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Dale, flaquita

Vamos, flaca, dale . . .

Abrime, mi amor

Mamita, por el amor de Dios te pido: no me hagas dormir en el sillón. Tiene un apoyabrazos más duro y más helado que una mesada de cocina. Y encima, hoy dan Notting Hill por trillonésima vez . . .

Me cerraste la puerta en la cara, como a un perro, y te fuiste a dormir sin darme ni un mísero beso en la mejilla. Y yo debería estar ahora en la cama atrás tuyo, haciéndote cucharita y calentándote la cola, y estoy acá muerto de frío y sin nada para taparme porque está todo en el dormitorio con vos, princesa

Mami . . .

Cómo me hacés sufrir, hija de puta. No puedo creer que yo no te esté dando ni un cachito de lástima. Me estás matando. Y no sé que puedo hacer para que me des un cachito de bola esta noche

Sí, mi reina, ya sé: lo hablamos mil veces y te prometí cambiar. En eso tenés razón. Pero vos sabés que te amo. Que siempre te amé y que siempre te amaré. Y también sabés que no te lo hago a propósito. Es solamente que . . . ay, Dios mío, como hacer para que me entiendas . . .

Dale, divina, por favor. Abrí esa puerta y dale un abracito a papi

No quiero dormir esta noche acá, solo. Recagado de frío. Comiendo un medio paquete de Traviatas, que es lo único que encontré en la alacena, porque hasta la heladera se vació en contra mío hoy

Y, encima, mirando Notting Hill una vez más

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(No es ninguna traducción, aclaro. Nada que ver. No sabría hacerla bien, incluso

Simplemente me divirtió intentar un texto en argento versión hiperlibre y en prosa de la canción de Prince “On the couch”. Que es un blues que me encanta, cantado e instrumentado muy a su manera, como sólo él sabe hacerlo. Y con unos coros . . .

Si llegaron hasta acá por ahí me hacen el honor de escucharla, ya que creo que la música es muy para esa letra. Letra que va copypasteada en el primer comentario

Besos a todos. Yo voy a seguir golpeando la puerta del dormitorio . . . risas)

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Canción “botón de muestra”: Los 2000 y las mujeres

El que suscribe pasó los ‘90 bastante alejado de la noche. Claro; arrancó la década finalizando la facultad, se puso a laburar, contrajo matrimonio heterosexual, se recibió y nacieron sus hijos, para arribar al cambio de siglo con el menor de ellos en preescolar y declarando “misión cumplida” (sonrisa). Esos años no dieron mucho para caravanear, no. Pero habrá sido por el 2000 cuando fue junto a un amigo también casado a conocer un bar/boliche de un compinche común. Una cosa muy tranqui. Sin embargo, en cierto momento de la noche se acercan a su mesa dos chicas y FD vio como una de ellas le decía algo al oído a su compañero: era la primera vez que veía a una mujer (en este caso a dos) avanzarse a un par de tipos. Claro, eso en los ‘80 no sucedía, o hubiera sido rarísimo. Y pocos años después, ya retornado a las “pistas”, otro amigo lo adoctrinó: “Flaco: ahora la cosa cambió. Ya no hay que hacer nada. Pedís un baldecito con una botella de champagne, unas copas y te quedás tomándolo en la barra. Las minas caen solas. A lo sumo, invitás a alguna que te guste, si la tenés cerca . . .”

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Y todo en un minuto  . . .
Yo estaba en la cocina,
me abrazó por la espalda
y me dijo al oído
que le encanta ir a la cama conmigo,
pero no quiere nada más


Encendí un cigarro
y me miró a los ojos
Abroché su camisa
y se cruzó de piernas
Y le encanta ir a la cama conmigo,
pero no quiere nada, nada más

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Dije en la intro de este blog que en Flacos Ilustres escribo sobre la música que me gusta. Esto tiene sus matices: por ejemplo, la canción de hoy, sin decir “es buena” o “es mala”, musicalmente no es de las que más me llegan. Pero sí entiendo que para tocar el tema de las mujeres del inicio del S XXI la letra es “anillo al dedo”. Y, ahora que lo escribo y lo repienso, en realidad tampoco creo que la figura central de “Ella dijo” sea la mujer de la historia. La principal cuestión, me parece, es lo desconcertado que está el tipo de la canción frente a esta mujer. Que ilustra lo perdidos que hemos sabido estar los varones frente a ciertos cambios de las minas de hoy. Aunque, como todo, ya pasados unos años nos vamos acostumbrando

