Lo bello y lo sublime
“Una sostenida meditación sobre los diversos fenómenos del obrar humano nos remite necesariamente a Kant, que junto con Platón y Aristóteles constituye, según una gran mayoría, el hilo conductor de los grandes aportes al conocimiento humano”
http://es.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant
Ah, bueno . . .
(No hacen falta muchas más presentaciones para este muchacho, no?)
Immanuel Kant escribió en 1764 el ensayo “Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime”. A mí escribir sobre esto debería producirme una vergüenza para el campeonato, pero en definitiva lo que quiero traer es apenas la noción filosófica de ambos conceptos. Según Kant, tanto lo bello como lo sublime van por el lado de lo que aprueban nuestros sentidos, pero de modos diferentes: mientras el primero tiende a lo alegre, sonriente y trae paz a nuestro interior, lo sublime va de la mano del asombro, de la inquietud e, incluso, del terror. Según este concepto, un apacible atardecer en la pradera es bello; una temible tormenta eléctrica nocturna en la montaña es sublime. Citando al mismo Kant: “Lo sublime, conmueve; lo bello, encanta”
Vamos, abre los ojos,
abre las manos ante Bosnia
Algo se está cayendo,
es ese cielo sobre Bosnia
Donde un ángel cierra sus alas y llora,
donde un ángel cierra sus alas . . .
Simplemente “Bosnia” es el título de la canción nº 5 de Luis Alberto Spinetta del disco Spinetta y Los Socios del Desierto (1997). Y con esa palabra, más aún en aquel momento, todos o casi todos sabíamos de que iba a hablar: de la sangrienta guerra que sacudió durante años a Europa del este en aquella década post caída del Muro de Berlín. Igual, me quedará vivo el recuerdo de sus palabras al verlo presentar el tema en vivo, en el Teatro El Círculo de Rosario, diciendo algo como: “Ojo, que a Bosnia la tenemos acá nomás” refiriéndose a nuestro norte pobre, a nuestras villas . . .
Un tema sobre las miserias del ser humano: el egoísmo, el dolor, el odio, la muerte, la violencia . . . Y nos pone frente a ellas. Y nos dice “vamos”
Vamos, oye los muros,
niños que gritan por doquier en Bosnia
Ellos caen como violines
en la rapsodia típica de Bosnia
Donde el ángel cierra sus alas y llora
donde el hombre baja sus brazos
Vamos abre tu boca
deja que entre todo Bosnia
Pronto viene un mareo,
una visita guiada sobre Bosnia
Donde el ángel cierra sus alas y llora,
donde el hombre baja sus brazos
El Flaco le pone toda su poesía. Frases como “vamos, oye los muros” o “ellos caen como violines”, refiriéndose a los niños bosnios al morir, son impresionantes. Pero, claro: una canción sobre estos temas no sé si debió ser “bella” en términos kantianos. Al referirse a tanta miseria humana el marco musical creado por Spinetta es sombrío y angustiante, diría yo. Un inicio con esa guitarra que marca ese ritmo pesado, repetitivo, al compás de cada golpe de bajo. Un clima difícil que, a la hora de los solos, distorsiona la viola de una manera que, al decir de Eduardo de la Puente cuando transmitió ese recital “hace sangrar los oídos”. Marcelo Torres hace volar sus dedos sobre su bajo de 6 cuerdas. Y el Tuerto Wirtz la gasta . . .
No por nada, los dos primeros comentarios de este sitio de youtube usan la palabra “sublime”
Creo que Kant, si escuchara esta canción, pensaría exactamente lo mismo
