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Calma, blogger

Es inexorable: sé que envejezco. Y lo otro que sé también es que esa vejez suele venir acompañada de quejas: las cosas cambian, uno también, y terminamos protestando porque lo que “es” es distinto a lo que “fue”. Así como disminuye tu rendimiento físico, y ves difuminarse con el tiempo las expectativas y proyectos que tenías, tampoco las modificaciones de tu entorno muchas veces no te conforman. Y bué: si este post fuera de “Actitud”, necesariamente tendríamos que ir hacia las cuestiones de la rigidez mental y de (justamente) actitud frente a la vida, que te hace sufrir, versus la apertura, la flexibilidad y la capacidad de aceptación de la realidad, que te ubica y te libera

Pero esto es Flacos

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Nací mirando para arriba el veintitrés de febrero,

después de estudiar tanto terminé siendo rapero

Mi familia es grande, en mi casa somos ocho

y la clase media-baja no recibe plan ocho

Es normal que mi comportamiento no les cuadre

y más cuando el gobernador desempleó a mi madre

Me desahogo cuando escribo mis letras francas

pa’ no terminar explotando en la Casa Blanca

Mis rimas te ponen tenso y te dan calambre

yo soy el que hago que coman sin que tengan hambre

Mezclo lo que veo con lo melódico

yo estoy aquí para contarte lo que no cuentan los periódicos

Es el momento de la música independiente,

mi disquera no es Sony, mi disquera es la gente

Las personas que me siguen escuchan el mensaje

por eso me defienden a los puños sin vendaje

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Igual, déjenme protestar con cierta justicia un ratito, primero. Hará unos 5 años, fui a mi primer cumple de 40 armado tipo fiesta, con multitud de invitados, DJ y bailongo. La indignación que me produjo la música que eligió ese muchacho . . . por Dios: recuerdo que largó con “Lo que pasó, pasó” y llenó la noche de reggaetón, cumbia y cuarteto. Así que la cara de fastidio de FD durante los breves momentos que incursionó por la pista se las debo (no tengo fotos) pero se la imaginarán. Y me explayo

Yo no pido que en un cumple de 15, o en un casamiento pongan la música que a mí me gusta, para nada: tengo décadas por encima del grueso de los invitados. Pero en un cumple de 40 . . . Sabés lo que pasa, hermano DJ? Que nosotros vivimos en ese aspecto una era gloriosa. Porque entiendo que no es meramente sólo un gusto subjetivo: la calidad de las canciones, en música, letra, creatividad y sonido de “aquellos años” era inobjetable y después (creo yo) cayó ostensiblemente. Nos dimos el lujo de escuchar al manago en esos baffles a Police, Prince, los Rolling, Génesis, Stevie Wonder, Yes, U2, The Cure (que larga sería la lista) junto con nuestros Charly, Spinetta, Sumo, Pappo, Soda, Los Redondos . . . Todos “alta música”. Bailamos los mejores sonidos y cantamos poesías y mensajes que reflejaban de lo más profundo de la cultura de una generación

Por eso, mis amigos, cuando escucho ciertas cosas que bailan hoy los chicos (mis hijos, entre ellos) me da mucha pena. Pero no por viejo amargo, no: porque mis mismos hijos, como muchos de sus amigos, en sus casas escuchan otra cosa. La música que disfrutan es otra. Y la que bailan, frecuentemente, apenas la toleran

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Yo uso al enemigo, a mi nadie me controla

Les tiro duro a los gringos y me auspicia Coca Cola

De la canasta de fruta soy la única podrida:

Adidas no me usa, yo estoy usando Adidas

Mi estrategia es diferente, por la salida entro,

me infiltro en el sistema y exploto desde adentro

Todo lo que les digo, es como el Aikido

uso a mi favor la fuerza del enemigo

Ahora quítate el traje, falda y camiseta

despójate de prendas, marcas, etiquetas

pa’ cambiar al mundo, desnuda tu coraje:

