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Hasta siempre

A prácticamente un año de aquella “Navidad de Luis” (último posteo anterior a éste) … ufff, pasó de todo. El Flaco dejó de respirar en febrero y muchos lo lloramos primero, lo homenajeamos íntima o públicamente y finalmente seguimos unidos a su obra y a su espíritu, que nunca nos dejarán. A mí en su momento se me ocurrió hacer un blog exclusivamente spinettiano … ya les contaré

También habrá corrido mucho agua bajo el puente de la vida de cada uno, del país, de lo que sea. Por lo que nos importa a mí y a ustedes en común, anuncié en “La Navidad de Luis” que ese era el último escrito y cierre de este blog y, salvo los momentos nostalgiosos inevitables, nunca se me cruzó cambiar de decisión. Flacos (como su hermanito Actitud, que anda por allí) no volverán jamás a ser lo que fueron así que es mejor dejarlos que en paz descansen. Y en buena parte es así, porque lo que fue en su momento Clarinblogs (que derivó en el poco feliz “Blogs de la Gente”  - risas – como si ser “gente” aludiera a una categoría inferior, en la que estamos lo que no nos dedicamos profesionalmente a escribir) tampoco volverá a ser lo que fue. Será por Facebook y Twitter, será por la Ley de Medios, será por todo eso junto y más. Vaya uno a saber. El asunto es que lo que fue un fluido y activísimo sitio de publicaciones y de conocimiento interpersonal hoy sabe a lugar devastado

En este año he ingresado alguna que otra vez a las estadísticas de mis blogs y compruebo, con cierta sorpresa (y gusto) que en Flacos no decrece el nivel de visitas. Ya escribí que en “Actitud y leches derramadas” (también, con ese nombre) la cosa está mucho menos popular y más heavy, con mucho afiebrado que anda buscando gente que le derrama leche encima de otra … en fin. Pero aquí en Flacos siguen habiendo algunos centenares de visitantes mensuales que llegan googleando a nuestros músicos, a sus letras y a muchas cosas que tienen que ver con ellos. Y eso me llena de alegría, porque me parece que de alguna manera esa botella al mar sigue llegando

A ellos, a los que aparecen por casualidad este sitio, les anuncio que acabo de abrir “Indómita” (subtitulado “modesto homenaje a la luz del Flaco”). Lo abrí en estos días y por ahora sólo tienen los 5 mejores (para mí) escritos que hice aquí en torno a la obra de Luisito. Y mi idea es seguir escribiendo, cada tanto

Pero por supuesto que el aviso no termina en los googleadores ocasionales. Haber participado activamente en estos blogs más de dos años significó para mí entrecruzar pensamientos, experiencias y afectos con gente sin lugar a dudas muy valiosa. A ellos (que se reconocerán al leer ésto, sin dudas) más allá de esperarlos en Indómita, les dejo mi enorme gratitud, un abrazo y el saludo del título

La Navidad de Luis

En la previa de la fiesta religiosa de la Vida y del Nacer, hay quienes dicen que el Flaco Spinetta “padecería” un cáncer terminal. Horas antes de la fiesta humana de encontrarse, de brindar, de festejar y de bailar, Luis, aquel a quien sentimos desde abajo del escenario como un ser luminoso, con el alma de lo más sensible y brillante que hemos conocido en este mundo y con una polenta que imaginamos infinita cuando arrancaba sus solos de viola, “estaría” internado y con un estado de salud muy grave

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‎”- Y pensás que “el mundo ideal es un sueño fugaz” como lo decís en “Dos murciélagos”?


-Convengamos que el mundo es ideal, porque si no no habría vida. Luego digo que es un sueño fugaz porque termina, y dure lo que dure para un murciélago, porque se lo va a morfar un búho a la madrugada, es sensacional. Y esa es la interpretación a vuelo de pájaro, o a vuelo de murciélago”

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No hace falta haber vivido demasiado para haber puteado al cáncer alguna o muchas veces. Y, a poco de crecer, ya empieza a anidar en algún rincón de nosotros la muerte como una pregunta sin respuesta. Quiera Dios (u ojalá, según se prefiera) que la información sea falsa, o no sea tan tremenda como se pinta; seguramente, con más o menos pasión, somos millones los argentinos que deseamos que el Flaco se ponga bien pronto yq ue vuelva a maravillarnos muchas veces más. Y por muchos años