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Ya eran las doce,
debía irme de viaje
Que “suerte con las giras”,
que luego iba a llamarme,
porque le encanta ir a la cama conmigo
pero no quiere nada más


Me dijo “yo te quiero,
aquí está mi cariño
Ahora no me atrevo,
es que ya no somos niños
Aunque me encanta ir a la cama contigo,
pero no quiero nada, nada más”

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Todo ha cambiado. Este blogger se sonríe al recordar esa frase de otro amigo: “las cosas que teníamos que hacer nosotros para poder tocar una teta !!!”. Y, sí: una de ellas era ponerse de novio, como condición previa. En cambio, en los 2000 el noviazgo “clásico” es un tipo de relación en extinción. Y la actitud “me gustaste – te levanto – te cojo – te tiro” ya no es patrimonio de ciertos varones, sino netamente unisex. Bueno . . . unisex como casi todo

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Durmiendo en su casa,
los jeanes en el suelo . . .
Mientras me abrazaba
me dijo sonriendo:
“Manuel, me encanta ir a la cama contigo
pero no quiero nada, nada más”

Ella dijo
Y yo dije
“no eres mi amor”

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Desde el punto de vista del “típico macho” (cosa que uno es, en algún grado) muchos aspectos del cambio son al menos interesantes. Pasamos a una era en que las mujeres, vía dietas, gimnasio, cremas y spa, están todas buenas, o casi. Son muchísimo más accesibles que antes y cualquier tipo más o menos presentado, con un nivel de inteligencia básico y una pizca de gracia y (por si hiciera falta) de perseverancia, puede ir rápidamente a la cama con la mujer que elija, siempre que en “términos de mercado” esté acorde a ella. Y, si la que más le atrae no le da bola (cosa que sigue pasando, obvio) lo logrará con una que le guste un poquito menos. Claro que es bastante conocido que, frente a estas minas que avanzan, muchos varones son (somos?) cada vez más histéricos

Uno celebra y aplaude el hecho de que las mujeres se hayan liberado de la carga social de iniciar toda relación con un “no”. Que si se quieren acostar se acuesten, independientemente de pensar que diría el mundo y el macho en cuestión de “su moral y sus costumbres”

Y, a la vez, otro matiz del cambio es que es cada vez más frecuente ese “no eres mi amor” después del sexo, no?

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El explosivo cóctel de cerebro con meneo

La conocí en una bailanta todo apretado
Nos tropezamos, pero fui yo el que se puso colorado
Era distinta y diferente su meneada
Y un destello inteligente había en su mirada

Cuando le dije si quería bailar conmigo
se puso a hablar de Jung, de Freud y Lacan
Mi idiosincrasia le causaba mucha gracia
me dijo al girar la cumbiera intelectual
Me dijo al girar esa cumbiera intelectual . . .

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“Con el as de espadas nos domina / y con el de bastos entra a dar, y dar, y dar” dice “La Marcha de la Bronca” de Pedro y Pablo refiriéndose al gobierno militar de turno. Ustedes se preguntarán que tendrán que ver estos versos con “Cumbiera intelectual” (la canción de hoy) y lo bien que hacen: no tienen nada que ver. Sin embargo, a mí me surgió como figura al dar vuelta con mi cabeza alrededor de esta muchacha que, si existiera, sería un raro hallazgo, una aguja en un pajar, un tesoro en el fondo del mar. Pero que a la vez resulta una poderosa, poderosísima combinación para cualquiera de nosotros, pobres mortales del ex “sexo fuerte”. Porque ese explosivo cóctel de cerebro con meneo, con todo lo que ello significa, tiene una “doble acción” letal. La cumbierita te hipnotiza moviendo la cola y después, con el poder del intelecto . . . agarrate, hermano

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Estudiaba una carrera poco conocida,
algo con ver con letra y filosofía
Era linda y hechicera su contoneada
y sus ojos de lince me atravesaban

Cuando intenté arrimarle mi brazo
se puso a hablar de Miller, de Anais Nin y Picasso
Y si osaba intentar robarle un beso
se ponía a leer de Neruda unos versos

Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar a esa cumbiera intelectual

