Qué bella la amistad (parte II)
Drinking wine and killing time,
sitting in the summer sun
Seven days in sunny june / Kay, Johnson / Jamiroquai
“Se armó la amistad”, diríamos con el Gato. Hay vino, hay tiempo de sobra y el escaso y preciado solcito inglés del verano calienta el césped, el mejor césped del mundo. Y hay amigos y amigas. Nuestro también flaco ilustre Jay Kay nos canta un tema con el marco de esta otra cara de la amistad: no la profunda, la verdadera amistad del hermano del alma. Simplemente esa más superficial, (liviana, escribíamos en Qué bella I): la de sólo pasarla bien
Porque precisamente la expresión “Qué bella la amistad” (repetida hasta el hartazgo por este blogger en su vida cotidiana) tiene que ver con eso: con la redundancia de decir “Qué bueno es pasarla bien”. Actitud que nace fundamentalmente de uno mismo, porque más allá de nuestro entorno, es uno el que se propone andar por la vida más a los ladridos o más a los besos. Porque podría decirse que en cuanto a lo que les toca vivir hay seres humanos marcados por la varita y otros orinados por los perros, pero también que muchos sobrellevan sus penas con mucha onda y que otros, más allá de una situación objetivamente aceptable (al menos), hacen un culto de la queja y del mal humor
And then you dropped the bomb
that I’ve known you too long
for us to have a thing
Para algún cavernícola en inglés como yo, la traducción de esto viene a ser algo así como “Y entonces soltaste la bomba / ésa de que te conozco demasiado / como para que tengamos algo”. Porque en el contexto de esos placenteros días de amistad hay un rebote. Y si hay un rebote es porque primero hubo un lance, obvio. Porque el amplio abanico de esta “amistad” va desde la muchachada jugando un picado y un par de amigas que van al shopping, por un lado, hasta esa chispa que surge en alguien y le hace pensar que con “esa persona amiga” la podría pasar bien en circunstancias más íntimas, digamos, por el otro
Y ese paso, ese cruce de la línea que separa a la “amistad” del “tengamos algo” en nuestros días está mucho más al alcance de la mano que nunca antes. De las formas más tradicionales (a lo Jay Kay en una fiesta) y de las nuevas maneras que posibilita la era digital: celulares, chats, sitios de encuentro, facebook, blogs . . . en fin: el “approach” está siempre a un paso. Y los que están (estamos) en pareja teniendo que “re-pactar” códigos y modos de manejarse y preguntando y/o respondiendo acerca de quien es Fulan@, a quien aceptaste como amigo. O porque Mengan@ te escribió eso en tu muro de Facebook (o en tu blog) Y, reafirmar que, cuando todo va bien, la opción por la pareja es una elección consciente y feliz y que, con el respeto y los códigos del caso, no excluye el “pasarla bien”, por supuesto
Lazy days, crazy dolls . . .
Sí, claro: demasiado análisis. Nos pusimos demasiado serios cuando creo que a esta altura lo mejor es disfrutar de este temazo, con (para mí) el mejor video de “amistad” de la historia. Y nos ubicamos allí, con pareja o sin ella, entre las chicas en bikini que lavan el Fiat 600, el disfrazado de oso panda, Jay Kay con su buzo de Perú, sus camisas, inigualables y su pollera escocesa. Las carreras de bicis y motos, las chicas tiradas a la pile y el negro que hace jueguitos. Y esa especie de tanque acuático, conducido por Jay Kay con su sombrero de Napoleón
Y volvemos a pensarlo
Sí . . . Qué bella es la amistad . . .
