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Canción “botón de muestra”: Los 2000 y las mujeres

El que suscribe pasó los ‘90 bastante alejado de la noche. Claro; arrancó la década finalizando la facultad, se puso a laburar, contrajo matrimonio heterosexual, se recibió y nacieron sus hijos, para arribar al cambio de siglo con el menor de ellos en preescolar y declarando “misión cumplida” (sonrisa). Esos años no dieron mucho para caravanear, no. Pero habrá sido por el 2000 cuando fue junto a un amigo también casado a conocer un bar/boliche de un compinche común. Una cosa muy tranqui. Sin embargo, en cierto momento de la noche se acercan a su mesa dos chicas y FD vio como una de ellas le decía algo al oído a su compañero: era la primera vez que veía a una mujer (en este caso a dos) avanzarse a un par de tipos. Claro, eso en los ‘80 no sucedía, o hubiera sido rarísimo. Y pocos años después, ya retornado a las “pistas”, otro amigo lo adoctrinó: “Flaco: ahora la cosa cambió. Ya no hay que hacer nada. Pedís un baldecito con una botella de champagne, unas copas y te quedás tomándolo en la barra. Las minas caen solas. A lo sumo, invitás a alguna que te guste, si la tenés cerca . . .”

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Y todo en un minuto  . . .
Yo estaba en la cocina,
me abrazó por la espalda
y me dijo al oído
que le encanta ir a la cama conmigo,
pero no quiere nada más


Encendí un cigarro
y me miró a los ojos
Abroché su camisa
y se cruzó de piernas
Y le encanta ir a la cama conmigo,
pero no quiere nada, nada más

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Dije en la intro de este blog que en Flacos Ilustres escribo sobre la música que me gusta. Esto tiene sus matices: por ejemplo, la canción de hoy, sin decir “es buena” o “es mala”, musicalmente no es de las que más me llegan. Pero sí entiendo que para tocar el tema de las mujeres del inicio del S XXI la letra es “anillo al dedo”. Y, ahora que lo escribo y lo repienso, en realidad tampoco creo que la figura central de “Ella dijo” sea la mujer de la historia. La principal cuestión, me parece, es lo desconcertado que está el tipo de la canción frente a esta mujer. Que ilustra lo perdidos que hemos sabido estar los varones frente a ciertos cambios de las minas de hoy. Aunque, como todo, ya pasados unos años nos vamos acostumbrando

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Ya eran las doce,
debía irme de viaje
Que “suerte con las giras”,
que luego iba a llamarme,
porque le encanta ir a la cama conmigo
pero no quiere nada más


Me dijo “yo te quiero,
aquí está mi cariño
Ahora no me atrevo,
es que ya no somos niños
Aunque me encanta ir a la cama contigo,
pero no quiero nada, nada más”

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Todo ha cambiado. Este blogger se sonríe al recordar esa frase de otro amigo: “las cosas que teníamos que hacer nosotros para poder tocar una teta !!!”. Y, sí: una de ellas era ponerse de novio, como condición previa. En cambio, en los 2000 el noviazgo “clásico” es un tipo de relación en extinción. Y la actitud “me gustaste – te levanto – te cojo – te tiro” ya no es patrimonio de ciertos varones, sino netamente unisex. Bueno . . . unisex como casi todo

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Durmiendo en su casa,
los jeanes en el suelo . . .
Mientras me abrazaba
me dijo sonriendo:
“Manuel, me encanta ir a la cama contigo
pero no quiero nada, nada más”

Ella dijo
Y yo dije
“no eres mi amor”

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Desde el punto de vista del “típico macho” (cosa que uno es, en algún grado) muchos aspectos del cambio son al menos interesantes. Pasamos a una era en que las mujeres, vía dietas, gimnasio, cremas y spa, están todas buenas, o casi. Son muchísimo más accesibles que antes y cualquier tipo más o menos presentado, con un nivel de inteligencia básico y una pizca de gracia y (por si hiciera falta) de perseverancia, puede ir rápidamente a la cama con la mujer que elija, siempre que en “términos de mercado” esté acorde a ella. Y, si la que más le atrae no le da bola (cosa que sigue pasando, obvio) lo logrará con una que le guste un poquito menos. Claro que es bastante conocido que, frente a estas minas que avanzan, muchos varones son (somos?) cada vez más histéricos

Uno celebra y aplaude el hecho de que las mujeres se hayan liberado de la carga social de iniciar toda relación con un “no”. Que si se quieren acostar se acuesten, independientemente de pensar que diría el mundo y el macho en cuestión de “su moral y sus costumbres”

Y, a la vez, otro matiz del cambio es que es cada vez más frecuente ese “no eres mi amor” después del sexo, no?