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Ahí está, ves? “Me hizo mucho mal” dice nuestro amigo, pero agrega en el verso siguiente “no la puedo olvidar”. Una chica de éstas (para el caso cumbiera, pero podríamos decir rocanrolera, tanguera o lo que fuese) evidentemente lleva las riendas de la cosa

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Si le decía “Vamos al cine, rica”
me decía “Veamos una de Kusturica”
Si le decía “Vamos a oler las flores”
me hablaba de Virginia Wolf y sus amores

Le pedí que me enseñe a usar el mouse
pero solo quiere hablarme del Bauhaus
Le pregunté si era chorra o rockera,
me dijo: “Gertrude Stein era re-tortillera”

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Bueno, de acuerdo . . . Quizás llevado a estos extremos, la cumbierita intelectual se vuelva un poco insoportable. Como uno, que pretende llevar a un nivel analítico una cancioncita que para el bueno de Kevin Johansen tal vez no sea mucho más que un divertimento. Y por eso el pedido del final

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Yo no quiero que pienses tanto
cumbiera intelectual

Yo voy a rezarle a tu santo
para que seas más normal,
para que te puedas soltar

Yo no quiero que pienses tanto
soltá tu canto . . .

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La longitud aconsejable para un post ya llegó a su límite, así que quedará para la sobremesa (o para los comentarios) si este “no quiero que pienses tanto” es para que sea más atractiva o más manejable para el macho que la pretende. Cada uno hará su interpretación. Igual a mí, si me dan a elegir entre ésta y “La rubia tarada”, no dudo adónde apuntar

Y, quién te dice? Si de a poquito le voy haciendo escuchar los discos de Spinetta . . .

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Cuántas veces yo quise tener una guacha

Cuántas veces yo quise tener una guacha
que tuviera el pelito así, como vos . . .

Y . . . Uno, que busca lleno de esperanzas, sabe de lo que nos está hablando el poeta. El deseo masculino, tantas veces acusado por nuestras colegas en la especie humana de obvio, predecible, mecánico y demás, suele ir detrás de las guachas; al menos detrás de las que nuestra cultura considera como tales. Y en eso (perdón chicas) lo que suele tirar más que un par de bueyes no es precisamente la inteligencia o la bondad. El “típico macho”, diría Tina Turner, corre detrás de ciertas curvas, como ya es archisabido. Pero, además de eso, lo que muchas veces pierde a muchos tipos (y cataloga a las minas como guachas) es, más que un cuerpo perfecto, la connotación sexual de cosas no tan vinculadas a lo genital: estilos, modos de moverse, de vestirse, de caminar, de mirar. Actitudes. Forma de mostrarse. Y en eso, muchas cosas juegan. Y el pelo cumple un rol muy importante

Yo recuerdo aquel tiempo en que caminaba con vos
y los negros chiflaban . . .
Y los negros chiflaban de amor

El poeta insiste con llevarnos a situaciones conocidas. Es uno de tantos dilemas del varón, sobre todo el del posesivo o el celoso: si querés tener una novia que esté buena, una auténtica guacha, andá sabiendo que tus congéneres la van a mirar. Y mirar, digamos . . . se dice como para empezar

Así que quien “entiende el juego” (Passarella dixit) y tiene una mínima idea de cómo se manejan las guachas y los negros enamoradizos, ya puede intuir ciertas cosas que suceden aún antes de que los protagonistas las cuenten

Hipppielight dice:

· pensé que era una manguera que perdía

· y llamé al auxilio primero

Hipppielight dice:

· demoró una hora y no lo pudo arreglar

Flaco Delmontón dice:

· ajá

Hipppielight dice:

· así que después llamé a una grúa para llevarlo al taller

Flaco Delmontón dice:

· cómo te miraba el de la grúa, mamita

Hipppielight dice:

· seeeeee

· ése y el del auxilio tenían una cara . . .

(Chat entre este blogger y la guacha con quien está en pareja actualmente)

Igual, volviendo a la poesía, todo transcurría bajo el espectro de lo conocido, pero un íntimo pensamiento del protagonista origina un desenlace totalmente impensado

(Antes de pasar a eso, me veo en la obligación de aclararles a las ciberlectoras y/o a los varones menores de 30 que no sepan, que Rubén “el Chapa” Suñé fue un áspero nº 5 que jugó en aquel Boca del inefable Toto Lorenzo, allá a fines de los ’70)

Y volviendo al final . . . No, mejor véanlo. O escúchenlo

Es mucho mejor a que yo se los cuente

Feliz Día, chicas (o Lo que está bueno)

Quién escribirá la historia de lo que pudo haber sido?
Yo, que soñaba despierto, ya no sueño dormido
Con quién estarás ahora? Quién te va a dar de comer?
En el Día mundial de la Mujer . . .