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“- El sueño fugaz es porque es corto, y cuando te querés acordar “la vida es como un carrillón”, como dice el tema, “y se enciende una nueva vez”. Y es por el hecho de que aunque podemos desaparecer de la vida, porque nos cace un halcón o porque nos pise un 60, no se detiene la rueda de vivir. Por eso la experiencia de sentir, la gente se pelea y se enferma por mezquindades y por cosas de un valor insignificante toda su vida, cuando en realidad el milagro es tan maravilloso en sí que es ideal, y es un sueño fugaz porque cuando menos te quieras dar cuenta, tac, se terminó tu película”

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Creo yo que sólo de una mente tan genial como la de Spinetta pudo haber surgido una canción cuyo “argumento” es el de dos murciélagos que se ponen a dialogar acerca de la felicidad. Murciélagos sabios, porque emanan de ellos la profundidad del poeta frente al Misterio de la Vida: “la distancia es tan grande, que no sirve mirar”. Ese animal casi se jacta de no ver, porque desprecia lo racional. No sirve entender, no alcanza. Vivir se trata de “sólo sentir las estrellas, y saber que se mueven”


Parados, bloqueados, con alguna lágrima caída, miramos a este Flaco que nos pintan grave. Y créanme que no entendemos nada en absoluto


Pero llevamos años, horas, noches, incontables momentos de sentirlo como a ningún artista. Y eso no nos lo va a quitar ningún cáncer

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(Las declaraciones de Luis hablando sobre la canción, la felicidad, la vida y la muerte fueron extractadas del reportaje que le hizo Pedro Squillaci en La Capital, de Rosario, del 28-09-03)

Imagen de previsualización de YouTube

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Un dedo que lo conectó con algo más que un “nuevo mundo”

Ricky está listo. . .

(listo del bocho)

y encima le tocó Marina

(nueve, tres, siete)

Y para zafarse

sólo toma pastillas

y ya no toca un libro

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Y no quiere que le digan nada

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Y es que Ricky se va

sólo, sin hablar, pero se va

Par de pilas nuevas para el walkman

y un boleto en micro hacia Río

Y un casette de días, y días, y días…

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El adolescente, desparramado boca abajo en su cama cuan desgarbado es, tiene un dedo que lo conecta con un nuevo mundo: es el que está apoyado en el botón “pausa” de su nuevo radiograbador stéreo. Las canciones pasan por la radio y él las pesca, tratando de eludir a los locutores que las pisan. Claro: es 1983 y no sólo son épocas bisagra de su propia vida, sino de un país que cambia sangre por esperanza. Y cambia el pelo, que se deja más largo, y cambian los rostros, que se iluminan, y cambian los sonidos, que se hacen amigables . . .

Allí aparece la canción. Y con la canción, el artista. El adolescente se ve seducido por . . . no sé: es un combo. Hay cosas que le pegan en seguida, como quien le abre la puerta a un conocido: la métrica exacta de la bata de Pomo, el sonido limpio pero infrecuente de todos los Jade y ciertos versos de ese “resumen”, que apelan a lo cotidiano le proporcionan placer inmediato. Claro: como no sentirse tocado por la pésima suerte de Ricky, cuando el adolescente sabe que en meses el sorteado para hacer o no el servicio militar será él

Pero hay enigma, también. El final del tema, por ejemplo, lo entenderá muchos años después, cuando lea la explicación del propio autor. Y hay otros que son lírica pura, un vuelo a lo fantástico, como la probable causa del infortunio de Águeda

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Agueda baila . . .

baila y se cae

y no adelgaza nunca

Los psicoanalistas

la están usando

y dicen que no hay caso ya

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(Será por su mejilla verde?)