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Canción “botón de muestra”: Los ‘90 y la globalización

Dios diferenció a la especie humana y en ella lo sexual no es por celo estacional, sino una cosa más compleja. A lo largo de los milenios por lo general arranca el macho sintiendo ganas, pide “chichachicha” y la hembra le dice que sí o le dice que no. Y en este caso, no sólo hay un “no”, sino que (por si no quedó claro) un categórico “pendejo estúpido” nos confirma que ella no está para ese tipo de solicitudes

Antes hubo un tecladito, una batería electrónica que suena de reputísima madre y unos caños bien, bien arriba. Y más allá del rechazo inicial el tipo (o debería decir “los tipos”?) arranca la canción explicitando claramente lo que hay para ofrecer:

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Tengo mi funny pinga for your little chichachicha
Te voy a romper, bobo, si tú tocas mi minita

Ella viene del estero, trayendo su perfume nuevo
Tengo el vudú sureño, tengo el sendero de tus sueños

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Al idioma universal del sexo lo entendemos todos. Y al otro también. Porque los Kuryaki hablan el nuevo idioma, en el que “funny” puede ser adjetivo de “pinga” y el porteñísimo “minita” es empleado por alguien que habla de “tú”. Y donde “ella” (la del arranque) pronuncia “pendeho” aspirando la jota como si fuera cubana, o portorriqueña, o cualquier latina de Miami. Pero, sin embargo “viene del estero”. De cuál? De Santiago?

Pero no sólo las letras vienen de cóctel, no. También desde lo instrumental “Jennifer del Estero” (un muy buen título para un muy buen tema) combina bata electrónica, congas, un excelente bajo, sesión de vientos, viola eléctrica, flauta traversa, órgano y coros que van desde el tribal “uh, ah, uh, uh, ah, uh, ah, uh, uh, ah” al funkýsimo “na, na, ra, na, nau” que tan bien les sale. Como todo, bah. Porque la canción suena bailable, potente, redondita. Y apta para bailarse en Recoleta, en el DF, en Hamburgo o en el Central Park

Ah! Me olvidaba . . . Y, como estrella invitada, una mujer que es también un paradigma de la mezcla. Y que, por razones incontrastables (o quizás “con — tras . . .” – risas – ) seguramente nos gusta a casi todos

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Jennifer López
entró a mi casa,
abrió la heladera,
puso su culo junto a la cereza

la cual yo comeré
la próxima primavera
Yo creo en Dios,
pero es ella quien cura mis penas

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Para algunos fueron “lo más”; para otros, una reverenda cagada. El asunto fue que, derribado el Muro de Berlín, los ’90 trajeron un mundo donde PC dejó de ser las iniciales de Partido Comunista para ser el mágico aparato que, muy de a poco, empezó a destronar a la tele del lugar de Amo y Señor de la mayoría de las familias del planeta. Mundo de las comunicaciones y de la globalización, de empresas nacionales y multinacionales que se compran y se venden, de partidos políticos cada vez más parecidos entre sí y de barreras físicas de tiempo y distancia que tienden a casi desaparecer con un abanico de decenas de canales de cable para mirar y de un teléfono celular que empezó siendo el lujo de unos pocos para, en el cambio de siglo, perfilarse un destino de objeto personal indispensable. Y de a poquito, la cereza del postre: Internet (así con mayúscula)

Artísticamente el cambio iba a ser abrupto, también. Sin abundar sobre lo conocido, apunto algo: en el panorama internacional la cosa ya es mucho más fluida y diversa que antes. No es ya tanto que aparezca un fenómeno que sale desde un país poderoso y se desparrama (tipo rock en los ’60) y la cosa es mucho más mano y contramano. Y podemos ver a Peter Gabriel deslumbrado tocando con músicos senegaleses, a David Byrne diciendo que le gustan La Portuaria y Los Decadentes y al bueno de Enrique Martín Morales haciendo la canción oficial del Mundial Francia ‘98

Amigos, ya tocó el timbre. Los lectores se cansan de este post largo y quieren salir a despejarse

(Y mi mente imagina a seres humanos de todo tipo y condición – argentos, caribeños, yankees, blancos, negros, amarillos – que bailan con Dante y Emmanuel . . .)