Está bueno pensar que fue así, aunque no nos conste. Que corría algún 8 de marzo del siglo pasado y Andresito, mientras viajaba seguramente hacia la costa (ver parrilla en Dolores, en la 2ª estrofa), componía una de sus mejores canciones de abandonado. Que en su versión original, la pista 1 de Honestidad Brutal, empieza con una guitarra tan triste y distorsionada que parece que sangrara

Voy a seguir hasta encontrar una parrilla en Dolores,
no miraste bien en mis espejos retrovisores
Ahora que pusiste el freno, espero que encuentres algo bueno
que morder, que morder

Está bueno el arranque de la letra. Con aquella sensación tan angustiosa y tan de varón sufriente a la vez: esto de que “ella”, la que nos hace casi morir de dolor, ya está con otro o, si no, va a estarlo enseguida. Y es chotísimo (perdón) porque, sin sentirnos traicionados por quien ya no es nuestra pareja, imaginar que puede estar amando a otro hombre duele. Más que nada porque, en algún momento de la vida, nos creímos únicos para ella. Y por eso pasan las estrofas y la cabeza vuela a quien ella está acompañando. O de quien está comiendo. O que tan bueno será lo que está mordiendo . . .

Eduardo, subí la radio, yo enciendo un petardo
Cuánto falta para llegar a cualquier lugar?
Ojalá te sientas solamente un poco mal
en el Día de la Mujer Mundial

Quién está preparado para ser un chico abandonado?
Quién tiene el blanco del camino en el ojo, marcado?
Edu, falta mucho para parar y comer?
Es el Día Mundial de la Mujer

(Está bueno también el recurso literario de Calamaro. Con esto de alternar el Día “Mundial de la Mujer” con el de “la Mujer Mundial” en casi todas las estrofas se le abre un gran abanico de rimas posibles . . .)

No entendí si ibas a ser libre o esclava
No entendí si fui tu dueño o un borracho que pasaba
Soy grande, pero tengo algo que aprender:
Es el Día mundial de la Mujer

Están increíblemente buenos esos dos primeros versos, que siguen la línea de aquel sentimiento del principio: en un momento la ilusión producida por el enamoramiento nos hizo creer el dueño, el único, el primero y el último de la persona amada. Y ahora uno piensa que tal vez fue sólo un macho al paso. Es así, amigos: no hay tipo más exagerado y extremista que el apasionado por amor

Elegí: pena y olvido o sudor compartido
Ojalá no me arrepienta de haberme conocido
Lo importante es que nunca pude hacerte sentir mal
en el Día de la Mujer mundial

Feliz Día de la Mujer mundial

El Día de la Mujer Mundial / Andrés Calamaro

No está bueno sufrir un desengaño amoroso. Como no está bueno sufrir, aunque a veces sea inevitable y, a la vez, uno pueda aprender cosas del dolor. Igual, pasado el tiempo las heridas cicatrizan y el sabor será otro, seguramente

No está tan bueno, tampoco, hacer un festejo o un homenaje de un momento triste. No es la intención de quien escribe rescatar la figura de la mujer (La Mujer) como aquella por quien nos sentimos morir de dolor

Pero qué bueno es reconocer (y agradecer) la inigualable pasión que Ella nos despierta . . .

Los ojos del amor

Sé mi luna y dime: amor,
yo quiero estar así
eternamente en tí
Ya que siempre cambiaré . . .