La honestidad no tiene ropa, ni maquillaje

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“Te voy a comprar una remera con la cara de Residente, papá” me carga mi hijo cuando le digo que me gustan algunas cosas de Calle 13. Pero es que, sin ser mis ídolos para nada, quizás su arte me devuelva un poco de aquello: ritmo para el cuerpo, sonido de calidad y letras para dejarte pensando. Y la actitud de una juventud que quiere poner todo patas para arriba . . . Como debería ser, pienso yo

Por eso, en este sencillo pero emotivo acto, con “Calma pueblo” el veterano blogger se reconcilia con el presente, encara para la pista y va a sacudirse con la pendejada

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Calma, pueblo / Calle 13

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Un dedo que lo conectó con algo más que un “nuevo mundo”

Ricky está listo. . .

(listo del bocho)

y encima le tocó Marina

(nueve, tres, siete)

Y para zafarse

sólo toma pastillas

y ya no toca un libro

.

Y no quiere que le digan nada

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Y es que Ricky se va

sólo, sin hablar, pero se va

Par de pilas nuevas para el walkman

y un boleto en micro hacia Río

Y un casette de días, y días, y días…

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El adolescente, desparramado boca abajo en su cama cuan desgarbado es, tiene un dedo que lo conecta con un nuevo mundo: es el que está apoyado en el botón “pausa” de su nuevo radiograbador stéreo. Las canciones pasan por la radio y él las pesca, tratando de eludir a los locutores que las pisan. Claro: es 1983 y no sólo son épocas bisagra de su propia vida, sino de un país que cambia sangre por esperanza. Y cambia el pelo, que se deja más largo, y cambian los rostros, que se iluminan, y cambian los sonidos, que se hacen amigables . . .

Allí aparece la canción. Y con la canción, el artista. El adolescente se ve seducido por . . . no sé: es un combo. Hay cosas que le pegan en seguida, como quien le abre la puerta a un conocido: la métrica exacta de la bata de Pomo, el sonido limpio pero infrecuente de todos los Jade y ciertos versos de ese “resumen”, que apelan a lo cotidiano le proporcionan placer inmediato. Claro: como no sentirse tocado por la pésima suerte de Ricky, cuando el adolescente sabe que en meses el sorteado para hacer o no el servicio militar será él

Pero hay enigma, también. El final del tema, por ejemplo, lo entenderá muchos años después, cuando lea la explicación del propio autor. Y hay otros que son lírica pura, un vuelo a lo fantástico, como la probable causa del infortunio de Águeda

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Agueda baila . . .

baila y se cae

y no adelgaza nunca

Los psicoanalistas

la están usando

y dicen que no hay caso ya

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(Será por su mejilla verde?)

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Y esto siempre se da,

nadie vibrará su desconsuelo

Sólo está feliz en los conciertos de rock

y siempre se la llevan detenida

como a un ángel

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En el infierno inflacionario

y entre los líderes del mundo

tu corazón se abrirá . . . tal vez

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Casi 30 años después, ya no hay colimba ni walkman y la inflación, si bien existe, no es como la de aquel infierno. Aquel adolescente pasó los 40, entre tantas otras cosas es blogger y, si tiene que homenajear al artista en su cumple, no sabe por donde empezar. Lo tuvo allí, a metros, en más de una decena de conciertos, sabe de memoria más de un centenar de sus canciones y escuchó sus discos por millones de minutos. Y, obviamente, el artista no lo sabe

Me considero un admirador ferviente y, comparando con el resto de los mortales, un conocedor bastante exhaustivo de la obra del Flaco Spinetta. A mí sus creaciones me deslumbran, pero comprendo que es un artista “difícil”. En mi caso, el hecho de que yo lo siga no ha hecho aún de que necesariamente siempre lo “entienda”, o de que me llegue todo lo que hace. Quizás por la sencilla razón de que no es su objetivo: para él, una canción es la expresión de lo que pasa dentro de su alma