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Canción “botón de muestra”: Los ‘80 y la alegría

Voy cantando, voy amando,
voy jugando, voy a más

Si Buenos Aires despierta,
yo digo se despereza
Siente libertad,
busca la alegría de ir a más

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La cámara pasea por el césped del Festival BARock de noviembre de 1982 y de fondo se escucha aquel célebre “Paredón, paredón, a todos los milicos que vendieron la nación”. Y sorprende a dos jóvenes que giran para nosotros: son nada menos que un Charly de 31 quien lleva abrazado a un pendejísimo Andrés Calamaro (21) como quien acompaña a su hijo a jugar por primera vez un torneo de fútbol. No es para menos: es el debut de Los Abuelos de la Nada (versión ‘80s) frente a un público masivo, fuera del ámbito de un teatro

“Queremos ser bailables, contagiosos” decía Miguel en aquellos tiempos. Y vaya si lo logran. Ya desde el rítmico punteo del Vasco Bazterrica del arranque, “Ir a más” se convierte en una canción que, al menos yo, no puedo escuchar estándome quieto. Junto al violero prócer de La Máquina junto a Charly, un increíble seleccionado donde todos son virtuosos en sus instrumentos, cantan y componen. Un tema con excelentes solos del propio Bazterrica y de un genial Melingo, vestido casi íntegramente de amarillo, quien esta vez reemplaza al saxo por el clarinete. Cachorro López (definido por Andrés como “el Glenn Millar argentino”) aporta todo el ritmo jazzero de su bajo. Hay una exacta escalita de Calamaro en el disco que en vivo se pierde. Y Miguel . . . un caso aparte

Miguel es un showman y un poeta a la vez. Dueño de una afinación fantástica, combinó como nadie esa imagen de “pechito bailarín” (como diría Andrés décadas después) y percusionista incansable con la autoría de esas enormes metáforas que viajaron desde las “mariposas de madera” hasta el deseo de que el clima de su corazón “no se rasgue como seda”. Y que nos recomendara, casi como legado, ese emocionante “se acercan tiempos difíciles: amar es urgente”

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Ven a mi banda nena,
no te hagas rogar
No te ates a sistemas,
te atragantarás

Ven cantando, ven bailando
ven jugando, ven a más

Si Buenos Aires despierta,
yo digo se despereza
Siente libertad,
busca la alegría de ir a más

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Completo la cita: “Queremos ser bailables, contagiosos. Hacer pensar sin dar tiempo a pensar. Este país ha sido negado, pisoteado, marginado. Los jóvenes heredan la vida gris y miedosa, la sensación permanente de ser culpables de algo”

Sobre el año ’80 volvió Abuelo de su autoexilio en España en el momento exacto para ser uno de los líderes del cambio. Y logró plasmarlo en el ’82, año de una profunda tristeza que sobrevolaba al grueso de los argentinos. Porque los que no sabíamos, o sabíamos a medias (los péndex de 15 como yo, por ejemplo), acabaríamos por confirmarlo. La certeza de que, además del dolor de una guerra absurda y ridícula ya sea por la sangre derramada como por la ingenuidad de pensar en ganarla, lo que se decía de la dictadura era cierto. Que vivíamos en un país sin libertad, con miles de muertos y desaparecidos y, por si fuera poco, drásticamente empobrecido y endeudado. Nada bueno había en ese presente, colectivamente hablando

Bueno . . . nada no. En realidad, había muchas cosas para rescatar. Visto desde hoy se ve de otra manera

Teníamos la conciencia de que, del fondo del pozo, se puede salir hacia arriba. Teníamos las ganas, el deseo y la necesidad de volver a vivir en libertad y en democracia. Y teníamos también a una generación de gente joven de cuerpo y/o de espíritu con talento para crear y para resurgir