Ekathé / Luis Alberto Spinetta

“Los ojos” es un disco de Spinetta y Los Socios del Desierto de 1999. Y considerando que usted, amigo lector, probablemente no lo conozca, le puedo asegurar que entre sus 14 canciones no hay ningún hit ni nada que se le parezca. Es más: yo, que soy un tipo que escucha mucha radio y que me jacto de tener buena memoria, no creo haber escuchado jamás uno de esos temas por radio alguna en estos 10 años

Sin embargo, en el hipotético caso de que se postulara alguna vez al Disco de Mejores Letras de Amor de la Historia, en el rubro del que algo conozco (o sea el llamado Rock Argentino) votaría por “Los ojos”. Son 14 poesías de una belleza única, magnífica, incomparable, en las que el Flaco se pone en primera persona hablándole a “Ella”. O sea que hay 14 poesías escritas por un único “Yo”, varón, que le habla a un “Tú”, mujer. Su amada. Su mujer. Salvo la delicada y bellísima excepción de la canción nº 14, “Vera”, en la que se dirige a su hija menor. Un tema casi para llorar. Y las otras 13 . . . mamita . . .


Márcame,
y marca con tus ojos los navíos y las almas
Tan solo quítame,
quítame las penas con tus labios que me abrazan
Y ahora guíame
con tus manos hacia ti

Guíame / Luis Alberto Spinetta


Una piel y una flor
son tus pechos, que no piensan
Menos mal, oh por favor,
gira loca, girasol

Déjame como estoy,
ya te amé y allí morí
Quédate, quédate,
oh, déjame explicarte

Extiéndete una vez más / Luis Alberto Spinetta


Por hoy no hablaremos demasiado de la música: las letras lo dicen todo. Casi me molesta, para no hacer esto tan extenso, sólo tener que postear estrofas sueltas de “Los ojos”. Disco que, entre amores y delicadezas, tiene el gesto en una de sus ediciones de tener el título impreso en sistema Braile. Ya que en una de sus dedicatorias dice, al pie de los créditos “a los ciegos, a los que ven y a los que no quieren ver”


Lejos de amanecer
vi tu rostro, luna en mi cristal,
y toda mi vida
apareció en su lugar
Es tarde y llueve aquí,
me digo: “nómbrala, nómbrala”
y tal vez aparecerá

Miro a mi alrededor,
y no paro nunca de contar
todas esas cosas
donde siempre estás
Es tarde y llueve aquí,
solo “nómbrala, nómbrala”
ey . . .

Nómbrala/ Luis Alberto Spinetta


Mis palabras son un marco pobre para la lírica del Flaco Maestro
A mí me da placer divulgar su obra para quien no la conozca. Y decir alguna cosita, a la pasada

Para cerrar el post . . . ay, perdón por la extensión, pero a “Perdido en ti” no le puedo sacar ningún pedazo. Va la letra completa. Y el link para disfrutar una excelente versión en vivo, en Obras 2001. Con Malosetti, el Tuerto Wirtz y otros monstruos e imperdible solo de guitarra al final. Al menos a mí, que lo vi tocarla en vivo 2 o 3 veces, me vuela los pelos

Ah . . . Ya me estaba olvidando . . .
Ya les hablé de la dedicatoria bajo los créditos
Pero encabezando los mismos hay una frase. Tal vez explique algo
Simplemente dice “Para mi amor Carolina”


Tanto milagro en tu cuerpo de perla, amor,
se escapa, se escapa
Sudor frío que llega en torbellino a mí,
se esfuma, se esfuma
Quizás sea tiempo de morir por ahora,
para revivir
y así aprender a dar luz, aprender a dar luz
aunque parece que no regresaré… oh

Solo sé que estoy perdido en ti
Solo sé que estoy perdido en ti

Tengo una llama abierta que quema mi alma,
me sana, me sana
Estoy cruzando un puente sin suelo
lo siento, lo siento
Quizás sea sólo tiempo de vivir la ilusión
de mirarme en ti
y así aprender a dar luz, aprender a dar luz
aunque parece que no regresaré… oh

Solo sé que estoy perdido en ti
Solo sé que estoy perdido en ti

Algo que parece siglos
brota de la lejanía,
no sé si es la distancia
que recorro en tí

Y aunque el cielo es fantasía,
con tus ojos noche y día,
el Edén se ve tan próximo,
que no sé como vivir

Estoy vaciando mi pena en tu pecho abierto
en vano, en vano
He contado cada gota de lluvia que cayó
a tientas, a tientas
Quizás sea sólo una palabra que se da,
y ya no importa más,
aunque yo piense en tu luz, aunque se piense en tu luz
aunque parece que no regresaré… oh

Solo sé que estoy perdido en ti
Solo sé que estoy perdido en ti

Perdido en ti / Luis Alberto Spinetta
http://www.youtube.com/watch?v=wM7DA1dI15E