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“Cuando componés, vos no le cantás la canción a la gente para ver si es buena o mala, ni se la vas cantando (hace el gesto con la guitarra) . . .” que te parece, che?” Hay que hacer de cuenta que uno es un escritor y no va a salir a la calle con el escrito para que la gente lo vaya leyendo mientras vos pasás

La canción tiene algo de eso . . . (Hay que) volver a una novelística de la canción. La canción es un hecho íntimo, es un juego de niños íntimo del ser y no una cosa ligada al ego y la obtención de truécanos y de obtener vías, vías de expansión del ego”

Entrevista de Emilio del Guercio a Luis en el programa “Como hice”, dedicado a Muchacha, ojos de papel

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A los 15 años, compuso un tema (un verdadero himno) cuyos versos iniciales dicen “Si no canto lo que siento / me voy a morir por dentro”. Y la anécdota cuenta que, por repartir la letra entre sus compañeros de colegio, las autoridades lo amonestaron

Eludir (o sublimar) al ego. Cantar, producir, actuar, vivir con lo que dicta la profundidad del alma. Tal vez valga aquello de que, más que preocuparse porque la flecha impacte en el centro del blanco, lo que verdaderamente valga es que salga del centro de uno mismo

Aquel adolescente de ayer hoy siente que, más que un modo de componer, aquello sirve de lección para la vida

Gracias, Luis

El que sabe, sabe

“Veinte minutos: es muy poco tiempo. Yo tampoco tengo poder de síntesis, como Coti. Soy pisciano, nací en la ciudad de Rosario, tengo 46 años y lo único que aprendí del mundo es la confusión. En este sentido la canción ha sido una manera de vincularme con el mundo que me ha permitido organizarme, organizar los delirios y por otro lado darle forma y darle cuerpo a esas cosas tan misteriosas que nos recorren y que generalmente no sabemos de que se tratan”

Fito Páez / Exposición sobre la canción para Casamérica, España / octubre 2009

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No es mi ídolo y, a la vez, su obra y su persona me generan sensaciones encontradas, pero, a quién le importa? Mi paisano Fito Páez es un grande de la música argentina. Sé que comparto con mucha gente de mi edad el gusto mucho más por “aquel” Fito Páez (hasta Tercer Mundo inclusive) que el que llegó después de “El amor después del amor” o “Circo Beat”. Pero ése no es el tema que me interesa, no

Fito se toma en serio sus veinte minutos asignados y nos da una pequeña cátedra, desde su experiencia y su saber, sobre “la canción”. Y sabe de qué habla

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“Después de la Segunda Guerra (. . .) John Cage planteaba la música como una idea libertaria, sin método. . . Y sin embargo, Stravinsky decía lo contrario, que la música era matemáticas . . . Había que pensar el mundo después de la Segunda Guerra: no podíamos seguir escuchando a los violincitos sin tensiones. Esa discusión creo que llega a la música popular . . . La música popular, al igual que la “alta música”, tendría elementos ligados al método, que sería el estudio o sea el conocimiento del lenguaje. De qué se trata la música? La música no se puede adjetivar así nomás; tiene términos muy precisos, muy netos . . . (Y por otro lado) precisa del aspecto metafísico, el aspecto que no conocemos, lo que está en las estrellas, las cosas que viven en nuestro corazón . . . Qué son siempre son enreveradas, intrincadas; nunca son claras, ni definidas . . . La música en sí misma no necesita palabras, por eso surge el género de la canción; que a la vez es una derivación de la ópera, que a la vez es una derivación del teatro. . . El aprendizaje del lenguaje musical es lo que va a determinar también que el artista en cuestión tenga o no los recursos necesarios para poder abordar tremendo género milenario . . .Por otro lado, lo está diciendo un autodidacta. Que después se dedicó a estudiar”