Y, dentro de ese inventario, personas como Miguel Abuelo. Que supieron decirnos (y convencernos) que busquemos “la alegría de ir a más”

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Canción “botón de muestra”: Los ‘70 y la libertad

Adonde está la libertad,
no dejo nunca de pensar
Quizás la tengan en algún lugar
que tendremos que alcanzar

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“Explicá eso” le pidieron De la Puente o Marchi en cierto momento del reportaje. Y Pappo, apelando a una honestidad siempre valiosa, les contestó: “No te lo puedo explicar. No tengo facilidad de palabra. Tengo facilidad musical”

“Adónde está la libertad”, último tema del disco “Pappo’s Blues” (1971) puede usarse, creo yo, en primer término como botón de muestra de esa autoconfesión de Norberto. Una letra básica, basiquísima para cerrar el disco debut de una gran banda, con temazos como “El viejo” y “El hombre suburbano”. Sobre aquello de las letras, alguna vez lo vi a Pappo por tele, o lo oí por ahí (qué importa?) diciendo que sus muchas de sus letras las escribía o las completaba en el mismo estudio, al momento de grabar. Y el resultado es así de visceral: no hay metáforas, ni vuelo poético, ni lírica, ni nada de eso. Porque Pappo era un artista, pero no de las palabras sino de la guitarra. Y sumaba a ese talento (difícil de explicar para mí, que no soy músico) su voz inconfundible, que vale la pena volver a escuchar jovencísima (a los 21 años) sobre la potente base armada con David Lebón (bajista por aquellos tiempos) y Black Amaya, quienes poquito tiempo se integrarían a Pescado Rabioso

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El otro día me quisieron matar
con ametralladoras “pa pa pa pa”
Yo sólo quiero escapar
de toda tu locura intelectual


No creo que nunca sí, que nunca
sí, que nunca
No creo que nunca
la hemos pasado tan mal


No es posible,
es imposible
aguantar

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Para los ’70, los botones de muestra sobre el pedido y la demanda de libertad brillan por su pluralidad. Una década en que al país le pasó una aplanadora por encima: la escalada de violencia desde ambos extremos del abanico ideológico heredada de la década anterior se materializó con mucha sangre en la masacre de Ezeiza y, lo que debió ser el reencuentro de un líder popular con su gente (Perón era “el” líder popular añorado en casi 20 años) terminó simbolizando el recrudecimiento de una época de sombras. Y la muerte de Perón en el ’74 fue el paso al caos y a la dictadura más sangrienta de la historia argentina. No hace falta abundar en detalles: la mayoría de nosotros conocemos la historia demasiado bien

Desde el punto de vista de la libertad de expresión, la canción de Pappo se inscribe en un primer momento de la década, cuando la lucha violenta se desarrollaba mucho más en lo concreto que en la persecución a los intelectuales y a los artistas. El gobierno de Lanusse (previo a Perón) había aflojado un poco la presión y junto con “Adonde está la libertad” serían otros posibles botones de muestra “Marcha de la bronca”, “Hombres de hierro” y unas cuantas más. Una vez instalada la dictadura del ’76, de los que se quedaron aquí destaco el genio de Charly para decir sin decir. “Hipercandombe”, “Los sobrevivientes” y “Canción de Alicia”, entre otras, están allí como pequeños grandes testimonios de esta oposición corrosiva filtrándose bajo el férreo régimen de las botas

Cualquiera de las metáforas de García o los versos de Cantilo y Gieco brillan literariamente más que las palabras del Carpo, sin dudas. Pero cuando se trata de luchar por la libertad se necesitan las voces de todos. Y Pappo, aquel que no tiene facilidad de palabras, también en su momento alzó la suya

Canción “botón de muestra”: Los ‘60 y la ideología

“ Sos el burgués mas corrompido que existe
y te engañás pensando que sos un hippie”

“Vos explotás a todos y no das nada
y eso es ser el peor capitalista”

“Cuando tenés, te hacés el burro
Vivís de arriba, que asco me das”

