El extraño orgullo de saberse argento
Tuve que decírselo a aquel alumno. Su idea demasiado elogiosa de esa producción europea, otorgándole un rol de vanguardia que fue copiada aquí, en los mundos periféricos, debía al menos ser cuestionada. Y sabía que mi intervención iba a ser apoyada por el otro profe que me acompañaba en el aula en ese momento, quien no se cansa de pregonar en sus clases “no acepto la idea de que acá se copia tarde y mal todo lo que se hace en el llamado Primer Mundo”
Obviamente, eso no implica que uno, en tanto argentino, deba sentirse el centro del universo y la cereza del postre. Según mis fuentes googleadas, los 40 millones de argentinos somos el 0,6% de la población mundial. Demasiado poco para un pueblo que muchas veces tiene demasiado ego, parafraseando a García, y cree que merece ser el nº 1 de cualquier tipo de competencia que se desarrolle en el planeta. Lo cierto es que no somos ni los mejores ni los peores. Un país más (Delmontón, como yo), con sus glorias y vergüenzas. Ni los inventores de la pólvora ni unos buenos para nada que únicamente copian lo que hacen los cerebros de afuera
En música popular sucede, no? La historia oficial nos cuenta el papel protagónico que tienen las figuras de “allá” . . . qué sé yo: Elvis, los Beatles, los Rolling, Bob Dylan . . . Y en buena hora que lo tengan todos esos grandes. Y nosotros tenemos los nuestros también, que hacen lo suyo: son parte de ese grupo, tengan o no reconocimiento universal. Ésa es otra historia. Pero, a priori, no me parece que, por poner un ejemplo, Charly sea una mera copia berreta de Lennon o de Prince: García es un grande de la música, con todas los particularidades de haber vivido aquí y que está a la altura de los grandes del mundo, diría yo. Y hay otros artistas argentinos que copian, como también lo hacen músicos de todos lados. Esa rivalidad, esa competencia de si somos más o menos, para mí no tiene demasiado sentido: los artistas son diferentes entre sí y son grandes o chicos según su obra y no su procedencia. Porque cuando B. B. King invitó a Pappo a tocar, o Pat Metheny sumó a Pedro Aznar a su banda, pienso que no les importó su pasaporte. Lo hicieron por la calidad musical que tenían
Bueno . . . uds ya me conocen: se bancaron toda una perorata que fue sólo la excusa para presentarles un videíto de youtube. Pero (coincidirán conmigo?) . . . qué videíto . . . Con éste, aunque tenga algunos años, me animo a ir al Mundial de Covers, sin ninguna duda. Que creo que viene a cuento porque es la versión de músicos de nuestras pampas de un tema super, archi, hiper hit de la música popular “de allá” de fines de los ’70. Ya van a ver de qué se trata
Lo que sí les digo es que con éste tema yo iría muy, pero muy confiado. No pasaríamos vergüenza. Tiene una calidad interpretativa que no tiene nada que envidiar a nadie
Y creo que nos traeríamos al menos nominaciones en los rubros Mejores Arreglos, Mejor Bajista, Mejor vocalista femenina, Mejores Gambas y Mejor Baile Sexy
Pero si no les parece me dicen, si?
Estamos en democracia