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Hay una relato que recorre Sartre, Chopin, Homero Manzi, Almodóvar, Serrat, Tom Jobim, Chabuca Granda y unos cuantos más. Y para terminar, con la innegable modestia que suele acompañar a sus palabras desde el inicio de su carrera, Fito se reconoce varias veces a lo largo de su charla como heredero de la tradición de la canción latinoamericana y argentina. Esta es una de ellas:

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“ . . . Y mi tradición, que es de dónde yo vengo. Que es el tango: autores como Gardel, Contursi, Discépolo, los hermanos Expósito (Virgilio y Homero). Y el folklore. Con autores de la talla de José Manuel Castilla, de Ramón Ayala, de Cuchi Leguizamón, de los hermanos Ábalos, de Isaco Abitbol, de Chacho Muller . . .

Por un lado. Y por otro lado, mi ascendencia directa, que es la tríada majestuosa de Litto Nebbia, Luis Alberto Spinetta y Charly García. Si no fuera por ellos tres, no estaría aquí hablándoles de la canción”

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No me canso de repetir en este blog que yo no sé de música: soy apenas un oyente, para quien la matemática de la música es chino absoluto. Pero sí tengo alguna idea de la Historia y no dejo de maravillarme por la varita mágica que tocó a la Argentina justamente en la posguerra y que hizo nacer a “mi ascendencia directa”, esa generación que incluye a la “Tríada Majestuosa” y a León Gieco, Pappo, Lebón, Moris, los Manal, Miguel Abuelo primero y a Aznar, Calamaro, Fito, Cerati y el Indio Solari después, entre tantos, tantos otros. Aunque mi costado racional sepa que eso de la “varita mágica”, que es el talento, es casi nada si no hay una enorme cuota de estudio, de método y de sacrificio. Cosa que hoy no abunda tanto, me temo

Y hablábamos de canciones? Allí va una. No tan popular, de un Fito de veinte años. Pero deliciosa, y que viene al caso

Es que el que sabe . . .

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Canción “botón de muestra”: Los ‘90 y la globalización

Dios diferenció a la especie humana y en ella lo sexual no es por celo estacional, sino una cosa más compleja. A lo largo de los milenios por lo general arranca el macho sintiendo ganas, pide “chichachicha” y la hembra le dice que sí o le dice que no. Y en este caso, no sólo hay un “no”, sino que (por si no quedó claro) un categórico “pendejo estúpido” nos confirma que ella no está para ese tipo de solicitudes

Antes hubo un tecladito, una batería electrónica que suena de reputísima madre y unos caños bien, bien arriba. Y más allá del rechazo inicial el tipo (o debería decir “los tipos”?) arranca la canción explicitando claramente lo que hay para ofrecer:

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Tengo mi funny pinga for your little chichachicha
Te voy a romper, bobo, si tú tocas mi minita

Ella viene del estero, trayendo su perfume nuevo
Tengo el vudú sureño, tengo el sendero de tus sueños

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Al idioma universal del sexo lo entendemos todos. Y al otro también. Porque los Kuryaki hablan el nuevo idioma, en el que “funny” puede ser adjetivo de “pinga” y el porteñísimo “minita” es empleado por alguien que habla de “tú”. Y donde “ella” (la del arranque) pronuncia “pendeho” aspirando la jota como si fuera cubana, o portorriqueña, o cualquier latina de Miami. Pero, sin embargo “viene del estero”. De cuál? De Santiago?