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Treinta y pico de años antes de que se iniciara “La Era de la Amistad” (cuyo punto de apogeo y emblema máximo es la aparición de Facebook) otros gallos cantaban por estos lares. Mauricio Birabent, artística y popularmente conocido como Moris, componía esta joya musical que en su letra básicamente trata de la relación entre dos amigos. Amigos entrañables en la adolescencia, cuando compartieron los “tiempos aquellos de los rosedales”, las “novias de Flores” y los “primeros cigarrillos”, pero cuya relación tiene un click cuando uno de ellos, el narrador, se muda de barrio. A partir de allí . . . y, se viene la tormenta

Moris no intenta describir los hechos como un cronista: sólo deja correr los versos y muchas interpretaciones quedan para el oyente. Yo leo un reencuentro de los viejos amigos y una pelea virulenta entre Pato, el pibe laburante ayudante en una carnicería y el narrador, quien parece ser el que “está en artista y se hace el genio”. Podría interpretarse de manera inversa (como mi ciberamigo Jacinto): igual, no es lo importante

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“Vos te reís del mundo y de las personas
pero querés que el mundo te alimente
otros te proporcionan lo necesario
y vos seguís creyendo que es lo corriente
Que inútil sos, que mantenido
mirate un poco, bajá de ahí”

“Siempre estás en artista y te hacés el genio
cultivás tu aire ausente y despreocupado
porque te supergusta hacerte el raro
y tu fama te tiene muy preocupado
Te hacés copar, como engañás
sos de mentira, ya no servís”

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La guerra de Vietnam, el afianzamiento de la revolución comunista en Cuba, la Guerra Fría entre USA y URSS con crisis de los misiles incluída, el Mayo Francés, la llegada del hombre a la luna, la explosión de los Beatles, los hippies, el amor libre, Woodstock . . . y, el mundo hirvió en los sesenta. Y por las pampitas nuestras no nos quedamos atrás: dos golpes militares (uno sutil, es cierto), una escalada de politización importantísima, a pesar de la represión, la Noche de los Bastones Largos, el Corodobazo, el Rosariazo, los primeros atentados subversivos. Y fenómenos de igual dimensión sociopolítica, pero más vinculados con el arte, como el movimiento hippie, el rock en castellano, la movida del Di Tella . . . en fin: lo que los ’60 pudieran tener de míticos, en mi opinión, bien merecido se lo tienen

En ese mundo, los jóvenes de entonces (uno apenas nacía en el final de esa década) mayoritariamente eran de tomar partido. O admirabas al Che o lo aborrecías. Te cabía el rock o estabas afuera; y, si te cabía, los Beatles, los Rolling, Almendra o Manal no te eran indiferentes. Mucho amor – odio, mucha pasión. Mucha sangre caliente. Y muchas, muchas ganas de “cambiar el mundo”, con una enorme fe en poder hacerlo. Y, desde esa pasión, los jóvenes eran (o se creían) dueños y artífices plenos de su futuro

Pato y su amigo fueron capaces de reputearse, o algo parecido, por una idea política. Mejor aún: no por la idea (que parecieran compartir) sino básicamente por como cada uno encarnaba en su propia vida a esa idea

El mundo de hoy, es demasiado diferente. Y a más de uno, la comparación le resultará odiosa. Yo, al menos en este blog, prefiero salirme del lugar de “lo bueno y lo malo” e invitar a disfrutar (o a volver a disfrutar) esta obra de arte de Moris con la que nos sumerge en aquel mundo

Aquí está la invitación:

Yo soy un hombre bueno (rocanrol del país, encuestas y décadas, final abierto)

“Rescato de este post eso, flaco: me pusiste a pensar por qué consumimos (yo también, eh) este tipo de material. ¿Por qué necesitamos siempre top ten, top forty o top catzo?

¿Estaré regresando a la edad de los por qué?
¿Por qué?

