato típico de la Argentina es el locro, que se come especialmente el 25 de mayo en conmemoración del primer gobierno patrio. Es un guiso que lleva maíz blanco o amarillo, chorizo, carne, batata y pimentón.

El asado es otro plato tradicional del gaucho en la región pampeana. Consiste en asar la carne a la brasa, ya sea sobre una parrilla horizontal que se regula en su altura de acuerdo con la intensidad del fuego o las características de la carne; o bien el asado al asador, en donde la parrilla se sustituye por una cruz de hierro clavada en la tierra y cercana al fuego. Allí la carne se expone al fuego en forma vertical.

La carbonada es variada según la regiones del país. Contiene cebolla, choclo, durazno, caldo, zapallo y tomate.

El puchero lleva carne, chorizo, batata, verdurita, papa y choclo.

El arrope es un dulce de uva, tuna, chanar e higo que se utiliza para cubrir los pastelitos.

La mazamorra es una pasta de maíz blanco, miel y leche.

Las empanadas son una tradición en la comida argentina. La masa es de harina, sal, grasa y agua tibia, y el relleno difiere según la región: en Catamarca y La Rioja se usa carne de ñandú; en los Valles Calchaquíes pechuga de cotorra; en salta menudos de pollo; en la zona del Paraná se hace de pescado (dorado); en Santiago del Estero, Tucumán y Salta se rellenan con carne de cordero o chivito y en la Patagonia con carne de oveja, liebre o mariscos. También están las empanadas dulces con relleno de membrillo, cayote, batata y zapallo, y los pastelitos cubiertos con almíbar.

SUPERSTICIONES


La luz mala: es una luz que por las noches se ve en el campo y que la tradición atribuye a las almas en pena de los muertos. La luz que efectivamente se ve es producida por los huesos de los animales muertos que producen una fluorescencia.

El lobizón: es una leyenda en la que se sostiene que el séptimo hijo varón se transforma en lobo durante las noches de luna llena.

Curanderas, manosantas: son personas a las que la creencia popular les atribuye poderes de sanación y profecías, así como también el de ahuyentar malos espíritus.

Pombero
: es una leyenda del litoral argentino que habla de un duende que pretende para sí el amor de todas las mujeres, motivo por el cual no permite que los hombres se enamoren de ellas.

FESTIVIDADES


La Virgen de Itatí: Es una festividad religiosa que se celebra el 16 de julio en la provincia de Corrientes. Es una congregación multitudinaria de poblaciones cercanas a Itatí que peregrinan cantando y llevando la imagen de la virgen.

El Topamiento: Es una festividad del noroeste argentino donde dos comadres (madre y madrina de un niño) se topan de frente y bajo un arco adornado de flores y con la promesa de fidelidad entre ambas.

La Pachamama: Durante los carnavales se celebra en los valles Calchaquíes. La Pachamama es la “madre tierra” que nos provee de lo necesario para el sustento diario. En esta fiesta de origen indígena, hombres y mujeres bajan de los cerros cantando coplas y rogándole a la Pachamama por el ganado y la cosecha.

Señalada: De celebración en casi todo el país, consiste en “señalar” (marcar), con un corte en la oreja, los animales. Además se los adorna con cintas y flores, y el propósito es rogar por la multiplicación del ganado.


ARTESANIAS

Imaginería: la talla de imágenes religiosas.
Cestería: trenzado de fibras vegetales originaria de los indios Huarpes de Mendoza.
Alfarería: realización de vasijas de barro.

Guasqueros: trenzado del cuero.

Tejedores o teleros: Tejidos de aguja o telares.

RITMOS MUSICALES


Carnavalito: Típica danza del carnaval en el noroeste argentino. Tiene raíces musicales del altiplano. Varias parejas van formando rondas y túneles.


Pericón: Es un baile propio de las fechas patrias. La palabra pericón significa
bastonero, pues era éste quien dirigía a las parejas en la danza.

Chamamé: Es una mezcla de la polka europea y danzas de los indios guaraníes.

Chacarera: danza picaresca de pareja suelta.

Zamba: danza con pañuelo y melodía romántica, donde el hombre persigue a la mujer tratando de conquistarla.


Cueca: danza típica de la región de cuyo, anteriormente perteneciente a la Capitanía general de Chile. El baile es similar a la zamba.

Malambo: baile masculino con botas, que al golpear en el piso imitan el sonido del galope del caballo. Muchas veces se presenta como una competencia en la que cada gaucho intenta superar al otro con más y mayores figuras durante el baile.



INSTRUMENTOS MUSICALES

La quena es una flauta de caña de cinco agujeros, propia del noroeste argentino.

El erke es una corneta hecha también de caña.


El erkencho es como un clarinete construido con un cuerno de vaca.

El bombo es una especie de tambor grande construido con un tronco de árbol hueco, tapado con cueros de cabra curtidos. Se golpea el cuero con dos palos.

La caja es un bombo más chico que se golpea con un solo palo.
El sikus son cañas de distintos tamaños unidas entre sí que, por su longitud, representan las diferentes notas musicales.

La guitarra es un instrumento de origen español. El gaucho la adoptó y tiene particular importancia en las payadas de las pulperías, en las largas noches y travesías, en los fogones, etc.

El charango es parecido a la guitarra pero más chico. La caja de resonancia es una caparazón de mulita y tiene por lo general cinco pares de cuerdas.

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CONCLUSIÓN


En un mundo tan globalizado e interrelacionado, mantener las tradiciones y signos característicos de los pueblos y las naciones no es tarea fácil.

La lengua, la vestimenta, la música, los bailes, constituyen hoy una cultura casi universal que va en detrimento de la identidad histórica y cultural de los pueblos.
Si bien el mundo es uno, la raza humana una y los derechos comunes a todo el género humano, las diferencias que marcan la cultura y la tradición no tienen el propósito de dividir y diferenciar a los hombres sino el de unirlos a partir de lazos comunes. Ellas crean un sentido de pertenencia y de devoción común hacia los ancestros que fueron moldeando el valor de una cultura.

Bueno sería por un momento reflexionar sobre qué elementos nuestra generación aporta como nuevos ingredientes enriquecedores de la tradición argentina. A la tradicional fusión entre la cultura indígena y española se suman en el siglo XX las dos grandes inmigraciones europeas afincadas en su mayoría en la Capital Federal y alrededores. Por otro lado, la inmigración del interior del país hacia lo que se transformó en el conurbano bonaerense también incorporó nuevos elementos y costumbres al vivir cotidiano, que todavía no terminaron de plasmarse en una expresión de cultura y tradición.

El hombre de campo, el folklore, el guapo, el tango, etc. constituyen una diversidad de expresiones que dificultan plasmar la identidad cultural de los argentinos.
¿Cuál es la identidad argentina? ¿Cuál es su cultura característica más allá de las expresiones artísticas? Son unas de las tantas preguntas de los argentinos del siglo XXI.