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Y esto siempre se da,

nadie vibrará su desconsuelo

Sólo está feliz en los conciertos de rock

y siempre se la llevan detenida

como a un ángel

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En el infierno inflacionario

y entre los líderes del mundo

tu corazón se abrirá . . . tal vez

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Casi 30 años después, ya no hay colimba ni walkman y la inflación, si bien existe, no es como la de aquel infierno. Aquel adolescente pasó los 40, entre tantas otras cosas es blogger y, si tiene que homenajear al artista en su cumple, no sabe por donde empezar. Lo tuvo allí, a metros, en más de una decena de conciertos, sabe de memoria más de un centenar de sus canciones y escuchó sus discos por millones de minutos. Y, obviamente, el artista no lo sabe

Me considero un admirador ferviente y, comparando con el resto de los mortales, un conocedor bastante exhaustivo de la obra del Flaco Spinetta. A mí sus creaciones me deslumbran, pero comprendo que es un artista “difícil”. En mi caso, el hecho de que yo lo siga no ha hecho aún de que necesariamente siempre lo “entienda”, o de que me llegue todo lo que hace. Quizás por la sencilla razón de que no es su objetivo: para él, una canción es la expresión de lo que pasa dentro de su alma

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“Cuando componés, vos no le cantás la canción a la gente para ver si es buena o mala, ni se la vas cantando (hace el gesto con la guitarra) . . .” que te parece, che?” Hay que hacer de cuenta que uno es un escritor y no va a salir a la calle con el escrito para que la gente lo vaya leyendo mientras vos pasás

La canción tiene algo de eso . . . (Hay que) volver a una novelística de la canción. La canción es un hecho íntimo, es un juego de niños íntimo del ser y no una cosa ligada al ego y la obtención de truécanos y de obtener vías, vías de expansión del ego”

Entrevista de Emilio del Guercio a Luis en el programa “Como hice”, dedicado a Muchacha, ojos de papel

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A los 15 años, compuso un tema (un verdadero himno) cuyos versos iniciales dicen “Si no canto lo que siento / me voy a morir por dentro”. Y la anécdota cuenta que, por repartir la letra entre sus compañeros de colegio, las autoridades lo amonestaron

Eludir (o sublimar) al ego. Cantar, producir, actuar, vivir con lo que dicta la profundidad del alma. Tal vez valga aquello de que, más que preocuparse porque la flecha impacte en el centro del blanco, lo que verdaderamente valga es que salga del centro de uno mismo

Aquel adolescente de ayer hoy siente que, más que un modo de componer, aquello sirve de lección para la vida

Gracias, Luis

La felicidad de los murciélagos

-Y pensás que “el mundo ideal es un sueño fugaz” como lo decís en “Dos murciélagos”?
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- Convengamos que el mundo es ideal, porque si no no habría vida. Luego digo que es un sueño fugaz porque termina, y dure lo que dure para un murciélago, porque se lo va a morfar un búho a la madrugada, es sensacional. Y esa es la interpretación a vuelo de pájaro, o a vuelo de murciélago.
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- Luis… (interrumpe)
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- El sueño fugaz es porque es corto, y cuando te querés acordar “la vida es como un carrillón”, como dice el tema, “y se enciende una nueva vez”. Y es por el hecho de que aunque podemos desaparecer de la vida, porque nos cace un halcón o porque nos pise un 60, no se detiene la rueda de vivir. Por eso la experiencia de sentir. La gente se pelea y se enferma por mezquindades y por cosas de un valor insignificante toda su vida, cuando en realidad el milagro es tan maravilloso en sí que es ideal, y es un sueño fugaz porque cuando menos te quieras dar cuenta, tac, se terminó tu película.
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(De un reportaje al Flaco Spinetta allá por el 2003)
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Fui conociendo a Spinetta solito, en mi adolescencia (a principios de los ’80) creo que a través de los clásicos de Almendra: Muchacha, Rutas argentinas . . . Al poquito tiempo salió Bajo Belgrano, me lo hice copiar en cassette por un amigo, y ahí sí empecé a descubrirlo: su presente de entonces y muy de a poquito toda su carrera. Y con 17 o 18 años fui, también sólo, a verlo en vivo por primera vez
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El Flaco es así. Hizo un recital sin músicos, con su guitarra acústica (después supe que justo había disuelto a su banda). Y recuerdo perfectamente cuando anunció estrenos que me sonaron rarísimos por sus títulos, como “La pelicana y el androide” o “Jabalíes conejines”. Mucho más metafórico el primero (Pelicana siempre me emocionó hasta los huesos) y cargado de alusiones el segundo, eran una demostración del vuelo poético de Luis, algo diferente a lo conocido por mí hasta ese momento
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Y, como decía, el Flaco es así. A qué otro músico de rock se le ocurriría la figura de dos murciélagos dialogando acerca de lo efímero de la felicidad y de la necesidad de sentir y de gozar del presente?
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El que lo pueda disfrutar, que lo haga.
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Yo los dejo con “Dos murciélagos”
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Que dice así:
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-”Yo no escribo, no soy un hombre,
pero en mi bruma, conozco bien la inmensidad,
Son mis ramas, mis aguas, mis antepasados
Y que feliz la verdad de este sueño fugaz !”