Te mando un abrazo sin cuestionamientos. Ja”

Miguel-T

Comentario en “Yo soy un hombre bueno (rocanrol del país, encuestas y décadas, parte I)” de este blog

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Mi buen ciberamigo Miguel enunció lo que yo llamaría “Teoría de la Relatividad de las Encuestas” y uno, mano al corazón, no puede dejar de estar de acuerdo. Y le pongo “Relatividad”: no me parece que no tengan ningún valor (en ese caso, sería “Teoría de la Inutilidad”). Creo que lo tienen, pero relativo. Ya Miguel me dirá, si anda por aquí y tiene ganas, su opinión al respecto

En este caso, para mí el hecho de cotejar lo que los “entendidos” eligieron como mejores canciones de la historia en los más de 40 años de Rock en Argentina me hizo sacar conclusiones en dos planos diferentes. Hubo un primero más epidérmico, más instintivo: la música de los “dos mil” parece brillar mucho menos que la de las décadas anteriores. Y digo esto aún sólo cotejando los top ten de cada decenio. Si vemos la lista completa de las 50 mejores de 2000-2010, creo que se reafirma la idea

De todas maneras, si nos salimos de la innata reacción a hacer juicios de valor, me parece que se obtiene un rédito mucho más interesante: es absolutamente claro y contundente como uno puede advertir la relación entre los temas musicales y el momento en que fueron creados. Aún de diversas formas, cada canción es evidentemente hija de su tiempo. Y ahí, al empezar a relacionar, esto se pone bien jugoso. Himnos de los 60 como “La balsa”, “El oso” y “El extraño de pelo largo” nos hablan de una juventud que luchaba por ganar su propio espacio de libertad en un país hostil y con un clima de importante nivel de represión: hoy sonarían fuera de época. Saltando 20 años, como nº 1 de los ’80 es “De música ligera”, título que cae de perlas para la década: una vez que nos sacamos a la dictadura de encima, no estaba mal lavarnos la cabeza y el cuerpo bailando cosas como aquello de “estás mojado, ya no te quiero, a ja ja”. Por supuesto que sin olvidar que otros como Charly, León, Spinetta, Luca Prodan, el Indio Solari o Páez no dejaban de aportar su vuelo poético y su mirada aguda sobre lo que pasaba

El blogger entonces siente que tiene tarea para hacer. Desde este punto de vista, ponerse a discutir que canción es mejor que la otra parece bastante inútil. Mucho más interesante va a ser recorrer estos casi 50 años buscando esos “botones de muestra” que nos permitan ingresar a lo que se vivió en cada década (para seguir usando ese esquema). Y mientras uno desayuna, o maneja por ahí, ya se le ocurrieron posibles títulos:

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Los 60 y la sociedad

Los 70 y la libertad

Los 80 y la alegría

Los 90 y la globalización

Los 2000 y las mujeres

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Ya está elegida la canción para cada tema. En un importante esfuerzo personal, suspendería a los a mi juicio “dos más grandes” buscando moverme en lugares menos populares y no necesariamente de mi fanatismo personal. Pero enumerarlas sería adelantar demasiado. Aparte uno se reserva el derecho de repensar la cosa y de hacer algún cambio. Igual “allá vamos”, como dice Cerati

(Bueno . . . ya vamos terminando y uno piensa: “este post no va a tener videíto, como siempre?”

Vamos a poner uno que mata dos pájaros de un tiro. El primero, porque me parece de lo mejorcito de los últimos años. Uno lo presenta porque lo hubiera votado para Top Ten, siendo una canción injustamente poco difundida para mi gusto. Y el segundo, porque el tema de la canción me queda afuera como para postear relacionándolo sólo con una década

Es que el amor (y el desamor) son, entiendo yo, “el” tema. El de todas las décadas, no?)

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Yo soy un hombre bueno (rocanrol del país, encuestas y décadas, parte I)

“En el puesto nº 3 . . . (pequeña pausa) . . . Estadio Azteca, de Andrés Calamaro . . .”

Se escuchó un pequeño murmullo, ni muy aprobatorio ni muy reprobatorio. La locutora, que tenía la lista, jugaba a la expectativa de sus compañeros periodistas. Y de los oyentes

“El nº 2 es . . . Un osito de peluche de Taiwán, de Los Auténticos Decadentes . . .”

- “Uy, nooo” se escuchó casi a coro

- “Y con el nº 1 . . . Será, de Las Pelotas . . .”