Pero no sólo las letras vienen de cóctel, no. También desde lo instrumental “Jennifer del Estero” (un muy buen título para un muy buen tema) combina bata electrónica, congas, un excelente bajo, sesión de vientos, viola eléctrica, flauta traversa, órgano y coros que van desde el tribal “uh, ah, uh, uh, ah, uh, ah, uh, uh, ah” al funkýsimo “na, na, ra, na, nau” que tan bien les sale. Como todo, bah. Porque la canción suena bailable, potente, redondita. Y apta para bailarse en Recoleta, en el DF, en Hamburgo o en el Central Park

Ah! Me olvidaba . . . Y, como estrella invitada, una mujer que es también un paradigma de la mezcla. Y que, por razones incontrastables (o quizás “con — tras . . .” – risas – ) seguramente nos gusta a casi todos

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Jennifer López
entró a mi casa,
abrió la heladera,
puso su culo junto a la cereza

la cual yo comeré
la próxima primavera
Yo creo en Dios,
pero es ella quien cura mis penas

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Para algunos fueron “lo más”; para otros, una reverenda cagada. El asunto fue que, derribado el Muro de Berlín, los ’90 trajeron un mundo donde PC dejó de ser las iniciales de Partido Comunista para ser el mágico aparato que, muy de a poco, empezó a destronar a la tele del lugar de Amo y Señor de la mayoría de las familias del planeta. Mundo de las comunicaciones y de la globalización, de empresas nacionales y multinacionales que se compran y se venden, de partidos políticos cada vez más parecidos entre sí y de barreras físicas de tiempo y distancia que tienden a casi desaparecer con un abanico de decenas de canales de cable para mirar y de un teléfono celular que empezó siendo el lujo de unos pocos para, en el cambio de siglo, perfilarse un destino de objeto personal indispensable. Y de a poquito, la cereza del postre: Internet (así con mayúscula)

Artísticamente el cambio iba a ser abrupto, también. Sin abundar sobre lo conocido, apunto algo: en el panorama internacional la cosa ya es mucho más fluida y diversa que antes. No es ya tanto que aparezca un fenómeno que sale desde un país poderoso y se desparrama (tipo rock en los ’60) y la cosa es mucho más mano y contramano. Y podemos ver a Peter Gabriel deslumbrado tocando con músicos senegaleses, a David Byrne diciendo que le gustan La Portuaria y Los Decadentes y al bueno de Enrique Martín Morales haciendo la canción oficial del Mundial Francia ‘98

Amigos, ya tocó el timbre. Los lectores se cansan de este post largo y quieren salir a despejarse

(Y mi mente imagina a seres humanos de todo tipo y condición – argentos, caribeños, yankees, blancos, negros, amarillos – que bailan con Dante y Emmanuel . . .)

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Yo soy un hombre bueno (rocanrol del país, encuestas y décadas, final abierto)

“Rescato de este post eso, flaco: me pusiste a pensar por qué consumimos (yo también, eh) este tipo de material. ¿Por qué necesitamos siempre top ten, top forty o top catzo?

¿Estaré regresando a la edad de los por qué?
¿Por qué?

Te mando un abrazo sin cuestionamientos. Ja”

Miguel-T

Comentario en “Yo soy un hombre bueno (rocanrol del país, encuestas y décadas, parte I)” de este blog

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Mi buen ciberamigo Miguel enunció lo que yo llamaría “Teoría de la Relatividad de las Encuestas” y uno, mano al corazón, no puede dejar de estar de acuerdo. Y le pongo “Relatividad”: no me parece que no tengan ningún valor (en ese caso, sería “Teoría de la Inutilidad”). Creo que lo tienen, pero relativo. Ya Miguel me dirá, si anda por aquí y tiene ganas, su opinión al respecto

En este caso, para mí el hecho de cotejar lo que los “entendidos” eligieron como mejores canciones de la historia en los más de 40 años de Rock en Argentina me hizo sacar conclusiones en dos planos diferentes. Hubo un primero más epidérmico, más instintivo: la música de los “dos mil” parece brillar mucho menos que la de las décadas anteriores. Y digo esto aún sólo cotejando los top ten de cada decenio. Si vemos la lista completa de las 50 mejores de 2000-2010, creo que se reafirma la idea

