Un dedo que lo conectó con algo más que un “nuevo mundo”
Ricky está listo. . .
(listo del bocho)
y encima le tocó Marina
(nueve, tres, siete)
Y para zafarse
sólo toma pastillas
y ya no toca un libro
.
Y no quiere que le digan nada
.
Y es que Ricky se va
sólo, sin hablar, pero se va
Par de pilas nuevas para el walkman
y un boleto en micro hacia Río
Y un casette de días, y días, y días…
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El adolescente, desparramado boca abajo en su cama cuan desgarbado es, tiene un dedo que lo conecta con un nuevo mundo: es el que está apoyado en el botón “pausa” de su nuevo radiograbador stéreo. Las canciones pasan por la radio y él las pesca, tratando de eludir a los locutores que las pisan. Claro: es 1983 y no sólo son épocas bisagra de su propia vida, sino de un país que cambia sangre por esperanza. Y cambia el pelo, que se deja más largo, y cambian los rostros, que se iluminan, y cambian los sonidos, que se hacen amigables . . .
Allí aparece la canción. Y con la canción, el artista. El adolescente se ve seducido por . . . no sé: es un combo. Hay cosas que le pegan en seguida, como quien le abre la puerta a un conocido: la métrica exacta de la bata de Pomo, el sonido limpio pero infrecuente de todos los Jade y ciertos versos de ese “resumen”, que apelan a lo cotidiano le proporcionan placer inmediato. Claro: como no sentirse tocado por la pésima suerte de Ricky, cuando el adolescente sabe que en meses el sorteado para hacer o no el servicio militar será él
Pero hay enigma, también. El final del tema, por ejemplo, lo entenderá muchos años después, cuando lea la explicación del propio autor. Y hay otros que son lírica pura, un vuelo a lo fantástico, como la probable causa del infortunio de Águeda
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Agueda baila . . .
baila y se cae
y no adelgaza nunca
Los psicoanalistas
la están usando
y dicen que no hay caso ya
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(Será por su mejilla verde?)
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Y esto siempre se da,
nadie vibrará su desconsuelo
Sólo está feliz en los conciertos de rock
y siempre se la llevan detenida
como a un ángel
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En el infierno inflacionario
y entre los líderes del mundo
tu corazón se abrirá . . . tal vez
.
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Casi 30 años después, ya no hay colimba ni walkman y la inflación, si bien existe, no es como la de aquel infierno. Aquel adolescente pasó los 40, entre tantas otras cosas es blogger y, si tiene que homenajear al artista en su cumple, no sabe por donde empezar. Lo tuvo allí, a metros, en más de una decena de conciertos, sabe de memoria más de un centenar de sus canciones y escuchó sus discos por millones de minutos. Y, obviamente, el artista no lo sabe
Me considero un admirador ferviente y, comparando con el resto de los mortales, un conocedor bastante exhaustivo de la obra del Flaco Spinetta. A mí sus creaciones me deslumbran, pero comprendo que es un artista “difícil”. En mi caso, el hecho de que yo lo siga no ha hecho aún de que necesariamente siempre lo “entienda”, o de que me llegue todo lo que hace. Quizás por la sencilla razón de que no es su objetivo: para él, una canción es la expresión de lo que pasa dentro de su alma
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“Cuando componés, vos no le cantás la canción a la gente para ver si es buena o mala, ni se la vas cantando (hace el gesto con la guitarra) . . .” que te parece, che?” Hay que hacer de cuenta que uno es un escritor y no va a salir a la calle con el escrito para que la gente lo vaya leyendo mientras vos pasás
La canción tiene algo de eso . . . (Hay que) volver a una novelística de la canción. La canción es un hecho íntimo, es un juego de niños íntimo del ser y no una cosa ligada al ego y la obtención de truécanos y de obtener vías, vías de expansión del ego”
Entrevista de Emilio del Guercio a Luis en el programa “Como hice”, dedicado a Muchacha, ojos de papel
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A los 15 años, compuso un tema (un verdadero himno) cuyos versos iniciales dicen “Si no canto lo que siento / me voy a morir por dentro”. Y la anécdota cuenta que, por repartir la letra entre sus compañeros de colegio, las autoridades lo amonestaron
Eludir (o sublimar) al ego. Cantar, producir, actuar, vivir con lo que dicta la profundidad del alma. Tal vez valga aquello de que, más que preocuparse porque la flecha impacte en el centro del blanco, lo que verdaderamente valga es que salga del centro de uno mismo
Aquel adolescente de ayer hoy siente que, más que un modo de componer, aquello sirve de lección para la vida
Gracias, Luis