(Crónica del programa radial por el que Flaco Delmontón conoció la encuesta “Las 50 mejores canciones nacionales de la década”, de la Revista Rolling Stone Argentina)

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Compartí con aquellos periodistas cuarentoides la misma sensación de desilusión, de desencanto . . . Sin tener nada en particular en contra de alguna de las canciones o intérpretes nombrados, uno, que se declara amante de ese tipo de música argenta de las últimas décadas, pensó allí, en caliente, que estábamos hablando de algo muy lejano en calidad a nuestro rock de otrora

De todas maneras, comenzaron a luchar mis dos mitades: mientras mi costado ególatra se inclinaba a pensar en un marcado descenso del nivel de las canciones de hoy y/o de los críticos opinadores consultados, mi faceta racional (que me obliga a ser humilde) me sugirió la idea de que el vetusto y desactualizado es uno, nomás. Que me quedé en el tiempo. Que sé poco de música y que la frase de Pappo que complementa el título de este post es totalmente aplicable a mi persona

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1- Será – Las Pelotas

2- Un osito de peluche de Taiwán – Los Auténticos Decadentes

3- Estadio azteca – Andrés Calamaro

4- Crimen – Gustavo Cerati

5- Spaghetti del rock – Divididos

6- Los calientes – Babasónicos

7- Juntos a la par- Pappo

8- Y lo quiero es que pises sin el suelo – Catupecu Machu

9- Arrancacorazones – Attaque 77

10- Nunca quise – Intoxicados

(Top ten de la lista mencionada)

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El blogger se puso manos a la obra. Y recordó inmediatamente otro ranking similar: el que hizo la misma revista Rolling Stone junto con MTV allá por 2002, “Las 100 mejores canciones de la historia del Rock Argentino”. Lo primero que pensó era hacer una comparación salvaje: la inmensísima mayoría de aquellos temas le parecían superiores a esta selección contemporánea. Pero luego le surgió otra idea, más analítica y menos prejuiciosa: separar las 100 de la historia por décadas y cotejarlas con las del actual decenio. Trabajó quizás más de una hora, pero pronto obtuvo los Top Tens correspondientes. Aclarando que el número que figura junto a cada canción es el de su ubicación entre las 100 mejores, aquí se las presento:

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De los ’60s (únicas 6 entre las 100 elegidas):

La balsa – Los Gatos (Nebbia)(1)

Muchacha, ojos de papel – Almendra (Spinetta) (2)

El oso – Moris (13)

Tengo – Sandro (15)

Jugo de tomate frío – Manal (20)

El extraño de pelo largo – La joven guardia (Narvaja)(47)

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Top ten de los ‘70s:

Rasguña las piedras – Sui Generis (García)(3)

Sólo le pido a Dios – León Gieco (6)

Presente (el momento en que estás) – Vox Dei (7)

Seminare – Serú Girán (García )(8)

Canción para mi muerte – Sui Generis (García) (11)

El tren de las 16 – Pappo (49)

El anillo del capitán Beto – Invisible (Spinetta ) (52)

Me gusta ese tajo – Pescado Rabioso (Spinetta) (57)

Mañana campestre – Arco Iris (60)

La colina de la vida – Porsuigieco (León Gieco )(67)

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De los ‘80s:

De música ligera – Soda Etéreo(4)

Ji Ji Ji – Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota (5)

Y dale alegría a mi corazón – Fito Páez (9)

La rubia tarada – Sumo(12)

Mil horas – Los Abuelos de la Nada(14)

Demoliendo hoteles – Charly García (16)

Ciudad de pobres corazones – Fito Páez(17)

Nada que perder – Los Pericos (18)

Imágenes paganas – Virus (21)

Los viejos vinagres – Sumo(22)

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De los ‘90s:

El matador – Los Fabulosos Cadillacs (10)

Que ves – Divididos(19)

Flaca – Andrés Calamaro(24)

Verano del 92 – Los Piojos(26)

Se viene – Bersuit Vergarabat(27)

Seguir viviendo sin tu amor – Luis Alberto Spinetta(33)

Para siempre – Andrés Calamaro & Ratones Paranoicos (34)

Abarajame – Ilia kuriaki & the valderramas (35)

Mi enfermedad – Fabiana Cantilo (Calamaro) (36)

Sin documentos – Los Rodríguez(42)

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Bueno . . . ya es demasiado material para un primer post

Pronto (espero), vendrá otro desmenuzando un poco este asunto. Mientras esperamos, dejo 2 videos elegidos con toda premeditación y alevosía

En el primer comentario les explico el porqué de su elección