De todas maneras, si nos salimos de la innata reacción a hacer juicios de valor, me parece que se obtiene un rédito mucho más interesante: es absolutamente claro y contundente como uno puede advertir la relación entre los temas musicales y el momento en que fueron creados. Aún de diversas formas, cada canción es evidentemente hija de su tiempo. Y ahí, al empezar a relacionar, esto se pone bien jugoso. Himnos de los 60 como “La balsa”, “El oso” y “El extraño de pelo largo” nos hablan de una juventud que luchaba por ganar su propio espacio de libertad en un país hostil y con un clima de importante nivel de represión: hoy sonarían fuera de época. Saltando 20 años, como nº 1 de los ’80 es “De música ligera”, título que cae de perlas para la década: una vez que nos sacamos a la dictadura de encima, no estaba mal lavarnos la cabeza y el cuerpo bailando cosas como aquello de “estás mojado, ya no te quiero, a ja ja”. Por supuesto que sin olvidar que otros como Charly, León, Spinetta, Luca Prodan, el Indio Solari o Páez no dejaban de aportar su vuelo poético y su mirada aguda sobre lo que pasaba

El blogger entonces siente que tiene tarea para hacer. Desde este punto de vista, ponerse a discutir que canción es mejor que la otra parece bastante inútil. Mucho más interesante va a ser recorrer estos casi 50 años buscando esos “botones de muestra” que nos permitan ingresar a lo que se vivió en cada década (para seguir usando ese esquema). Y mientras uno desayuna, o maneja por ahí, ya se le ocurrieron posibles títulos:

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Los 60 y la sociedad

Los 70 y la libertad

Los 80 y la alegría

Los 90 y la globalización

Los 2000 y las mujeres

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Ya está elegida la canción para cada tema. En un importante esfuerzo personal, suspendería a los a mi juicio “dos más grandes” buscando moverme en lugares menos populares y no necesariamente de mi fanatismo personal. Pero enumerarlas sería adelantar demasiado. Aparte uno se reserva el derecho de repensar la cosa y de hacer algún cambio. Igual “allá vamos”, como dice Cerati

(Bueno . . . ya vamos terminando y uno piensa: “este post no va a tener videíto, como siempre?”

Vamos a poner uno que mata dos pájaros de un tiro. El primero, porque me parece de lo mejorcito de los últimos años. Uno lo presenta porque lo hubiera votado para Top Ten, siendo una canción injustamente poco difundida para mi gusto. Y el segundo, porque el tema de la canción me queda afuera como para postear relacionándolo sólo con una década

Es que el amor (y el desamor) son, entiendo yo, “el” tema. El de todas las décadas, no?)

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Yo soy un hombre bueno (rocanrol del país, encuestas y décadas, parte I)

“En el puesto nº 3 . . . (pequeña pausa) . . . Estadio Azteca, de Andrés Calamaro . . .”

Se escuchó un pequeño murmullo, ni muy aprobatorio ni muy reprobatorio. La locutora, que tenía la lista, jugaba a la expectativa de sus compañeros periodistas. Y de los oyentes

“El nº 2 es . . . Un osito de peluche de Taiwán, de Los Auténticos Decadentes . . .”

- “Uy, nooo” se escuchó casi a coro

- “Y con el nº 1 . . . Será, de Las Pelotas . . .”

(Crónica del programa radial por el que Flaco Delmontón conoció la encuesta “Las 50 mejores canciones nacionales de la década”, de la Revista Rolling Stone Argentina)

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Compartí con aquellos periodistas cuarentoides la misma sensación de desilusión, de desencanto . . . Sin tener nada en particular en contra de alguna de las canciones o intérpretes nombrados, uno, que se declara amante de ese tipo de música argenta de las últimas décadas, pensó allí, en caliente, que estábamos hablando de algo muy lejano en calidad a nuestro rock de otrora