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-”Yo te digo que te escucho cuando me hablás
La distancia es tan grande que no sirve mirar . . .
Sólo sentir las estrellas y saber que se mueven
! Y que feliz la verdad de este sueño fugaz !”

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La vida como un carrillón que se enciende una nueva vez . . .
Sólo en la canción tendrás un espejo en vano abierto sobre un cuerpo rosa,
que se entrega en su destino

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- “En la vida siempre será
el corazón de amor hasta el amanecer,
solo sentir las estrellas y saber que se mueven
! Y que feliz la verdad de este mundo ideal !
! Y que feliz la verdad de este sueño fugaz !”

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- “Yo vivo, pidiéndote que vueles más alto,
y los halcones te esperan junto al despertar
Ya no hay amparo, ni sombras, ni soles, ni un tiempo alcanzado
! Y que feliz la verdad de este mundo ideal !
! Y que feliz la verdad de este sueño fugaz !”
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La vida como un carrillón que se enciende una nueva vez . . .

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http://www.youtube.com/watch?v=rZq7lzrdBfo

Oh melancolía

En esta era del Emule y del Ares no deja de invadirme cierta tristeza cuando entro a una disquería. Ver que cada vez hay menos cosas . . . y, obviamente, menos gente. Igual, más allá de internet, con clientes como yo no progresarían nunca: suelo comprar discos solamente de la decena de solistas o bandas de los que soy hincha. Así que no puedo tirar la primer piedra

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Este viernes me fui con un par de antigüedades, que escuchaba cuando niño en radiograbador en épocas de entregas de la facultad: La la la, de Spinetta y Páez y uno de los “grandes éxitos” de Los Twist. Respecto de este último, la selección de los temas es excelente, pero tuve la desilusión de ver que hay varios de La dicha en movimiento (Mocasín, Jabones flotadores, 25 estrellas de oro) que están remixados . . . y no es lo mismo

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Sigo con La la la, entonces. Me babeo aquí con el Flaco, tanto con este disco como con casi todos, pero fundamentalmente para decir que en el océano de poesía spinettiana pura(me daría muchísmo placer escribir – perdón por mi atrevimiento – sobre Asilo en tu corazón, Todos estos años de gente, Estoy atiborrado con tu amor, Un niño nace o Hay otra canción, ésta en coautoría con Fitito) me detengo en Cuando el arte ataque: curiosa canción de amor complicado (“estás haciendo una cazuela de mí” . . . “entre tus cosas sólo soy un yo yo” . . .) en la que se repite insistentemente en el estribillo “Quién resistirá cuando el arte ataque?”

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El propio Flaco dio su visión en un reportaje:

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- . . . Yo veo, por ejemplo, el mundo antes y después de Picasso, de Van Gogh, de Los Beatles y veo que el arte ataca cuando una fuerza elimina las revoluciones sociales ¿No nos hemos liberado con Los Beatles? La música de Los Beatles cambió el mundo y reinterpretó, mientras duró, el mundo en el que vivíamos. Pero a la vez es producto de la bomba atómica porque, si la fuerza atacó con Hiroshima, el arte contraatacó con Los Beatles. El arte es toda una forma inversa a las fuerzas de la destrucción

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- Acá, en Argentina, ¿qué arte ha logrado atacar y de qué modo?

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- Creo que atacó Piazzola cuando apareció, y lo hizo sin ninguna contemplación. Los que atacaron son varios: Piazzola, Ginastera, Borges, Cortázar, cualquiera de los tipos que han inscripto cosas imborrables, pero no por el horror sino por la belleza

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- Almendra?

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- Sí, con Manal y con Litto Nebbia. Es una necesidad: te ponés a ver videos o a escuchar radio y, en realidad, lo que estás haciendo es esperar el ataque de algo que venga y te inunde. Es como cuando ves un cuadro de alguien, no importa quien, y sentís que hay una fuerza que te mete adentro de él. Así es como ataca el arte

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¿Quién resistirá ?

No, dejen . . . Ya sabemos