De todas maneras, comenzaron a luchar mis dos mitades: mientras mi costado ególatra se inclinaba a pensar en un marcado descenso del nivel de las canciones de hoy y/o de los críticos opinadores consultados, mi faceta racional (que me obliga a ser humilde) me sugirió la idea de que el vetusto y desactualizado es uno, nomás. Que me quedé en el tiempo. Que sé poco de música y que la frase de Pappo que complementa el título de este post es totalmente aplicable a mi persona

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1- Será – Las Pelotas

2- Un osito de peluche de Taiwán – Los Auténticos Decadentes

3- Estadio azteca – Andrés Calamaro

4- Crimen – Gustavo Cerati

5- Spaghetti del rock – Divididos

6- Los calientes – Babasónicos

7- Juntos a la par- Pappo

8- Y lo quiero es que pises sin el suelo – Catupecu Machu

9- Arrancacorazones – Attaque 77

10- Nunca quise – Intoxicados

(Top ten de la lista mencionada)

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El blogger se puso manos a la obra. Y recordó inmediatamente otro ranking similar: el que hizo la misma revista Rolling Stone junto con MTV allá por 2002, “Las 100 mejores canciones de la historia del Rock Argentino”. Lo primero que pensó era hacer una comparación salvaje: la inmensísima mayoría de aquellos temas le parecían superiores a esta selección contemporánea. Pero luego le surgió otra idea, más analítica y menos prejuiciosa: separar las 100 de la historia por décadas y cotejarlas con las del actual decenio. Trabajó quizás más de una hora, pero pronto obtuvo los Top Tens correspondientes. Aclarando que el número que figura junto a cada canción es el de su ubicación entre las 100 mejores, aquí se las presento:

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De los ’60s (únicas 6 entre las 100 elegidas):

La balsa – Los Gatos (Nebbia)(1)

Muchacha, ojos de papel – Almendra (Spinetta) (2)

El oso – Moris (13)

Tengo – Sandro (15)

Jugo de tomate frío – Manal (20)

El extraño de pelo largo – La joven guardia (Narvaja)(47)

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Top ten de los ‘70s:

Rasguña las piedras – Sui Generis (García)(3)

Sólo le pido a Dios – León Gieco (6)

Presente (el momento en que estás) – Vox Dei (7)

Seminare – Serú Girán (García )(8)

Canción para mi muerte – Sui Generis (García) (11)

El tren de las 16 – Pappo (49)

El anillo del capitán Beto – Invisible (Spinetta ) (52)

Me gusta ese tajo – Pescado Rabioso (Spinetta) (57)

Mañana campestre – Arco Iris (60)

La colina de la vida – Porsuigieco (León Gieco )(67)

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De los ‘80s:

De música ligera – Soda Etéreo(4)

Ji Ji Ji – Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota (5)

Y dale alegría a mi corazón – Fito Páez (9)

La rubia tarada – Sumo(12)

Mil horas – Los Abuelos de la Nada(14)

Demoliendo hoteles – Charly García (16)

Ciudad de pobres corazones – Fito Páez(17)

Nada que perder – Los Pericos (18)

Imágenes paganas – Virus (21)

Los viejos vinagres – Sumo(22)

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De los ‘90s:

El matador – Los Fabulosos Cadillacs (10)

Que ves – Divididos(19)

Flaca – Andrés Calamaro(24)

Verano del 92 – Los Piojos(26)

Se viene – Bersuit Vergarabat(27)

Seguir viviendo sin tu amor – Luis Alberto Spinetta(33)

Para siempre – Andrés Calamaro & Ratones Paranoicos (34)

Abarajame – Ilia kuriaki & the valderramas (35)

Mi enfermedad – Fabiana Cantilo (Calamaro) (36)

Sin documentos – Los Rodríguez(42)

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Bueno . . . ya es demasiado material para un primer post

Pronto (espero), vendrá otro desmenuzando un poco este asunto. Mientras esperamos, dejo 2 videos elegidos con toda premeditación y alevosía

En el primer comentario les explico el porqué de su elección


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